Disculpen por haber tardado una eternidad en actualizar… de verdad se los debo, el problema fue que me robaron mi lap y pues no tenia respaldo para mis historias, todo se fue ahí. Así que insultos y quejas se aceptan.
Panquem: la canción es "Wainting for a girl like you" de Foreigner.
¡Felicidades! – grito una rubia antes de abalanzarse a mis brazos – Sany me dijo que ganaste el solo que tanto querías.
Sonreí contenta mientras Santana parecía intentar golpear a una maquina expendedora de dulces. Estábamos las tres en el centro comercial. Las chicas elegirían sus regalos para la boda. Pero Brittany quería unos dulces primero, pero la maquina no parecía querer obedecer.
Me acerque a Santana, tome el dólar que tenia en la mano y lo aliase lo máximo que se pudo. Por fin la maquina lo acepto, y Brittany pudo obtener sus tan anhelados dulces. Santana me sonrió aliviada.
Caminamos prácticamente por todo el centro comercial. Pasando de tienda en tienda, buscando prácticamente de todo, desde toallas hasta electrodomésticos. Santana intentaba escoger cosas inútiles para mi gusto, que si un tablero de Básquet ball, que si sillas masajeadoras y demás. Mientras Brittany intentaba ser más realista y elegía la mayor parte de cosas para la cocina y las recamaras. En esos momentos me preguntaba quien era mas infantil, Santana con su emoción de elegir cualquier cosa o Brittany con obsesión por una casita de ensueño.
Pasaron horas. Y mientras ellas elegían, yo me dedicaba a mandarle mensajes a Lindsay. Nos encantaba mensajearnos cada minuto del día.
Finalmente consulte mi reloj y me di cuenta de que llegaría tarde a la comida con mis padres.
Santana, tengo que irme – le dije a mi amiga acercándome a donde ellas elegían edredones – mis padres me esperan para comer en el club.
¡Oh Quinnie! No te vayas, nos la estamos pasando bien – dijo Brittany haciendo un puchero con el que se veía mas tierna de común – Además también vamos al club ahora, ¿Verdad amor?
Si, solo espéranos un momento – me pidió Santana mientras examinaba con detenimiento un edredón de Disney – nosotras te llevamos.
Media hora después, estábamos partiendo hacia el club. Santana conducía y Brittany iba de copiloto mirando por su ventana y contándole algo muy entretenido a Santana, o eso supuse, porque parecía muy emocionada. Yo no prestaba atención a lo que decía, estaba pensando de nuevo y para no perder la costumbre, en Rachel.
Rachel solo me había felicitado por mi excelente actuación, y luego se había ido simplemente, desde entonces no había sabido nada de ella. Yo prometí dejarla en paz, pero ¿Cómo iba a dejarla en paz? Si ella era la que no me dejaba en paz.
Mire por mi ventana de nuevo. Ya habíamos llegado al dichoso Club. Entre junto con las chicas, pero ellas se fueron por su camino y yo por el mío, ellas irían con los padres de Brittany. Yo por mi lado tenía una comida con mis padres, ellos querían comunicarme algo, pero no sabia que era ese algo. Camine un buen rato hasta que por fin encontré a mis padres sentados en una mesa cerca de los campos de golf, a mi padre no le gustaba mucho comer al aire libre, por lo general le gustaba estar dentro del restaurant, por eso creo que tarde mucho mas en encontrarlos.
Cuando llegue a la mesa, mi padre me saludo efusivamente, al parecer estaba bastante contento, yo no sabia porque, pero mi madre parecía perdida en su propio mundo, como triste. Mi padre hizo que me sentara rápidamente en una de las sillas libres que había ahí. Llamo al mesero y pidió un trago para mi, licor. A mi no me gustaba el alcohol, pero todo fuera por complacer a mi padre. Brindamos por nuestra familia, bebí el contenido de mí bebida con un poco de asco. Y mi padre comenzó a hablar de negocios, de cómo las cosas iban mucho mejor con la empresa que él manejaba. Yo asentía a todo lo que él decía, no tenia ganas de discutir ni de arruinarle su buen animo.
