Aquí está el nuevo capítulo! espero que os guste! :3
Capítulo 11.-
Draco cerró la puerta del piso con fuerza y sintió retumbar las paredes, pero su mente estaba ocupada con el millar de problemas que hervían en ella, así que no se dio cuenta. Colgó la chaqueta del perchero y se dejó caer en el sofá. Una parte de su cerebro se desprendió del bullicio general para recordarle que tenía que cambiarse de ropa, que la camisa se le iba a arrugar, pero sólo consiguió que el chico se quitara los zapatos y los enviara a la otra punta de la habitación de una patada. Finalmente, con un suspiro cansado, alargó el brazo y se acercó el portátil. Lo abrió y esperó a que se cargara.
La comida con Pansy no había ido exactamente como él había esperado. Habían quedado en el Londres muggle, como siempre, y habían empezado un paseo por Hyde Park lleno de anécdotas y cotilleos; compañeros de clase estúpidos que no sabrían distinguir un Windsor de un medio Windsor y que creían que la moda de los ochenta tenía que reinventarse, otra vez, compañeros de trabajo que se empeñaban en ayudarte a ligar, madres que se habían ido a Milán hacía una semana… Tras ponerse al día de sus respectivas vidas habían ido a comer a un pequeño restaurante que Mary había recomendado a Draco hacía unos días y allí fue cuando todo explotó. El desfile de Pansy ya tenía fecha y por supuesto la chica esperaba que su amigo acudiera, lo que la chica no le había contado es que era un festival de tres días.
-Pansy… ¡Eso es imposible!
-¿Por qué? Draco, qué más da si pides permiso para un día o para tres…
-¿Qué más da? —exclamó el chico tratando de no alzar la voz.
-Quizá hace un mes no hubiese pasado nada, tienes razón. Pero ahora que mi madre se ha ido a Milán la vigilancia del Ministerio ha vuelto a reforzarse. Tengo agentes que me siguen cada día a la ida y vuelta del trabajo, cuando voy a hacer la compra e incluso en el gimnasio… Será un infierno tenerles todo el viaje respirándome en la nuca, eso si me dejan ir. Son capaces hasta de ponerme un guarda, alguien que esté conmigo las veinticuatro horas.
-Draco… ¿No crees que estás exagerando un poco? —dijo Pansy con voz conciliadora, sabía lo dramático que podía ser a veces el chico.
-No, no lo creo. ¿Qué crees que pensarán los del Ministerio ante esto? Oh qué casualidad, su madre se va y el niño aprovecha para reanudar el trabajo de su padre.
-¿Y qué más da? Que piensen lo que quieran Draco, demostrémosles que son ellos los que nunca cambiarán, que siempre nos mirarán por encima del hombro y esperarán a que hagamos un paso en falso por qué son incapaces de no sentir rencor y rabia cada vez que nos ven. Ese es el camino por el que empieza todo el mal, lo sabes. Y nosotros somos mejores que eso.
-¿Fuiste al chino a cenar? Hablas como una galleta de la fortuna.
-Pues la verdad es que sí. Lo hice —la chica sonrió y dio un sorbo a su vino— lo digo en serio Draco. Significaría mucho que vinieras, me has sido de muchísima ayuda durante estos meses de preparación y hay muchísima gente que quiere conocerte. Piénsatelo ¿de acuerdo? Y quién sabe, quizá encuentras algún modelo que cumpla tus altos estándares…¡O con tu guardaespaldas, en plan romance de película! —los ojos de Pansy se iluminaron peligrosamente y Draco suspiró, sabiendo que nada de lo que dijera haría comprender a la chica que no podía irse tres días a París sin que el Ministerio tratara de interponerse.
Draco abrió el correo y, como esperaba, allí tenía el mensaje de Potter esperándole. Al principio se había enfadado con Mary por haberle pasado su dirección al chico, no quería que la extraña tregua que se había forjado entre ellos durante las navidades se le subiera a la cabeza. Pero Potter se había mostrado muy cortés y formal, preguntando si todo iba bien, si había visto aquella película o si seguía esa serie, nunca nada relacionado con el mundo mágico ni sus problemas. Draco contestaba de la misma forma seria y fría, incluso algo brusca,con las semanas y los mensajes los dos habían relajado el tono de sus correos, más amables y amistosos, pero seguían hablando sobre temas completamente inofensivos y banales. Ahora, con su madre fuera, el Ministerio tras sus talones, y Pansy pidiéndole que fuera a París con ella durante tres días, una pequeñísima parte de él en lo más profundo de su ser, agradecía la buena voluntad de Mary. Aunque esta buena voluntad estuviera fundada en la creencia de que entre Potter y él había una innegable tensión sexual no resuelta que iba a estallar algún día en una sesión de sexo desenfrenado tan satisfactorio que arruinaría a todos los demás seres humanos y les llevaría a quedarse el uno con el otro para toda la eternidad. Draco se recordó no dejar beber nunca más a la chica y no por primera vez, contempló la idea de preguntarle qué historias locas leía en su tiempo libre.
