Capítulo 4: ¿Qué pude ver?

Todavía no se que pude ver en él, era un niño mayor con ganas de ser pirata, no sabía que le podría aguardar el destino, de hecho, creo que nadie sabe lo que le espera en el futuro, tiene una vida tan alocada que podría suceder cualquier cosa si estás a su lado, puede hacerte reír, llorar, e incluso las dos a la vez, no creo que en el mundo entero alguien se le parezca ni en las cosas en las que todo el mundo es normal, él no es normal, él es diferente, con ganas de salir de aventuras, con ganas de saber que sucederá mañana sin haber empezado el día de hoy, es único, nadie arriesga su vida por un desconocido, nadie tiene tantas ganas de proteger a todo el mundo sabiendo que podría morir en el intento, nadie tiene tantas ganas de hacerlo todo, nadie tiene la voluntad que desprende para superar los desafíos que se interpongan en su camino, nadie tiene su sonrisa.

Él era mi salvador, sabía que yo no era la única a la que había salvado, pero, no quiero compartirlo con nadie, él era mi héroe, el que había buscado desde que era pequeña, el que pensé que no existiría, el que me protegía, y el que no tenía rival.

Creo que ya se que pude ver en él, es más, creo que todo el mundo a su alrededor lo puede ver a simple vista, creo que le siguen a todas partes solo por eso, porque él es un capitán único, permite hacer a su tripulación lo que quiera si eso no pone en peligro a nadie, y si alguien está en apuros, él es el primero en salir corriendo a su rescate, puede parecer infantil, pero detrás de su carácter, yo creo que hay un gran hombre, bueno, creo que él ya es un gran hombre, solo tiene que madurar, pero solo un poco, ya que sin su carácter infantil, creo que perdería su esencia, perdería su ser, y yo no quiero que lo pierda, al menos intentaré evitarlo como pueda.

Me iré a la biblioteca para leer un libro y recapacitar lo que quiero decirle, quiero que sepa que no lo sigo a todas partes solo por ser mi capitán, quiero que sepa el verdadero motivo por el cual acato todas sus órdenes.

¿?: Robin, ¿qué libro quieres hoy?

Robin: Chopper hoy te dejo a ti darme un libro que te guste.

Chopper: Pues…

Robin: ¿Qué pasa Chopper? – Pregunté pensando que pasaba algo malo.

Chopper: Es que los libros que leo son todos de medicina.

Robin: No te preocupes, ya lo cogeré yo.

Chopper: Robin, ¿por qué estás triste desde lo que pasó antes con Luffy?

Robin: No es nada Chopper.

Chopper: ¡Menos mal estaba preocupado!

Robin: ¡Gracias por preocuparte por mí doctor! – Le llamé doctor porque me anima ver su respuesta.

Chopper: ¡Que no me digas doctor idiota que no me halagas! – Dijo con su extraño y ridículo baile.

Inmersa en mis pensamientos no pude oír que alguien me llamaba hasta que gritó mi nombre…

¿?: ¡Robin!

Robin: ¡Qué pasa Nami-san!

Nami: Siento gritarte pero no me hacías caso.

Robin: Perdón Nami-san, ¿qué querías?

Nami: Solo te quería preguntar si estabas bien.

Robin: ¿Si estoy bien?

Nami: Por lo que pasó antes con Luffy.

Robin: ¡Pero que dices Nami! ¡Claro que estoy bien! – Intenté engañarla pero su sonrisa me hizo temer que no había sido engañada.

Nami: Robin, todo el mundo pudo ver tu cara tras la respuesta de Luffy, es más, creo que Sanji no te piropeará tanto como antes.

Robin: Nami-san, no se que hacer para decírselo, nunca lo he dicho.

Nami: Tu solo dile lo que piensas y todo irá bien, puede parecer simple pero, él también lo es. – Dijo con una pícara sonrisa.

Robin: Intentaré decírselo más tarde, ¡gracias Nami-san!

Al terminar de hablar con Nami me senté en la silla de cubierta y empecé con mi lectura que fue detenida por el molesto ruido de cierto espadachín que solo sabe entrenar en la cubierta teniendo una sala para que entrenara en ella, intenté seguir con mi lectura, pero fue imposible por lo que fui a la cocina buscando un poco de tranquilidad.

Al llegar a la cocina me encontré con Sanji…

Sanji: ¡Señorita siéntese en esta silla! – Me dijo sin darme tiempo a saludarle.

Robin: ¡Gracias Sanji-kun! – Intenté parecer agradecida por su acto, pero con lo de Luffy en mente todo lo demás estorbaba.

Sanji: ¡Te pasa algo Robin-Chwan!

Robin: ¡No, tranquilo Sanji-kun!

Sanji: ¿Quieres algo morenaza?

Robin: Me marcho Sanji-kun, pero gracias por la invitación.

Mi intento por dejar al cocinero fue un éxito por lo que me fui al lugar más tranquilo que podría haber en ese barco para mí, mi habitación.

Entré y me acosté en mi cama, cuando iba a empezar a leer alguien entró por la puerta…

¿?: ¡Robin!

Robin: ¿Qué quieres Luffy?