Capitulo 9: ¿Termina o empieza?
- ¡Hiei sal de donde estés! – Gritó Yusuke entrando en el almacén.
- ¡No grites! ¡Me vas a dejar sorda!
- ¿Neus? ¿Y Hiei? – Dijo Botan al verme.
- ¿Pero tu no eres la chica que estaba en apuros y Kazuma tenía que salvar?
- ¿Chica en apuros? ¿Salvar? – Reí. – No, no estado en ningún momento en peligro, Hiei me ha soltado.
- ¿Cómo? – Dijeron los tres a al vez.
"En una simple cafetería…"
- Está delicioso este té.
- Me alegro que te guste Minamino, es mi cafetería preferida. – Sonrío Lara.
- Veo que ya estas mas alegre.
- Sí, pero sigo algo preocupada.
- Tranquila, cambiemos de tema así te olvidas un tiempo.
- Claro. ¿Y tu que…?
Kurama se percató de algo ahí fuera. En un árbol, mejor dicho, en una de sus ramas.
- Oye, perdóname de verdad, pero es que tengo que irme. Es muy urgente. Te prometo que cuando vuelva te lo explicaré todo. Toma dinero para pagar el té.
- Oh, tranquilo, y no hace falta que…
A Lara no le dio tiempo de terminar la frase que Kurama ya se había ido. Estaba un poco harta de que todo el mundo tuviera temas mas importantes que hacer, y nadie le explicaba nada. Pagó y se fue al parque a escuchar música.
"Bajo un árbol…"
- La has soltado, ¿eh?
- Era muy pesada. ¿Quieres algo Kurama? – Dijo intentado imitar un tono de odio que no le salió.
- Pensaba que querías volver al mundo infernal fuese como fuese.
- Tsss…
Hiei estaba sobre una rama de uno de los árboles del pequeño bosque que hay en el parque. Ni si quiera bajo para hablar con Kurama que estaba en el pie del árbol. Siguió apoyado en la corteza, con los ojos cerrados.
- Pues iré a verla. Espero que le pidas perdón. – Rió Kurama.
- ¿Perdón? ¿Yo?
- Vive ahí enfrente, en esa casa. – Dijo Kurama señalándola. – Su ventana es la de arriba, la que da al parque. Por si te quieres pasar. – Rió Kurama mientras se iba.
Hiei abrió los ojos y la miró. Se acercó un poco saltando entre los árboles. Se quedo un rato pensativo antes de desaparecer a gran velocidad.
- Bueno es que fue una situación algo extraña. Hiei en el fondo… no es malo. – Reí.
- Así que llegamos tarde. – Dijo Yusuke colocando sus manos detrás de su cabeza. – Pues vámonos no hacemos nada aquí.
- Mina… Kurama, ¿Qué haces aquí?
- ¿Kurama? ¿El zorro? – Le buscó Botan.
- ¿Como sabias que estaba aquí? – Dijo dejándose ver.
- Lo… sentí. – Reí. – Creo que tienes que darme una explicación.
- ¡Y a mi! ¡Por que has ayudado a Neus! – Exigió Botan.
Kurama nos lo contó el por que de sus poderes. Y cuales eran, me sorprendió muchísimo, la verdad es que todos los que tenían estos "poderes" tenían historias extraordinarias. Todos… menos yo.
También hablamos sobre Kuwabara, al que yo no conocía, él no tenía un pasado sorprendente pero entraba dentro del de Yusuke.
- ¿Qué eres un demonio zorro? – Me sorprendió.
- Si, me escondí en el cuerpo de una mujer por que me perseguía un cazador. Y des de entonces soy Shuichi Minamino, su hijo.
- ¿Y por que has ayudado a Neus? – Se intereso Botan.
- ¿Por qué resulta tan extraño? – Pregunté.
- Kurama robó unos objetos muy valiosos en el mundo espiritual. No tiene importancia el uso o el nombre correcto. Es mas uno de sus compañeros era Hiei. Fue la primera misión de Yusuke, capturarlos.
- ¿Cómo? – No sabia que decir. - ¿Eres malvado?
- No, Kurama la quería para salvar a su madre, que estaba enferma, la quería curar incluso a cambio de su vida. – Explicó Yusuke.
- ¿Por qué no nos lo contaste eso Yusuke? – Dijo Botan enfadada.
- No le vi importancia. En realidad Hiei y el otro si eran malvados.
- Hiei no es malvado.
Yusuke y Botan me miraron extraño, algo como incomprensión, despreció y curiosidad.
- No me ha hecho nada, y me ha soltado. Esos son pruebas evidentes. Pero yo, lo notó. Se que no es malvado.
Terminamos las explicaciones y nos volvimos. Pero yo antes de nada debía ver a alguien.
Lara estaba sentada frente al lago del parque, con los cascos puestos, escuchando sus canciones preferidas.
- Siento el retraso. – Dije quitándole los cascos.
- ¡Neus, estas bien!
Lara me abrazó, a la vez que se le dibujaba una sonrisa. Yo correspondí ambas cosas. Estaba feliz de volver a verla.
- Me parece que tienes algo que explicarme. – Dijo mirando detrás mío.
- Claro, pero antes… ¡Tengo hambre! Vamos a cenar todos y lo hablamos. – Sonreí.
Detrás mío estaban Yusuke, Botan, Kuwabara y Kurama. Fuimos con ellos y les conté mi idea. A todos les pareció bien así que fuimos a un buen restaurante.
Allí le explique todo a Lara. Lo entendió todo muy bien, pero creo que le prestaba más atención a Kurama que a mí.
Kurama me apartó del grupo un instante con la excusa de ir a pedir unos postres. Me explicó por que vino a buscarme. Que vio a Hiei, y su "gran idea" para que Hiei me pidiera perdón.
- ¿Qué le has dicho donde vivo? – Me sonrojé, me enfade y sonreí a la vez. – Bueno que mas da seguro que no viene…
- Quien sabe… - Dijo antes de volver a la mesa.
Des de ahí vi a Lara mirándonos. Se la veía un poco celosa, me reí yo sola y la gente me rió extrañada pero me dio igual, yo era feliz.
Después de cenar volví a mi casa y nada mas entrar por la puerta me encontré a mi madre.
- ¿Qué haces aquí?
- ¿Qué? – Me extrañe.
- ¿No dormías en casa de Lara?
- Si, si, - Disimulé. – Pero al final no. Voy a ducharme, ya he cenado. – Dije mientras subía las escaleras.
Seguía sin saber improvisar así que me fui rápidamente antes de que volviera a preguntar.
Después de la ducha me dejé caer sobre la cama. Había estado un día agotador.
- Y eso que me pasado el día sentada atada de manos y pies. – Solté una pequeña risa.
Tuve una sensación extraña, abrí los ojos rápidamente y miré hacia la ventana. Me levanté y me apoyé en el marco. Una sonrisa se me dibujo en la cara.
- Hiei así que has venido…
