Capitulo 4

Miércoles, 9am

En una pantalla plana comenzaba a pasar las noticas que en ese instante a una rubia que practicaba en su caminadora miraba interesada, cuando el reportero informaba que las acciones de la empresa en donde ella trabaja, había subido colocándole en el primer lugar en ventas.

Acabado su sección de ejercicios se metió en su baño moderno que tenia otra pantalla plana que continuaba con su noticiario de economía.

Relajada y lista para el trabajo, Rosalie Hale salió de su departamento enfundado un traje que al igual de serio no apartaba las miradas de los hombres que le miraban hambrientos como una jauría de perros.

Molesta salió del edificio donde le esperaba su auto descapotable de último año colocándose su celular mano libre para comenzar su rutina.

Satisfecha por los logros que había conseguido en sus 26 años se había colocado en un puesto respetable en donde todas sus capacidades salían a flote asiéndole una adicta su trabajo.

Encerrada en su oficina, mientras discutía en su teléfono con un accionista sobre los beneficios del nuevo proyecto que comenzaba a invertir la empresa advirtió que su asistente le hacia señas que dejara todo a lado.

Terminando la llamado de forma cortes encaro a su asistente que le sonreía apenada mostrándole el arreglo de flores cursi que le había dejado su novio.

-Maggie- dijo Rosalie rodando los ojos al ser interrumpida por algo tan insignificante- te dije que me interrumpieras en cualquier cosa que estuviera haciendo si era importante

-y es importante - dijo la pequeña mujer mientras colocaba el bonito arreglo en la oficina de la rubia que bufaba - el jefe te quiere ver

Rosalie solo asintió caminado con su paso felino por el edifico, intimidando a sus compañeros por la autoridad que desprendía ganándose el apodo de la mujer de hielo cada vez que algún hombre trataba de ligar con ella tan solo uno pudo ganar su corazón formalizando su relación hasta el punto que compartieron el departamento.

Como la mujer segura que era entro en el despacho de su jefe que le dio la bienvenida con una sonrisa de satisfacción al ver que su fortuna se multiplicaba con su rubia de las piernas de millón.

-Rosalie estos son los nuevos accionistas- dijo el viejo hombre presentando a un puñado de hombres en trajes mirándoles con machismo al ver una mujer en una posición muy elevada.

-es un placer conocerles- dijo dándole una sonrisa de bienvenida aunque por dentro trataba de devorar el asco y la indignacion cuando uno de aquellos hombres verdes le desnudaba con la mirada.

La mañana paso volando ante una reunió en donde su jefe había presionado que se mostrara los beneficios de su empresa llegando a la hora de almuerzo en donde obligada tenía que almorzar con los nuevos accionistas.

-amor- le llamo en su oficina a su novio que le estaba esperando en un restaurante donde había quedado hace unos días- se que te prometí almorzar hoy pero paso un inconveniente en la oficina- trato de colocarse el saco mientras escuchaba como su novio le acusaba - se que te prometí pero entiéndelo es mi trabajo de años

Y como siempre aquellas llamadas terminaban en una pelea en donde los dos no cedían hasta que Rosalie harta le cortaba tomando sus cosas en donde su secretaria le miraba seriamente.

-sabes que no te esperara toda la vida- dijo su asistente

-sabe que no tengo tiempo- dijo Rosalie tomando su bolso- este almuerzo es muy importante para esta empresa

Su secretaria resoplo frustrada cuando su jefa se ponía en aquel plan en donde mostraba estar mas enamorada en un trabajo frio que en un hombre cariñoso que le podía dar mas felicidad.

-pero el almuerzo con tu novio es mas importante- rebatió la mujer

-se lo pasara- dijo Rosalie entrando en el ascensor- siempre se lo pasa

En el almuerzo era igual que el trabajo, seguían discutiendo sobre el contrato de accionistas en donde descubrieron que la rubia tenia escondido un brillante cerebro.

Rosalie satisfecha sacudió su melena rubia mientras se relajaba en su sillón mirando a través de la ventana que se extendía detrás de su escritorio la zona importante de california, sintiendo que en poco tiempo era seria la dueña de aquellos monstruos metálicos.

Su secretaria entro y comenzaron a repasar la agenda para el día de mañana y los siguientes días, revisando cada punto minuciosamente como era la rubia, sin que se le escapara algún detalle

-cierto- dijo la mujer antes de salir - tu mama llamo

Rosalie rodo los ojos, no tenia ganas para hablar con su madre que siempre le echaría la lata sobre cuando se casaría con su novio.

-esta preocupada por ti- dijo la mujer

-solo desea que le de nietos- dijo Rosalie

-y que madre no desea que le den nietos- dijo la mujer defendiendo a la señora Hale

-por el momento no me interesa conformar una familia- dijo Rosalie tajante- primero deseo tener un buen puesto en donde pueda ser libre

El día siguió trascurriendo normal como siempre cerrando con broche de oro cuando pudo tener el contrato mas prestigioso de todos los años, ganándose es estima de su jefe, y por supuesto claro un jugoso ascenso sonriendo satisfecha cuando la piedra de su zapato era despedido tomando ella su puesto.

-eres una joya Rosalie - le halagaba su jefe mientras bebía un whisky de malta como celebración- siempre tuve fe en ti.

Extasiada, salió de su trabajo mientras sus compañeros le miraban con odio por su nuevo puesto, sonriendo como la mujer que era cuando ganaba una batalla.

