Hola. ¿Como están? ¿Yo? Decepcionada por el cap. de Glee, pero en fin. Espero les agrade este cap.

Y espero sus comentarios, por cierto antes no lo dije pero Gracias a Panquem por comentar casi siempre, y a Rose Weasleey por los halagos a la historia. Y a todos los demás que me han dejado comentarios positivos o negativos, y a los que solo leen desde las sombras, también gracias por leer.

Y la chica que no comenta aquí, pero se que me dejara un mensaje en Tumblr, espero tu mensaje con ansias ;)


POV Quinn

Mire por la ventana, había dos guardias en el jardín trasero, mis padres decían que Máximo los había mandado por seguridad, pero yo y Lindsay sabíamos que era para vigilarnos. Ellos nos tenían bajo extremo control, temían que fuéramos a escapar. Y la verdad no estaban muy equivocados, claro que deseábamos escapar, pero también nos preocupaba el bienestar de nuestras amadas.

Ya era jueves, durante toda la semana no había visto mucho a Rachel, ella me evitaba y yo también a ella. Todas las personas que había conocido al principio, ahora me odiaban por lo que le había hecho a Rachel, y no los culpaba. Así que con todo eso encima, pasaba todo el tiempo junto a Lindsay; en la escuela, durante los ratos libres de esta, viajábamos juntas a la escuela y de regreso a casa y pasábamos las tardes planeando escapes posibles, pero sobre todo disparatados.

Sin embargo, escapar no era lo que ocupaba mi cabeza del todo, lo que realmente me preocupaba, era que Santana estaba desaparecida prácticamente. Mi amiga solo se aparecía en casa para tomar ropa y dinero cuando toda la familia se hallaba fuera, no había ido a dormir en las ultimas cuatro noches, al parecer estaba de vuelta en las drogas ó eso era lo que sus padres pensaban. Brittany estaba muy deprimida por todo esto.

Y toda esa situación me hacia recordar, el tiempo cuando Santana deseaba morir. Fue justo antes de que su hermano muriera, ella tenia ese espíritu autodestructivo; drogas, alcohol, sexo y la velocidad. Recuerdo que Santana amaba conducir a toda velocidad, fuera una motocicleta o el deportivo de su padre. Pero dejo esos días atrás después de que su hermano falleciera, recordaba perfecto que su última carrera con la muerte fue el día del funeral privado de su hermano; ese día, ella fue a parar al hospital y casi la atrapan, pero escapo.

Era cierto que Santana tenia mucha suerte, pero ahora lo estaba perdiendo todo de nuevo. Después de que había conseguido la aprobación de su madre, ahora que había conseguido a una bellísima mujer, ahora lo estaba tirando todo por la borda de nuevo. Yo era su mejor amiga, necesitaba sacarla del hoyo, pero no sabia como comunicarme con ella; la única forma era buscarla personalmente, pero era prisionera en mi propia casa.

De nuevo mi vista se poso sobre aquellos guardias. Si me atrevía a dar un paso fuera del perímetro, ellos me seguirían, y eso era lo que menos necesitaba. Luego mire a Lindsay que leía despreocupadamente, ella no había tenido noticias de Clemence, por lo que creyó que aquella rubia se había dado por vencida. Yo por otro lado, no creía que aquella chica se fuera a dar por vencida, y fue entonces que se me ocurrió un plan brillante para salir de ahí, pero necesitaría la ayuda de Britt.

POV Santana

Cuatro días ya eran desde que no había visto a nadie que conociera. Clemence me había ofrecido su apartamento para quedarme, y yo había aceptado. Por alguna razón, no deseaba volver a casa; tal vez fuera por la monotonía de mi vida y porque con los Arcanos me divertía como nunca, aunque toda la acción se desarrollaba en las noches, ya que la mayoría de los miembros asistían a la escuela y Clemence atendía los negocios de su padre.

Durante mucho tiempo me había prometido no volver a ser la chica con ideas suicidas que fui, pero ahora, ya no podía contenerme mas, y mucho menos cuando las drogas y el alcohol se me ofrecían en cantidades bárbaras. Porque el padre de Marissa era narcotraficante y ella nos conseguía todos los narcóticos que podíamos consumir.

Estuve a punto de llamar a la casa Fabray para informarle a Quinn las cosas que sabía sobre Marissa, pero ¿Para que? Todos tenían razón, Quinn era un cretino, había dañado a Rachel y era mejor que se alejara de ella completamente. Además esa rubia solo se preocupaba por si misma, no valía la pena; por mucho tiempo la considere mi mejor amiga, solo ahora me daba cuenta de cuan equivocada estaba.

