Naruto Copyright © Masashi Kishimoto
!advertencia: Slash«Shota.


De juegos infantiles
ddeiSmile


IX: De juegos y—sentimientos.


—Muévete o te mataré… —siseó.

—Sobre mi cadáver —bisbisó, no muy convencido.

Kufufu* —su expresión se relajó, desembocando en una carcajada—, entonces, que así sea... Batman —el silencio reinó por unos segundos hasta que el rubio gruñó—. Itachi, ¿qué esperas?

—Que me ataques —respondió.

—¡No lo digas así! Yo no te estoy atacando —gruñó, cansado de explicar aquello—, es el Guasón, ¡el Guasón! Tienes que internarte en el personaje —exclamó—. Di algo que aumente la tensión, hn.

—¿Qué tensión? —el rubio suspiró, derrotado, dejándose caer boca abajo. Itachi por su parte se limitó a entrecerrar los ojos—, ¿es éste otro juego?

—¡No! —gruñó, con la voz ahogada por el suelo—... Ah, estoy cansado, hn.

El Uchiha lo observó de reojo, sabiendo que Deidara comenzaba a cansarse de jugar las mismas cosas: construir aldeas ninjas con los cubos, memorizar técnicas ninjas, entrenar todos los días, ninjas, ninjas y más ninjas, ¿cómo no entender su molestia? Antes de acostumbrarse a aquella rutina él también lo encontraba cansino; pero su apellido significaba excelencia y tal potencial se conseguía sólo a través del esfuerzo, práctica y sacrificio.

Abrió sus labios dispuesto a animarlo para seguir jugando cuando el llanto de Sasuke rompió el silencio, alertando todos sus sentidos. Se levantó apresuradamente siendo seguido de cerca por el rubio, escaleras abajo, hasta llegar al campo de entrenamiento personal de su hogar.

—Llorar —gruñó, Fugaku—, es signo de debilidad y esa es una palabra que los Uchiha no conocen —la carita del menor enrojeció por el esfuerzo que imprimía para detenerse—. Para ya, Sasuke —gritó.

El menor cerró sus ojos, sufriendo temblores continuos ante los sollozos que amenazaban con salir de su garganta y que intentaba retener con desesperación.

Itachi apretó sus puños con fuerza, frunciendo el ceño mientras que Deidara observaba con sorpresa aquella imagen. Fugaku sintió la presencia de los infantes y tras dirigirles una mirada sin significado desapareció del lugar.

Deidara deseó correr hacia Sasuke y hacer algo, pero la idea de buscar a Mikoto le fue más tentadora. Así que, y sin mediar palabra, partió hacia la cocina en búsqueda de la morena; cuando desapareció, Itachi decidió que era correcto avanzar hacia su hermano.

Sasuke tembló al sentir la presencia del Uchiha, apretando sus párpados que miraban hacia el suelo.

—Sasuke —le llamó el mayor, él volteó su rostro—, Sasuke mírame —reticente, el menor le hizo caso, intentando retener las lágrimas que amenazaban con correr por sus mejillas—. No llores —desordenó sus cabellos esbozando una sonrisa amable—, no vale la pena derramar lágrimas por algo tan tonto como que padre te haya gritado. Debes guardarlas para un ser querido, porque son parte de tu corazón y ése —tocó el punto donde debería encontrarse—, vale demasiado.

El menor parpadeó, causando que sus lágrimas se deslizaran por ambas mejillas. Itachi tapó aquellos ojos tan parecidos a los propios con su diestra para luego limpiar de forma disimulada el rastro de agua salada.

—Vamos, hermanito tonto.

En ése pequeño instante, mientras tomaba la manita de Sasuke que era más pequeña que la suya, Itachi entendió una cosa. Jamás permitiría que su hermano menor sufriera lo que él había sufrido y lo que aún le quedaba por vivir. Aquellos ojos llorosos que ahora se humedecían mientras era acariciado por las manos de Mikoto no verían lo despiadado de una guerra; él ya no sería el mejor ninja para cumplir con un estatus tan vacío como el que su apellido le daba, lucharía por Sasuke, para protegerlo a cualquier costo, aún si aquello significase el sacrificar su niñez e inocencia. Haría todo por proteger a su hermano.

—Lleva una semana en Konohagakure, Tsuchikage-sama.

Ônoki apretó sus puños con fuerza mientras su presión arterial aumentaba hasta enrojecer su rostro.

—¡Envíen a un ANBU y tráiganlo ante mí, de inmediato! —gritó. El jônindesapareció tras realizar una inclinación, como toda respuesta—. Ése mocoso, estúpido, insolente y rebelde..., me las pagará.

