Naruto Copyright © Masashi Kishimoto
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De juegos infantiles
ddeiSmile


VII: De juegos y—fuegos artificiales.


Sasuke tomaba con fuerza la bolsa entre ambos brazos asegurándose el no caerse, aquella imagen se le hacía extremadamente graciosa, sin embargo mantenía su rostro impasible cuidando que no ocurriera algún accidente con el menor.

El aire en todo Konoha ardía en alegría, las vacaciones finalmente habían llegado y serían encabezadas con el carnaval.

—¡Itachi!

El aludido detuvo su paso regresándose para observar la carrera que Shisui emprendía para alcanzarle. Sasuke infló sus mejillas al adivinar que se quedarían hablando y aquella bolsa no era precisamente la más liviana; sin embargo no soltó ninguna queja.

—Shisui —murmuró el Uchiha.

—¿A dónde van? —preguntó mientras saludaba a Sasuke— ¿Mikoto-san los envió de compras de nuevo? —Itachi se encogió de hombros siendo lo obvio. Shisui sonrió ante esto y tras observar a Sasuke unos segundos imaginó que el pequeño se había negado a llevar la bolsa liviana. Ambos amigos intercambiaron una mirada de entendimiento—, Sasuke ¿quieres hacer una carrera conmigo?

Los ojos del pequeño brillaron de emoción pero de inmediato recordó el peso extra que tenía encima.

—Yo puedo encargarme de las bolsas, Sasuke —murmuró Itachi, tomándolo desprevenido al quitarle el paquete.

—¿De verdad nii-san? —bisbisó con un pequeño sonrojo evitando mostrar con mucha dificultad su emoción.

—Seguro.

No necesitó esperar demasiado para que Sasuke saltara de emoción preparándose para ganarle a Shisui. En pocos minutos los tres Uchiha regresaron a casa con un Sasuke hiperactivo y lleno de polvo.

Mikoto no perdió oportunidad para invitar al amigo de su hijo a una cena familiar y tras enviar un clon para informar a su familia Shisui aceptó animosamente ofreciéndose para ayudar con la comida. El ambiente armonioso se sentía en el aire. Mikoto se excuso para poder darle un baño al menor pidiéndoles a los dos jóvenes que terminaran de servir la cena.

—¿Dónde está Fugaku-san? —preguntó Shisui mientras recogía los platos.

—El festival es dentro de tres días así que ha estado ocupado últimamente.

Shisui observó el aire frío que recorrió la mirada de Itachi y de inmediato buscó cambiar el tema.

—¿Irás al festival? —sonrió. El Uchiha asintió en silencio ganándose un suspiro por parte de su amigo—. Alégrate un poco más Itachi, ¿dónde está Mushu? —curioseó.

Como si hubiera sido llamada la esbelta minina apareció por la puerta. Itachi la acarició fugazmente regresando a la cocina por los vasos y demás mientras que el pelinegro, Shisui, comenzaba a juguetear con ella. Seguidamente la puerta de entrada sonó, Fugaku apareció con su porte altivo en el comedor con el ceño fruncido; Itachi apareció por la puerta dándole el saludo debido y seguido de él su amigo.

Mikoto, al escuchar los saludos, bajó con Sasuke en brazos quien ya estaba presentable para la cena, Sasuke fue igual de distante que su hermano al saludar al líder de la familia mientras que Mikoto le entregó un beso en la mejilla con la noticia de que compartirían la cena con un invitado.

La morena terminó de preparar la mesa y una vez lista todos tomaron asiento para comenzar la cena tras un sombrío 'itadakimasu'. La charla animada era reducida a Mikoto y Shisui, aquello de cierta forma la reconfortaba puesto que hacía mucho no tenían una comida así.

—Entonces espero poder verla en el festival —exclamó con alegría Shisui mientras la morena le servía más arroz.

—Oh, me gustaría Shisui-kun pero lamentablemente no estaremos aquí para el festival. Estoy planeando un viaje a otro festival.

Todos los ojos se clavaron en ella con confusión. Mikoto se limitó a sonreír con emoción.

—Pensé que nos quedaríamos —habló Itachi—, la policía Uchiha estará a cargo de la seguridad en el festival.

—Sí, por eso sólo iremos Sasuke, tú y yo —Fugaku apenas mostró su sorpresa, guardó cualquier comentario para cuando estuviera a solas con su esposa así que ignorando las miradas de Itachi y Shisui continuó comiendo— ¿no están emocionados?

Sasuke asintió al notar los ojos de su madre sobre él.

—¿A dónde iremos? —preguntó con una sonrisa en su rostro y los ojos muy abiertos.

—Iwagakure.