"Hola Santi, me dijeron que tuviste problemas con Marissa ¿Es cierto?" – era Clemence, se sentó a mi lado, estábamos solas en la azotea de su apartamento. La mire con una sonrisa de medio lado, era cierto, la pelirroja y yo habíamos discutido – "Sabes que no me gustan las riñas entre Arcanos."

"La chica no soporta la coca, se pone violenta, no fue mi culpa" – me excuse rápidamente. Clemence me había demostrado que no era una niña rica mimada, era una increíble persona, la amiga que todo mundo desearía tener – "Solo digo, que si no lo controla, será mejor que lo deje."

"Ella… mira, ella tiene problemas mas graves que las drogas" – la rubia quería hacerme entender algo sin palabras – "Ella padece una enfermedad, una especia de bipolaridad extrema, pero lo esta controlando… sólo que a veces olvida tomar sus medicamentos."

"No lo sabia, creo que tendré que pedirle disculpas" – dije convencida de ello, por eso había tratado tan mal a Rachel esa noche.

"Gracias por entender amigo" – me estrecho la mano.

No sé que paso por mi cabeza en aquellos momentos, no se fueron las drogas; pero mi mano tiro con fuerza de la chica, y con mi otra mano la tomé por la nuca para besarla apasionadamente. Sin embargo ella se apartó bruscamente, me miro por ultima vez y bajo por las escaleras rápidamente sin decir nada. Que imbécil había sido.

Cuando baje las escaleras en busca de Clemence, ella ya no estaba ahí, seguramente se había retirado a la cas que sus padres estaban rentando en Lima, donde vivía con Samuel. Me sentí culpable por lo que había sucedido, tome las llaves de mi jeep y salí del lugar, tal vez buscaría a los chicos para divertirnos un rato.

POV Quinn

"¿Segura que es buena idea?" – pregunto Britt desde el cuarto de huéspedes. Yo me encontraba en el baño de la misma habitación.

"¿Qué tal me veo?" – pedí su aprobación, ella parecía satisfecha con el resultado y se veía bastante graciosa con mis ropas masculinas.

"Solo un poco de maquillaje y listo."

Saco su bolso y me sentó en una silla, lista para comenzar con el proceso. Porque mi maravillosa idea fue vestirme de chica, y para eso necesitaba la ropa de Britt. Esos guardias esperaban que Lindsay o yo saliéramos para que nos siguieran, sin embargo no seguirían a nadie más. Por eso mi idea funcionaria perfecto.

Además mis padres no se encontraban en la casa, mi único obstáculo era Lindsay, pero ella poca atención me ponía, por lo que no notaria mi ausencia. Solo tenía que salir de la casa y caminar un par de calles hasta llegar al auto que Britt se había encargado de traer. Entonces podría buscar a Santana, tenia que encontrarla de alguna manera u otra.

Eran las siete de la noche, cuando salí de mi casa. Llevaba una falda larga medio rara, una blusa azul bastante bonita, zapatos deportivos y un sombrero para ocultar mi corte de pelo. Y con una suave capa de maquillaje, me veía bastante femenina, jamás me había visto de aquella manera, jamás espere hacerlo. Me mire en los retrovisores del auto varias veces, solo para cerciorarme de que era yo realmente.

Salir de casa no fue gran problema, los guardias apenas y me miraron. La parte difícil de mi misión seria comenzar con la búsqueda. Porque tenia ideas difusas de donde podría estar mi amiga y de los sitios que solía frecuentar, pero eran bastantes. Por suerte para mi, recordé que siempre que Santana estaba deprimida se encerraba de fiesta en el bar local mas concurrido y prestigioso. Así que ese fue el primer sitio que visite.

La Colmena, así se llamaba aquel sitio. Entre sin muchos ánimos, pude sentir a varios hombres mirándome disimuladamente y fue la primera vez que me sentí acosada por ese tipo de miradas lascivas, las chicas no eran tan obvias. Eche una rápida ojeada al lugar, no parecía haber señales de Santana, pero era temprano aun, tal vez aun faltaba que apareciera, decidí esperar. Me senté en la barra y pedí una cerveza.

