Naruto Copyright © Masashi Kishimoto
!advertencia: Falta de sentido, ortografía y demás.


De juegos infantiles
ddeiSmile


XIV: De juegos y—rutinas.


Bueno, había que ser sinceros, todo comenzó porque así lo planeó y justo ahora no se quejaba a pesar de todo. De cierto modo aquello le causaba más que gracia, si lo pensaba bien, lo beneficiaba al doble porque no solo podía burlarse de Itachi por creer aquella tontería; si no que, además, podía aprovecharse de las situaciones y perfectamente mentirse al mirarse al espejo todas las mañanas porque tenía una excusa para todo eso, es decir, era el plan perfecto.

Una sonrisa se dibujó en sus labios y nuevamente enredó la pierna derecha con la de Itachi, lo sintió tensarse unos segundos mientras acomodaba mejor la mejilla sobre su pectoral y la mano que se había encargado de echar despreocupadamente sobre las costillas del moreno, pronto se encontró bajo su hombro, aferrándose con fuerza a ese torso cálido y cómodo. Unos segundos más y en vista de que los movimientos cesaron, Itachi se relajó. El rubio había aprendido a controlar las ganas de reír cada vez que Itachi aguantaba la respiración ante alguna señal de que fuera a despertar, tenían más de un mes despertando en la misma cama junto al Uchiha, ya debía estar acostumbrado ¿no es así? Y pensar todo había sucedido por un simple viernes de película; era demasiado ridículo, sí, pero allí estaba, acomodado sobre el pecho del otro, arrullado por su respiración calma y ya había perdido la cuenta de las veces que sus mañanas habían sido así, abrazado a él en todos los sentidos y todo porque en una de las películas que vio la protagonista era sonámbula.

Sí, sonámbula y ahora resultaba que Deidara también.

Fue tan simple como despertar con un insoportable frío en los pies, levantarse de la cama, caminar tranquilamente hasta el ala oeste de la casa, cerrar los ojos y abrir la puerta de la habitación del moreno, meterse a su cama de la forma más incómoda para el otro, pero siempre lo suficientemente soportable como para conciliar el sueño y a la mañana siguiente sorprenderse de encontrarse en ese lugar. Sí, así había terminado siendo un sonámbulo, entonces ahí reía internamente porque era estúpido que Itachi realmente se creyera aquello.

Y no era que estuviera enamorándose de Itachi –y por favor no piensen que estaba enamorado desde mucho antes, claro que no–, es solo que las noches eran muy frías y sinceramente era más fácil dormirse cuando el moreno se atrevía a acariciarle el cabello o simplemente porque le causaba risa burlarse del otro por creerle una mentira y más aún que el estar echado casi por completo sobre él, evitando que conciliara el sueño, era toda una delicia.

Esnifó de forma fingida y fue alzando el rostro para tallarse uno de sus ojos en un intento por demostrarle al mayor que ya estaba despierto y que su estómago estaba reclamando por comida. Bufó en cuanto se separó del pecho ajeno y se encogió bajo las sábanas, escondiendo la sonrisa que se dibujó en sus labios cuando el moreno finalmente salió de la cama y se dirigió al baño. Deidara dejó escapar un suspiro –para nada enamorado– y miró el techo, reconociendo cada sonido que salía del baño: Itachi abriendo la llave del lavamanos, el sonido de su cepillo dental, los movimientos torpes hasta dar con el sanitario, el sonido del agua y finalmente sus pasos mientras abandonaba el baño y luego la habitación. Todo aquello se había hecho una rutina y justo esta parte de la tan acostumbrada rutina era el que más le gustaba, porque era cuando podía nutrir sus fosas nasales con el delicioso aroma del moreno, cuando tanteaba sus manos por el físico mullido del colchón y podía percibir el calor de Itachi y no solo allí, si no en su piel; podía encogerse, estirarse y sonreír como idiota.

Pero no estaba enamorado.


·

Recogió su cabello en una coleta alta mientras salía en dirección a la cocina, portando solo unos pantalones viejos de entrenamiento que dejaban su torso al descubierto. Claro que jamás esperó encontrarse a Kasumi cocinando para Itachi, quien bebía un té recién hecho, por eso no se había molestado en cubrirse y por Dios que las mujeres eran fastidiosas con esa vergüenza ridícula y su voz chillona cada vez que veían un poco más de piel aquí y allá.

—¡Pero si esta es mi jodida casa, hn! —gritó con frustración— ¡lárgate tú si te molesta verme así!

—¡Dei-kun, ve a ponerte una camisa, de inmediato o no habrá desayuno para ti!