Y mientras mi padre hablaba de temas banales, yo me preguntaba porque rayos estábamos ahí exactamente. Mi madre miraba el reloj cada dos por tres y mi padre vigilaba el horizonte. Era obvio que estaban esperando a alguien, pero aun no me decían nada, y yo no quería preguntar, supuse que seria reprendida si hablaba o emitía algún comentario.
Después de unos minutos, un hombre anciano nos saludo, mi padre se veía nervioso por la presencia de aquel hombre que me saludo cordialmente, sin duda era un hombre de alta categoría. El hombre me parecía extrañamente conocido, como si lo hubiera visto antes. Mi padre y aquel hombre comenzaron nuevamente a hablar de negocios, mientras mi madre parecía sumamente incomoda.
- Cuéntame Lucas ¿Cómo te va en Dalton? – pregunto aquel hombre, me sorprendí un poco de que el supiera que asistía a esa escuela, creo que mi cara denotaba mucha de esa sorpresa – Entonces, dime.
- Voy bien – conteste secamente. Sus palabras me habían tomado por sorpresa.
- Cuéntale de tus actividades extracurriculares y demás logros Lucas – dijo mi padre rápidamente, capte la indirecta y continúe.
- Bueno, actualmente estoy en un coro, los Warblers. También tengo excelencia académica. Y…
- ¿Deportes? ¿Qué deportes practicas? – pregunto aquel señor de nuevo interrumpiendo mi perorada de estupideces.
- Tenis… natación, basseball y a veces futbol – dije enumerando esos deportes que supuestamente practicaba, en realidad solo estaba alardeando para que mi padre pudiera presumir, porque el tenis era el único deporte que practicaba regularmente.
- ¿Tenis? – Pregunto el hombre levantando una ceja como impresionado – tengo un nieto que puede hacerte competencia. ¿Podrías hacerme una demostración de tu talento?
- Claro que lo hará – se adelanto mi padre en contestar.
Yo creí que íbamos a comer, pero obviamente ese no era el plan de los hombres en aquella mesa. Ambos hombres se levantaron de nuestra mesa y comenzaron a caminar rumbo a las canchas de tenis, yo estaba un poco cansada, pero todo fuera por hacer quedar bien a mi padre.
Rápidamente entre a los vestidores para ponerme un traje de tenis que siempre dejaba ahí. Me mire al espejo, me veía muy bien de blanco, hacia resaltar mas mis ojos. Pero el traje blanco era un poco digamos que 'revelador', casi no me gustaba usarlo, porque a veces no cubría muy bien mis pechos y me daba miedo que alguien sospechara algo. Nuevamente mire mi figura en el espejo y respire profundo.
Salí a la cancha, hacia un día bastante soleado y alegre, si no estuviera atrapada ahí, seguramente habría invitado a Lindsay a salir a algún lado. Mire a mi padre que se hallaba en las tribunas junto con otra decena de personas, me pregunte el porque de tanta gente en la cancha, como si hubieran estado esperando ese encuentro, me pareció bastante raro, pero no dije nada. Me estire y calenté un poco, mientras esperaba a mi contrincante que aun no se aparecía por la cancha.
No tardo mucho, cuando un chico rubio atlético hizo su aparición en la cancha. Tenía el cabello mas largo que el mío, obviamente era más alto que yo, pero no tanto como Finn, pude notar también que el muchacho tenia unos labios prominentes. El chico me sonrió y se acerco para darme la mano, no habría árbitro, supuse.
- Me llamo Sam – dijo el rubio colocándose en su posición – y espero que gane el mejor.
El partido comenzó, me toco sacar, le pegue fuerte, pero el chico supo contestar, sin duda era bueno. Pero yo era mejor, y lo fui demostrando a lo largo de los siguientes golpes de raqueta. Por fin una bola rápida más, el chico se descuido y fue mi primer punto después de tres minutos incesantes de golpeteos. De nuevo me tocaba sacar, intente tirar pero alguien en las gradas grito algo que hizo que el partido se detuviera.
- Suficiente, creo que se demostró el punto – grito el hombre mismo que me había hecho jugar – Eres bueno joven Fabray – alago ese señor que comenzaba a hartarme con su actitud altanera – Vamos Samuel, es hora de comer.
