Naruto Copyright © Masashi Kishimoto
!advertencia: Slash«muerte de un personaje.


De juegos infantiles
ddeiSmile


XI: De juegos y—perdición.


Deidara pudo haber ignorado el asunto en el momento en que sucedió, pero siendo que élera lo único presente y constante en su vida —alguien a quien consideró familia, aunque no lo aceptara, y que no agregaba la palabra asesino a su nombre—, por lo que no era de sorprenderse que ésa imagen se tatuara en sus recuerdos y para su desgracia no paraba de aparecerse como una terrible pesadilla. Sus ojos celestes alucinaban con el rostro inconsciente del moreno, lleno de lágrimas de sangre. Aceptar que le preocupaba era demasiado difícil así que ocultarse tras una mentira donde la excusa era 'curiosidad' le era más fácil, y eso era lo que planeaba decirle en el discurso mental que estaba preparando para decirle al Uchiha.

Tobi le observaba fijamente andar de aquí para allá y eso no ayudaba, se estaba estresando a niveles insospechados, sobre todo porque se sentía nervioso. Tres días atrás había encontrado al Uchiha medio-muerto en el bosque, tres días atrás había sido la última vez que le había visto. Ahora tendría que salir de misión y antes deseaba aclarar su mente, olvidarse de Itachi y no existía otra forma más que afrontar aquellos pensamientos.

—Bien, hn —murmuró, deteniendo su andar nervioso.

—¿Ya nos vamos, senpai? —saltó con emoción el enmascarado.

—Sí, tú por allí —señaló su derecha— y yo por aquí —señaló la izquierda —Tobi siguió con su rostro los caminos que el rubio señalaba, luego, y de una forma que fastidió al rubio, centró la máscara en él, ladeando su rostro en señal de confusión—. Adelántate —gruñó como toda explicación, comenzando a caminar.

Tobi no respondió y de cierta forma agradeció aquello pues sus tímpanos comenzaban a dolerle gracias a la terrible migraña que amenazaba con destruir su cordura y para ser sinceros el akatsuki tenía la manía de gritar en vez de hablar.

Sabía dónde se encontraba el moreno, así que prefirió arriesgarse a equivocarse en lugar de rastrear su chakra, sentir que se acercaba al Uchiha podría significar que entrara en pánico y terminara por huir.

Ridículo.

Finalmente le divisó de pie a lo lejos. Su corazón brincó y deseó esconderse como un niño tonto, pero Itachi debió haberle sentido desde un principio y aunque se sintiera nervioso en su interior jamás lo exteriorizaría. Lamió sus labios una vez frente al Uchiha quien se apoyaba contra un árbol, manteniendo sus ojos cerrados, Deidara agradeció a Kisame por avisarle donde se encontrarían él y el moreno, alegando que llegaría tarde para darles espacio, tal vez lo que más agradecía fue que no hiciera preguntas, aún cuando conocía que terminaría por conseguir la información discretamente. De cualquier forma despejó su mente, calmando sus sentidos, mientras se centraba en admirar y el rostro del menor. Se veía en calma, incluso le hacía pensar que tal vez sólo había soñado aquél recuerdo tan tormentoso; Itachi jamás había sido tocado, le era ilógico imaginarlo lleno de sangre y jadeando de cansancio. Su porte era imperturbable y confiaba en que se mantenía bajo cualquier situación, jamás pensó llegar a verle en medio de la nada más muerto que vivo.

—Deidara —llamó el moreno, abriendo sus ojos con suavidad— ¿puedo ayudarte en algo?

El rubio abrió sus labios y sólo pudo cerrarlos para tragar saliva en un intento por regresar su corazón al puesto, sintiéndolo en su garganta.

—Quiero que me digas ¿qué significo lo del otro día, hn? —preguntó con un hilo de voz al recordar su discurso—..., o me harás preguntarle a los demás y estoy seguro que no quieres eso.

Itachi notó de inmediato que el rubio cerraba su ojo derecho, aquello evitó que una furia creciera en su pecho por lo que se limitó a adoptar la posición de descanso que antes mantenía, esperando por Kisame.

—No es de tu incumbencia. Si llegases a hacer eso, te mataría.

