Hola. Gracias por leer, espero sus opiniones. Saludos.
POV Quinn
No podía acabar de procesar lo que Lindsay me decía. La verdad es que me parecía sacado de una película, mi vida jamás había sido tan emocionante. Me afloje la corbata, no podía respirar. Me senté en el suelo y recargue mi espalda en la pared, mire al techo. Lindsay se sentó junto a mí y tomo mi mano.
"No te odio Lucas" – dijo en voz baja y acaricio mi cara haciendo que mi vista se fijara en ella solamente – "Sin embargo no puedo evitar sentir cierto rencor, pero no hacia ti, sino hacia todos, pero ¿De verdad no sabias nada?"
"Nada… absolutamente nada" – mis padres prácticamente me habían ocultado toda la verdad y ahora querían tirármela en la cara sin más.
"Estamos juntos en esto Luke, debemos apoyarnos… Clemence tiene que seguir creyendo que te amo, o ella hará cualquier estupidez con tal de seguir conmigo ¿Entiendes?" – eso ultimo sonó como una suplica, mi amiga parecía mas humana cuando hablaba de aquella rubia – "Y si algo le pasa a ella, entonces ya no… yo… no se lo que hare."
"Te entiendo" – me puse en su lugar e imagine a Rachel en peligro, como ahora, por supuesto que también debía defender a Rachel – "Hare lo que sea para ayudarte."
"Gracias" – me abrazo fuerte, luego me ayudo a levantar del suelo – "Tenemos que volver al espectáculo."
Salimos de su habitación y recordé algo gracioso que habíamos pasado juntas, no pude evitar reír a carcajadas y burlarme de mi amiga, que se ruborizo y comenzó a contratacar burlándose de mi también. Seguimos con nuestras bromas, hasta que doblamos el pasillo y vimos a Clemence junto a Santana, nuestras risas se paralizaron inmediatamente.
¿Qué demonios hacia Santana con Clemence? ¿Y que estaban haciendo ahí precisamente? Pude notar por su cara que Lindsay estaba sufriendo, no sabía nada de su historia con aquella rubia, pero debía ser una muy buena. No supe porque mi amiga llamo a aquella chica con un nombre diferente, pero fue raro.
"Vamos Lindsay… tenemos que… nos están esperando" – dije e intente que la tensión bajara, pero era imposible.
"Arrêter de faire semblant, Je t'aime, s'il vous plaît ne faites pas cela..." – dijo la rubia y trate de recordar mis clases de francés, pero estaba totalmente en blanco.
"Vamos Lucas" – dijo Lindsay como sin nada, me tomo de la mano y me obligo a caminar más rápido.
De nuevo en el gran salón. Nos dirigimos a la mesa, donde nos esperaban ansiosos por contarnos donde seria la boda y la luna de miel. Y no podía creer que estuvieran planeando luna de miel cuando sabían que ni siquiera estábamos de acuerdo con la boda. Estaba a punto de gritarles algo, lo que fuera, solo quería que quedaran enterados de mi desprecio por ellos.
"La fiesta esta a punto de terminar" – dijo Máximo levantándose de su lugar – "Por supuesto, Lucas es nuestro invitado esta noche."
"No te preocupes cariño, te traje todo lo indispensable" – susurro mi madre a mi oído.
El anfitrión de la fiesta (Máximo) despidió a todos los invitados, incluyendo a mis padres y a los señores Poesy. Samuel y Clemence se quedarían en una habitación, mientras que Lindsay y yo nos alojaríamos en el cuarto de ella.
Quería hablar con Santana, pero no tuve ninguna oportunidad, quería que ella se cerciorara de que Rachel estuviera bien y que la cuidara. Sabia que mi amiga me reprendería por todo lo que estaba pasando, pero sabia que también me apoyaría, ella era en la única persona en quien podía confiar, también confiaba en Lindsay, pero ella no sabia mi secreto. Puse la mejor cara que tenia para todo eso, y oculte lo mucho que quería tirar todo por la ventana.
POV Santana
La rubia había dicho algo en francés que no entendí, Lindsay si, pero no le importaba en absoluto. Pude notar como esa chica se estaba muriendo de amor por aquella morena, casi pude sentir lastima por ella. Quise abrazarla, pero apenas y la conocía. Además yo no era la persona de la que ella esperaba consuelo.
