Capitulo 8: Las miradas se cruzan.

Kurama se fue. Pero antes se acercó a mi y me dijo que iba a ver a alguien y me guiño un ojo. "Alguien importante para ti" me dijo, después se puso algo más serio y por último me dijo "Si en algún momento corrieras peligró, vendré enseguida a buscarte, no lo dudes." Esas palabras me dibujaron una sonrisa en los labios que me correspondió justo antes de irse.

¿Por qué Kurama era tan amable conmigo? ¿Tan de repente? ¿Se siente culpable por que es su amigo el que me está haciendo esto?

- ¿Y esa confianza? ¿Crees que no seré capaza de…

- No. – Interrumpí. – Hiei no conozco los motivos por los cuales haces esto, los motivos de por que quieres ir al mundo infernal, ni que tienes que hacer allí, pero de una cosa estoy segura. Estas cansado de todo esto, de siempre lo mismo. De tener que aparentar ser fuerte para que los demás no te devoren.

- ¿Y solo por eso que crees – remarcó esta última palabra. – que no seré capaz de… "Hacerte daño" – Dijo en tono de burla.

- Sí, creo que soy como Kurama.

Me miró extrañado.

- De las pocas personas que son capaces de comprenderte, de ver mas allá de esos oscuros ojos rojos…

Se acerco a mí, parecía algo desesperado, no quería oír eso. Lo noté. Sus ojos mostraban irritabilidad, odio, furia, pero a la vez, alegría. Una pequeña pizca de alegría que muy pocos eran capaz de sentir.

Parecía que quería insultarme o gritarme, pero no le salían las palabras.

- Además. – Continué y me miro a los ojos. – Confió en ti.

Esas palabras le hicieron alejarse, darme la espalda, subió encima de unas cajas y se sentó. Cerró los ojos, sentí que su odio había… ¿Desaparecido?

- Te odio. No voy a soltarte así que estate tranquilita.

Lo dijo en tono enfadado, pero vi su una sonrisa dibujada en sus labios.

- ¿Kuwabara cuanto tiempo piensas estar así? – Dijo Yusuke impaciente.

- ¡Lo tengo! ¡Los he encontrado!

- Pues en marcha. – Dijo Yusuke levantándose del suelo.

- Sí, vamos yo informaré a Koenma por el camino. – Dijo Botan sonriendo.

Los tres partieron de inmediato, guiados por el instinto de Kuwabara que iba haciéndose el héroe.

- ¡Neus ya vamos de camino, no temas Kuwabara el grande te salvará!

"Pensamientos de Hiei…"

Maldita niña… ¿Por qué me siento tan extraño? Empiezo a pensar que tiene razón. Contra mas estoy con ella menos creo que pueda hacerle. Ya no sé si seria capaz de tocarla.

Me mira a los ojos y es como si me absorbiera la rabia, mi odio desaparece.

Esa sensación mi irrita. Me desconcentra, me invade y comienza a devorarme. Por eso tengo que alejarme, no soy capaz de seguir mirándola. Me vacía la mente y me hace recordar…

- Bueno ¿cuando vas a soltarme? – Me sacó de mis pensamientos.

- ¿Estas loca? No voy a soltarte. – La miré sin moverme.

- Oh, venga… Estoy entumecida, por lo menos desátame.

- ¿Crees que soy idiota?

- Pero si estoy empezando, ya lo sabes, lo único que se hacer es disparar con el arma. Quítamela, la guardo en un cinturón debajo de la falda atada a las mallas del uniforme.

No me moví, es mas dejé de mirarla.

- Sigues sin creerme eh…

No se muy bien porque pero salté y me acerque a ella lentamente. Saque mi espada y le apunté. Ni si quiera se movió, solo mi miro, me miró a los ojos, como siempre hace, yo también la miré esta vez. Su mirada era algo diferente a antes. Era una mirada… muy dulce.

- Minamino, ¿Qué haces aquí?

- Es que ya he terminado lo que tenía que hacer y he venido a ver si estabas.

- ¿Estaba?

- Estabais claro, Neus y tú.

Lara se sonrojó un poco.

- Neus no ha venido al final… ¿No la habrás visto?

- Eh, no, no. No se nada. ¿Estas preocupada?

- No, no, Le habrá surgido algo…O se le habrá olvidado, como siempre tiene la cabeza en las nubes.

Kurama sonrió.

- Tranquila, estoy seguro de que estará bien, te lo prometo.

Kurama abrazó a Lara. Eso la tranquilizo mucho a la vez que le hizo sonrojar.

- ¿Quieres que vayamos a tomar algo? Así te tranquilizas un poco.

- Claro, me parece genial Minamino.

A Lara le extrañaba un poco esa situación,

¿Por qué Minamino se preocupaba tanto? ¿Acaso sabía que Neus estaba secuestrada? Pero ella me dijo que Minamino no tenía nada que ver con el tema de los poderes…

Esos pensamientos le hicieron ignorar a Minamino.

- ¿Lara? ¿Lara?

- Ah, perdona. – Se ruborizó.

- Como se nota que eres amiga de Neus. – Río Kurama. – Te preguntaba que a donde querías ir.

- Conozco una cafetería muy buena, ¿te apetece?

- Claro, guíame. – Sonrío Kurama cogiendo de la mano a Lara.

- ¡Ya estamos llegando! ¡Es ahí! – Dijo Kuwabara señalando un almacén cerca del puerto.

- ¿Ahí dentro, seguro no? Pues deprisa hemos perdido mucho tiempo.

- ¡Neus ya estoy aquí no sufras más!

Botan, Yusuke y Kuwabara se dirigían donde Kuwabara sintió a Hiei. ¿Será ese el lugar correcto?