Gracias por leer. Comenten que tal les parece la historia y como se esta desarrollando.
¿Qué quería Máximo de mí? ¿Qué querían mis padres de mí? ¿Por qué tanto revuelo? En mi cabeza resonaban solo aquellas preguntas, preguntas que moría por hacer pero cuya respuesta temía más que a nada.
Y ahí estaba, frente a frente con el gran señor Pierce-Evans, me miraba fijamente, mientras que Lindsay solo podía mirar al tapete de la limosina. Pasamos como tres cuadras hasta que el señor por fin se atreviera a hablar.
"Es peligroso que camines solo de noche ¿Acaso no tienes guardias personales?" – Pregunto levantando una ceja, iba a responder pero el tipo siguió hablando – "Por ejemplo, esta tarde Lindsay salió sin escolta, pero obviamente ya recibirá su castigo por eso, no me gusta que se ponga en riesgo por nada, ¿No es así cariño?"
"Si abuelo, tienes razón" – contesto mi amiga entre dientes, conteniendo su temperamento.
"Señor, la razón de que…"
"No me gusta la indisciplina, creo que a cada acción estúpida de parte de alguien conlleva un merecido castigo" – el tipo seguía interrumpiéndome, estaba perdiendo la paciencia.
"Usted no entiende, mire, creo que ha habido algún error" – intente explicarme, intente que él comprendiera que no podía casarme, que ni siquiera era un hombre.
"No puedes volver a ver a esa chica, ahora eres un Pierce, tienes un deber" – comencé a sudar frio cuando Máximo menciono a Rachel, no entendía porque la metía a colación – "todos tienen que hacer un esfuerzo para que esta familia funcione correctamente…"
"Incluso dejar a las personas que más amas de lado" – dijo Lindsay levantando la mirada llena de odio contra su abuelo.
"Eso era antinatural cariño y lo sabes" – dijo Máximo con la toda la calma del mundo intentando acariciar la mejilla de ella, pero Lindsay se apartó con enorme rencor – "dos mujeres no pueden estar juntas, dios así lo quiso. Además solo era una maldita zorra de bajo mundo."
"¡No te atrevas a hablar así de ella!" – grito Lindsay con furia haciendo que me sobresaltara enormemente.
"¡No te atrevas tú a alzarme la voz jovencita!" – por fin el tipo parecía alterado, yo no sabía qué hacer, hasta que vi como Máximo le soltaba una bofetada a mi amiga, por instinto la abrace y la lleve conmigo hasta mi asiento lo más lejos del tipo – "suéltala, ya llegamos a tu casa" – me ordenó él – "prepárate, el próximo sábado tenemos una fiesta en honor a su compromiso" – baje del auto soltando suavemente a Lindsay – "y Lucas, no lo olvides, ahora eres un Pierce, y aquel que no esté de acuerdo se llevara su merecido castigo y no me importara quien sea."
Me quede un rato parada sobre la acera frente a mi casa, ese encuentro había sido terrorífico, ahora estaba preocupada por Lindsay, pero mucho más por Rachel, el tipo me había amenazado, y por su actitud sabía que cumpliría su amenaza.
POV Santana
Brittany se había dormido, era temprano, pero ella estaba muy cansada, supuse que por todas las emociones del día. Camine por la habitación intentando pensar claramente, pero no podía, yo estaba segura de que Quinn no sabía nada de aquel dichoso compromiso, ella me lo hubiera contado o incluso jamás se habría fijado en Rachel, nada encajaba claramente. Según entendía, los Pierce-Evans herederos (Samuel y Lindsay) estaban comprometidos cada uno con personas de familias claramente influyentes. Samuel con la única hija de los Poesy, Clemence, ellos eran una familia francesa de lo más famosa y poderosa en todos los ámbitos. Y luego Lindsay que estaba comprometida con Quinn Fabray, pero según Brittany, los Fabray eran una familia muy poderosa y rica; pero la familia de mi amiga estaba casi en la banca rota. Entonces no entendía el porqué del compromiso.
Intente de nuevo llamar a Quinn, pero nada. Parecía que su celular estaba muerto. Escribí una nota rápidamente para avisarle que saldría por un rato, la deje en la mesita de noche y me vestí apropiadamente. Baje las escaleras rápidamente y avise a mi padre que saldría, él asintió vagamente, estaba ocupado leyendo. Abrí la cochera y saque mi motocicleta, sería más rápido ir en ella.
Mientras conducía hacia la casa de Quinn, muchas cosas pasaron por mi mente y casi pude visualizar la perspectiva, era horrible. Yo moriría si no me dejaran casarme con Britt, no me imaginaba lo que estaría pasando por la mente de mi amiga en esos momentos, pero sin duda que estaría mal, ella necesitaba mi apoyo más que nunca, Britt me había hablado un poco de su abuelo, al parecer era un hombre despiadado.