"No entiendo mucho de esto, pero… de verdad, si necesitas ayuda o algo, solo avísame" – dije y puse mi mano sobre su hombro.
"He llorado suficiente, he llorado demasiado… pero ella nunca lo sabrá y jamás le importara" – dijo ella sin dirigirse a nadie en particular, como si hablara por inercia – "Lo hubiera dado todo por ella, y ahora… se acabó ¿No es así? Ellos están enamorados."
"Bueno en realidad…" – iba a decir que no lo estaban, pero no sabía en lo que me estaba metiendo, por lo que preferí callar. Si aquella rubia pensaba que esos dos estaban enamorados debía ser por alguna razón, pero no sabia cuan equivocada estaba – "Tranquila, todo suele pasar, ya veras."
"Hoy a media noche, autopista norte, no llegues tarde" – dicho esto, se dio vuelta y me dejo sola en aquel pasillo.
La vi caminar y hablar decidida, pero sabía que por dentro se estaba muriendo. Sin embargo a algo dentro de mí le encantaba la idea de escabullirse con ella a media noche, y me ponía feliz. Y mi emoción se podía notar, pero no al darme cuenta de la mirada severa de Britt.
Cuando llegue a su lado supe que tendría serios problemas con mi prometida. Intente decirle algo, pero me corto indicándome silencio, al parecer el presentador estaba diciendo algo. Me cruce de brazos, el buen humor se había ido. No entendí muy bien lo que el tipo dijo, no le puse mucha atención, así que no entendí porque Quinn tenía una cara de susto que hasta nuestra mesa se podía notar.
"Quinn esta en problemas" – me susurro Britt, fruncí el seño, no tenia ni idea porque, mi rubia lo noto y rápidamente aclaro – "Podría ser descubierta por su prometida que dormirá con ella esta noche."
"¡¿Qué?" – mi reacción fue espontanea, no pude evitar sobresaltarme, Britt tenia razón, Quinn podría ser descubierta por Lindsay, y según mi lógica eso no podía ser nada bueno – "Tengo que pensar en algo, lo que sea, tengo que ayudarla."
"Tranquila, veamos… si Quinn nunca se quita su ropa interior especial, no pasara nada… no piensas que ellas tendrán… bueno ellas no harán nada mas ¿O si?" – los ojos de Britt se abrieron como platos imaginando la posibilidad.
"No lo creo, Quinn esta enamoradísima de Rachel, nada pasara" – dije intentando tranquilizarme con mis propias palabras.
POV Quinn
Lindsay se puso su piyama en su closet gigante. Mientras que yo rebuscaba entre todas las cosas que mi madre me había dejado, solo era un atuendo casual y ropa interior especial limpia, me tranquilice al ver que mi madre no había olvidado esto. Era importante para ellos que mantuviera mi secreto como un secreto, además también era importante para mi, porque por alguna razón me avergonzaba contarle mi verdad a Lindsay, porque ella preguntaría porque y en esos momentos ni siquiera yo lo sabia. Mi madre también empaco mis píldoras para dormir.
"Dormirás en el suelo si no te importa" – dijo Lindsay saliendo del closet – "¿De que te ríes?"
"Estas saliendo del closet" – dije entre risas.
"Ja Ja" – pronuncio sarcásticamente – "Toma una manta, no admito extraños en mi cama."
"Pero si… rubios" – seguí bromeando, una sonrisa escapo de ella, me recosté sobre su cama en posición juguetona – "Solo hermosos rubios, como yo."
"Soy gay" – dijo ella tirándose en la cama a mi lado y riendo – "Siempre quise decir eso en voz alta."
"Si que lo eres" – tenia ganas de decirle que yo también lo era.
"Al menos estaré con mi mejor amigo" – se acurruco en mi pecho y cerro los ojos.
"Y yo con mi mejor amiga" – calificando a Santana como mi mejor amigo por supuesto –"Podemos hacer esto, podemos fingir correctamente ¿Verdad?"
"Ni dudarlo, soy una excelente actriz, en cuanto a ti no lo se" – la voz de Lindsay se escuchaba distante en mi cabeza, el sueño comenzaba a inundarme.
Cerré los ojos y desee con todo mi corazón que cuando despertara me diera cuenta de que en realidad todo eso sólo era una pesadilla. Nada me costaba soñar.
