Capitulo 4: ¿Lo sientes, lo notas?
Ya estoy otra vez, corriendo a tempranas horas de la mañana, ni los domingos me libro. Pero hay una pequeña diferencia, hoy no voy a clase, voy a entrenar.
- No me extraña que me quede dormida, si sigo agotada. – Dije para mi misma.
Le dicho a mis padres que iba a la biblioteca por lo cual me llevado una mochila con unos pocos libros, así seguro que me dejan tranquila todo el día.
- Por fin… - Me dije recuperando aire y empezando a subir las largas escaleras.
Llegué arriba y Genkai estaba de espaldas. Intenté decirle algo pero antes de que pudiera pronunciar una palabra me tiró la pistola y empezó a caminar. La seguí.
- Hay demonios en este bosque. - Dijo parándose.- Empezaras aquí, y terminaras en el otro lado del bosque, donde te estaré esperando. Tienes todo el día, al anochecer si nos has vuelto, iré a buscarte. Aunque con tu intuición creo que saldrás rápido.
- ¿Demonios? – Me sorprendí, no pensé que empezaría a atacar tan pronto.
- Si. Si no eres capaz de superar esta prueba ya puedes irte a casa.
Me quede observando el bosque.
- Tranquila, son débiles. Si por casualidad no pudieras con ellos, toca este silbato – Dijo mientras me lo daba. – Iré a buscarte enseguida.
La verdad es que eso me tranquilizó. Genkai desapareció entre las ramas de un saltó. Y yo empecé a caminar despacio. Tenía el arma cogida con las dos manos, apuntado al suelo. Intentaba recordar algunas películas de policías.
Los mas lógico hubiera sido ir el línea recta, pero mi intuición no me dijo eso. Empecé a andar más deprisa.
- No parece tan duro esto… - Susurré.
- ¿Tu crees? – Me contestó una voz desconocida.
Me giré rápidamente y lo vi. Era un demonio. Estaba recubierto de una substancia algo viscosa, y era de color verde-amarillento.
Le apunté.
- ¿Qué pretendes hacer con eso? ¿No te has dado cuenta que no soy una persona normal?
Concentré mi energía y espere un buen momento para disparar. Él se escondió entre las ramas. Tenía un color parecido y además estaba oscuro por lo que se camuflaba bastante bien.
- ¿Qué te pasa? ¿No me ves? – Me dijo en un tono de burla.
Yo cerré los ojos.
- Quizás no te vea. ¡Pero te siento! – Apunté rápidamente y disparé.
El demonio cayó al suelo, con una herida en el pecho.
- ¿Co.. como lo has hecho? Maldita humana…
- Bueno es que yo tampoco soy una persona normal. – Dije con orgullo.
Seguí mi camino guiada por mi instinto. Después de vencerle me sentí más segura así que empecé a ir más rápido.
- ¿Ya no hay mas? – Me pregunté.
Llevaba bastante tiempo caminado sin ninguna interrupción. Cuando sentí una fuerza increíble. Me paralizó al instante. No era capaz de sentir donde estaba escondida. Lo peor es que parecía una fuerza dormida. Como si todavía pudiera ser más fuerte.
Giré la cabeza hacia un árbol rápidamente y vi una sombra irse a una velocidad increíble.
Me tranquilicé al dejar de sentir la presencia y me apresuré a salir de ese bosque.
- Genkai me dijo que eran demonios débiles, pero ese… Ese tenía una fuerza increíble. He tenido suerte de que no me atacara.
"Mientras en un rincón del bosque…"
- Así que esa es la reencarnación de Umiko, la que dominó el mundo infernal hace 600 años… Interesante.
Al final he salido del bosque sin demasiadas interrupciones. Me he encontrado con varios demonios más pero eran bastante débiles.
- Has estado rápida.
- Gracias Genkai.
- ¿Cómo ha ido?
- Bien, me crucé con varios demonios pero muy débiles… Genkai, usted dijo que solo había débiles pero…
- Ese no formaba parte de mi prueba.
Me sorprendí, ¿Sabía de qué hablaba?
- Yo también noté su fuerza. Me temo que es Hiei. Ten cuidado es un demonio peligroso, es un criminal muy buscado. No te enfrentes a él, al menos de momento.
- De acuerdo. – Dije totalmente seria.
- Vamos, tenemos trabajo. Hoy practicaremos puntería y fuerza.
Nos dirigimos al acantilado del otro día. Genkai quiere que sea capaz de controlar, aparte de la puntería, la fuerza con la que disparo.
- Bien, intenta centrar toda tu fuerza en la pistola.
Cerré los ojos lentamente. Cogí la pistola con las dos manos y apunté hacia delante. Me concentré dejando la mente en blanco. Sentí la pistola en mis manos. Me centré en ella, como si no existiera nada más y disparé.
- ¿Solo eso? Puedes hacerlo mejor.
-¿Cómo? ¡Todavía quiere que dispare más fuerte!
La verdad es que para mi me pareció un disparo bastante fuerte.
- Esa no es toda tu fuerza, si lo fuera estarías agotada. Si hubieras puesto todo el corazón no podrías ni hablar.
- ¿¡Solo llevo dos días y quiere que lo haga perfecto a la primera!
- Quiero que lo hagas bien, repítelo.
Me reprimí y volví a apuntar hacia delante. Volví a hacer el mismo procedimiento de antes. Justo cuando estaba a punto de disparar recordé el miedo que me recorrió el cuerpo cuando sentí ese demonio. La imagen de su sombra me paso por la cabeza. Me temblaron las piernas. Pero no solo sentía miedo, dentro de mí había otro sentimiento que no lograba descifrar.
- Eso si es un disparo en condiciones. Pero apunta mejor.
- ¿Qué? – Todavía estaba algo confusa.
- Fíjate bien.
Mira hacia delante. Me había torcido unos 40º, Pero prácticamente desintegré la roca que había ahí hace solo unos instantes.
- ¿En que te centraste esta vez?
- Recordé la fuerza que sentí en el bosque.
- Al sentir ese miedo tuviste la necesidad de ser más fuerte, por pura supervivencia. Así es como funciona el mundo. Todos queremos sobrevivir. Pero muy pocos son capaces de sacar esa fuerza en cualquier momento. Hemos terminado por hoy. Deberás venir las tardes a entrenar. Ven cuando quieras.
Me despedí de Genkai y fui en dirección a mi casa. Vi una tienda de bebidas y me compré una. Cuando estaba sumergida en mis pensamientos alguien me saco de ellos.
- Neus, ¿Qué tal?
Levanté la vista del suelo y vi unos cabellos color rojo junto a una sonrisa.
- Hola Shuichi, algo cansada, ya me iba para casa ¿Y tú?
- Bien, yo también me iba, ¿Quieres que te acompañe?
- Claro vamos. – Dije con una sonrisa.
La verdad es que al lado de Shuichi también tenía un sentimiento extraño. Aunque nada parecido al que sentí con… Hiei.
