Naruto Copyright © Masashi Kishimoto
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De juegos infantiles
ddeiSmile


IV: De juegos y—principes.


Estaba preocupada, más por la atención en demasía que le estaba dando al asunto que por el problema en sí. Y es que aquello era parcialmente normal; eran niños en la edad donde lo más abundante era la inocencia, extremo amor por los dulces y las travesuras.

El problema, según Mikoto, radicaba en el hecho que…

Itachi no era un niño normal. Comprendía aquello del rubito, Deidara era un niño que destilaba energía pura, era rebelde por naturaleza, inteligente, habilidoso, pero por sobre todas las cosas ingenuo, su comportamiento dentro de todo siempre se veía coloreado por ése lado que en ella despertaba una gran ternura.

Pero Itachi no. Él, como buen Uchiha, siempre observaba de una manera fría las situaciones, conocía de la vida más de lo que un niño a su edad debía, ya sea por la experiencia vivida en la guerra o porque Fugaku esperaba y exigía demasiado de él, empujándolo al mundo de la adultez. De cualquier forma, cualquiera que fuese la razón, Itachi conocía los estatus de una relación, el matrimonio era una ceremonia primordial en el clan Uchiha y como padre primerizo su esposo se encargo de instruir a Itachi desde joven, eligiéndole incluso una novia que por supuesto ella no tomaba en cuenta, rogaba al cielo para que su pequeño consiguiera a quien amar.

Por esa razón no sabía qué posición adoptar.

Recordó con un suspiro atorado en la garganta lo sucedido tres días atrás.

—¿Okaasan? —Mikoto dejó a un lado los platos que lavaba con tanto ahínco y centró toda su atención en Itachi—… ¿Tienes algún anillo que no te sirva?

—¿Anillo? —preguntó, sorprendida. Su dedo bañado en espuma se posó sobre su barbilla, sin notar que se había ensuciado intentó recordar si tenía un anillo guardado en algún lado—, creo que sí y si no mal recuerdo lo he traído en mi cofre —sonrió— ¿Lo necesitas para algo, Ita-kun?

El moreno asintió, juntos subieron las escaleras y tras unos segundos la Morena exclamó complacida consigo misma por encontrar el objeto. Se lo entregó a su pequeño en las manos quien intentó probárselo bajo su atenta mirada. Como era de esperarse la joya no cabía a la perfección en sus pequeños dedos.

Mikoto sonrió al ver la frustración dibujarse con facilidad en el rostro del menor. Se levantó del futón donde había reposado sus cansados pies y volvió a rebuscar encontrando así una pequeña cadena de oro.

Mira —pidió, tomando el anillo de los dedos ajenos. El anillo se deslizó en la cadena y se inclinó para colocarla en el cuello de Itachi, sin embargo éste la detuvo.

Está bien okaasan, no es para mí.

—¿Eh?

Itachi bajó el rostro apretando con fuerza el anillo entre sus dedos, con un suspiro de resignación la encaró con un brillo en sus ojos de pura determinación que asustó a Mikoto, junto a un leve sonrojo y su acostumbrado ceño fruncido.

Le pediré a Deidara que se case conmigo —exclamó en tono firme—, así ya no será mi mascota sino mi esposa, no nos podremos alejar nunca.

Ah… ¡Claro! —exclamó nerviosa—, entonces ve y dáselo.

No pasó demasiado tiempo cuando escuchó un "¡Sí!" lleno de felicidad reverberar por las paredes silenciosas de aquél lugar.

Aquello le estaba quitando el sueño y eso era lo que más le atormentaba porque no debía verse tan alterada por eso ¿O sí? Aún si Itachi conocía el significado y la importancia del matrimonio él seguía siendo un niño.

Mushu acarició su pierna llamando su atención. Sonrió con dulzura agachándose para tomarla en brazos y entre caricias rió.

—Sólo estoy exagerando.

Suspiró caminando hacia la habitación continua donde ambos niños jugaban. Y mientras observaba apoyada en el marco de la puerta la gran sonrisa de Itachi sospechó que de aquello terminar en algo real —cosa que dudaba, eran sólo niños—, apoyaría a su hijo por sobre todas las cosas. Después de todo lo que ella deseaba por sobre todas las cosas era verlo reír así, con aquella inocencia y alegría que Itachi no se permitía experimentar y que sólo Deidara lograba despertar.


Estuvo a punto de hacer un berrinche; la odiaba, odiaba con todas sus fuerzas a aquella mujer. A lo lejos la había visto abrir esos ojos exageradamente grandes y horriblemente marrones y desde ése instante supo que no le agradaría.