Atchú.

Itachi giró su rostro hacia el rubio quien limpiaba su nariz con el dorso de su diestra, de forma insistente.

—¿Tienes frío, Deidara-kun? —preguntó Shisui.

—No, hn —bisbisó, mientras le sonreía.

Los ojos del moreno no pudieron apartarse de él, víctima del mismo sentimiento tan extraño que siempre le invadía cada vez que Shisui se acercaba al menor; una molestia extraña que lo incitaba a recurrir hasta su kunaiy enterrarlo en aquella mano que rozaba a su gatito, odiaba sentirse de aquella forma y más aún la violencia que despertaba en él.

Suspiró, dudando por unos segundos si colocarle un cascabel sería demasiada exageración y si realmente cumpliría con el objetivo de demostrar que el rubio era suyo, tal vez un cascabel con el símbolo Uchiha..., negó repetidas veces, acomodándose mejor bajo el árbol; de cualquier forma su principal necesidad era saber ¿cuáles habían sido aquellas emociones? Su significado y la razón.

Sus ojos se guiaron hasta Mikoto, quien observaba como un halcón al pequeño Sasuke jugar en la arena junto a Deidara y Shisui en el pequeño parque. Aún con la duda palpitando en sus sienes, pues adoraba reservar sus preguntas llenas de curiosidad infantil, y con el corazón acelerado, tomó asiento junto a su madre quien, por supuesto e ignorando la sorpresa, centro toda su atención en él.

—¿Algo va mal Ita-kun? —preguntó con una mal disimulada curiosidad.

—¿Qué significa —frunció el ceño—, que sienta deseos de alejar a alguiende otra persona?

Mikoto parpadeó.

—Bueno..., Ita-kun, tendrás que darme más pistas —sonrió, algo confundida.

—Es una sensación incómoda, como un dolor en mi pecho que me hace pensar en diferentes formas de encerrar a esa persona.

—Ita-kun—respondió conciliadora, acariciando sus cabellos—, confía en mí, cuéntame ¿qué sucedió? Necesitaré un ejemplo para entender.

Itachi suspiró, desviando su rostro con molestia.

—Siento que Deidara y Shisui se hicieron amigos muy rápido, es molesto, todo el tiempo deseo alejarlos y me arrepiento de haberlos presentado. Quiero que Deidara sólo me vea a mí, que sólo yo logre hacerlo reír o enojar. Incluso siento ganas de golpear a Shisui —susurró— por robarme la atención de Deidara.

Mikoto tapó sus labios para evitar que su pequeño viera la gran sonrisa que ahora adornaba su rostro.

—Bueno, según los síntomas, ése es un severo caso de "celos" —acarició su mejilla para que la observara—. Es totalmente normal Ita-kun, es una forma de expresar tu temor de perder a Deidara porque le quieres mucho, pero debes tener la seguridad de que él te adora y que sin importar quién lo rodee, para Dei-kun tú eres único.

Como si lo hubieran llamado el rubio apareció de improviso.

—¡Itachi, mira! —exclamó señalando a Mushu—, está cazando, tienes que verla ¡es tan genial!

El Uchiha estuvo a punto de negarse al notar que aún no había terminado de solventar su otra duda. Sin embargo, aquellos ojitos suplicantes le convencieron con cierta rapidez y se dejó arrastrar hasta la zona verde del parque, donde Mushu comenzaba a jugar con las flores e insectos.

Deidara se dejó caer junto a Shisui y sin soltarle la mano logró que Itachi le imitara. Los tres jóvenes permanecieron en silencio, observando los gráciles movimientos de la minina, quien giraba su cuerpo, lanzando arañazos contra las plantas que cosquilleaban en su nariz.

Deidara rió abiertamente, logrando que el moreno le prestara más atención a él que a su mascota, siendo víctima de aquél calor en su pecho.

El rubio sintió el peso de aquella mirada y de inmediato volteó su rostro.

—¿Itachi? —preguntó—, ¿qué pasa, hn?

El aludido parpadeó sorprendido al sentir un fuerte calor sofocar su rostro. No logró sostener la mirada curiosa de su gatito y de inmediato frunció el ceño, observando hacia el frente.

—Nada —murmuró, escuetamente, logrando liberarse del rubio por el momento.


Mikoto besó la frente del blondo y luego la de Itachi, esbozando una suave sonrisa. Les terminó de cubrir con la manta y, recogiendo uno que otro juguete para su puesto, salió de la habitación.