Esa misma mañana partieron al salir el sol. Itachi tomó en su espalda el cuerpo dormido de Sasuke, dándole la oportunidad de dormir. El viaje duró tres días, al cuarto lograron ver la entrada de la aldea con el amanecer en el fondo.

Sin duda alguna Sasuke estaba emocionado y aquello hizo que Itachi se sintiera a gusto en aquél lugar.

—Busquemos donde quedarnos hasta el anochecer, allí iremos al festival ¿les parece? —sonrió.

Ambos Uchiha asintieron a la pregunta de Mikoto y aunque con algo de dificultad, lograron conseguir una habitación en una posada cercana a la salida. La emoción no dejaba de verse entre Sasuke y la morena quienes comenzaban a dar vueltas de aquí para allá alistándose para el festival.

Las risas y los juegos artificiales comenzaban a sonar a medida que el atardecer se acercaba, los adornos ya puestos desde el día anterior eran retocados mientras que otros comenzaban a ser recién puestos. Las tiendas de comida despedían el delicioso aroma mientras que algunos trabajadores se encargaban de decorar el exterior y limpiar el interior.

Mikoto y Sasuke no habían aguantado la emoción así que como otras tantas personas comenzaron a recorrer las calles antes del anochecer.

Itachi por otro lado se mantenía alerta detrás de su familia; la seguridad era primera. Después de todo aquello no le tenía encantado, de estar en Konoha habría preferido quedarse en casa, apenas y le interesaba la idea de comer un plato de dangos, de resto sólo quería que Sasuke pasara un rato ameno lejos de su padre.

—¿Itachi, tienes hambre? —preguntó Mikoto señalando una tienda justo a su izquierda—, ¿deseas que paremos allí?

El moreno asintió tomando la mano de su hermano cuando la mayor se encaminó para pedir algo de comer.

Murmullos llenos de expectación comenzaron a llenar el ambiente en cuanto el anochecer cayó, Sasuke no pudo evitar pedir postre por lo que tardaron más de lo que habían imaginado en la tienda, apenas habían sido conscientes de cuando el cielo se había oscurecido, sumergidos entre risas y platillos deliciosos.

—Son nuevos aquí, ¿cierto? —sonrió el cocinero.

Mikoto asintió felizmente algo sorprendida por la emoción que comenzaba a hacerse a su alrededor.

—Me alegra mucho haber venido, jamás imaginé que fuera una celebración tan alegre.

—Lo es —asintió él mientras desordenaba los cabellos de Sasuke—; pero en realidad hoy es especial. Nuestro Tsuchikage será quien de inicio a la celebración.

—¿El Tsuchikage? —preguntó Mikoto algo sorprendida—. Oh, me gustaría verle.

—Entonces permítame acompañarles; mi nombre es Soichiro —sonrió mientras estrechaba su mano con la femenina.

—Mikoto Uchiha, éstos son mis hijos Itachi y Sasuke Uchiha.

Él les saludo alzando su mano amistosamente para luego observar de reojo el reloj ubicado a su derecha.

—Ya falta poco y si no nos apresuramos no podremos estar cerca de él.

La Uchiha asintió felizmente. El hombre fornido y de aspecto amable les guió hasta aparecer en una gran plaza, en el centro de la misma se dejaba ver un gran espacio. Como si les hubieran estado esperando los fuegos artificiales comenzaron a sonar mientras los guardias del líder de baja estatura comenzaban a rodear el lugar donde estaría.

—¿Logras ver desde allí, Itachi? —preguntó la morena.

—Sí.

Mikoto sonrió de forma triste, Itachi apenas estaba observando no porque no alcanzara a ver sino porque simplemente no se encontraba emocionado con la idea de ver al Tsuchikage; ése aire pardo que rodeaba a su hijo le dolía. Sin embargo esperaba con el corazón en la garganta que sus sospechas fueran correctas.

La algarabía se alzó al ver asomar las ropas pertenecientes al líder. Su baja estatura pronto se vio compensada al subir la pequeña tarima que habían preparado para él. Alzó su brazo derecho y el silencio reinó por unos segundos mientras comenzaba a decir unas palabras llenas de armonía; Mikoto se alzó en puntillas para poder ver mejor su alrededor y ahí lo encontró.

Estuvo a punto de llorar con desesperación.

—Itachi —llamó, atrapando la atención de Soichiro y Sasuke— ¡mira junto a Tsuchikage!

El moreno apenas se interesó en aquello, simplemente buscó con sus ojos negruzcos aquello que había emocionado tanto a su madre por respeto, siendo imitado por el cocinero y Sasuke.

Pronto lo notó.

Sus ojos se abrieron a más no poder y sin pensar demasiado en sus acciones comenzó a abrirse paso entre las personas y notando finalmente que el Tsuchikage acabaría pronto su discurso aprovechó el silencio sepulcral que se instalaba en aquellos instantes.

