Capitulo 6: Ojos rojos, mirada triste.

- Botan, Botan, justo a tiempo, creo que han secuestrado a Neus.

- Lose Yusuke, a sido Hiei.

- ¿Ese criminal que buscáis? ¿Por qué? ¿Qué quiere de ella?

- Supongo que es por lo que dicen de ella.

- ¿Qué? No entiendo nada

- Koenma me ha contado que Neus es la reencarnación de Umiko. Umiko fue una gran demonio que dominó el mundo infernal ya hace 600 años.

- Por eso la habéis nombrado detective espiritual ¿No?

Botan afirmó con la cabeza.

"En algún lugar…"

Me encontraba atada de manos y pies, con una cinta en los ojos que no me dejaba ver. Estaba sentada en el suelo.

- Quítale la cinta. – Oí que susurraba alguien.

Cuando me quitaron la cinta lo vi. Hiei, enfrente de mi, mirándome. Los dos hombres que me trajeron se habían ido.

- ¿Qué es lo que quieres de mi? ¿Por qué yo?

- Mi libertad.

Dicho eso dio media vuelta y desapareció de un salto.

No podía dejar de hacerme la misma pregunta una y otra vez. ¿Por qué yo?, ¿Por qué a mi? No lo entendía, ¿que tenia yo de valor?

Hiei volvió, y me tapo los ojos otra vez. Antes de quedarme a oscuras vi sus ojos rojos, dentro de ellos, no vi odio, ni maldad. Vi una tristeza y una soledad incalculables.

Me sentí extraña, me quede en silencio.

- ¡Hiei! Se puede saber que haces.

- No es de tu incumbencia Kurama.

Oía a Hiei discutir con alguien, pero esa voz. ¿De que me sonaba tanto?

- Esta no es la solución.

- Claro que si, para el mundo espiritual es muy importante, me darán la liberta a cambio de ella. Podré volver al mundo infernal.

Eso es lo que quería decir antes. Quiere que se le absuelvan de sus crímenes. No me lo puedo creer, ¿enserio me pasa esto a mi?

"En una cafetería…"

- ¿Dónde estará Neus? No es normal que llegué tarde. Saldré fuera a ver.

- Hola, perdona, ¿tu eres la amiga de Neus? ¿Lara? – Le dijo un chico con bastantes prisas.

- Si, soy yo. – Dijo extrañada.

- Ven conmigo. Corre.

Los dos fueron a un callejón cerca de la cafetería.

- Yo soy Yusuke, y esta es Botan. – Dijo apareciendo de la oscuridad.

- ¿Botan? Tu eres la que le habló del los poderes a Neus, ¿verdad?

- Si, y Yusuke es el detective espiritual.

- Pero… porque… - No pudo terminar la conversación.

- La han secuestrado. Queremos saber si te dijo algo antes de desaparecer. – La interrumpió Botan.

- ¿Qué, es una broma?

Por la cara de los dos se veía que no.

- No, no me dijo nada… Pero parecía muy preocupada y nerviosa.

- Bien, bueno, iremos a buscarla, te lo prometo. – Dijo Yusuke.

- Lo mejor seria que dijeses a sus padres que se queda a dormir a tu casa. Para no preocuparlos.

- Claro, lo haré.

- Nos vamos. Un placer. – Dijo Yusuke antes de salir corriendo junto con Botan.

- ¿Dónde crees que puede estar, Botan?

- No lo se, llamemos a Koenma, el igual puede tener una idea.

Botan llamó a Koenma mientras iban a un lugar con poca gente.

- Señor Koenma, ¿sabe lo de Neus? – Preguntó Botan.

- Si, estoy al corriente. Intentó encontrar el lugar donde puede estar. Si Yusuke fuera capaz de guiarse por intuición solo percibiendo la energía espiritual de Hiei o Neus…

- ¡Espera! Se de alguien que podria hacerlo. – Dijo Yusuke y miró a Botan.

- ¡Claro, vamos!

Los dos sabían a quien debían acudir. Y salieron corriendo a buscarle.

Por que me sonaba tanto esa voz…

- Ella no tiene la culpa de tus problemas.

- ¡Calla! Que mas da, será la solución.

¡No me lo puedo creer!

- ¿Minamino?

- Claro, por eso te preocupas tanto. La conoces, ¿no?

- Sí, va a mi colegio.

- Sabía que eras tu… Es la misma sensación…

Hiei me quito la venda de los ojos, pero esta vez no me miro. Aparto mi mirada.

- No te lo ha dicho, ¿A que no? – Me dijo Hiei. – Él también es un espíritu, de zorro. Atrapado en el cuerpo de un simple humano.

- ¿Cómo?

- Sí, tiene razón, además me llamo Kurama.

- Sabia que no eras normal, desprendías una energía extraña.

- No te ilusiones, no voy a soltarte. – Me dijo Hiei, con un tono extraño. Seguía sin mirarme.

- Hiei… - Me miró. - ¿Por qué en tus ojos hay una inundable tristeza que los llena de desesperación?

"Enfrente de una puerta…"

- Yusuke, Botan, ¿Qué hacéis aquí?

- Kuwabara, nos tienes que ayudar.

Botan le explicó todo lo ocurrido.

- Claro, vámonos.

- Vístete antes no crees, ¿o vas a salir en ropa interior? – Dijo Yusuke con una risa.

Kuwabara cerró la puerta ruborizado y la abrió minutos después vestido.

- Lo mejor será ir al lugar donde la secuestraron. – Dijo Kuwabara cerrando.

- No esta lejos. Vamos. – Salió corriendo Yusuke.