Itachi finalmente pudo abrir los ojos. Analizando su alrededor, cubierto por la oscuridad, llegó hasta la personita frente a él; de inmediato se concentró en el angelical rostro que reposaba con los labios entreabiertos y la respiración pausada.

Como ya era una costumbre se acercó al rubio, acariciándole la nariz hasta que sus somnolientos ojos azules se abrieron. Deidara se acomodó entre los brazos del mayor, abrazándolo con poca fuerza, sintiendo los latidos de aquél corazón que se habían transformado en un arrullo inconsciente.

—... Dei —susurró. El rubio rozó su nariz con el pecho del mayor, indicándole que le escuchaba; vaciló antes de continuar hablando—, no quiero que te vayas. Quiero que siempre seas mío.

El rubio abrió sus ojos, soltando un pequeño bostezo.

—¿Por qué dices eso, Itachi?

El moreno se sonrojó, desviando el rostro.

—Porque siento —detuvo sus palabras, tratando de recordar la palabra que su madre había usado—..., celos de Shisui, de la cercanía que tienes con él. No quiero que me dejes por alguien más.

Finalmente el sueño desapareció de aquellas facciones infantiles.

—Pero sólo me casaré contigo —sonrió—, sólo te quiero a ti, hn.

Itachi se preparó para ofrecerle el encerrarlo eternamente en su habitación cuando el pequeño contacto se dio. Sus ojos se abrieron a más no poder observando el rostro sonrosado del rubio, quien, al contrario que él; apretaba sus párpados con fuerza.

La textura de aquellos labios se le grabó en la memoria, como un tatuaje en su piel, mientras que las emociones antes vividas se expandían por todo su cuerpo; la necesidad de apresarlo a su lado pareció intensificarse, al igual que aquél calor en todo su cuerpo. El mismo calor que había sentido en el parque cuando le había tenido tan cerca. Se ahogó en un mar de preguntas y lo único que atinó a pensar fue que debía huir, esconder aquella confusión en su cabecita y no permitir que entraran en ella.

Deidara se alejó, lentamente.

—¿Por qué hiciste eso? —preguntó el moreno, alterado, tratando de ocultar su miedo.

—¿El? —preguntó—..., es que los esposos se besan de esa forma, hn —susurró, recordando con nitidez la imagen que había visto en la televisión.

El Uchiha saltó de la cama, terriblemente avergonzado logrando asustar al rubio, quien se enderezó en la cama.

—¡No lo repitas! —gruñó—, ¡es asqueroso!

Deidara abrió sus ojos a más no poder mientras la figura del mayor desaparecía tras la puerta. Lágrimas llenas de dolor colmaron su pecho y sin poder evitarlo comenzó a sollozar, su pecho dolía; ¿qué significaba aquello? Que no deseaba casarse con él, que no le quería, que sentía asco, tal vez. El rubio talló sus ojos dolorosamente, tratando de calmar aquél ardor en su pecho.

Se sentía traicionado por la persona que más quería.

¡Eres asqueroso, huérfano!

Apoyó sus puñitos contra su cabeza, deseando con fervor que aquellos recuerdos no regresaran a su mente, pero era inútil, podía escuchar esas voces llenas de furia y burla salir de la boca de Itachi.

Itachi se apoyó contra la pared, aún tapando sus labios; intentando por todos los medios que el latir acelerado de su corazón se detuviese.

¿Por qué se sentía de ésa forma?

—¡Itachi! —exclamó Fugaku.

El menor tembló al ser consciente de un potente chakra provenir de su habitación. Abrió la puerta escuchando lejanamente el grito de alerta que su madre exclamó, de cualquier forma Fugaku se adelantó, empujándolo tras su cuerpo, sin embargo, aquello no evitó que Itachi observara el cuerpo tembloroso del rubio aferrarse a aquél extraño, quien acariciaba su espalda con suavidad.

Intentó moverse cuando saltó hacia la ventana, pero Fugaku no se lo permitió y aunque deseó gritar su voz no funcionó. No pudo moverse, notando que Deidara se iba de su lado y un terrible presentimiento le susurró al oído que sería para siempre.


Kufufu*: Mukuro .

Notas: Bueno…, creo que así está bien. Tal vez lo vuelva a re-leer más adelante, desde mi teléfono y lo cambie para el final pues está algo forzado pero me ha gustado el principio y me emociona el pensar que ya pronto comenzaré a desarrollar la trama que deseo, aunque por supuesto, aún tengo que acomodar los hechos en el manga. Me preguntaron que si lo haría, es decir, que si lo estructuraría igual que el Anime/Manga y la respuesta es sí. Aunque cambiaré algunas cosillas, espero les guste el capítuloD: besos~