Saludos a todas, muchas gracias por leer este fic, y por comentar tambien, sus comentarios , sugerencia o lo que sea es bienvenido. Gracias a Le reve de l'arlequin
Ya se acerca el final, no es una historia complicada como pueden leer, pero son cosas que ocurren a veces a esa edad. Espero sea del agrado de la comunidad Fred George...
Confusión, un paseo por Hogesmeade y mas confusión. El amor es confuso a cualquier edad
¿Quién está confundido?
Resultaba muy incomodo seguir en ese lugar, Valeria se quedó callada por las últimas palabras de su amigo — ¡Esto no puede ser! — Había dicho él y esperaba la explicación. Después de terminar su bebida, pidió otra cerveza de mantequilla y le preguntó si quería tomar algo más, ella se negó.
— Valeria, esto es complicado, créeme, al principio pensé que era una broma, pero veo que todo está mal, no sé qué te ocurrió en verdad, cómo pudiste pensar que yo…
— ¡Por favor George! — Lo interrumpió la chica con la mirada baja y triste — Mejor déjalo así, para que seguir con explicaciones, es mejor que nos retiremos y dejemos esto como si no hubiera pasado nada.
— No te entiendo — la miró y suspiró — quiero explicarte, si me das un momento, yo soy el que ahora quiere hablar. Sé que solo digo tonterías en clases, pero también tengo mis ratos de cordura, que no son muchos por cierto, a veces mi madre me dice que todo es un juego para mí.
— ¡Creo que no estamos hablando de eso! tú me querías explicar algo y empiezas a hablar de tu madre — dijo ella algo desesperada — Y ahora solo perdemos tiempo.
— ¿Tiempo? — sonrió negaba con la cabeza — Linda, tiempo hay de sobra, ¿Porqué detenerse a pensar en el tiempo? Mañana no hay clases así que tenemos mucho tiempo.
—Yo ya perdí mucho tiempo al venir aquí y cuando trate de llamar tu atención — él se acercó más y ella se cruzó de brazos volteando el cuerpo en otra dirección.
— ¿Cómo es eso? Digo, recuérdame lo que pasó.
—Ahora no lo recuerdas… — se volvió de nuevo a hacia él — asistí a la celebración de Gryffindor y me ignoraste después de haberme invitado; y en ocasiones también lo haces.
— Ya veo — Se acercó un poco más a ella y le tomó la mano — Mira pequeña, tu eres una chica muy linda, inteligente… algo extraña y despistada, pero me queda claro que tienes nobles sentimientos y un buen gusto por los hombres… pero.
— ¡Pero no soy para George Weasley verdad!
— ¡Exacto! — Ella se soltó de su mano, pero él la tomo de nuevo — No lo eres, tu eres especial y no quisiera que nadie te lastimara.
— Tú mereces a alguien que te quiera de verdad, que se interese por ti y por todo lo que eres…
— Si ya vi que ese no eres Tú… mira, esto es muy incomodo para los dos, se está haciendo tarde y no quiero que nos castiguen.
— Quieres decir que te castiguen por mi culpa ¿No?
— Si como digas.
— Esta bien nos vamos pero si me dejas acompañarte… — con una mirada suplicante juntó las manos en señal de suplica. — Anda, llévame contigo.
— Si pero por favor ya vámonos — dicho esto, la dejó pasar.
— Espérame un momento y nos vamos.
Solo pagó y regresó con ella, que estaba casi en la salida del lugar, estaba dando vueltas en un pequeño espacio de nuevo nerviosa, casi parecía que hablaba sola. — ¡Ahora sí, salgamos de aquí!
Al salir el se dirigió al camino que los llevaría al colegio, pero ella se separó de él, rumbo al pueblo.
— Hey, que ocurre pensé que querías ir al Colegio
— Si quieres puedes irte, yo voy a Honeydukes — Dijo sin detenerse.
— ¡Esta niña! — Murmuró y le dio alcance — ¡Que curioso! yo también voy para allá, así que te acompaño; y también podríamos ir a Zonko, creo que tienen cosas nuevas ¡¿Qué te parece si me acompañas?
— No, tengo que llegar temprano. Además ya hablamos ¿Porqué vienes conmigo? ya me quedó claro lo que me dijiste.
— Si, pero todavía no he terminado, quedó algo pendiente. Y si puedes ir a Honeydukes, me puedes acompañar, mira pasamos primero a Zonko y de regreso compramos lo que quieras en Honeydukes.
— ¿Y me dejaras tranquila?
— Palabra de Mago.
Tardaron algunos minutos en llegar a Zonko, donde compraron una bolsa de caramelos escupe fuego, varias bombas fétidas, un par de pergaminos insultantes y un juego de dados mágicos con los que según él ganaría varios juegos a Ron. Ella lucia triste y algo confusa, si acababa de decirle que no tendrían oportunidad, entonces ¿Porque quería que lo acompañara? Y peor aún, parecía que disfrutaba de su compañía. Al salir de la tienda de bromas caminaban a Honeydukes donde comprarían algunos dulces.
— Y bien, dime ¿Que quieres comprar?
— En realidad solo ranas de chocolate para Marie y para mi, ¿Tu vas a llevar algo para tus hermanos? — no entendía porque estaba haciendo esas preguntas, si lo acompaño fue porque le prometió que la dejaría en paz, pero el escucharlo y caminar con él en aquel pueblo la hacían sentir mal, no podía al menos desahogarse.
— No, en realidad solo para Ginny.
— Oye dijiste que querías terminar de contarme algo, acaso era la lista de golosinas o que te diera mi punto de vista de las bombas que llevas.
— No, en realidad tengo que decirte algo más.