—¡Deidara! —gritó.

Su voz hizo eco en todo el lugar logrando llamar la atención del rubio.

Sasuke quien sobresalía en la multitud imitó a su hermano comenzando a llamar con desesperación al rubio. El Tsuchikage frunció el ceño, interrumpiendo sus palabras para observar al menor quien buscaba con sus ojos la voz que le llamaba.

Tardó para encontrarle pero lo distinguió.

—¿Sasuke, hn? —susurró.

De inmediato notó que alguien se abría paso y lo reconoció al instante. Su corazón se aceleró mientras una gran sonrisa se instalaba en sus labios. Corrió hacia la multitud ignorando el hecho que el Tsuchikage cerraba su discurso y cuando los gritos de algarabía se alzaron al cielo junto a los fuegos artificiales, alumbrando junto a las estrellas las calles y rostros de los aldeanos, Deidara se lanzó desde la tarima hacia los brazos del Uchiha.

Itachi le aferró con fuerza temiendo que aquello fuera un sueño.

Mikoto saltó llena de emoción al ver la acción del rubio. Las lágrimas se arremolinaron en sus ojos mientras llevaba ambas manos a su pecho, tratando de calmar los latidos de su corazón.

—¿Conocen a Deidara-kun? —preguntó Soichiro.

—¿Tú también? —respondió con otra pregunta bastante sorprendida. Él se limitó a sonreír.

—Es considerado el próximo Tsuchikage.

Mikoto no pudo replicar pues un rayo amarillo le saltó a la cintura abrazándola con fuerza.

—¡Mikoto-san!

Ella rió mientras acariciaba tiernamente sus cabellos; Soichiro bajó a Sasuke de sus hombros quien de inmediato abrazó al rubio.

—Dei —sonrió el menor— ¿dónde estabas? Todos te extrañábamos. No te vuelvas a perder —regañó.

El rubio rio mientras lo abrazaba.

—Lo prometo, hn.

Como retazos de un sueño que se repetía Mikoto observó el cambio en Itachi. El rubio emocionado comenzó a guiarles por todo el festival mientras que ella iba un poco más atrás junto a Soichiro.

Sasuke reía a carcajadas con las bromas que el rubio hacía y sus comentarios mientras que Itachi cuidaba que éste no le soltase la mano y que además Sasuke no se perdiera de vista.

Por supuesto que esa noche Deidara durmió junto al moreno. Ambos se abrazaron con tanta fuerza que Mikoto pensó que no dormirían con tal de seguir de aquella forma.

Antes que el sol saliera el rubio abrió sus ojos con pesadez. Miró a su alrededor temeroso de encontrarse en la habitación que se le había asignado en la torre del Tsuchikage pero, para su alivio, aún seguía en los brazos del Uchiha.

Su corazón saltó de emoción acurrucándose más en los brazos del mayor.

—¿Por qué desapareciste? —Deidara se tensó al escucharle hablar—, ¿y qué haces en ésta aldea?

—Es muy tarde Itachi —susurró.

—Responde.

El rubio infló sus mejillas.

—… Eras mi sueño —murmuró contra su pecho mientras se sonrojaba—, algo así como mi portal fuera de la realidad, hn. Por eso no quería que existiera el viejo fastidioso o mi padre… Sólo tú y yo. Pero no pude despedirme ¿y qué iba a decirte, hn?

Itachi le escuchó con suma atención. El cuerpo de su gatito comenzó a temblar, Deidara cerró sus ojos al igual que sus puños intentando por todos los medios el no llorar, Itachi se limitó a abrazarle con más fuerza intentando calmar su llanto.

—Está bien —murmuró—, es mi culpa. Yo debo cuidarte…, ahora todo estará bien.


Continuará.


!βeta r: no está beteado.

Ajá. Ahora Itachi tiene nueve y Sasuke tres años. Ya me ubique en tiempo y espacio Narutesco porque busqué en Wikipedia (por enésima vez) las edades de éstos hermosos niños. Me costó un poco incluir a Shisui pero es parte de la vida de Itachi ¿no? Así que como no conozco su personalidad decidí definirla como alguien alegre pero tranquilo.

Me mata de risa que yo misma me haya emocionado, el corazón se me aceleró cuando Mikoto logró ver a Deidara xDDDDD. Es ridículo el creer cuánto me gusta mi propio fic. Sentí que tal vez debía esperar un poco más antes de reunirlos pero en realidad no quiero alargar más el fic, así que..., ¡las cosas rápidas! El próximo capítulo prometo que será mejor, aquí he puesto más que todo... No sé, algo como una apertura para unos tres capítulos más para entonces avanzar con la trama que tengo preparada.

Besos~ Y agradezco sus reviews(L).