Capitulo 14
Lunes 8 am
El sol de la mañana calentaba su habitación, levantando la bella durmiente de su cama llena de plumas de ganso, estirándose como un gato antes de salir a su cómoda cama para dirigirse al baño, uno como los romanos, tan bello que solo faltaba aquellos dioses mitológicos para hacer la fantasía completa.
Deslizando su vestido de seda, cayendo al suelo, camino hacia la tina para mimarse como la diosa que era en ese momento, la dueña del mismo mundo.
Tomando su tiempo mientras se aplicaba sus cremas favoritas, sintiéndose una adolecente y no como la mujer de 47 años atrapada en una rutina.
Volvió a la habitación mirando fijamente al rubio que dormía como un ángel en su cama, se deleito al ver su torso desnudo que le cubría las sabanas, cubierto por una capa de bello hasta perderse por su cintura.
Esme sonrió sonrojada al ver que su pequeño demonio no le había dejado en paz la noche, gimiendo como una gata en celo.
Acaricio su rostro, quitando algunos mechones dorados. Deposito un casto beso en su frente antes de girarse hacia su armario que era el doble de la habitación.
Busco algo simple entre las prendas, pero por mas que buscara solo tenia de marcas, suspiro al ver como Carlies le mimaba de sobremanera.
Cansada de elegir, tomo un vestido de channel blanco que le llegaba hasta las rodillas, se miro en el espejo y lo que veía ya no era la Esme aburrida que esperaba a su infiel marido, sino una Esme que cada día tenia una aventura diferente a lado de un narcotraficante.
-te ves hermosa- dijo su sensual ángel en su oído acariciándole la espalda
-Carlies- dijo con voz ronca
-¿en serio es necesario?- parecía un niño chiquito- deja que los abogados se encarguen
Esme negó, no quería parecer una mujer débil al frente de aquel patán, le debía todos los años de matrimonio malgastados, aunque no se arrepentía de la existencia de su hijo pero también en el fondo quería restregarle lo bien que se encontraba.
-lo tengo que hacer amor- dijo girándose para virar sus ojos- me la debe
-esta bien- dijo suspirando el rubio- pero no tardes
Esme le dio un casto beso que aprovecho Carlies para profundizarlo hasta pegarle contra la pared, gimiendo los dos por la intensidad.
-te amo- dijo cuando había acabado el beso- vuelve pronto amor mío
Embelesada, Esme asintió antes de salir de la magnifica mansión para encontrarse con su grupo de guardaespaldas que estaban preparados para transportarle hacia el lugar donde había concentrado la cita con su ex marido.
-tantos hombre, Sam- dijo sorprendida
- son ordenes del jefe- dijo el moreno abriendo la puerta del jaguar
-pero esto parece que vamos a una batalla- exclamo la mujer
-es que usted es la mujer del jefe- dijo el hombre lo mas natural posible
Ella negó pero mejor entro en el jaguar prefiriendo que esto se acabara lo mas antes posible para cerrar por fin este capitulo de su vida.
Entro a la cafetería citado sintiéndose incomoda al ser el centro de atención desde que había llegado con su grupo de guardaespaldas de los cuales solo Sam estaba cerca de ella cuando tomo asiento en su mesa.
Pero si era sincera, se sentía vanidosa al ver al envida de una rubia de treinta años al ver su vestido caro, mas caro que de ella.
-Esme- la reconocible voz de su esposo hizo que se tensaba pero se recupero rápido
-hola- dijo girándose a su antiguo marido embozando una sonrisa.
El hombre en cuestión había perdido el brillo de hombre libertino como ella le había conocido o el aire de profesional que siempre había tenido en su matrimonio, pero el hombre que estaba parado frente a ella era muy distinto.
Ya no tenia los pulcros trajes que siempre llevaba, a decir verdad tenia mas arrugas y algunas manchas oscuras. Su joven piel que siempre presumía a sus amistades comenzaba a notarse las arrugas de los años.
-veo que la vida te sonríe- dijo con un tono amargo mientras tomaba asiento.
