Capitulo 3: Cierra los ojos y dispara.
Por fin llegó el sábado, el día en que empezaría a entrenar. Me fui bastante temprano, le dije a mis padres que me iba de compras.
Llegué al templo, pero Yusuke todavía no estaba ahí. Pero si había una anciana.
¿Era ella la que me ayudaría con mis habilidades?
- Tú debes de ser Neus. – Dijo sin ni siquiera dejarme decir una palabra.
Yo solo asentí.
- Yusuke es un desastre, siempre llega tarde. Empezaremos sin él. Mi nombre es Genkai.
La verdad es que parecía mentira que esa mujer fuera una experta en artes espirituales y marciales.
- Tú eres capaz de crear un campo de fuera. ¿Me equivoco?
- No, es como usted dice.
- También tienes mucha intuición, ¿verdad?
- Si, creo que si.
La maestra Genkai se quedo unos instantes pensativa, estaba de espaldas a mi, observando el cielo.
- Y cual crees que es tu punto fuerte, hablando de lucha. – Dijo girándose y mirándome.
Me quede un rato pensativa. ¿Mis habilidades de lucha? La verdad es que no tengo ni idea.
- Creo que eres fuerte, además percibo que tienes bastante puntería.
- ¿Puntería?
- Si, Botan me dio estas… - Fue interrumpida por un grito.
- ¡Hola! ¿Llego tarde? – Se oyó en la lejanía.
Era Yusuke, estaba claro, esos gritos no podían ser de otro.
Justo cuando se acercó a Genkai, ella, de un salto le dio un puñetazo en la cabeza.
- Llegas tarde inútil.
- ¡Que mas da si no habéis empezado a hacer nada!
Es una escena algo extraña la verdad. Me sorprendió verlos así, aunque en el fondo se veía que se tenían mucho apreció. Supongo que esa es la intuición que me ha dicho Genkai que tengo, me reí.
Los dos me miraban bastante extrañados, e hice un gesto de que no pasaba nada.
- Como iba diciendo Neus, Botan me dio algunas armas, para que pudieras elegir alguna.
- ¡Que pasada! – Se emocionó Yusuke.
- Para ti no hay. Eres demasiado animal e inconsciente, las romperías. Seguidme. – Le dijo Genkai sin cambiar la expresión de la cara.
Seguimos a Genkai dentro del templo. Yusuke parecía algo molesto o enfadado. Yo todavía no se cuales son los poderes de Yusuke. Me muero de ganas de verlos.
- Creo que la que mejor te va seria esta.
- ¡Que pasada! – Siguió emocionado Yusuke.
- ¿Una pistola? – Me sorprendí.
- Sí, como te dicho, presiento que tienes muy buena puntería. Vamos a probarla.
Nos dirigimos hacia un acantilado de la montaña. Genkai pretende que dispare a un pequeño árbol que hay en la montaña de enfrente. Creo que aproximadamente son unos 400 m de distancia. El árbol des de aquí, me día como una mano.
- Lo primero que tienes que hacer es apuntar. Después concentra toda tu energía en la pistola. Cierra los ojos, y aprieta el gatillo.
Lo hice, apunte como me parecía más correcto, cogí la pistola con las dos manos. Cerré los ojos fuerte, y disparé.
- ¡No me lo puedo creer! – Gritó Yusuke.
Abrí los ojos lentamente.
- Le.. le.. Le he dado – Me sorprendí. – Si es la primera vez que disparo…
- Tienes buena puntería e intuición, te lo dije. Te quedaras con la pistola.
Estamos volviendo hacia el templo, Genkai me explicará como funciona, pero yo todavía estoy sorprendida.
- Y ¿Qué poder tienes tú? – Le pregunté a Yusuke mientras caminábamos. – Aparte de los puños, claro. – Reí.
- Yo también disparo, pero con el dedo.
Creo que vio mi cara de confusión por que me lo explicó.
- Concentro mi energía en el dedo y disparo. Uso toda mi energía así que solo puedo disparar una vez al día.
Llegamos al templo y nos sentamos. Genkai nos ofreció un té, pero lo rechacé.
- No es exactamente como la Reigan de Yusuke. Él utiliza toda su fuerza porque tiene otras habilidades. Tu no la concentras toda, esa es tu habilidad principal, por lo cual podrás disparar hasta que se te acabe la energía espiritual.
Yo solo escuchaba y de vez en cuando asentía con la cabeza.
- Con el tiempo podrás controlar la fuerza de tus disparos e incluso llegar a transformar la pistola.
- ¿Transformar? – Dijimos Yusuke y yo a al vez.
- No puedo explicártelo, eso es algo que debes descubrir tu misma.
Después de eso Genkai siguió enseñándome a controlar el campo de fuerza que creo a mí alrededor, dice, que es algo importante hasta que sepa controlar la pistola.
Yusuke hacia unos entrenamientos diferentes. Pero los dos acabamos agotados.
- Mañana me gustaría que vinieras tu sola, Neus. Te enseñare a usar el arma con mayor eficacia y precisión.
- Claro, a primera hora estoy aquí.
Yusuke y yo nos despedimos de Genkai y nos fuimos juntos hacia nuestras respectivas casas.
Ya era de noche, y sentía que todo me pesaba. Ha sido agotador, y mañana lo mismo otra vez… Esto es más duro de lo que pensaba, aunque supongo que compensa si es por salvar la vida…
- Genkai parece una vieja amargada, pero lo hace todo por tu bien. Es muy buena persona. – Me dijo Yusuke sin apartar la vista del frente.
- Si, eso me ha parecido. Tenéis una amistad… algo extraña. – Dije con una pequeña risa.
- Sabes, yo empecé a ser detective, por que morí.
- ¿Moriste? – Me sorprendí.
- Sí, intente salvar a un niño que iba a ser atropellado. Como mi muerte no estaba prevista, a cambio de una pequeña prueba, me concedieron volver a la vida.
Me quede totalmente sorprendida. No sabia que decirle.
- ¡Que suerte tuve! – Dijo riendo y poniéndose las manos en la cabeza.
- Es impresionante. – No sabia que decirle, simplemente sonreí.