Draco leyó el correo de Potter y tras tomar una profunda bocanada de aire empezó su contestación.
Buenas tardes, Potter.
Me alegro de que el picnic no resultara en algo más catastrófico que un constipado por no escuchar al hombre del tiempo. Si bien es cierto que aciertan menos que Trelawney. Por aquí todo sigue gris y lluvioso, sin invitar a ningún tipo de excursiones o comidas al aire libre. Como mucho algún paseo por Hyde Park o Sant James y observar cómo los turistas dan de comer a las ardillas. Es más gracioso de lo que crees, no te rías.
Creo recordar que la película de la que me hablas se estrenó aquí hace ya unos seis meses, Mary dijo que tenía ganas de verla. Le preguntaré su opinión y si coincide contigo en lo maravillosa que es quizá considere verla. Lo que me lleva a comentar que me alegro de que Mary y tú compartáis una insana fascinación por Supernatural, así te tiene a ti para hablar sin parar de lo buenos que están los hermanos y su ángel guardián y deja de molestarme.
Aquí Draco paró unos segundos, con la mirada perdida más allá de la pantalla del ordenador. ¿Aprovechaba y hacía algún comentario que dejara entrever sus preferencias hacia los hombres de cabello oscuro y mirada penetrante? Con un suspiro decidió dejarlo, mejor abordar ya uno de los temas que realmente era crucial en esos momentos.
Esta mañana ha llegado Pansy Parkinson a Londres para pasar el fin de semana, seguro que te acuerdas de ella. Ha sido una velada agradable, está muy ilusionada con el desfile que está preparando para dentro de unas semanas (está en el último año de diseño de moda y complementos en una de las más prestigiosas escuelas de París). ¿Quién sabe si algún día las mujeres más ricas, famosas y guapas del mundo vestirán sus vestidos y los zapatos de mi madre?
Como sé que tendrás curiosidad pero tu honor Gryffindor no te permitirá preguntar, te diré que está bien. Se compró un ordenador y nos vamos enviando mails de vez en cuando, dice que el Ministerio la vigila pero después de quitarle la varita no han vuelto a causarle ningún inconveniente, y si con ella hacen un trabajo tan penoso como conmigo, no me extraña que se haya dado cuenta de que la siguen. Quizá tendrías que comentárselo a tu amigo Kingsley.
Yuki se ha echado novia, el otro días les vi entrar en el almacén y no salieron hasta después de media hora. No sé si simplemente comentárselo o asustarle un poco.
Draco M.
El chico releyó el mensaje y lo envió sin permitirse dudar. Había abierto el camino que permitiría a Potter comentar sobre el viaje a París y preguntar sobre su madre en Milán y así, si el Ministerio se negaba a dejarle marchar… Draco se alzó de golpe, enfadado consigo mismo y el mundo. ¡No! Él era Draco Malfoy, no necesitaba ayuda de nadie. No tendría que necesitar ayuda de nadie. Y menos del maldito Harry Potter. No quería deberle nada, ya se sentía suficientemente en deuda con el chico por interceder por su madre y por él y hacer que no acabaran en prisión, no quería tener que deberle también aquello, un viaje a París. Libertad durante tres días. Sí, Potter había estado a punto de matarle hacía unos años, pero… a veces se preguntaba si no hubiera sido mejor así.
Volvió a sentarse, apagó el ordenador y se fue hacia la ducha, el agua caliente le ayudaría a relajarse y a ver las cosas más claras.
Buenas noches, Malfoy.
¿Sabes? Creo que tienes razón, si Trelawney hiciera las predicciones del tiempo, quizá acertaría más que los de la tele. Ayer dijeron que volvería a llover y tuve que cargar el paraguas todo el día mientras el sol brillaba con fuerza.
Seguro que ver a los turistas alimentar a las ardillas no es más gracioso que yo tratando de hablar castellano. El otro día conocí a una chica cuando salía de clases de cocina (sé que pensarás que es muy gracioso y típico de adolescentes, pero todo fue por qué choqué con ella al salir del baño y le tiré todos los papeles y carpetas al suelo. Por supuesto mi honor de Gryffindor me hizo ayudarla y así empezamos a hablar) y hemos decidido quedar dos tardes por semana y practicar inglés y castellano respectivamente. La cafetería no sirve un chocolate tan bueno como el vuestro pero la situación es divertida.
Harry dudó si aclarar que la chica, por muy mona y simpática que fuera, no era de su tipo, para nada. Pero la idea de empezar a irse por las ramas y acabar confesando que la semana anterior se había liado con un chico para salir de las dudas que el mismo Draco le había provocado le asustaba demasiado. El experimento había tenido éxito y Harry había salido completamente de dudas. Aunque por supuesto esto hacía que miles más surgieran… Pero se iba por las ramas.
Por supuesto que me acuerdo de Parkinson. Y aunque sinceramente no la tenga en gran estima espero que le vaya bien el desfile. Seguro que si hablas con Mary y Yuki (no seas cruel con el pobre chico) te ayudan a acomodar horarios para que puedas ir. Ya me contarás.