Sam se acerco sintiendo la amenaza sorprendido al hombre, pero Esme no estaba ahí para mostrarle su vida, sino que el hombre por una vez en su vida sea razonable y firmara los papeles antes de llevarlo a un juzgado.
-creo que no estamos aquí para hablar sobre como me va- dijo Esme pasando sus fino dedo por la copa de vino- el asunto es que deseo que por una vez en tu vida firmes los papeles de divorcio
-me estas amenazando- dijo el hombre en forma burlona- Esme, la pueblerina me esta amenizando
-señora desee que nos encarguemos de el- dijo Sam en voz alta para que el hombre oyera
Esme sonrió al ver la palidez de su ex esposo, negando divertida.
-yo se apañármela sola- dijo con una seguridad que nunca supo que lo tenia- además el señor Platt firmara los papeles esta tarde
El hombre asintió temeroso de su futuro dejando concluida la conversación de su divorcio.
Una hora después de tener un "café agradable" con su antiguo marido que cada vez que podía le mandaba miradas de odio.
-sabes Sam desearía ir a ver a mi hijo- dijo Esme
El hombre le llevo a su antiguo hogar, al mismo barrio aburrido con sus monótonas casas blancas con techos negros.
Bajo del auto sintiendo el aire el aroma hogareño que nunca podría reemplazar, pero prefería estar con Carlies, aquel hombre que le hizo ver que lo que tenia con su esposo había desaparecido hace años en su matrimonio.
Con su caminar elegante sus vecinas le miraron con envidia, mientras ella sonreía por lo bajo al ver a una de ellas comparar su vestido de ama de casa con el de Channel.
Teniendo todos los ojos de sus vecinas en su espalda toco la puerta temerosa, escuchando unos pasos llegar hasta la puerta apareciendo su hijo con sus típicos jean desgastados y una camiseta que remarcaba sus músculos del abdomen.
-Felix- dijo Esme sintiendo como sus lagrimas brotaban
-mama- el joven se abalanzo hacia ella atrapándole en un fuerte abrazo haciéndole girar.
-¿hijo, estas bien?- dijo Esme tocando su rostro, verificando de una forma absurda que era el
-mejor dicho, ¿tu estas bien?- pregunto el joven sonriendo- mama cuanto te he extrañado, desde que papa llamo para comunicarme de tu salida juro que hubiera salido a buscarte por mar y tierra si hiciera falta, pero sabia que lo hacia por una razón
-y cuanto agradezco que no hayas salido detrás mío- dijo sonriéndole como una adolecente- he encontrado el amor de mi vida
El joven asintió, no era quien el indicado para cuestionar a su amorosa madre, pero estaba satisfecho al ver el brillo en sus ojos y la felicidad que rayaba todo su ser
-sabes que no apruebo el divorcio de ustedes, pero tampoco les cuestionare- dijo el joven- además señorita- dijo en tono juguetón- es momento que me cuente que hizo en las Vegas
Los dos rieron de la forma en como se expreso el joven caminando como siempre lo hacían cuando el era adolecente.
Las vecinas seguían cuchicheando de la buena suerte de la santurrona de Esme, muriéndose de envidia, al ver también el jaguar y el buen guardaespaldas que estaba recostado en el auto mirando como su jefa se perdía en el horizonte con su hijo, prefiriendo dar una vuelta al ver que una de aquellas mujeres se le insinuaba descaradamente.
Esme y su hijo se divirtieron por las locuras que había contado sobre Las Vegas, describiéndoles como una niña que había sido poseída por las luces fluorescentes
-al parecer te has divertido en grande- dijo el joven llegando justo a su casa antes de detenerse en seco al ver como unos hombres sacaba varios muebles de la casa
-¿Qué esta pasando?- dijo Esme- ¿se van a mudar?
Su hijo negó al igual de confundido mirando como subían al vehículo su precioso reproductor de música
-Hey- dijo a uno de los hombres- eso es mío
-claro que no- una voz femenina vino de la entrada
Esme le ardía de rabia la sangre al ver a la despampanante asistente de su marido llevando un ajustado vestido, que si no fuera por la ira se hubiera extasiado de la envidia que reflejaba la mujer.
