¡Hola!, bueno aquí les dejo otro capitulo, espero sea de su agrado, no se olviden comentar.

PD: me encantan sus teorías conspiratorias :D


"¡Abre la puerta Lucas Fabray!" – escuche gritar a mi padre.

Estaba tan enojada con mis padres. En cuanto había llegado a casa esa tarde, me había encerrado en mi cuarto y nada me haría salir de ahí, ni siquiera los gritos de mi padre. Estaba tan harta de ser siempre la niña bien portada de mami y papi. Siempre había seguido todas y cada una de sus reglas, nunca me había quejado de la forma en la que ellos prácticamente habían manejado mi vida. Porque creí que ellos me amaban y querían mi bienestar, por esa razón era un niño, todo por mi seguridad, aunque en esos momentos dudaba de cuál era la verdadera razón para mi condición.

Mi padre golpeo la puerta con más fuerza, yo también golpee la puerta desde adentro.

"¡Mi nombre es Quinn!" – le grite de vuelta.

No escuche nada más que pasos alejándose. Me senté y recargue contra la puerta. No quería casarme, mucho menos con Lindsay, quería mucho a Lindsay, era mi mejor amiga, pero no la amaba, y jamás lo haría, mi corazón pertenecía a una sola chica, Rachel, con la que por cierto había quedado de ver en tan solo en unas horas. Maldije por lo bajo, no podía salir de mi habitación si un buen sermón.

Mire a la ventana, mi dormitorio se hallaba en la segunda planta, tenía un árbol justo al frente de mi ventana, si lograba llegar hasta una de las ramas gruesas del árbol, podría bajar por ahí, pero no era muy ágil, así que sería una mala idea intentarlo, esperaría que mis padres se embriagaran o se pelearan o algo así, para poder escabullirme por la entrada principal sin ser descubierta. Pero eso no paso, mis padres permanecían en la sala por lo que podía adivinar, faltaba media hora para mi cita con Rachel, mire de nuevo hacia mi ventana, me acerque y examine la altura con cuidado, realmente no estaba tan alto.

Respire profundo y saque todo el valor que aún me quedaba. Salte al árbol temiendo lo peor, esperando una colisión, pero nunca llego tal. Mi cuerpo respondió por sí mismo subiendo fácilmente al árbol, ahora solo tenía que bajar y estaría libre de mi casi prisión. Intente bajar con cuidado y sin hacer ruido, pero fue inútil, una rama se rompió y caí al suelo, intente caer sobre mis manos, pero había una piedra ahí, sentí un dolor atroz en mi mano izquierda y mi cara se estampo contra el pasto de mi jardín trasero. Me levante rápidamente temiendo que el ruido hubiera alertado a mis padres, pero no fue así, salí corriendo de mi jardín y me dirigí a la calle principal, tomaría un taxi, el sol casi se había ocultado por completo.

Cuando al fin tome un taxi, subí casi aliviada, como si alguien estuviera siguiéndome. Ya dentro del auto examine los daños, tenía un poco rota la camisa de donde una rama me había atrapado, mi cara se veía bien, excepto por un pequeñísimo corte en mi mejilla derecha, casi no se notaba. Lo único grave era mi mano que no dejaba de sangrar, el conductor lo noto y me ofreció un paño de tela que llevaba consigo. Tome el pañuelo y me envolví la mano esperando que el sangrado parara pronto. El conductor me pregunto cómo me había hecho eso y le dije la verdad, finalmente el no sabría él porque estaba en aquel árbol.

"Tu pareces un muchacho culto" dijo el conductor, parecía un tipo amable "quiero llevar a mi esposa a un musical ¿Crees que sea una buena idea?"

"¿Un musical? ¿En Lima?" – pregunte extrañada.

"Si ¿No lo sabes? La escuela Carmel presenta un musical el próximo fin de semana" – me explico el hombre. Solo recordaba a Carmel porque era la escuela que nos había vencido dos años consecutivos en las seccionales y también la nueva escuela de Lindsay. ¡Lindsay! No la había llamado, seguramente que ella también estaría mal por todo eso del estúpido compromiso.