— Entonces, es sobre lo mismo, mejor olvídalo. — aunque sentía ganas de llorar, pudo contenerse, pero no sabía cuánto tiempo más aguantaría.
— ¿Tú lo olvidaras? — Se detuvo y espero que respondiera; entonces, ella dudó un instante en responder, sentía un nudo en la garganta y por fin contestó.
— No me queda de otra — volteo la vista y siguió caminando — Creo que aquí termina esta historia.
— ¡Puede ser! — Él la tomo del brazo para detenerse — ¿Tu como quieres que termine?
No podía creer que el la estaba torturando de esa forma, primero, la interroga, luego dice que no correspondería a lo que ella sentía, después caminan por el pueblo, y ahora volvía a cuestionarla, ya casi a punto de llorar Valeria le dijo lo mas tranquilamente posible y con pausa.
— Por favor no comentes nada de esto, y será todo.
— No hace falta que lo pidas, yo soy un Caballero. Entonces podremos ser amigos si quieres…
— Bien… así quedaremos: como amigos — El chico extendió el brazo como signo de amistad para que ella lo estrechara, lo miró y lentamente le dio la mano, él la estrecho sonriendo.
— Muy bien ya somos amigos.
— George, ya éramos amigos, antes de esto. — Hizo una reverencia para darle el paso y seguir caminando.
— Sigamos entonces, o nunca llegaremos al Colegio.
Al llegar a Honeydukes se detuvieron mirando por el aparador, a él parecía gustarle varias cosas y no sabía que llevaría, pero a la vez volteaba a verla y parecía que quería hablarle pero no se atrevía, ya entraban a la tienda cuando ella se detuvo de nuevo, el se veía nervioso,
— Es muy extraño — pensó ella — parece que quiere decir algo, y luego hace alguna broma. Será mejor que termine con esto de una vez.
— George, es mejor que me vaya, si quieres entrar tú, adelante, yo me retiro.
— ¿Y me vas a dejar solo? Vamos solo será un momento.
— No puedo ya me tengo que ir.
— Vamos solo los dulces que llevaras para Marie y las golosinas para Ginny, lo prometo.
— Cinco minutos solamente.
Fue un poco más de cinco minutos, ya era tarde y no quedaba mucha gente en el pueblo, ya atardecía cuando estaban dentro de la tienda y el intenso frío hizo que no estuviera lleno de estudiantes. Ya afuera de la tienda se quedaron viendo uno al otro y por un momento nadie dijo nada, estaba a minutos de terminar su conversación y lo que tenían que decirse si es que aun faltaba algo, tenía que ser en ese instante.
— Entonces aquí termina todo — dijo ella y lo miró — bien solo me despido de ti George, de aquí podre irme sola… y no te preocupes voy a estar bien, ya somos amigos y no hay nada de qué preocuparse.
—Bien, entonces podemos despedirnos no crees.
—Si adiós… — dijo sin voltear a verlo.
—Hey, un momento, así es como te despides de George Weasley se supone que son amigos ahora ¿No?
— Si así es como me despido de George Wasley, el A-MI-GO — enfatizó esa palabra — que se supone aceptó una cita y solo dio un discurso de lo difícil que es conquistarlo.
— ¿En verdad? yo no lo creo así, solo fue un A-MI-GO, que no quería engañarte… ven aquí. — soltó los paquetes que llevaba y la abrazó tiernamente, como lo haría algún amigo que no veía en años.
Ella se sintió tan cómoda con ese abrazo, por un momento pensó que no lo soltaría nunca, inconscientemente soltó algunas lagrimas, pues ese era el adiós de lo que ella pensaba podía ser el inicio de algo bello; muchas cosas pasaron por su mente y su cabeza se lleno de pensamientos, lo miró a los ojos, pasó a sus labios y por un instante… Me atrevería — pensó — Ya no hay nada que perder, aun así sería la última oportunidad que tengo.
Pero…. No se atrevió, solo sonrió y se separo de él. — ¡Vámonos George, así es como debe terminar esto, como amigos!
Él se acercó a ella y le dio un beso en la mejilla, sonrió y le dio un pequeño beso en la boca, apenas si la tocó, pero ella se sorprendió.
— ¡¿Porque hiciste eso? — Le preguntó alterada y empezó a llorar, caminó de prisa rumbo al castillo — ¡Eres un Idiota! ¿Lo sabías?
— ¡Espera!, Valeria, ¡Espera no te vayas! — Rápidamente alcanzó su paso — tengo que decirte algo, aun no he terminado.
— ¡No entiendo tu juego George! — Se detuvieron y ella aun llorando lo veía decepcionada
— ¡Si yo no te gusto porque haces esto!
— ¡Es que si me gustas, solo quiero explicarte!
— Eres un mentiroso, ¿crees que te voy a creer después de todo lo que me dijiste?
— Tu me gustas Valeria, — El chico paso su mano por su cabello y suspiro tomando valor — Y me gustas mucho, solo que…
— Yo no soy George.
— Soy Fred…
Aclaración: Tal vez piensen que no es posible confundir a los chicos Weasley con años conociéndolos, pero me permito explicar, por experiencia personal, que si es posible. Verán tengo la suerte de tener unos hermanos gemelos los cuales a pesar de no ser al 100% idénticos si hemos confundido a menudo y desde muy pequeños, aun con el look diferente, el pelo la voz, a veces mi madre no sabía quién era quien, los compañeros de Universidad que fueron escuelas distintas también los confundían. Entonces Valeria, despistada, enamorizcada y con dos chicos identicos... las razones en el próximo capítulo.
El siguiente es el final.
¡Gracias por leer! ^^