-como que no- cuestiono el joven- yo lo compre con mis ahorros
La rubia sonrió caminando con una gracia que le hacia ver como una zorra de la calle antes de llegar a la altura del joven de una forma felina que hizo que Esme se asqueada al ver lo vulgar que era, y eso no le paso desapercibido a su hijo que estaba igual que su madre.
-tu padre me regalo todo lo que tenia- dijo colocando un dedo en el torso del joven descendiendo en forma lenta
Pero el muchacho le paro de forma brusca retirando su mano con asco, ofendiendo a la rubia que echaba rayos con la mirada.
-no me importa que seas la ramera de mi padre- dijo el muchacho- pero no tienes derecho a que me ensucies con tu ser
-¿Qué es lo que acabas de decir estúpido niño?- dijo indignada
-lo que acabas de oír zorra- dijo Esme colocándose delante de su hijo- que todo lo que se encuentra en esa casa es todo de mi hijo
La rubia soltó una carcajada antes de mirarle con sus ojos mal pintados.
- ¿en serio que todo lo que tiene tu marido le dará a su hijo?- pregunto la mujer con su voz nasal
-mi marido no le dará nada a el- dijo Esme- sino que yo le doy gracias al divorcio que tu ayudaste que se produzca
La rubia llena de ira se lanzo encima de Esme como una gata tratando de rasguñarla pero Esme era más rápida y sabia; rodando las dos en el suelo mientras se jalaban los cabello o intentaban enterrar sus uñas.
-¿les apartamos?- dijo Sam acercándose
-no- dijo Felix divirtiéndose al ver que su madre salía del esquema de dama- y cierto soy Félix, su hijo
El hombre asintió estrechado su mano al joven mientras veían como las mujeres seguían dando el espectáculo.
Unos minutos después llegaron dos autos de distintas marcas frenando en seco al ver el espectáculo saliendo de uno de ellos Carlies con su impotente figura quitando los suspiros de las mujeres cuando camino directamente al lugar mirando con reprobación a Sam
Del otro auto salió el señor Platt que se quedo atontado al ver al rubio caminar directamente a su casa, pero mejor actuó al percatarse de quien era, endureciendo su mordida al ver la humillación que su amante le producía frente a todos.
Los dos separaron a las dos mujeres que tenia la ropa y el cabello sucio al estar rodando en el suelo tratando de zafarse de sus agarres como dos fieras salvajes.
Carlies giro a Esme como una forma sutil de tranquilizarle, posando sus dos manos a cada lado de su rostro para que le mirara fijamente, hundiéndose los dos en su propia burbuja.
-tranquila- dijo Carlies sin importarle los suspiros de las mujeres curiosas que le comían con la mirada- amor, tranquilízate
Esme por arte de magia se relajo en sus brazos, sintiéndose patética al ver que aquel adonis habría presenciado algo tan vulgar que ni ella creía que hubiera participado, coloreándose sus mejillas en un intenso rubor.
-oh Carlies, lo siento- dijo apenada escondiendo su rostro en el hueco de su cuello
El hombre lentamente masajeo su espalda para tranquilizarle viéndole con todo el amor que tenía hacia ella como la primera vez que le vio; que no paso desapercibido para el señor Platt que cada vez crujía su mandíbula gritando en su mente que aquella mujer era de el, solo mía, se repetía constantemente como un poseído de los celos y la envidia.
-Hey- chillo la rubia de dolor cuando el hombre le agarraba con demasiada fuerza
-cállate- le espeto el señor Platt
Atónita la rubia, se zafo bruscamente de su agarre para abalanzarse sobre el, que trataba de defenderse de los patéticos esfuerzos de la mujer
-¡¿Cómo te atreves?!- grito la rubia tratando de arañarle el rostro
El hombre agarro su muñeca sin importarle el dolor que le causaba mirándole con todo el odio del mundo al no ser la sumisa que esperaba.
