Naruto Copyright © Masashi Kishimoto
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De juegos infantiles►
—ddeiSmile—
VI: De juegos y—nebulosa.
Sus ojos se abrieron a más no poder mientras un fuerte temblor recorría su cuerpo.
¿Dónde estaba?
Tragó saliva con fuerza porque sólo entonces había notado la cruda realidad: No le conocía. Dónde vivía o incluso conocer a sus padres, Deidara era un fantasma que se había ido y eso le aterraba.
Pensó tener más tiempo y sin embargo quien se había ido era él. Deidara había faltado a la promesa y no entendía el por qué.
Mikoto le observó con tristeza. Itachi seguía de pie frente a la puerta, esperando por el rubio justo como hacía dos días había hecho. Era un terrible error de su parte no hacer algo pero su pequeño hijo tenía una mentalidad demasiado adulta y orgullosa, no había permitido que ella interfiriera y Fugaku era de un igual sentir por lo que comprensivo le pidió que no hiciera algo que molestara a Itachi aún más.
Por supuesto que ella misma estaba preocupada por el rubio. Si bien había visto a una mujer encargándose del rubio una vez no estaba segura si ésta era su madre. Deidara era un pequeño remolino que se movía con plena libertad por las calles de Suna, como si no tuviera un lugar fijo, como si no tuviera familia. De ser así ¿Dónde podría estar en aquél entonces? Le aterraba el hecho de que se hubiera hecho daño, sin lugar a dudas Mikoto apreciaba al rubio como parte de su familia y había soñado con una amistad tan fuerte y duradera entre ambos infantes que perduraría hasta la vejez de los mismos.
Pero todo se había desmoronado junto a la felicidad de su pequeño y ella no podía hacer más que esperar. Rogar a los cielos porque el rubio estuviera bien.
Como una salida Mikoto había pedido a su esposo que partieran de Suna lo más pronto posible y éste le había complacido como siempre pero aún le quedaban sus reservas. Fugaku conocía la maldad del mundo e incluso había sido partícipe de muchas desgracias, por lo mismo esperaba que su hijo tuviera la dureza para hacer lo mismo con tal de mantener el orgullo Uchiha en lo alto.
Huir por sentimientos no era más que una muestra de debilidad y que se enfrascara en un entrenamiento ninja más que exhaustivo en el cual no paraba hasta desfallecer debido a la falta de chakra no era lo que esperaba de su pequeño orgullo, Itachi estaba enfrascándose en entrenar para liberar su mente y aquello no solucionaría nada.
—¿Fugaku? —llamó Mikoto. El aludido giró su rostro dándole toda su atención—. Saldré unos segundos con Sasuke. No tardaré demasiado.
Él asintió.
La puerta se cerró tras un silencio poco usual, más no le prestó atención; caminó hacia el pequeño campo ubicado detrás de la casa rentada y con tranquilidad dejó que su cuerpo cayera produciendo un ruido sordo que sacó a Itachi de sus pensamientos. El pequeño enderezó su espalda dispuesto a detenerse pues le incomodaba entrenar con compañía y más aún si ésta era su padre.
—¿Itachi? —el moreno se acercó tras ser llamado y en silencio tomó asiento junto al mayor—. Últimamente has entrenado más de lo normal —recalcó. El Uchiha menor se limitó a asentir—, espero ver mejoras en ti.
El silencio se prolongó. Y por primera vez en casi tres días Itachi se permitió olvidarse de Deidara. Craso error pues Fugaku tenía la clara intención de zanjar aquél problema en ése mismo instante.
—Ése amigo tuyo… ¿Cómo se llamaba?
—Deidara —murmuró, algo en su pecho le obligó a decir aquello, deseaba sentir que Deidara era suyo—. Es mi gato.
Como si se tratase de ella, Mushu apareció por la puerta alumbrando la habitación con sus ojos azules. El moreno se estremeció estirando sus dedos hasta acariciar a la minina quien comenzó a ronronear.