Me alegro por tu madre, es duro vivir sin la comodidad de una varita. Por lo de que los agentes del Ministerio no hacen bien su trabajo… ¿quién te dice que no es eso precisamente lo que quieren? ¿Dejaros claro que os tienen vigilados? Ha de ser duro, pero pasará con los días y la costumbre.
Por cierto, nunca te he preguntado qué tipo de películas te gustan. Hace poco me di cuenta de que me gusta especialmente todo lo que tenga que ver con la ciencia ficción, ¿y tú? ¿El romance pasteloso?
Harry P.
Sabía que con esa última frase se jugaba que Draco no volviera a contestarle, pero no pudo contenerse, creía que era necesario ese toque de humor para distender el ambiente que había percibido en el mail del chico. ¿Cómo era que había hablado sobre su madre? Harry sabía que hacía semanas que se había marchado a Milán y hasta ahora Draco no había dicho nada. ¿Y el desfile de Pansy? Podía ser solo por el bien de la conversación, un esfuerzo por parte del chico rubio para cimentar su amistad, pero Harry no podía más que pensar en lo que le había dicho Draco en su último día en Londres y en ese mismo mail; no puedo salir del país, nos vigilan… Quizá la situación no era tan grave, quizá Draco había exagerado para que Harry le tuviera pena. No, no lo creía, no dudaba que en Hogwarts el chico no hubiera dudado en utilizar un truco como ese con profesores y alumnos, pero no con Harry. Algo de lo que estaba seguro, era que entre ellos siempre habían sido sinceros; te odio, muérete… Pero ahora todo había cambiado, incluso ellos mismos, y Harry no estaba seguro de qué pensar. Él mismo hubiera querido decir algo más parecido a un "echo de menos oír tus comentarios desdeñosos en primera persona, quiero descubrir quien se encuentra debajo de esos ojos tormentosos y esa actitud altanera, quiero descubrir si lo que siento es correspondido y real, no una ensoñación de adolescente producto de las hormonas", que a lo que había enviado.
La respuesta de Draco tardó unos días en llegar. Cada vez que Harry abría el correo y el nombre de Malfoy no aparecía en la bandeja de entrada tenía que repetirse una vez tras otra que el chico tenía una vida, que debía estar ocupado con el trabajo y demás compromisos, que si no había contestado no era por qué se hubiera enfadado por lo que Harry pudiera haber dicho o insinuado. Finalmente, el mensaje que recibió decía:
Buenos días, Harry.
¿Estás seguro que esa chica no es Skeeter disfrazada para poder seguir escribiendo sobre ti? Aunque si te sirve para practicar… Personalmente, a parte del inglés el otro idioma que domino a la perfección, como supongo que sabrás, es el francés. Pero tampoco me servirá de nada si el Ministerio no me deja ir ni tan siquiera tres días a París para asistir a un desfile de moda preparado por unos estudiantes muggles. Aunque claro, que una conocida amiga mía de la escuela esté entre ellos debe ser suficiente como para hacerles temblar.
Sí, es duro tener que aguantar a los agentes del Ministerio encima de mí cada vez que salgo a la calle, incluso mientras trabajo. El otro día Mary me presentó al tío más bueno que jamás hubieras imaginado y tuve que quedarme con las ganas por qué allí estaba el Señor Uni-cejo (así he bautizado al mago que me sigue los martes, jueves y sábados a partir de las ocho de la tarde) haciendo de vouyer.
Pasando por alto cualquier insinuación que puedas haber querido hacer con esa última pregunta; no, los romances pastelosos no se encuentran entre mis películas preferidas, podrá sorprenderte, pero soy más de cine experimental.
Siento el tono del mensaje, he pasado dos días hablando con el Ministerio sin poder llegar a una solución satisfactoria, ni hasta cuando les he dicho que me encadenaría a alguno de sus agentes han aceptado dejarme ir. Coméntales también, cuando les veas, que tienen un pésimo sentido del humor. Estoy muy cansado y no puedo negar que algo resacoso, así que es posible que en unas horas me arrepienta de haber enviado todo esto. Pero tenía que decírselo a alguien.
Draco.
Harry tuvo que leer el mensaje un par de veces para que su cerebro pudiera entenderlo en toda su magnitud. Draco, con resaca, le había contestado el correo sin rastro de la formalidad y educación que había mostrado en todos los anteriores y le había confesado más de lo que Harry hubiera podido imaginar. Trató de contestarle, pensó y pensó en cómo componer una respuesta apropiada, pero no se le ocurría nada. Tan solo decirle que tenía razón, que los del Ministerio estaban actuando de forma demasiado sobreprotectora y que así nunca conseguirían aplacar las pocas y minoritarias rebeliones que aun quedaban dispersas por el país. Que si era necesario hablaría él mismo con el Ministerio. Eso le dio una idea.
Harry cambió la dirección del destinatario y empezó a escribir un nuevo mensaje.
Espero que os haya gustado! Muchísimas gracias a todos por comentar y favoritear~
Niea.
