Capitulo 11: Huele a rosas.

- Mañana, aprovechando que es sábado iremos a casa de Genkai y nos lo explicará todo.

- De acuerdo.

- A las seis de la tarde, no te olvides. – Dijo ya yéndose, pero antes de irse se giró y me miró. – Por cierto, te habrás entrenado, habrá que luchar.

- Pues claro, estoy segura que he ido más que tu.

- Por qué a mi no me hace falta. – Sonrió.

- Eso ya lo veremos. – Le sonreí abriendo la puerta.

- Una cosa más. Botan me ha dicho que lo mejor seria que Kurama y Hiei nos ayudarán, así que si puedes avisarles.

Le dije que si, por supuesto. A Kurama le podía llamar, pero a Hiei… Quizá Kurama sepa donde esta… Eso me entristeció un poco y no se por qué.

Entre en mi casa y saludé a mi familia, comí un poco y me fui a hacer deberes de las clases.

Me apoyé aburrida en la mesa justo después de terminar. Me dirigí a la ventana y me quedé mirando el cielo. Estaba anocheciendo a pesar de ser temprano. Detrás de las nubes el cielo estaba teñido de un color rojo. Unos ojos me pasaron por la mente.

- ¿Y ahora por que se me aparece Hiei?

Cogí una chaqueta y bajé las escaleras.

- Mamá me voy, vendré sobre la hora de cenar. – Le dije sin ganas, y salí por la puerta.

La verdad es que no sabía si estaría en casa. Iba despacio, había poca gente en la calle. Iba escuchando música a pesar de que el camino era corto, ya que la casa de Kurama no estaba demasiado lejos.

No tuve ni que mirar el número, reconocí su casa enseguida. Estaba llena de rosas. Llamé a la puerta y me abrió su madre.

- Perdone, ¿esta Ku… digo Minamino? Soy una amiga de su clase. - Casi se me escapa, pensé.

- Si esta arriba, pasa.

- Shuichi ha venido una amiga baja. – Le dijo asomándose por las escaleras.

Me invitó a sentarme y me ofreció un té. Acepté. Cuando volvió me preguntó algo que casi me hizo tirar el té.

- ¿Eres la novia de Shuichi?

- ¿Qué? No, claro que no. Solo soy una amiga.

- Puedes contármelo.

- Le juro que no señora.

En ese momento bajó Kurama.

- ¿Neus que haces aquí? Sube.

- Muy bueno el té señora.

Me despedí de la madre de Kurama y subí con él. Su habitación olía a rosas. Me senté en su cama y el lo hizo a mi lado.

- ¿Estas bien? ¿Te dijo algo mi madre?

- Si bueno no… No es nada, solo que tu madre me soltó que si estábamos juntos y me sorprendió un poco. – Le dije mirando hacia el suelo.

- Bueno si quieres lo probamos. – Dijo levantándome la cara y apartándome el pelo.

Intentó hacerse el serio pero no pudo y se le escapó una risa.

- Déjate de bromas, que no he venido a ver como estabas.

- Cierto. ¿Ha que has venido?

- Yusuke me ha dicho que Hiei y tu tendrías que ayudarnos con una misión.

- Ha si Koenma me lo había comentado.

Koenma era el príncipe del mundo espiritual, gobernaba cuando su padre no estaba, a simple vista parece un crío y cuando lo conoces también, pero es muy buena persona. Lo conocí cuando Hiei me secuestro, vino y me pidió disculpas por él.

Se fue cuando le pregunté porque me eligió a mi para detective espiritual. Me dijo que era porque tenía la energía espiritual más desarrollada que los demás y se fue. Es lo mismo que me dijo Botan, yo lo que quería saber es por que yo las tengo más desarrolladas, pero no le di importancia.

- Yo os ayudaré, pero Hiei… Lo mejor será que se lo preguntes tu.

- ¿Yo?