Naruto Copyright © Masashi Kishimoto
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De juegos infantiles
ddeiSmile


II: De juegos y—Cristobal Galletas.


Mikoto sonrió con suavidad al ver a su pequeño jugar armoniosamente con unos bloques frente al jardín, jamás había visto a Itachi tan expresivo y aquello le alegraba.

Volteó sobre sus talones para continuar sirviendo las galletas, después de todo Deidara tenía un apetito voraz que sólo se igualaba con su natural inocencia e hiperactividad así que no faltaba poco para que le pidiera algún aperitivo. El cual terminaría siendo devorado completamente por Mushu.

Volvió a suspirar ante el giro que sus pensamientos habían dado y se regañó por ser tan negativa; por supuesto que estaba feliz porque su hijo había encontrado a alguien con quien compartir su tiempo…, pero ciertamente le preocupaba en demasía. Era consciente de que Itachi —desde temprana edad— había sido espectador de la crueldad de la guerra, una guerra que seguía acechando su inocencia para arrebatársela y en algunas ocasiones su corazón se oprimía al pensar que ya lo había hecho, la frialdad y madurez que el moreno mostraba muchas veces dolía y le hacía ahogarse en un mar de pensamientos donde culpaba al linaje Uchiha y a Fugaku.

Añoraba al Itachi inocente de cinco años que corría de un lado a otro en busca de mariposas. Su pequeño mundo se había visto envuelto en desgracias desde el momento en que nació bajo el apellido Uchiha y ella misma lo sabía, la perfección era una carga demasiado pesada y el tener que afrontarlo mientras a su alrededor el ambiente permanecía tenso ante la aparición de cualquier posibilidad para accionar los planes ambiciosos del clan Uchiha era noticia de todos los días, sin duda alguna era demasiado.

Sin embargo la llegada del rubito había iluminado las horas que su Itachi vivía.

Recordar la imagen de Itachi mirando el horizonte a estas horas, totalmente solo y cansado por haber entrenado desde temprano le hacía estremecerse pues la diferencia del momento actual era una brecha demasiado extensa.

Mushu ronroneó en sus pies con hambre y le sonrió, caminó hasta alcanzar una de las croquetas que le habían comprado y se la dio en la boca.

Pero ¿qué pasaría cuando la hora de regresar a Konoha llegara? Aquellas sólo eran vacaciones que tendrían un final y entonces su hijo volvería a estar solo, sufriría ante la inmundicia del mundo y no habría un sol que le distrajera, que despertara en él sentimientos como el cariño y la ternura. Itachi había demostrado que se interesaba tanto por el rubio hasta el punto de sacrificar su sentido natural de rectitud con tal de complacerle y ganarse una sonrisa.

Y ella deseaba eso, que Itachi quisiera y recibiera afecto a cambio.

—¡Ita-kun, Dei-kun! —llamó—… las galletas están listas.

El grito de emoción del rubio le hizo reír por lo bajo. Pronto un par de pisadas corriendo, seguidas por las calmas de su hijo se escucharon por toda la sala y alcanzaron la cocina.

—¡Uwah! ¡Mikoto-san, se ven deliciosas, hn! —exclamó.

—Gracias —sonrió mientras acariciaba los cabellos rubios—, ¿No quieres Ita-kun?

Preguntó al notar a su hijo algo abstraído. El moreno alzó la vista y asintió, tomó asiento junto al rubio quien se había alzado hasta alcanzar la leche y zambulló su galleta. Mikoto sonrió al ver que intentaba darle la misma a Itachi quien sólo fruncía el ceño levemente sonrojado por la acción.

—¡Vamos! —exclamó Deidara.

—Siéntate —regañó—, yo comeré de las mías.

—¡Pero quiero darte esta, Itachi! —el Uchiha volteó el rostro hasta el suelo sonrojado—, por favor, hn.