—Si intento hablarte de esto Itachi es porque espero que veas la lección. La vida está llena de situaciones similares —explicó, ignorando por completo la falta de atención de su hijo—, un ninja no necesita amigos o animales. Sólo existe para proteger su misión y llevarla a cavo. Sin importar qué debas sacrificar Itachi, deberás prepararte para perder y es bueno que comiences por ésta situación.
El moreno volteó su rostro, evitando con todas sus fuerzas el llorar.
—Sí —bisbisó.
Fugaku se colocó de pie sintiéndose satisfecho y tras murmurar un pequeño 'bien' caminó hacia la cocina dispuesto a disfrutar de un té caliente.
—… Pero, mi misión es proteger a quien amo.
Suspiró cansinamente pues su garganta dolía.
—¿Itachi, hn?
—¿Sí?
—¿Te casarías conmigo?
—¿Qué?
—¡Sí, hn! Así será nuestra promesa. Seremos prometidos, significará que sin importar qué pase cuando crezcamos deberás cumplir esto: Regresar junto a mí si somos separados, sólo quererme a mí y casarnos. Así estaremos juntos para siempre, hn.
—… Eso es muy…
—Por favor, hn…
—Ah, no pongas esa cara, gato tonto.
—¡Deidara, Dei-dara!
—Entonces es una promesa.
—¿Eh?
—Nada.
—Sí, es una promesa.
—No me hagas repetirlo si ya escuchaste.*
Sin importar qué él buscaría a Deidara, se haría más fuerte y lo llevaría con él a Konoha.
Mikoto suspiró aliviada.
—¿Hola? —la mujer frente a ella se giró—. Supongo que no me recuerdas. Yo soy-
—¿La mamá del amigo de Dei-kun?
—Sí —sonrió.
La castaña frente a ella también lo hizo.
—Espero no molestar —se disculpó Mikoto mientras observaba tras la mujer una pila de papeles—. La verdad es que antes de seguir hablando necesito calmar una duda. ¿Eres tú la madre de Deidara-kun?
—Oh —rió mientras negaba continuamente con la cabeza—, por favor, sígueme. Debes estar cansada —señaló a Sasuke en brazos de Mikoto.
—No, por favor. Será bastante rápido.
—De acuerdo —accedió mientras se apoyaba contra una pared cercana a ella—, supongo que preguntarás por Dei-kun. Respondiendo a tu pregunta de antes no soy su madre. Dei-kun no tiene familia —Mikoto parpadeó sorprendida—. De hecho Dei-kun no vive en Sunagakure, él es de Iwagakure y ha regresado a su hogar sin poder despedirse. Veras Mikoto-san él está bajo el cuidado del actual Tsuchikage. El hombre no conoce mucho de niños por lo tanto imagino que no ha sabido entender la importancia que tenía el que Dei-kun se despidiese de sus seres queridos.
—¿Acaso es familia del Tsuchikage? —curioseó la morena.
—No —sonrió—, al parecer Dei-kun tenía potencial y el Tsuchikage decidió tomarlo como su aprendiz. Le había dejado en Suna por una temporada como un castigo pues al parecer ése remolino rubio había causado disturbios en el consejo de Iwagakure. Deidara-kun es un niño muy inteligente y ambicioso, además de talentoso por supuesto. Pero sus sentimientos son nobles. Yo fui quien le cuidó por los tres meses que pasó aquí, si bien debía limitarme a simplemente alimentarle y cuidar que no causara problemas terminé tomándole cariño —detuvo sus palabras mientras una mueca llena de amor se formaba en su rostro— y creo que debería saber, Mikoto-san; Jamás vi a Dei-kun más feliz que cuando regresaba de su hogar.
Mikoto sonrió mientras sus ojos se cerraban para evitar las furtivas lágrimas.