Estuve un buen rato en la barra, y algo repentinamente llamo mi atención a sobremanera, era una chica entrando al lugar, una hermosa morena, que se notaba cohibida en aquel sitio, la vi caminar insegura hasta una mesa del fondo. Era Rachel, no había ninguna duda de eso. Otra vez los toques eléctricos por todo mi cuerpo no se hicieron esperar y un ardor en mis mejillas me hizo recordar cuanto amaba a esa chica.

Respire profundo y me dije que ya no tenia nada mas que perder. Me acerque a su mesa, ella parecía atenta a su teléfono.

"¿Puedo sentarme?" – le pregunte, ella pareció salir de su ensoñación, y por alguna razón se ruborizo levemente.

"Lo siento, estoy esperando a alguien…"

"Yo también" – la corte rápidamente, me dolió pensar que ella tuviera una cita tan pronto con alguien más, pero no dejaría pasar mi oportunidad de estar unos momentos cerca de ella – "Mejor esperamos juntas ¿Te parece?"

"De acuerdo" – accedió sonriendo tímidamente – "Soy Rachel Berry por cierto."

"Quinn" – extendí mi mano para estrechar la de ella, cuando nuestras manos se tocaron, ella se estremeció – "¿Sucede algo?"

"No" – negó rápidamente, pero el rubor en su cara era más que obvio – "Es sólo que me recuerdas a alguien…"

"No te preocupes, entiendo" – no quería que me descubriera – "A veces me pasa lo mismo. Por ejemplo tú me recuerdas a Barbra Streisand, pero más joven, más bonita."

"¿Qué? ¡No! Imposible. Barbra es un icono, nada que ver conmigo, ella es una estrella consagrada" – se negó ella rotundamente, pero sabía que le había agradado mi comparación, sabia cuando amaba a Barbra. Estaba tomando mi ventaja de información.

"Bueno, algún día también podrás ser una estrella consagrada, si es lo que quieres claro" – le sonreí de una manera coqueta, era como si nos estuviéramos conociendo otra vez, pero en otra vida, otra oportunidad.

"Por supuesto que quiero, acaso ¿Lees la mente?" – ella parecía divertida, se la estaba pasando bien conmigo.

"Pues en realidad…" – iba a decir algo divertido, pero ver que una decena de motociclistas entran a un local no es algo que pase desapercibido, y mucho menos cuando entre ellos se encuentra tu mejor amiga que estabas buscando.

"Rachel, lamento la tardanza, pero tengo nuevos planes ¿Vienes?" – una chica de aquellos motoristas se había separado del grupo y se encontraba hablando con morena. Pude reconocerla como aquella odiosa pelirroja, Marissa.

"Si… nos vemos Quinn" – se despidió de mí escuetamente y la vi marchar fuera del lugar junto a la otra chica.

Por un momento olvide mi misión en aquel lugar, pero rápidamente lo retome al mirar a Santana beber una cerveza de un sorbo. Me acerque a ella rápidamente, mi amiga no esperaba verme ahí, lo pude notar en su cara de desconcierto, pero además note cierto desprecio en su expresión. Me dio la espalda y salió del lugar. La seguí afuera, su jeep estaba ahí, tenía la esperanza de que no me hubiera reconocido.

"¿Por qué vistes así? ¿Que quieres?" – me pregunto violentamente mirándome de arriba abajo – "Puedes largarte por donde viniste."

"Santana por favor, tus padres están muy preocupados, y Britt esta por morir si no regresas" – le dije, con la intención de remover algo en ella, algo que me dijera que aun no había perdido completamente la cabeza.

"¿Ahora les importo? ¿Ahora te importo?" – mi amiga sonaba dolida, su estado depresivo estaba de vuelta, las drogas provocaban ese efecto en ella.

"Siempre nos has importado, siempre" – me acerque a ella para abrazarla, pero no me dejo hacerlo.

"¡DEJAME EN PAZ!" – me empujo y caí al suelo, no me esperaba esa reacción. Me levante del suelo y la mire, ella estaba llorando, intente volver a acercarme, pero esta vez alguien tiro de mi brazo y volví a caer al suelo.

"Te dijo que lo dejaras en paz, y yo que tu, le haría caso, ¿Quieres que me encargue Santiago?" – era un chico castaño, mi amiga negó con la cabeza.

"San por favor" – le suplique, me acerque de nuevo, pero el chico me empujo de nuevo – "Fuera de mi camino imbécil."

"No te atrevas a tocarme" – dijo el chico cuando me lance sobre él, solo quería que se fuera para poder ayudar a mi amiga a volver en si. Olvide por completo que obviamente ese chico era mas fuerte que yo, mis clases de defensa personal no fueron suficientes, el muchacho me tiro al suelo y me pateo en el estomago – "Nadie me toca, no me importa si es hombre o mujer."

