Capitulo 14: Más allá de las palabras.
- ¿Hiei? – Dije cogiéndole de la mano. - ¿Qué haces aquí?
- Vine por que te vi en el bosque y quería saber que por que me buscabas…
No me miró, creo que estaba algo avergonzado. Yo también, ¿cuándo tiempo llevaba ahí?
El móvil dejo de sonar. Que vuelvan a llamar, pensé.
Hiei giró la cara y miró nuestras manos entrelazadas.
- Lo siento. – Dije soltándole.
- ¿Que querías? – Dijo a la vez que ponía las manos en los bolsillos.
- Ko… Koenma quería que nos ayudaras a vencer a un demonio que esta experimentando con humanos…
- ¿Y que gano yo con eso?
Me quede en blanco, no ganaba nada pero… Hiei no es de las personas que ayudan sin más por lo que parece. O al menos eso aparenta, esa apariencia de que nada le importa, de persona fuerte que oculta dolor.
- Tal vez te perdonen algunos crímenes. – Dije improvisando, creo que estoy empezando a aprender.
- ¿Tal vez? – Dijo mirándome.
- Está bien, hablaré con Koenma para que los perdone, te lo prometo.
No me puedo creer que fuera a ayudar al criminal que me secuestro. Sobre otros ojos parecería una locura pero yo quería hacerlo.
- Empieza a sonar más interesante. – Se le dibujo una sonrisa.
- Dentro de una semana en las ruinas a las afueras de la ciudad. Me alegró de que nos ayudes. – Dije y me miró.
- Y yo.
Esa fue la última palabra que oí de sus labios porqué alguien abrió la puerta y Hiei desapareció con el viento.
- ¿Con quien hablas enana?
- ¿Yo? Con… con Poncho claro… ¿Con quien iba a hablar?
Poncho es mi conejo blanco, que me miró cos sus ojos azules y cara de inocente.
Mi hermano se fue pero Hiei no volvió.
- ¿Por qué siempre tiene que desaparecer de esa forma? – Suspiré.
La forma con la que dijo esas últimas palabras no es la misma con la que aceptó el trato. La manera como movió sus labios al pronunciar cada letra.
- Quizás son tonterías mías…
Los días siguientes fueron algo aburridos, clases y algún examen, que aprobé claro. Excepto cuando llegó el miércoles.
- Neus, Genkai quiere que vayas al templo esta tarde. – Me llamó Kurama al medio día.
- De acuerdo. – Dije. - ¿Pero por que hoy?
- Yusuke y yo ya hemos ido. ¿Tenias algo que hacer?
- Sí, así que ves a casa de Lara y dile que yo no puedo ir.
- Yo también tengo cosas que hacer… Bueno esta bien… Pero que sepas que iba a ver a Hiei.
- ¿A Hiei? Bueno no quiero molestarte ahora la llamo.
- Te tiene obsesionada. – Dijo riendo.
- ¡Otro igual, que no! Adiós. – Dije colgando.
Me puse mi ropa de… "trabajo", reí. Ropa cómoda para poder luchar sin ningún problema.
Una falda con volante a cuadros roja con mallas de color negro que no me sobrepasaban las rodillas. Una camiseta de manga larga con detalles de estrella negros agarrada por la cintura con un lazo no demasiado largo.
Para terminar cogí unas botas cómodas con detalles rojos y de fondo blanco.
Llamé a Lara y se lo expliqué. Lo entendió sin ningún problema. Supongo que por eso es mi mejor amiga.
Mis padres no estaban pero mi hermano entraba por la puerta justo cuando yo iba a salir.
- ¿Donde vas?
- He quedado, adiós. – Dije cerrando la puerta.
Mi hermano suele preguntarme mucho para molestarme y si tengo que darle demasiadas explicaciones acabaré por decir alguna tontería
Me dirigí al templo de Genkai intentando no cruzarme con nadie. Me fue bastante bien porque solo me crucé con algún compañero de clase que solo me saludo.
Observé el templo desde las escaleras y comencé a subir.
- Hola Genkai, ¿quería verme?
- Si, sígueme. – Lo hice. – Te enseñaré una nueva técnica. Creo que tienes el nivel suficiente.
Esta vez no fuimos hacia el bosque nos quedamos cerca del templo.
- ¿Recuerdas que te dije que podrías llegar a transformar el arma?
Yo solo asentí mientras la observaba.
- Pues lo que te voy a enseñar es algo parecido. Simple pero muy útil.