Se quería ir, incluso había perdido el apetito.

—… Eres tan lindo —volvió a exclamar por enésima vez, según la cuenta del rubito, mientras reía tontamente—, ¿Quieres un helado o algo más? —con su habitual cortesía Itachi declinó su invitación— ¿Y para tu amigo?

El rubio apretó sus puños con fuerza, debieron ir al parque, comprar unos helados y traer a Mushu para compartir con ella.

Itachi le observó de reojo encontrándose con el pastel, que le había pedido unos segundos atrás, totalmente intacto. Volvió a negar con la cabeza sin responderle a la mujer que le trataba como si fuera un retrasado mental, sospechaba que la molestia de su rubio provenía por ella y aunque trataba de mantenerla alejada respondiendo con rapidez sus constantes atenciones ella parecía regresar enternecida por cada movimiento que hiciera.

—Llámame si necesitas algo —sonrió mientras se alejaba.

—¿Deidara? —murmuró, el rubio desvió la mirada ganándose un suspiro de parte del mayor—, ¿Quieres irte?

—No —gruñó—, ya gastamos el dinero que Mikoto-san nos dio 'hn. Tenemos que terminar de comer.

—¿Quieres que lo coma por ti? —preguntó al ver el puchero en los labios de su gatito.

—¡No 'hn! —exclamó aún más molesto.

Itachi contuvo una sonrisa al ver cómo llenaba sus mejillas del pastel, estaba seguro que ante la opción de seguir enojado y no comer a seguir enojado comiendo, prefería la segunda. Sus dedos buscaron fugitivamente la mano del rubito quien se sonrojó al sentirlo. El rostro del Uchiha también se coloreó en un tono rosa claro, más no lo soltó, tratando de calmar su nerviosismo estiró su mano libre hacia unas servilletas y se las entregó, buscando así obviar el hecho.

—No me gusta que alguien más tenga tu atención 'hn —murmuró el rubio, recibiéndolas.

Itachi suspiró sin cambiar un ápice su expresión olvidándose de la vergüenza sufrida unos segundos atrás, una vez más utilizó su mano libre y desordenó los cabellos del rubito.

—Sólo tú tienes mi atención, gatito.

—¡No me digas gato, Itachi! Es Deidara… ¡Deidara! —como era costumbre el moreno le ignoró, entreteniéndose en acariciar un mechón de las hebras doradas. El rubio se mantuvo estático, observándole con sorpresa; jamás esperó que Itachi hiciera algo así, se sentía nervioso y aquello no le permitía siquiera moverse.

—Tienes el cabello muy largo —señaló tras unos segundos.

—¿Te molesta 'hn? —Itachi negó, repetidas veces—, lo dejaré crecer hasta que llegue a mi ombligo —rió—, ya que a Itachi le gustan las chicas con cabello largo… Yo también lo tendré así.

El moreno frunció el ceño.

—¿De dónde sacaste eso?

Deidara continuó comiendo su pastel con una gran sonrisa en sus labios.

—… Dijiste "Me gusta el cabello largo de okaasan" 'hn —Itachi permaneció en silencio, restándole importancia a aquello y tras finalizar el pastel Deidara murmuró—. Itachi, cuando crezcamos… ¿Seguiré gustándote, incluso si no soy una chica?

El moreno siquiera se molestó en observarlo, no pensaba responder aquello. Se levantó de su asiento dejando el dinero sobre la mesa, tomó la mano del rubio le guió hasta la salida donde el calor se dejaba sentir. Mientras emprendieron el camino hacia casa el silencio se prolongó, Deidara observaba cada tanto al Uchiha esperando una respuesta. Concluyó entonces que no le respondería y aquello le hizo enojar.

Jalando la mano de Itachi le formuló una vez más la pregunta.

—Claro que sí —respondió exasperado como si aquella cuestión fuera ridícula—, serás mi esposa.

Deidara sonrió mientras aferraba aún sus deditos a los del mayor. Tras unos segundos volvió a llamarlo en un tono que a Itachi se le antojó tenebroso, esa vocecilla de 'yo no hice nada' siempre traía malas noticias.

—¿Por qué no eres tú la esposa 'hn?

Le observó de reojo. Y para que no insistiera en el tema simplemente respondió de la manera en la cual sus padres solían librarse de él: —Lo discutiremos cuando crezcas.


Continuará.


!βeta r: no está beteado.

(Aquí)
Agradezco a Anu, siempre me ayuda con mis fics ItaDei. Así mismo agradezco a quienes se tomaron el trabajo de dejarme review en el capítulo pasado(L), son unos amores. Espero que les guste:D