"Pues Carmel tiene uno de los mejores coros, seguro que su musical será magnifico, a su esposa le gustara" – conteste intentando mantenerme en la conversación, pero de nuevo mi mente vagaba en mi problema principal, mi compromiso.

Llegamos al restaurant donde Rachel me había citado. Breadstixs, era de los más visitados de Lima, tenía buena comida. Entré y mire a las mesas, al parecer ella aún no había llegado, pedí una mesa para dos y me senté a esperar. Mientras en mi mente el nombre de Lindsay seguía dando vueltas, estaba tan concentrada en mis problemas que ni siquiera me había puesto a pensar la razón de la cita de Rachel.

POV Santana

La chica seguía alterada desde la mañana, se hacía tarde y aquella chica seguía diciendo incoherencias en contra de Quinn. Estábamos en mi casa, le ofrecí llevarla ahí ya que el club no me parecía un sitio adecuado para discutir sus problemas. Brittany intentaba calmar a su prima, pero Lindsay estaba más enojada que herida, enojada con todo mundo pero sobre todo con su abuelo, al que por cierto yo aún no conocía, pero al que ya temía. Mientras ellas seguían hablando, salí a tomar un poco de aire fresco y a intentar llamar a Quinn.

Marque el número de mi amiga un par de veces, pero no me contestaba, finalmente me di por vencida y guarde mi celular, ya lo intentaría más tarde.

"Es una bonita noche" – dijo alguien a mis espaldas, era mi madre.

"Lo es" – dije mirando al cielo nocturno, era extraño que mi madre estuviera hablándome y no gritándome – "hace frio."

"¿Quieres que te prepare te?" – pregunto con amabilidad, casi se me salen las lágrimas, no podía creer que mi madre me estuviera hablando de aquella manera.

"Sí, me gustaría" – acepte, no podía negarme, no sabía cuando se presentaría una oportunidad igual.

La seguí a la cocina, me senté en la mesa que había ahí y mire a mi madre tomar la tetera, ponerle agua y colocarla al fuego. Hace mucho tiempo que mi madre y yo no estábamos en una habitación sin gritarnos, hoy debía ser una noche especial. Ella se sentó en la mesa conmigo y pude notar que temblaba levemente, también tenía los ojos llorosos, mi primer impulso fue abrazarla, pero me contuve, hacía mucho tiempo que ella me había dicho que le daba asco, y tenía la sensación de que me rechazaría una vez más.

"Santana, tú crees que no te quiero…"

"No solo creo, tú me lo has dicho en repetidas ocasiones" le recordé mirándola con enojo, mi impulso por abrazarla se había desvanecido por completo al recordar todos sus maltratos.

"Tana escúchame, cuando tu hermano murió me quede devastada…"

"Porque solo lo querías a él, porque deseas mil veces que yo hubiera muerto antes que él" – volví a interrumpirla y sentí que mis lágrimas comenzaban a acumularse. Ella también comenzó a llorar, la gran matriarca López estaba llorando.

"Lo que le paso a tu hermano fue algo horrible, y lo se Tana, de verdad sé que jamás los trate igual, siempre hice diferencias entre Santiago y tu" – dijo mi madre entre sollozos –"pero solo era porque siempre supe que tú eras más fuerte, que podías sobrevivir sin mí, pero Santiago no, Santiago era un niño frágil, asustadizo, enfermizo y siempre necesitado de afecto."

"Pues yo también lo necesitaba" – dije levantándome y dispuesta a salir de ahí.

"¡Tana! ¿Qué hiciste Tana?" – grito mi madre antes de que saliera de la cocina, supuse que ella preguntaba cuál era mi delito, por el cual debía ir a la cárcel, el delito nadie lo sabía, solo mi padre.

"Hice lo que tenía que hacer" – le respondí ya subiendo por las escaleras.