Me detuve en el primer semáforo y mire a mi derecha, otra moto se detuvo junto a mí, no supe si era un chico o una chica, pues estaba bastante oscuro y además llevaba casco. Esa persona también me miro y acelero a propósito, ella estaba pidiendo mudamente una carrera, y Santana López jamás rechaza un reto. Acelere también y el semáforo cambio de rojo a verde, la carrera había comenzado. Conduje a toda velocidad por dos o tres bloques, me rebaso por unos metros y freno precipitadamente, un camión se interpuso en su camino, salió volando de su motocicleta y cayó al suelo estrepitosamente, creí que algo muy grave le habría ocurrido, pero no fue así, porque se levantó en cuando llegue a su lado.
"¿Estás bien?" – le pregunte acercándome para ayudarle a levantar su motocicleta, llevaba ropa de hombre, pero parecía una chica, pero no pude saber, porque no contesto a mi pregunta, solo asintió con la cabeza, levantamos su moto entre ambas y me di cuenta de que su motocicleta era nada más y nada menos que una Ducati, quede asombrada con eso – "wow ¿Dónde conseguiste una de esas?" – ella siguió sin contestar, mire su brazo, tenía la chaqueta rota y sangraba al parecer.
No dijo nada más, encendió su moto y se fue a toda velocidad. Sin duda la persona más rara que hubiera conocido.
POV Quinn
Sabía que con solo entrar en casa, me esperaba una buena tunda por haberme escapado, porque seguro que ya habrían notado mi ausencia, pero no me importaba, solo tenía en mente el problema en el que había metido a Rachel.
Camine hasta mi puerta con cierto temor, odiaba los gritos de mi padre. Abrí la puerta y como había supuesto, mis padres me esperaban en la sala, tenían una mirada seria, pero al mismo tiempo parecían bastante serenos. Como si de pronto solo quisieran negociar algún buen trato, y es que mi vida ya parecía solamente un buen negocio de mi padre.
"Pasa cariño, siéntate" – dijo mi padre con parsimonia total, recordándome a Máximo. Mi madre parecía un poco pasada de copas.
"Te has portado muy mal últimamente Quinnie" – dijo mi madre con voz pastosa – "tu y Lindsay se han portado muy mal."
"Lo que tu madre quiere decir" – intervino mi padre mirándome duramente – "es que a partir del lunes estarás en una escuela publica, al menos hasta que corrijas tu conducta."
"¡¿QUE?" – grite sin poder comprender esa decisión, amaba Dalton – "¡No! ¡JAMAS!"
"¡Silencio! Siéntate ahora mismo" – grito mi padre y me tomo del brazo para obligarme a sentar bruscamente. Aunque no quisiera admitirlo, aun le temía a mi padre – "hasta que no mejoren su conducta, tu y Lindsay irán a una escuela publica sin ningún privilegio para cantar en sus estúpidos coros."
"No pueden hacerme esto" – dije intentando contener mi llanto de rabia, no sabia si estaba mas enojada que decepcionada o al revés. Odiaba a mis padres oficialmente.
Mi padre se levanto de su asiento para atender a alguien que llamaba a la puerta, contuve mis lagrimas lo máximo que pude, pues al parecer era a mi a quien buscaban, espere casi ilusamente que fuera Rachel, pero era Santana solamente. Intente sonreírle a mi amiga pero solo me salió una mueca, la invite a pasar a mi cuarto escaleras arriba, perfecta excusa para escapar de mis padres por un rato.
"¿Estas bien Quinnie?" – pregunto mi amiga en cuanto entramos a mi cuarto, me sentía abatida, solo me tire en la cama y cerré los ojos para no llorar – "Quinn ¿Qué sucede?" – la voz de mi amiga sonaba tranquilizadora, suave y tierna como solo a veces tenia el privilegio de escuchar.
"Solo quiero morir" – dije con total pena en la voz, no podía mas, demasiado por un solo día.
"No digas eso, ¿Qué dijeron tus padres? ¿No pueden arreglarlo?" – pregunto San intentando levantarme el animo.
"Ellos no quieren hacer nada, están encantados en que nos casemos" – conteste y las lágrimas no pudieron retenerse más.
"Entonces escaparemos…"
"¡¿Qué?"
"Que nos largamos de aquí, tu te vienes conmigo ahora" – dijo Santana totalmente decidida, se dirigió a mi closet y saco algo de ropa, la observe y una sonrisa se dibujo en mi rostro, al fin alguien que quería ayudarme, al fin pude ver algo de cordura en la total locura de aquel día – "Nadie obligara a mi mejor amiga a casarse, nadie."
En quince minutos teníamos un pequeño equipaje preparado, bajaríamos por la ventana, de igual manera en que yo lo había hecho unas horas atrás. Estaba muy contenta, no podía dejar de sonreír, haría lo que yo quisiera ahora, nada mas de padres, nadie que me dijera que hacer, era perfecto, era increíble que no lo hubiera pensado antes.