Condujo por california sintiendo el aire golpeándole mientras pensaba en una forma como arreglar su pelea y una buena celebración de su ascenso era la solución.

Estaciono su auto en un restaurante, comprando la comida favorita de su novio y un buen vino para acompañarlo mientras pensaba en como terminaría su velada.

Con aquel pensamiento llego a su edificio, subiendo directamente al ascensor con las bolsas de alimento mientras pensaba que su vida se encontraba en un punto perfecto.

Pero aquel punto perfecto se rompió cuando ella cruzo el umbral de su departamento encontrándose con otra realidad cruda de su vida.

Toda su sala se encontraba dispersa ropa, y no cualquier clase de ropa, era una mezcla entre prendas masculinas y femeninas, que obviamente era de su novio y una mujer que le gustaba vestirse vulgarmente.

Asqueada, dejo las bolsas en al sala para dirigirse en donde provenía gemidos de su habitación, haciendo que su estomago se contrajera al ver a su adorable novio cirujano montando salvajemente a una vulgar prostituta que gritaba como marinero cada vez que el hombre le embestía.

Jadeante se le acerco mirando como la mujer se tensaba al ver su mirada fría queriéndole arrancar la cabeza mientras se pegaba a su novio que al sentir aquel pecado de cuerpo apretándose a su desnudo cuerpo sintió que el mundo le vino abajo.

-quieres que te ayude cariño- dijo Rosalie con una voz sensual que hizo que su novio perdiera la excitación que haces minutos la prostituta había logrado.

-R-Rosalie- dijo el hombre con terror al ver sus ojos azules llenos de ira

-Tienes cinco minutos para que saques tu pedazo de trasero de mi departamento- dijo en forma autoritaria sin mostrar que por dentro se rompía- lo mismo para vos

La prostituta no espero que le repitiera dos vez, salió de aquella habitación como si hubiera visto al diablo en persona.

Girando sus tacones, prefirió salir de aquel lugar que para ella era un santuario ahora corrompido por la calentura de su novio que se vestía unos pantalones antes de llegar hacia ella.

-Rose- dijo tomándole el brazo

La rubia le retiro bruscamente, estampando su mano en su mejilla dejándole grabando su dolor por su infidelidad

-lárgate- dijo con odio

Felix negó tomando su camisa mientras la prostituta del departamento mirando con miedo como se desarrollaba el ambiente.

Rosalie tomo con sus dos dedos el puente de su nariz tratando de tranquilizarse antes que su temperamento saliera a la luz mientras Felix trataba de explicarse.

-no es mi culpa- dijo al fin pasándose nerviosamente la mano en sus cabello- no toda la culpa

La rubia le miro con odio al echarle a ella también los errores de el, como si ella se hubiera acostado con una prostituta en su departamento.

-sabes que nuestra relación estaba pendiendo en un hilo, y tu siempre ponías en primer lugar tu trabajo antes que nosotros- dijo Felix tragando en seco

-y tu brillante solución era acostarse con una prostituta- rio Rosalie con amargura

-vamos Rose, eres adicta al trabajo- dijo Felix serio- nunca habrá un futuro para nosotros

-en eso te doy la razón- dijo Rosalie

Esta fue la última vez que le vio antes de salir del departamento prometiendo que en unos días mandaría por sus cosas.

Y por primera vez por muchos años Rosalie se permitió llorar, por el dolor que comenzaba atravesar el pecho, derrumbándose en la sala mientras veía como su vida personal era una desgracia.

Desgraciadamente en aquel momento su celular sonó, y como era ella contesto borrando cualquier rastro de dolor cuando su jefe hablaba alegremente pidiéndole que si podría ir personalmente al aeropuerto para comprarle unos billetes para new york

Sin ánimos, con ganas de desconectarse de su vida, condujo hasta el aeropuerto mientras maldecía la incompetencia de la secretaria de su jefe que no podía hacer su trabajo.

Odia su vida, aun cuando tenía el trabajo de su sueño, no tenía con quien celebrarlo y era peor que no tenerlo.

Camino por el amplio aeropuerto hasta llegar al lugar de los billetes en donde le esperaba una enorme fila.

Bufo irritada por su suerte, maldiciendo mentalmente a la anciana que no decidía que vuelo tomar. Para distraer su temperamento leyó el cartel de vuelo en donde las rojas letras resaltaban el próximo vuelo que estaba a punto de partir.

Era como una señal divina, o una maldita pero era lo que ella necesitaba en aquel momento para desahogar su vida.

-boleto para…-dijo la amable mujer esperando que Rosalie le digiera el destino

La rubia sonrió antes de pronunciar lo que podría arruinar los años de trabajo pero mando al carajo cuando en sus manos estaba el billete de avión que salía justo en aquel momento, mientras se desprendía de su chaqueta y el celular que comenzaba a vibrar echándole al basurero antes de llegar a su plataforma en donde una azafata le recibía el billete.

-que tenga un placentero viaje- le sonrió

La rubia tomo asiento mientras su niña rebelde gritaba a los cuatro vientos: "NOS VEMOS EN LAS VEGAS".


hola!1...realmento siento un monton haberme demorado, en serio no tengo excusas pero en fin aqui ya comienza con la trama de la pelicula (aun con algunos cambios pero supongo q va a tener lo escencial jejeje)

tambien agradezco los rr Pire Mapuche Cullen, la chica misteriosa y CaMuChI, en serio esto me alenta para continuar.

bueno nos vemos en el siguiente capitulo y ya saben estoy abierta a varias sugerencias para esta historia

Besos