El rubio le sonrió a su abuelo y salió rápidamente de la cancha. Mi padre me hizo una seña con la cabeza para que los siguiera, aunque un poco extrañada por la actitud de todo mundo, los seguí perezosamente.
De nuevo nos encaminamos al área de restaurantes del club, maldije por lo bajo, había tardado mucho mas en cambiarme que en realidad jugar. No sabia quien era este tipo, pero comenzaba a odiarlo de alguna manera. Esta vez no nos sentamos al aire libre ni en una mesa pequeña, entramos al restaurante más fino y caro del Club. Al entrar note que solo había una mesa enorme en medio de todo el restauran, en ella se encontraban sentados mis padres, el rubio llamado Sam, el abuelo de este y todo lo que restaba de mesa la ocupaban un montón de gente vestida elegantemente, solo quedaban dos asientos disponibles, uno a la derecha del tipo que empezaba a odiar y el otro sitio a su izquierda, el tipo se hallaba sentado en la cabecera de la mesa, era obvio que él era el anfitrión y como tal, me invito a sentarme a su izquierda.
Me acerque a la mesa, mientras todo mundo me miraba, me senté un poco incomoda y salude cortésmente a todos lo de la mesa. Escuche algunos murmullos de parte de aquel gentío, pero todo sonido fue callado por las palabras de aquel hombre y que aun ahora resuenan en mi cabeza. Él se puso en pie y extendió los brazos hacia la multitud.
Les presento a Lucas Fabray, mi futuro nieto – dijo aquel hombre sonriendo ampliamente, todos aplaudieron, luego me miro a mi y me dijo – creo que aun no nos han presentado correctamente, mi nombre es Máximo Pierce-Evans.
Aquel hombre me extendió la mano, yo me levante de mi lugar para aceptar su saludo cordial, aunque mi cerebro aun no alcanzaba a sopesar sus palabras. Me senté de nuevo mientras el Sr. Pierce-Evans también lo hacia, mire a mis padres que se hallaban del otro lado de la mesa, pude notar la mirada triste de mi madre y la alegría contenida de mi padre. No entendía nada de aquella situación, mientras los meseros se encargaban de servir la mesa, yo seguía pensando el móvil de toda aquella situación. Quería con todas mis fuerzas comprender algo, lo que fuera.
Y me sentí increíblemente liberada cuando note entrar a Lindsay al restauran, quería correr a contarle todo, para que ella me ayudara a entender algo. Pero la presencia de mi amiga en lugar de ayudarme en algo, simplemente lo empeoro, ella camino hacia la mesa y abrazo a Máximo, ella no había notado mi presencia y algo en mi cabeza comenzaba a tomar forma, sin duda que Lindsay también era nieta de aquel tipo.
Siéntate cariño – le dijo Máximo a mi amiga, yo estaba totalmente sorprendida apenas y podía quitarle la mirada de encima. Lindsay tomo asiento justo frente a mi, y fue entonces que al fin noto mi presencia, ella también parecía extrañada – Como bien saben, la empresa Pierce-Evans es una de las mas prolíficas en su tipo, hemos creado monopolios que nos permiten decir que somos competidores potenciales y principales en el mercado de bonos internacional – de nuevo Máximo se encontraba de pie y diciendo un discurso – Entonces no debe de extrañarles que muchas empresas pequeñas deseen asociarse con nosotros, sin embargo solo a una empresa le he otorgado la capacidad de asociarse con nosotros, y hablo claro de las Industrias Farmacéuticas Fabray.
Todos los presentes aplaudieron, ahora entendía porque mi padre estaba tan contento, pero seguía sin entender la tristeza de mi madre. Máximo continuo hablando acerca de la unión entre ambas empresas, unión que más bien me parecía absorción, porque la empresa de mi padre no era ni la cuarta parte de grande que las empresas Pierce-Evans. Intente poner cara seria y actuar normal, pero lo cierto era que tenia miedo de lo que pudieran decir a continuación. Pero la vibración de mi celular en mi bolsillo me distrajo de cualquier otro pensamiento, lo saque disimuladamente y mire el mensaje.