POV Quinn

Moví el sorbete de mi bebida una vez más, estaba nerviosa y algo temerosa, nerviosa por la futura presencia de Rachel y temerosa por toda la situación de mi compromiso. Al fin volví a mirar hacia la puerta y Rachel estaba entrando por ella. Levante la mano para que ella me notara entre el gentío y las mesas. Ella se dirigió hasta mí, llego a mi mesa, me saludo con una sonrisa y se sentó frente a mí. Quería preguntarle muchas cosas, pero de mi boca no podía salir nada, de pronto todos mis problemas se habían desvanecido, porque ahora estaba con Rachel y cuando estaba con ella ya nada más importaba. Me deje guiar por su sonrisa y por su plática vacía, hablamos de todo un poco, menos de nada que tuviera que ver sentimentalmente con nosotros. El mesero vino y tomo nuestras ordenes, vino de nuevo y dejo los platos. Charlamos y comimos por un buen rato. Me la estaba pasando muy bien, hacía mucho tiempo que no me divertía tanto, es que la forma en la que ella hablaba era algo magnifico, teníamos tanto en común y al mismo tiempo divergíamos en tantas cosas, que podíamos quedarnos horas y horas hablando sin aburrirnos nada. El mesero llevo la cuenta y la dejo sobre la mesa, iba a tomarla y pagar, pero ella la tomo primero y miro el contenido.

"Déjame, yo pagare" – le dije extendiendo mi mano para tomar la pequeña carpeta de cuero.

"Ni dudarlo" – contesto ella dándome la carpeta – "un caballero siempre paga la primera cita."

"Bueno igual pensaba compartir… ¿Qué?" – la mire sorprendida, no podía creer lo que me decía.

"Finn y yo terminamos" – me conto ella mirando al suelo – "pero pagare la mitad de la cuenta si esto no ha sido una cita" – Rachel intento alcanzar la cuenta, pero la detuve sosteniendo su mano.

"Yo pago" – dije y le sonreí ampliamente.

Se me olvido por un momento que no podía comprometerme con nadie más, que iba a casarme en no sé cuánto tiempo, pero aunque mi cerebro decía una cosa, mi corazón guiaba mis acciones.

Después de pagar la cuenta, salimos del restaurant. La llevaría a su casa caminando, no estaba muy lejos después de todo. Íbamos hablando de varias cosas por el camino, ella me conto de sus planes de asistir a una universidad en New York, y me pregunto de mis planes. Yo sabía exactamente lo que quería, salir de Lima, tocar y cantar en el subterráneo de New York, y viajar, viajar a donde sea que el viento me llevara, pero creo que obviamente no haría nada de eso. El deseo de mi padre era que estudiara administración de empresas en Harvard, además de casarme.

Después de unas calles más, llegamos a su casa, y sin poder evitarlo recordé nuestra anterior estadía en aquel sitio, cuando nos dijimos adiós, y ahora estábamos en un nuevo comienzo. Caminamos hasta su puerta, ella saco sus llaves, pero antes.

"Gracias por traerme a casa Lucas" – me dijo ella y se puso de puntitas para darme un beso en la mejilla – "ha sido una noche muy especial."

"Lo ha sido" – concedí mirando hacia la calle, me daba un poco de vergüenza mirarla a los ojos, no quería que supiera que estaba sufriendo.

"Lucas mírame por favor" – me pidió y tomo mi mano, la mano que estaba lastimada, no pude evitar dar un pequeño quejido – "discúlpame, que tonta, no había notado que estabas herido."

"No es nada" – dije e intente ocultar mi palma, pero ella la tomo y la miro cerca de la luz, se veía un poco mal.

"Sera mejor que pases, mi padre es doctor y siempre tiene muchas cosas para curar pequeñas heridas."

Me hizo entrar a la casa prácticamente a la fuerza, cerró la puerta tras de nosotros, de la mano aun me llevo hasta un sofá de lo que parecía la sala y me obligo a sentarme a pesar de que le dije que estaba más que bien. Ella trajo algo que parecía ser un súper botiquín y extrajo de este, algodón, gasas, una venda, alcohol y otro liquido raro. Se arrodillo frente a mí, tomo mi mano y comenzó con la labor de desinfección de la herida, mientras me preguntaba la razón de tal corte. A ella no podía decirle la verdad, así que mentí.

POV Santana

Estaba a punto de entrar a la habitación, pero me detuve para escuchar algo interesante. Al parecer Britt y Lindsay seguían hablando de su familia.