Mikoto se excusó y salió hasta la sala, esperó hasta que Deidara soltara una carcajada y ella misma rió. Itachi no podía mostrarse así de complaciente con el rubio cuando había algún adulto alrededor, sobre todo porque sabía que esa sólo era una forma de divertir al rubio quien adoraba ver sonrojar al Uchiha. Agradeció la paz que había y rogó al cielo porque su pequeño no volviera a sufrir y siguiera igual de feliz que ahora.

Lo menos que quería era que su hijo se viera corrompido y sentía que ése pequeño gatito era lo que le hacía falta a la vida de Itachi y no sólo a la de éste sino a Sasuke, Fugaku y ella misma.

—¿Itachi? —volvió a llamar el rubio mientras estiraba su mano hacia Mushu con un trozo de su galleta— ¿por qué la llamaste así?

El moreno dejó de lado su plato vacío esperando a que Deidara terminara de alimentar a la felina. Sopesó por algunos instantes la pregunta antes de responder.

—Me gustó —Deidara suspiró logrando que el Uchiha frunciera el ceño— ¿por qué?

—Es que me recuerda a Mulán —sonrió.

—¿Mulán? —curoseó sin prestarle verdadera atención.

—¡Claro! —exclamó, observando al moreno como si fuera algún objeto extraño—, Mulán tiene un dragón llamado Mushu. Es una película para niñas —bisbisó— la vi por culpa de una niña tonta llamada Kurotsuchi pero creo que Mushu es bastante gracioso —sonrió mientras acariciaba a la pelinegra.

Itachi observó a Deidara de reojo.

—… Tú eres muy rapunzel ¿no crees?

Deidara detuvo sus caricias para luego girarse abruptamente.

—¡Itachi… tú! —el moreno sonrió de medio lado— ¡Te odio, Uchiha idiota!


La hora de regresar a casa del rubio era la más triste del día. Itachi no podía esperar para crecer y poder acompañarlo e incluso quedarse con él a dormir. Observó el reloj mientras resoplaba por lo bajo.

—¿Por qué el tiempo tiene que ir tan lento? —refunfuñó para sí mismo.

Sus dedos continuaron acariciando a Mushu en silencio, meciéndose al ritmo de los suaves ronroneos que la felina dejaba escapar.

—¿Itachi? —llamó Mikoto. El menor giró su rostro calmo hasta ella—, se me ocurrió algo —murmuró juguetona mientras tomaba asiento en el suelo junto a él. Finalmente Sasuke se había quedado dormido y ahora estaba libre—. ¿No crees que hoy Deidara se veía muy feliz comiendo las galletas de chocolate?

Itachi asintió. Mikoto sonrió mientras un pequeño suspiro se escapaba de sus labios, una vez dispuesta a seguir hablando Itachi la interrumpió.

—Le gusta mucho el chocolate —explicó.

El rostro de la morena se iluminó y sintió que el corazón se le saldría del pecho ¿cómo su hijo podía ser tan tierno?

—Pues…, estaba pensando que tal vez quieres ayudarme a hacer galletas para él, así volverá a sonreír tan feliz mañana.

Itachi abrió sus ojos sorprendido mirando al frente, luego su semblante se calmo y con un pequeño sonrojo observó a su madre de reojo.

—¿Crees que le alegraría? —Mikoto asintió—… Bien, lo haré.


Continuará.


!βeta r: no está beteado.

Ok, le he agregado únicamente la parte de Mulán y Rapunzel porque recordé que cuando le puse el nombre a Mushu en realidad jamás se me había pasado por la mente que así se llamaba el dragón de Mulán. Sólo después, mientras veía Disney Channel, me di cuenta que así era xD y de hecho mi prima y yo quedamos enamoradas de la escena —que solemos repetir para reírnos un montón— donde Mushu le dice a Mulán: "¡Deshonor, toma nota, deshonrada tú, deshonrada tú vaca!". Ah, es casi épico para ambas recordar que Mushu le decía vaca al caballo de Mulán xDD.