—¡No soy imbécil! —gritó el rubio con impaciencia—, no me trates como si fuera nada. Estás enfermo, es de tus ojos, no se necesita imaginar mucho para saber por qué si se ha estudiado el Sharingan—explicó, señalando su mirilla telescópica, aquél aparato había necesitado un año de su vida, no lo había sacado de la nada—. Sólo quiero saber ¿cuál es la cura y por qué no la has tomado? —Itachi no respondió. Y aquello alteró al rubio, quien explotó con un grito ahogado que trataba de ocultar el terror que un pensamiento fugaz había causado en él—, ¿qué pasa con Sasuke?

Deidara sólo pudo sentir el fuerte golpe de su nuca contra un árbol y la falta de aire a través de su garganta. Al abrir sus ojos sus dedos se aferraron a la mano del Uchiha que se cerraba con fuerza alrededor de su cuello.

—No, realmente no eres tonto. No entiendo ¿por qué buscas que te mate?

Era sorprendente ver que aquellas palabras tan mortíferas las decía con una expresión apática como lo era aquella que adornaba su rostro. Odio ése Itachi frente a él.

—¿Planeas dejarte morir? —preguntó de forma entrecortada.

Itachi frunció el ceño por unos segundos al centrar sus ojos en aquellos labios gruesos y sensuales. Algo en él se encendió, como si el besarlos fuera una extraña necesidad que aparecía de antaño. Como si realmente ya los hubiera probado.

—Sasuke será quien se encargue de ello —susurró sus pensamientos sin ser consciente de ello, aún analizando el rostro del menor o al menos parte de él, de otro modo habría notado el terror que se dibujó en él.

—¿Cómo puedes decir esa mierda? —preguntó, sintiendo el agarre disminuir de forma considerable— ¿es que no te importa tu vida?

—Moriré de cualquier forma —explicó, fijándose en los ojos del menor, sintiendo de forma extraña que se llenarían de lágrimas mientras sus labios formaban un tierno puchero.

—¡Eso no lo sabes, hn! —gritó con frustración.

—Estoy enfermo —le recordó, observando el suelo para poder aclarar sus pensamientos, aún sin entender esa sensación de déjà vu—, no me queda mucho tiempo para vivir...

Deidara se tensó, sintiendo como los dedos de Itachi subían en una caricia por su cuello hasta rozar sus labios. Aquello le dolió.

«—Itachi, cuando crezcamos… ¿Seguiré gustándote, incluso si no soy una chica?

El moreno siquiera se molestó en observarlo, no pensaba responder aquello. Se levantó de su asiento dejando el dinero sobre la mesa, tomó la mano del rubio le guió hasta la salida donde el calor se dejaba sentir. Mientras emprendieron el camino hacia casa el silencio se prolongó, Deidara observaba cada tanto al Uchiha esperando una respuesta. Concluyó entonces que no le respondería y aquello le hizo enojar.

Jalando la mano de Itachi le formuló una vez más la pregunta.

—Claro que sí —respondió exasperado como si aquella cuestión fuera ridícula—, serás mi esposa.»

Sin poder evitarlo golpeó la mano que le acariciaba y se alejó con rapidez, intentando ocultar las lágrimas que comenzaban a brotar de sus ojos. Recuerdos ridículos e inútiles, eso eran esas promesas, juegos infantiles, nada más.

. × .

Corría para calmar sus sentidos, para alejar esos recuerdos y los sentimientos que traían consigo, para alejar la verdad. La ridícula dependencia que Itachi había desarrollado por Sasuke le sorprendió demasiado e incluso sintió celos y frustración ¿por qué todo había cambiado tanto? Aún su mente investigaba en aquellos ojos bañados en sangre para descubrir qué había impulsado a Itachi a matar a Mikoto, ahora más que nunca necesitaba saberlo, pero mientras sus ojos negros no regresaran Deidara estaba seguro que el Uchiha no sería aquél que conoció. Si planeaba morir a manos de su hermano menor significaba que Itachi no odiaba su familia, o al menos eso podría deducir; si no había asesinado a Sasuke una razón tenía que existir.

Detuvo su carrera, ahogándose por unos segundos para después divisar a Tobi a lo lejos. Tomó aire limpiando su rostro frío por las lágrimas y comenzó a caminar hasta el enmascarado.

—¡Senpai! —exclamó, emocionado— ¿ya nos vamos?