¿Podemos vernos? – Rachel
Releí el mensaje varias veces antes de darle crédito por completo. Mire a mi alrededor y me di cuenta que nadie notaria si escribía un mensaje de vuelta con una simple palabra.
Si – Lucas (Charlie)
Mire a Lindsay a través de la mesa y le sonreí para intentar controlar un poco el ambiente que cada vez se ponía mas pesado. Ahora era mi padre el que se hallaba hablando, pero me pareció raro que no hablara de dinero o de algo relacionado con la asociación, mi padre estaba hablando acerca de la familia, de lo importante que una familia era, de la unión familiar y la importancia del matrimonio.
Tu padre debe amar mucho a tu madre – me susurro Sam, asentí levemente sabiendo que esa era la mayor mentira jamás contada.
Creo que mi hijo será el mejor padre y esposo, igual que su viejo claro esta – dijo Russel con ese tono hipócrita que engañaba a cualquiera pero no a mi – Así que Señor Pierce-Evans, si fuera tan amable, le sedo la palabra – Máximo volvió a ponerse en pie, listo para decir las palabras que cambiarían mi vida para siempre.
Es para mi un honor anunciar el compromiso de mi nieta Lindsay… – mi amiga abrió los ojos enormemente sorprendida y miro a su abuelo en busca de alguna explicación, mi corazón comenzó a latir rápidamente sabiendo casi con exactitud cuales serian las siguientes palabras – …con el joven Lucas Fabray aquí presente.
El sonido de la silla cayendo provoco un estruendo en toda la estancia y corto el ambiente de tan espeso que estaba. Lindsay había salido corriendo de ahí y había volcado su silla en el proceso. La gente parecía extrañada por el comportamiento de mi amiga, pero Máximo y mi padre tenían una cierta sonrisa de autosuficiencias como si hubieran sabido todo el tiempo lo que iba a pasar.
Yo estaba tan sorprendida que apenas y me podía mover de mi lugar. Lo que quería era salir corriendo de ahí igual que lo hiciera Lindsay, pero mi cuerpo no me respondía, simplemente estaba sentada ahí con la mirada perdida.
POV Santana
Como odia el club, pero por Brittany iría hasta el fin del mundo. Se suponía que comeríamos con sus padres, pero los señores Pierce no se molestaron en aparecer. Aunque yo fuera a casarme con ella, sus padres aun seguían rechazándola, Britt vivía en mi casa. Claro que mi madre tampoco estaba muy contenta con mi decisión, pero mi padre me apoyaba plenamente y eso era lo que mas agradecía, que al menos uno de mis progenitores me respaldara. Además después de la boda nos mudaríamos a un pequeño apartamento en el centro de Lima, era lo más barato que pude encontrar, no era un sitio ideal para criar a un bebé, pero solo seria mientras tanto. Mientras consiguiera un buen empleo y pudiéramos acomodarnos en alguna casa de los suburbios o algo así.
San ¿En que piensas? – me pregunto mi hermosa prometida, estábamos sentadas en un pequeño café del club ese – te noto un poco distraída.
No es nada, solo tengo un poco de sueño – mentí, no podía decirle todo lo que pasaba por mi mente, porque si yo estaba asustada por el futuro sin duda que ella lo estaba mas.
Quiero que Lucas y Rachel sean nuestros testigos de boda – dijo Britt mirándome tiernamente, no podía negarle nada de aquella forma – y quizá así se reconcilien y todo.
Tienes razón, debemos arreglar todos sus problemas amorosos – dije sarcásticamente olvidando que Britt no entendía el sarcasmo a veces.
Seremos como sus Cupidos San y…
Britt te necesito, por favor abrázame – dijo una chica morena, Brittany la abrazo rápidamente y la chica comenzó a llorar. Esa chica me parecía conocida, pero no recordaba donde la había visto antes, además de que escondía su rostro el pecho de mi novia – Lucas es un imbécil, debió decirme, lo odio.
Ah, tú eres Lindsay – dije recordando a Lucas – ¿Cómo que Lucas es un imbécil? ¿Ahora que hizo?
No me dijo que él es mi prometido…
¡¿Tu que? – Exclamamos Britt y yo al mismo tiempo.
(.diannalopez)