Soñé que Rachel era una princesa secuestrada por un dragón, pero luego ya no era Rachel sino Clemence la hermosa princesa rubia y Santana era una especie de Mario Bross intentando salvarla, y yo tan solo era una espectadora que compartía las palomitas con mi esposa, Lindsay. Definitivamente yo debía ganar el premio por los sueños más extraños.
Cuando desperté, no tenia a nadie a mi lado, estaba sola en la inmensa cama y aun estaba vestida. Lindsay estaba parada frente a la ventana mirando a través de esta, tenia puesta su bata de baño, tenia el cabello mojado y una sonrisa indescifrable en el rostro. Me incorpore de la cama y me acerque a ella para mirar lo que ella miraba y saber el porqué de su expresión.
El Jardín estaba destrozado, como si decenas de camiones hubieran paseado por ahí a toda velocidad. Máximo estaba dictando órdenes a algunos hombres que parecían jardineros, el señor Pierce-Evans no parecía nada contento.
"Duermes como tronco" – dijo Lindsay sonriéndome ampliamente. Era verdad, anoche había tomado píldoras para dormir, porque sabía que naturalmente no lo conseguiría.
"¿Qué paso aquí?" – pregunte sobándome los ojos para intentar despertar por completo.
"Te lo perdiste, lo siento" – se burlo mi amiga y corrió a su closet para cambiarse.
"¡Lindsay!"
Sabia que mi amiga no saldría en mucho tiempo de su guardarropa, tardaba bastante en cambiarse como cualquier chica; aun así no me dio mucha confianza cambiarme dentro de la habitación, así que baje las escaleras para bañarme lejos de cualquier persona. Cuando iba caminando por el pasillo me encontré a un desvelado Sam, parecía como si no hubiera dormido nada.
"¿Estás bien rubio?" – le pregunte, el chico pareció sobresaltarse – "Te ves bastante cansado."
"Estoy bien" – contesto y se detuvo frente a mí, sabia que él no me tenía confianza, obviamente no me contaría nada.
"Bueno, me voy a bañar, nos vemos" – intente despedirme, pero el chico me detuvo.
"Lucas, hay desayuno familiar, no lo olvides; en el comedor principal, no llegues tarde" – me comunico en tono serio. Asentí cual niño regañado y seguí caminando.
POV Santana
Britt dormía plácidamente, eran las doce menos veinte. Me tomaría unos diez minutos llegar a la autopista norte, el problema radicaba en que no sabia si ir o no. Se suponía que la cita era para correr, y aun así no sabia porque se lo ocultaba a mi prometida, se suponía que no nos ocultábamos nada, y aun así, estaba a punto de escabullirme a mitad de la noche para encontrarme con otra mujer, eso sonaba como engaño, pero solo era con fines deportivos, entonces ¿Por qué se lo ocultaba?
A las doce menos cinco, salí de mi casa sobre mi motocicleta recién reparada. La autopista norte era la mejor carretera que comunicaba con Lima. Seguramente que la chica había pensado en ir ahí porque seria el mejor sitio para correr su Ducatti, claro que otra, porque si mal no estaba una de sus Ducattis estaba en el taller Hummel.
Mientras conducía a toda velocidad (porque se me hizo tarde), iba pensando las razones que esa chica tenia para querer correr al limite de la velocidad, tal vez le gustaba la adrenalina, tal vez le gustaba sentirse libre o tal vez quería morir; descarte la ultima posibilidad, atribuyéndola a mi propio animo cuando mi hermano recién había muerto. Recordé que después de su funeral secreto, tome mi motocicleta y conduje a toda velocidad por las calles de New York, hasta que me estampe con un anuncio de Refresco de cola.
Cuando llegue al lugar pactado, la chica rubia ya se encontraba ahí con su traje negro de cuero característico que me hacia confundirla con un varón, además de su casco negro con extraños diseños de alas en los costados.
"Llegas tarde como sea que te llames" – dijo ella despectivamente. Su motocicleta era otra, sin embargo parecía una común y corriente.
"Pues tú dijiste que me dejarías correr en tu Ducatti, ambos fallamos" – dije malhumorada al notar el detalle de la moto – "Y me llamo Santiago."
"Como sea, yo solo quiero correr si no te importa; ya les he ganado a todos los demás de por aquí, y tu eres el único con el que no he concluido mi carrera" – su voz sonaba altanera, yo iba a preguntar quienes eran los demás, pero mi respuesta llego antes de formular mi pregunta, pues de la oscuridad salieron decenas de motociclistas.