El rubio bufó mientras farfullaba, dando pasos rápidos hacia su habitación donde se encerró porque no pensaba comer de su comida, no iba a hacerle caso a nadie y menos aún si estaba en su propia casa. Dejó caer el torso sobre la cama y tras hacer una rápida terapia de respiración, cada músculo tenso, incluso el hambre, desapareció de su cuerpo, quedando solo la sensación de vacío porque una vez más (quizás era la tercera) Kasumi había irrumpido su rutina, esa rutina a la que se estaba aferrando con tanta fuerza y le frustraba, porque realmente no estaba enamorado y sabía que Itachi tenía su propia rutina, lejana a él, una rutina en la que entrenaba a solas porque debía ir por Sasuke, debía acostumbrar su cuerpo a no tener la vista, perfeccionar sus movimientos y luego desaparecer.

Cuando eso sucediera solo le quedaría Kasumi y unas sábanas perfumadas que poco a poco solo olerían a ropa sucia.

Pero no estaba enamorado, no lo estaba, entonces ¿por qué dolía?

·

Itachi escuchó la lluvia golpear el techo y no se sorprendió, había percibido el olor a lluvia desde que escuchó a Kasumi anunciar su llegada con la puerta abierta de par en par. Volvió a alzar los párpados y no vio nada, no había lluvia a su alrededor, eso lo agobiaba, no había sonidos: No estaba la voz de Deidara. Sus dedos rozaron la pequeña taza de café caliente, volviendo a poner toda su atención en el pasillo, esperando que el hambre por fin venciera el berrinche del rubio y saliera para algo de comer, pero desde que Kasumi le había hecho molestar, Deidara no había abandonado la habitación y de cierta forma le preocupaba, no era normal en el rubio.

Se levantó del suelo y caminó con tranquilidad hasta la cocina, maldiciendo internamente cuando chocó contra la silla, aún debía acostumbrarse a esa casa, sobre todo cuando no estaba Deidara para atragantarse cada vez que deseaba decirle que tuviera cuidado, pero se callaba porque no deseaba hacerlo enojar. Tocó con cuidado hasta dar con el arroz de esta mañana y así fue consiguiendo los ingredientes para preparar el curry que había pensado en hacer para cuando el rubio fuera a pedirle comida.

Cuidadosamente caminó en dirección a su habitación, tocó la puerta y finalmente pasó al notar que no estaba cerrado. Sus pasos fueron lentos para sentir con sus rodillas la cama del menor. Suavemente dejó la bandeja en el colchón y luego avanzó por el costado de esta, tanteando con la yema de sus dedos, lentamente, cuidando de no hacer ningún ruido hasta que finalmente sintió aquellas sedosas hebras. Con cuidado tomó asiento junto al cuerpo inconsciente del rubio, luego se recostó para abrazarlo por la espalda y escondió el rostro en su cuello, aspirando aquél delicioso aroma al cual se había acostumbrado.

Amaba cuando Deidara estaba dormido.

Había aprendido a apreciar cuando estaba despierto desde el segundo día en el que fingió ser un sonámbulo. Era demasiado distinto su respirar, parecía ser un leve arrullo, la forma en la que su peso variaba cuando estaba profundamente dormido o cuando el sueño le era ligero. La manera en la que apenas se movía y sus labios se partían, permitiéndole sentir el húmedo interior de estos con sus dedos, cada parte de Deidara se le hacía fascinante, sobre todo si lo tenía pegado a su cuerpo.

Depositó un beso en su hombro tras descubrirlo y volvió a resoplar contra la suavidad de su piel.

Autocontrol, Itachi, autocontrol, porque mierda, estaba tan atrapado por aquél rubio que le era casi imposible resistirse a tocarlo, a besarlo, a explorar con sus manos aquél cuerpo. Autocontrol, recuerda que debes seguir fingiendo.


Continuará.


!βeta r: No está beteado;; necesito un beta.

I'm back, yep... Lo siento /3 aún sigue en HIATUS, es decir... Las actualizaciones serán Dios sabrá cuándo... Pero prometo que ahora sí intentaré actualizar lo más pronto posible, porque ahora estoy tomando la corriente que quería, es decir... Deseaba colocar un poco más de drama antes de llegar a este punto romántico, pero ya veré cómo se desarrolla... Así que eso, ha pasado un buen ¿cierto? Espero que estén bien y espero ver reviews o si no, ya van a ver(?). Aunque sea para regañarme... /3.

Últimamente he estado queriendo escribir cosas sobre EXO ¿quién sabe? JAJAJA, sí, sí, pero... No logro escribir nada~ Así que... Bueno, eso, solo quería compartir mis traumas con ustedes. Besos.