-nunca en tu vida me levantaras la mano- y sin mas le arrojo al suelo sin delicadeza
-¡maldito bastardo!- escupió la rubia
Esme y Carlies miraban la escena entre sorprendidos y divertidos, hasta que las palabras de la rubia les dejo atónicos
-¿todavía crees que tu esposa volverá contigo?- soltó una carcajada sin importar la ira del hombre- no has visto el hombre que esta con ella, y el colmo que esta forrado de billetes mas que tu
Esme veía preocupada la escena temiendo por la vida de la rubia, que aunque le odiara; tenía que admitir que gracias a ella había conocido a su amor.
-Oh vamos amor- dijo la rubia contorneando las caderas como la gata que era- ¿creía que me atraías?… ¿que tu falo me satisfacía?
Félix miraba preocupado, rogándole con la mirada a su madre que intervenga antes que algo grave ocurriera, ya que la mujer había dado un golpe muy duro al ego de su padre y frente aquellas mujeres que por años le habían colocado en un pedestal como un dios.
-maldita mujerzuela- dijo el señor Platt sin importarle su imagen abalizándose contra la mujer que chillo de miedo.
Carlies intervino con ayuda de Sam que por milagro pudieron sujetar al hombre que estaba fuera de si.
-¡suéltame!- bramo el hombre zafándose bruscamente- yo se lo que eres, maldita sea- Carlies le miro esperando que continúe- ¿Cómo mierda Esme caiste en manos de este delincuente? Y yo que te creía una dama
El hombre cayo al suelo escupiendo un hilo de sangre por el golpe que le había propinado el rubio mirándole con furia, una furia que solo dedicaba a sus enemigos.
-escucha bien- dijo Carlies cogiéndole del cuello- esta mujer- le mostro Esme que temblaba de miedo- es una dama y lo que hiciste era solo demostrar que un cerdo no puede estar a su altura
Le soltó bruscamente sin importarle las maldiciones que escupía el hombre que solo parecía un hombre abandonado mientras veía como todos le miraban con asco.
Carlies llego a su lado apenado por su descontrol envolviéndole en sus brazos al ver como temblaba como una hoja.
-lo siento mi amor- dijo mostrando su sinceridad
-no- dijo Esme mirándole- es la verdad y tu solo lo dijiste
Se fundieron en un beso sin importarles el publico, Félix observaba orgulloso que su madre era feliz con aquel hombre pero al girarse le dio la mirada cargada de un odio infinito al hombre que se encontraba tirado en el suelo como el cerdo que era.
-Félix- dijo el hombre impotente
El joven solo negó, acercándose donde su madre para darle todo su apoyo en su nueva relación, sonriendo a ambos antes de colocarse un porte serio como si fuera el padre de la mujer que estaba su lado.
-jure que cuidara de esta hermosa señorita y le hará feliz por el resto de sus días - Carlies asintió sonriendo al ver como seria su hijastro- sino le juro que yo mismo me encargare de usted sin importarme que sea el jefe de la mafia rusa
Los tres estallaron en carcajadas por la amenaza pareciendo una familia normal como las películas.
-además- dijo su hijo mirando el carro de la mudanza- creo que es mejor que la mujerzuela se lleve todo- dijo indicando el auto de la mudanza
-pero Félix te quedaras sin nada- dijo Esme sorprendida
-claro que no- dijo su hijo seguro- mi nuevo padre me dará todo, no cierto.
Esme rio negando con la cabeza mientras Carlies le daba un pequeño golpe en el hombro al joven divertido y a la vez alegre que el hijo de su amada le aceptara sin ningún problema.
Holllaaaaaaaa...aki he vuelo de nuevo...se q prometi q publicaria lo antes posible...pero me es dificil ya q entendera soy una estudiante de arquitectura y es muy dificil darme un tiempo con las practicas y los estudios...pero en fin espero q les guste este capi...ya solo falta el epilogo y con mi beta anónima estabamos pensando en hacer la secuela de esta historia osea la segunda parte asi q he pensado en dejar en votacion si desean la continuacion o no.
besos