"¿Quién es él? ¿Otro niño rico idiota?" – dijo la voz de una chica no muy lejos de mi, no podía ver su cara, la luz de sus faros de estaban deslumbrando.
"No importa, Fleur le dará una paliza como a los otros… como a ti" – se burlo una voz masculina, todos comenzaron a reír.
"¡Basta!" – grito la rubia, todos callaron – "Ya es hora de correr."
Todas las motocicletas se encendieron. Escuche que varios le decían suerte a Clemence y le deban palmadas en la espalda en señal de apoyo. Todos tomaron la carretera rumbo a Lima, solo quedamos la rubia y yo. Ella me explico que correríamos desde ese punto hasta la calle Victoria en los suburbios de la ciudad.
"Pero no quiero correr, solo vine a…" – no sabia a que había ido a ahí, la excusa de la Ducatti era absurda hasta para mi.
"El premio es bueno" – dijo ella encendiendo su moto a la par de la mía.
"¿Cuál es?" – pregunte fingiendo interés, de verdad no quería correr, parecía peligroso y mis años suicidas ya habían pasado.
"Te podrás unir a nosotros…"
Quería preguntarle exactamente a que se refería con eso, pero la carrera había comenzado y ella llevaba la delantera. No quería correr, pero si no tenía otra opción, pues lo haría. Así que acelere todo lo que mis nervios podrían soportar, y esta vez su motocicleta no era tan potente como aquella vez, la estaba alcanzando. De hecho hasta podía ser que le ganara.
Cuando llegamos a la ciudad todo se salió de control para mi, los coches se volvieron mas difíciles de rebasar, y los otros motoristas que nos adelantaron ahora me rodeaban e impedían que fuera mas rápido, esa chica estaba haciendo trampa. Pero si pensaba con lógica, yo conocía mucho mejor las calles de Lima que esa niña rubia mimada, por supuesto que podía ganar.
"¡Fuera de mi camino!" – grite y me metí por una calle estrecha.
Perdí a los otros, sin ellos bloqueándome me moví más rápido. La calle Victoria no estaba lejos. Solamente al llegar a esa calle me di cuenta de que ahí estaba la casa de los Pierce-Evans. Me detuve en seco frente a las verjas de aquella casa, era el sitio de llegada según Clemence. Me di vuelta y note que la rubia por fin me había alcanzado, cuando llego a mi lado se quito el casco y bajo de su vehículo, no parecía molesta por haber perdido, mas bien tenia una sonrisa maliciosa en el rostro.
"Felicidades amigo, ya eres parte de los Arcanos" – me dijo, pero su mirada estaba sobre aquella casa. Los demás fueron llegando uno por uno y me fueron felicitando por mi logro, quería decirles que no deseaba nada de eso, pero mi espíritu curioso me lo impidió – Como dije chicos, ya es hora.
Eran unos veinte motoristas los que asintieron con la cabeza y sonrieron ante Clemence que parecía ser su líder. Todos se pusieron sus cascos, por instinto también yo. Pude notar que todos los cascos eran iguales al de la rubia. Además el uniforme de cuero también era idéntico. Yo era la única que desentonaba con mi atuendo casual.
"¡LINDSAY!" – grito Clemence con todas sus fuerzas frente a la verja de metal – "Vamos chicos."
Las luces en la mansión se encendieron. La multitud de motoristas arremetieron contra la reja y derribaron sin mucho problema. Las motocicletas entraron al jardín y destrozaron todo a su paso, yo me quede en la entrada con la boca entreabierta; esa chica estaba completamente loca. Y me hubiera quedado ahí pasmada por otro rato mas, pero escuche las sirenas de patrullas; yo no necesitaba mas problemas, acelere mi motocicleta y me largue de ahí.
POV Quinn
"¡¿Cómo diablos llego aquí?" – grito Máximo molesto, pude escucharlo gracias a que iba de regreso a mi habitación y pasaba casualmente por su despacho. No sabia a quien se refería, pero sin duda tenia que ver con su precioso jardín – "¡Encuéntrala! No me importa lo que le tengas que hacer, no la quiero cerca de Lindsay, eso pone todos mis planes en peligro."
"Si abuelo, yo me encargo" – escuche decir a Sam.
"Encuéntrala y tráeme su cabello rosa como prueba…"
(.diannalopez)