Con la ayuda de Santana no había vuelto a caer del árbol, bajamos mi equipaje con cuidado y nos montamos en su motocicleta. Escuche como la puerta principal de mi casa se abría, pero ya no importaba, porque Santana y yo ya estábamos en marcha, rumbo a su casa. Escuche un grito lejano de mi padre, pero ya no me importo mas.
Sentada detrás de Santana, sosteniéndola por la cintura para no caer, me sentía muy segura y aliviada, me di la libertad de cerrar los ojos y sentir la brisa del viento soplar sobre mi cara, pensando solo en Rachel, Lindsay nunca paso por mi mente, ni siquiera porque sabia que ella también estaba sufriendo.
Tuve que abrir los ojos de golpe, Santana había frenado de una forma muy brusca, me asuste, creí que habíamos colisionado con algo, pero en realidad nos detuvimos para no colisionar con un auto que se detuvo justo frente nuestro. Fue algo rarísimo, dos autos nos tapaban el paso, y comenzamos a asustarnos, creímos que querían secuestrarnos o algo así. Pero antes de sacar cualquier conclusión, pudimos ver como varios tipos de traje bajaban de aquellos autos, sentí pánico porque sabía que algo malo iba a pasar.
"Tranquila Quinnie, saldremos de esta" – dijo Santana para intentar tranquilizarme, pero sabia que ella también tenia miedo.
"No queremos hacerles daño, solo venimos por Lucas, él señor Fabray nos pidió vigilarlo, tenemos que llevarlo a su casa, no queremos que nada malo le suceda" – dijo uno de esos hombres trajeados, levanto las manos como señal de estar diciendo la verdad.
"No volveré, solo díganle eso a mi padre" – dije levantando un poco la voz.
"Lo siento Lucas, son solo ordenes" – dijo aquel mismo tipo acercándose a nosotras, los otros también comenzaron a reunirse alrededor nuestro.
Les grite que se largaran, que no volvería jamás, que me dejaran en paz, pero nada de eso los detuvo para que nos obligaran a bajar bruscamente de la motocicleta, a la cual destrozaron y tiraron a un lado, Santana intento luchar pero ellos la sometieron, la tiraron al suelo y antes de que pudieran hacerle mayor daño, preferí rendirme e ir con ellos.
POV Santana
Mire como se llevaban a Quinn, me sentía impotente, obviamente su padre la estaba vigilando, era obvio que el tipo cuidaba sus intereses. Me levante del suelo he intente seguir luchando, pero ellos ya habían arrancado y se estaban alejando por la calle. Mi motocicleta estaba destrozada, no tenia forma de alcanzarlos. Patee un pedazo de metal que me quedaba cerca, estaba muy enojada. Que imbécil había sido, creí que todo seria fácil, obviamente no lo seria para nada, pero tenia que ayudar a mi amiga de alguna manera, ya descubriría como.
Camine de regreso a casa, no tenia ninguna otra forma de volver, solamente me quedaba caminar. Tarde media hora en llegar a casa, no tuve ningún percance para llegar, pero cuando me acerque a mi casa me pareció raro ver la luz de mi habitación encendida, suponía que Britt estaba dormida, por lo que no entendía porque estaba encendida aquella luz. Entre a la casa y corrí a mi cuarto para ver si algo malo pasaba, pero no era así, porque solo encontré a Britt hablando por teléfono, parecía divertida.
En cuanto Britt me vio su semblante cambio por completo, se dio cuenta de que tenía el labio partido, por lo que colgó de inmediato y se acercó a examinarme.
"¿Que paso cariño?" – pregunto sumamente preocupada, me llevo de la mano hasta la cama y saco el pequeño botiquín del baño.
"No fue nada, solo unos malditos guaruras de tu abuelo" – conteste aun enfadada.
"¿De que hablas? Creí que irías a ver a Quinn" – comenzó a desinfectar la herida.
"Intente sacarla de su casa, pero los guardaespaldas de tu abuelo nos detuvieron y destrozaron mi motocicleta" – dije recordando mi moto destrozada.
"Lo siento tanto amor" – me abrazo en señal de comprensión y siguió curándome.
"¿Con quien hablabas? ¿Paso algo?" – pregunte recordando que ella hablaba por teléfono.
"No, era solo Lindsay que me llamo para contarme horrorizada que a partir del lunes iríamos a la misma escuela" – Britt sonrió, al parecer creía que la situación era graciosa.
"Al parecer Quinn ira a la misma escuela… decreto de sus padres" – dije abatida acariciando el rostro de mi amada.
"Entonces a partir del lunes, WM será genial, con Quinn, Lindsay, Sam, Finn y Rachel ahí, será hermoso" – dijo sarcásticamente Brittany.
"Creí que no conocías el sarcasmo" – comencé a reír.
"¿Qué es sarcasmo?"
(.diannalopez)