"¿No crees que todo esto es muy raro?" – pregunto Brittany escéptica, eso me pareció extraño.

"No sé, tal vez" – contesto Lindsay como entrando en razón y dándose cuenta de algo – "recuerdo que mi madre me conto acerca de los Fabray. Los Fabray son una familia muy poderosa, su apellido pesa mucho."

"Es cierto, ¿Son los mismos Fabray? ¿Lucas es parte de esa familia tan famosa?" – volvió a preguntar Brittany con emoción contenida.

"No lo sé Britt, todo puede ser…"

"¿De que rayos hablan?" – mi subconsciente me traiciono, entré a la habitación con una cara de desconcierto total.

"No es nada San, son solo suposiciones mías" – aclaro Brittany rápidamente.

"Él no puede saber, es secreto familiar" – dijo Lindsay mirando severamente a Britt.

Esa chica no me gustaba para nada, pero ya tendría tiempo de sobra para preguntarle yo sola a Britt acerca de lo que hablaban, después de todo tenía que ver con Quinn, y me interesaba, porque comenzaba a temer por el bienestar de mi amiga.

Lindsay al fin se despidió de Brittany y de mí. Al parecer tenía algo que hacer, creo que menciono algo acerca de un ensayo o algo así. Me acerque a la ventana para ver cómo se iba, un auto muy lujoso fue el que se encargó de recogerla. Mi familia podía estar muy bien acomodada, pero jamás tendría un chofer propio. Mire a Britt en la cama, ya se estaba preparando para dormir.

"¿Tu familia tiene mucho dinero?" – le pregunte, me acomode junto a ella en la cama y la mire a los ojos sonriéndole.

"Mi familia no, bueno no en si" – movió su cabeza de lado como pensando su respuesta –"nosotros solo somos Pierce, la familia original es Pierce-Evans. Mi padre fue desterrado de la familia por mi abuelo."

"¿Por qué?"

"Porque mi padre no hizo lo que mi abuelo pidió" – contesto ella con simpleza.

"¿Y que pidió?" – pregunte susurrando, como si temiera la respuesta.

"No lo sé…"

POV Quinn

Nos levantamos al mismo tiempo del sofá y quedamos frente a frente a tan solo unos centímetros de distancia. Nuestra diferencia de altura hacia que mi mentón tocara levemente su nariz, ella me miro a los ojos y me perdí en ellos. Casi no podía respirar, hacía mucho que había deseado ese momento, y ahora no podía tenerlo, bueno si podía pero no debía. Ella acerco su rostro peligrosamente al mío, me sentí morir cuando sentí sus labios rozar los míos levemente.

"¿Me quieres?" – pregunto sobre mi boca.

"Más que a nadie" – conteste cerrando el poco espacio que quedaba entre nuestras bocas.

La bese con desesperación, como aquel amante que espera toda una guerra para volver a los brazos de su amada. Extrañaba tanto ese contacto, y deseaba desde nuestra separación volver a besar sus labios tan perfectos para mí. Ella me tomo del cuello y profundizo el beso, yo pase mis manos por su cintura ciñéndola más a mi cuerpo, no la quería dejar ir.

"Me tengo que ir" – le dije separándome de ella con dificultad.

"Pero… está bien" – concedió ella soltándome.

"Rachel te juro que arreglare todo y estaremos juntos" – dije rápidamente sin pensarlo muy bien.

"¿Qué arreglaras?" – pregunto medio confusa.

"Algunos asuntos que tengo" – dije decidida caminando hacia la puerta pensando en ir directo a hablar con Máximo, tenía que detener aquella locura.

"¡Lucas!" – grito Rachel cuando estaba a punto de salir por la puerta.

"¿Sí?"

"Cuídate mucho por favor y llámame pronto, de verdad quiero esto."

"Yo también" – dije saliendo de la puerta.

Camine por el jardín de Rachel hacia la calle. Camine tan solo unos metros por la acera cuando un auto bastante lujoso se detuvo a mi altura, también me detuve por inercia, y vi como la puerta se abría.

"Sube" – dijo nada más y nada menos que Máximo Pierce-Evans, a su lado iba Lindsay.


(.diannalopez)