—Sin duda Deidara ha sido la felicidad jamás vivida en nuestro hogar. Lamento haberle molestado, se está haciendo tarde así que lo mejor es regresar ahora.
—Sí. Gracias por preocuparse por Dei-kun.
Suspiró resignada al encontrar la sala vacía. Las risas se habían esfumado y aquello le atormentaba pero sin duda prolongaría la felicidad de su hijo. Después de todo ella también era una Uchiha.
Subió las escaleras en dirección a la habitación que compartían ella y su esposo. Al llegar le encontró leyendo un libro bastante distraído, con cuidado colocó a Sasuke en la cuna.
—Dijiste que llegarías más temprano —reprochó Fugaku.
—Tardé más de lo esperado —refutó—, pero conseguí lo que quería —el Uchiha le observó curioso y ella sólo sonrió—. Encontré a Deidara-kun.
—No era necesario —Mikoto parpadeó perdiendo la mueca llena de felicidad—. Hablé con Itachi y ha entendido perfectamente que perder es algo común en la vida de un ninja.
La pelinegro frunció el ceño.
—De cualquier forma le buscaremos, Fugaku.
No dio oportunidad a que éste respondiera y si bien sabía a la perfección que integrar al rubito en su familia era imposible no perdería la oportunidad de llevar periódicamente a su hijo para que le viese. Al salir de la habitación se dirigió hasta la de su pequeño quien permanecía sobre su futón leyendo al igual que su padre. En ocasiones Mikoto sentía como una carga demasiado pesada el ver la gran similitud que su hijo tenía con Fugaku; sin embargo conocía que bajo ese manto de indiferencia Itachi estaba sufriendo.
—¿Ita-kun?
El moreno alzó su rostro mientras Mushu saltaba desde una mesa hasta el suelo, llamada por la voz de la morena. Sin pedir permiso se introdujo en la habitación y con cuidado dejó que su cuerpo descansase en el mullido futón. Estaba deseosa de regresar a Konoha pues añoraba su cama. Ahogando una mueca de cansancio suspiró.
—Mañana regresaremos a Konoha.
—Lo sé —respondió tajante.
—Podrás ver a Shisui.
El Uchiha se estremeció por unos segundos mientras sus dedos aferraban con más fuerza el libro entre éstos. Había imaginado demasiadas veces el presentarle a Shisui su nueva mascota. Bufó molesto por lo bajo y Mikoto reprimió una sonrisa.
Se sentiría algo mal pero éste sería su pequeño secreto.
—¿Mamá? —llamó el pelinegro
Mikoto sonrió, abrazando con suavidad a Itachi.
—¿Dime?
—¿Está bien… no querer perder a Deidara?
—Sí, está perfectamente bien —acarició los cabellos de su hijo con cuidado mientras éste se acurrucaba contra su pecho.
—… Y si le amase, ¿estaría bien? —ella abrió sus labios para responderle pero Itachi la interrumpió—. Si yo quisiera casarme con él, si ya no quisiera que fuera mi gatito sino mi amigo, como papá y tú ¿estaría bien?
Las palabras no salieron de sus labios, no sabía qué responder así que simplemente comenzó a tararear una canción arrullando así a Itachi. Demasiado tiempo había pasado desde la última vez que habían pasado un momento como aquél. Mikoto se sintió más feliz que nunca.
!βeta r: No está beteado.
Ajá, finalmente la actualización. Moriré de felicidad con todos los reviews que me han dejado. No tienen idea de cuánto aprecio el apoyo D: Antes de éste fic había planeado subir un cap más pero... Decidí que no xD para más explicaciones y además para ver lo que había comenzado a escribir pueden dar clic aquí: http : / ddeismile. blog. com/ 2011/ 04/ 08/ de-juegos-infantiles/
Besotes(L).
*Esa escena vendría siendo antes que Itachi le pida matrimonio a Dei, digamos que el rubio le dio la idea xD.
