Capitulo 10: Rompe las barreras del orgullo.
- Despierta enana que te están esperando.
Comencé a vestirme lo más rápido posible.
Ya ha pasado más de una semana des de lo del secuestro ahora sigo haciendo lo mismo que antes, clases, éntrenos, he vuelto a mi "normalidad". No me puedo creer lo que ha cambiado mi vida en tan poco tiempo.
Cogí una tostada y salí por la puerta.
- ¡Siempre tenemos que correr por tu culpa, un día llegaremos tarde!
- Lo siento Lara. – Dije con una sonrisa. – Buenos días Kurama.
Empezamos nuestro camino hacia la escuela pero yo me paré en una calle.
- A ver si esta… - Dije mirando hacia todos lados.
- ¿Que buscas? – Me preguntó Kurama.
- Al Señor Bigotes. – Le contesté.
- ¿Quién?
- Es un gato que vive por aquí. – Explicó Lara.
- ¿No será ese? – Señalo Kurama.
- ¡Si! – Dije yendo a buscarle.
- ¡Neus que llegaremos tarde! – Dijo Lara, pero no le presté atención. – Nunca me escucha…
Las primeras clases fueron como siempre, excepto la clase de química. Tuvimos que hacer grupos y yo obligué a Lara a ir con Kurama. Lara y yo siempre vamos juntas pero pensé que le haría más ilusión ir con Kurama.
Yo se lo pedí a Joan, últimamente nos distanciamos un poco, desde que voy con Kurama, pero Joan y yo somos muy buenos amigos, y él es una persona que esta siempre ahí.
A la hora del descanso que unos usan para jugar algún partido y otros comen, dejé a Lara con Kurama y me fui al tejado, tenía una sensación extraña, pero no desagradable.
La verdad es que me gustaba ese sitió.
- Algo en común con Yusuke. – Me dije para mí, al tiempo que me reí de ello.
Termine de subir las escaleras, antes de abrir la puerta la miré un segundo.
- Sabía que estabas aquí. – Dije mientras cerraba la puerta. - ¿Ha que has venido Hiei? ¿Has notado algo extraño?
Estaba apoyado en la pared, sentado en el suelo. Tenía los brazos detrás de la cabeza y los ojos cerrados.
Ni me miró. No se si me ignoro o no me escucho, así que me senté a su lado.
- ¿Hiei?
- Kurama me dijo que te pidiera perdón. – Soltó ignorando mis peguntas.
- Pero… No hace falta además ya ha pasado más de una semana.
- Tenía la necesidad de hacerlo.
Se quedó en silenció mirando hacia delante, cuando de pronto mi miró y me lo dijo.
- Lo siento.
Me miró un instante a los ojos a la vez que oía esas palabras. Cuando las terminó miró hacia otro lado.
Yo solo sonreí, no sabia que decir, no me esperaba que me lo digiera, y menos después de todo este tiempo sin saber de él. Además Kurama me dijo que era muy orgulloso y que por eso no había venido.
Estaba a punto de decirle algo cuando notamos una energía espiritual increíble.
- Tengo que irme. – Dijo y desapareció con el viento.
Todavía no me acostumbro a que se vaya así, sin más.
Comencé a bajar las escaleras lo más rápido posible. Cuando casi las terminaba vi a Kurama.
- ¡Neus! ¿Lo has notado?
- Si… ¿Qué es?
- Mejor dicho, ¿Quién?
Nos miramos intentando encontrar una respuesta el uno en el otro y sin solución alguna.
- Chicos, que ya ha sonado el timbre. Tenemos que volver a clase. – Nos gritó Lara.
- ¡Si ya vamos! – Respondimos los dos.
Terminamos las clases, yo casi no presté atención. ¿Qué fue eso? Al terminar le dije a Lara que me iría sola a casa, que se fuera ella con Kurama. No sabia muy bien porqué tenia prisa, algo me lo decía.
Al llegar me sorprendió quien me estaba esperando. Estaba en la pared, antes de llegar a mi puerta.
- Ya era hora, estaba apunto de irme. – Dijo con una sonrisa.
- ¿Qué haces aquí Yusuke? ¿Cómo sabes donde vivo?
- Me lo dijo Botan, pero eso no es lo importante, supongo que lo habrás notado, ¿no?
Supuse que se refería a esa gran cantidad de energía rodeada de maldad y asentí.
- Pues tenemos una misión. – Dijo acercándose a mí.