"¡Quinn!" – me retorcí de dolor en el suelo, mientras mi amiga parecía volver en si, porque grito mi nombre preocupada – "Nadie toca a mi amiga."

Desde el suelo, vi como Santana le daba una paliza a aquel chico. Siempre estaba ahí para defenderme, mi mejor amiga…

POV Santana

Que imbécil había sido. El efecto de cualquier narcótico se había esfumado en cuanto vi a Quinn en peligro, la amaba. No podía dejar que nada le pasara, incluso si eso me costaba salir de los Arcanos para siempre.

Quinn limpio mis heridas, y yo revise su moretón en la parte media del vientre, no se veía mal. Mi amiga se veía triste. Quería preguntarle porque, pero sabia que la respuesta era Rachel, seguramente mi amiga se había dado cuenta de que su morena había salido con la pelirroja voluble.

"Estoy segura que Marissa tomo sus medicamentos, no hay nada de que preocuparse hoy" – dije eso sin pensar, solo quería reconfortar a mi amiga, pero dio el resultado opuesto claramente.

"¿Que quieres decir con eso?" – su semblante se tenso.

"Bueno…"

"¡Santana!"

"Marissa fue la que hirió a Rachel en aquella fiesta" – lo dije todo de corrido, no se lo podía ocultar.

"Y ahora están solas…"

"¡Quinn! ¡Espera!"

Mi amiga corrió a su auto. Pero la convencí de que no era la mejor opción, además ella ni siquiera sabía donde se hallaban Rachel y Marissa. Mi amiga pareció entrar en razón, así que un poco mas calmadas subimos a mi jeep. En el camino le conté a Quinn acerca de la enfermedad de Marissa, le dije que tenia que darle una oportunidad a aquella chica, que no le pasaría nada a Rachel.

"Pero Rachel no es gay, ella no podría fijarse en una chica" – dijo mi amiga sin darse cuenta de lo que sus propias palabras significaban.

"¿Te das cuenta de que tú también eres una chica?" – señale a lo obvio, mi amiga no respondió – "Eres una chica Quinn y estas comprometida… tu relación con Rachel solo era una gran mentira, nunca fuiste sincera, solo pensaste en ti… Rachel se enamoro de ti, tu le rompiste en corazón…"

"Pero nunca la golpeé" – sabia que mi amiga no me estaba escuchando, Quinn tenía que dejar a Rachel ser feliz. Mi querida rubia tenia que aprender a perder – "La amo."

"Ojala todo fuera tan simple como eso…"

Supuse con cierta certeza que Marissa había llevado a Rachel al mirador que se hallaba en la autopista norte, ese sitio era hermoso y romántico. Conduje por quince minutos, luego detuve el auto a una distancia prudente para que no nos escucharan llegar. Caminamos hasta el mirador, nos detuvimos detrás de un árbol, porque no me había equivocado, Marissa y Rachel estaban ahí. Estaban haciendo una especie de picnic con velas, ambas se hallaban en silencio, solo miraban las luces de la ciudad.

Luego de un rato, Marissa intento besar a Rachel, pero la morena se negó.

"Espera" – detuve a Quinn que estaba por salir de nuestro escondite temiendo que la pelirroja se pusiera violenta de nuevo. Sin embargo nada paso, sus voces llegaron nítidas hasta donde nos hallábamos.

"Lo siento" – se disculpo Marissa – "Se que no quieres volver a besarme jamás, no después de lo que paso… aquella vez."

"No es eso" – Rachel acaricio el rostro de la otra chica – "Es solo que ni siquiera ha pasado una semana desde lo que Lu… él. Ahora lo único que necesito es una amiga."

"Aún me ama" – dijo Quinn con ilusión en el rostro, rodé los ojos.

"Pero… ¿Crees que alguna vez tenga una oportunidad?" – la voz de Marissa sonaba triste y suplicante al mismo tiempo – "No te estoy presionando, solo es una pregunta…"

"Algún día, si. Si sigues tan cariñosa como hasta ahora, no creo que falte mucho tiempo" – Marissa abrazo a Rachel, pero no pudimos notar la expresión en el rostro de la morena, estaba muy oscuro.

"Me ama, aun me ama" – mire a mi amiga, unas lagrimas surcaban su rostro y esas palabras eran de auto convencimiento, mas no de certeza.

(.diannalopez)