Se limitó a sólo asentir, comenzando la marcha hacia la aldea de Konoha. Necesitaban recolectar información sobre el jinchūriki de las nueve colas y maldecía aquello, porque aunque había intentado calmar sus pensamientos ahora todo era un caos en su interior.

Rió roncamente porque ciertamente terminaría arrepintiéndose de querer saber todo sobre Itachi, él no era el mismo niño de antaño, ya no había una Mushu en sus vidas. De repente detuvo su andar y parpadeó sorprendido ¿hacía cuanto tiempo no recordaba a la minina? Se preguntó fugazmente si había sido ella la culpable de juntarles en la infancia y aquello le hizo volver a reír bajo la atenta mirada de Tobi.

—¿Hnm? —exclamó al sentir un chakra parcialmente conocido.

Abrió sus ojos de par en par. Tan distinto a como le recordaba, ahora se parecía tanto a Itachi que le produjo escalofríos. Sabía lo que buscaba Sasuke, lo que necesitaba era ver a su hermano mayor muerto ¿y qué podía hacer él si eso le aterraba? Frunció el ceño confiado en que no permitiría que ellos se acabaran entre sí, si alguien terminaría con la vida de Itachi sería él y si para ello tenía que desaparecer al Uchiha menor, lo haría.

De inmediato formó dos aves de arcilla y saltó en uno de éstos.

—Prepárate, Tobi —murmuró, alzándose por los cielos.

Esperó a que el enmascarado distrajera al menor y en cuanto lo creyó conveniente descendió para poder atacarle.

Tobi presenció aquella batalla con suma atención. No estaba entre sus planes pero no le preocupaba, después de todo estaba seguro que Sasuke sería capaz de acabar con el rubio. Una lástima ya que era un ninja ejemplar y de alguna forma le habría gustado conservarlo hasta el final.

Explosiones iban de aquí para allá mientras grandes cargas eléctricas se abrían paso, resplandeciendo en las nubes de humo que permanecía como una neblina por todo el espacio. Sus sentidos atentos le permitían moverse conociendo los ataques del rubio y claro, las advertencias del mismo le ayudaban a poder soportar las explosiones que realizaba.

Corrió con rapidez aprovechando que Sasuke estaba distraído y siguió las indicaciones del rubio, colocando cierta cantidad de minas por el suelo. No obstante fue inútil, Sasuke descubrió gracias a su katana y el chidori que pedía desactivar las bombas con electricidad. Aquello fue un golpe bajo para el rubio y un detonante para su falta de control.

A lo largo de la batalla e incluso antes del inicio de la misma supo que algo molestaba al rubio y lamentó aún más que se centrara en su única debilidad—su arte. Tal vez por eso dedujo que el rubio no sobreviviría, le había sorprendido que Sasuke terminara tan malherido y se regañó mentalmente por haber dudado que Deidara no estaba a un buen nivel, claro que conocía su potencial y debió haber imaginado que no sería fácil de derrotar. Si ahora estaba muerto era por una única razón, se había matado a sí mismo, de cualquier otra forma no habrían logrado acabar con él. La rabia y la desesperación que había visto en sus ojos antes de alejarse de la explosión le había dicho que necesitaba matar a Sasuke y no sólo porque éste despreciara su arte. Se preguntó fugazmente ¿qué había sucedido entre Itachi y Deidara antes de comenzar la misión?

Estaba seguro que el causante de su muerte fue eso…, y creyó irónico que lo único que pudiera derrotar al rubio fuera lo que más le había importado, Itachi y su arte.


Continuará.


!βeta r: no está beteado.

ddeiSmile: Intenté expresar la pelea…, ok, sólo pensé en hacerlo xD ¡y no pude! Primero porque no la he visto, me basé en AMV'S y lo que sale en Wikipedia así que sean suaves conmigo. Pensé que no volvería a actualizar(?) siento que está quedando tan terrible el fic –suspira-, pero no podía dejarlo así. Para quienes me dejaron reviews se los agradezco muchísimo y quienes me comentaron que el salto de tiempo fue abrupto lo sé, pero trataré de compensarles con respecto a eso, espero alargar más los capítulos de ahora en adelante (espero, no es seguro) ya que me he dado cuenta que me salto mucho las cosas, tal vez es porque no sigo mi ritmo sino que trato de irme por el del manga. En fin, besotes:D