Capitulo 2

Hola a todos, disculpen por la demora en la actualización, espero que este capitulo les guste, fue algo difícil de escribir y demoré un montón, disculpen de antemano los errores y quizá la mala redacción pero por mucho que lo revise antes de publicarlo, siempre se cuelan los errores. Gracias por leer y por tomar el tiempo para dejar un Review.

Percy: gracias por tu review fue el primero que recibí por esta historia, el fic es indudablemente Harry – Hermione, en este capitulo te darás cuenta, a la historia le queda por lo menos un capitulo más, espero que este segundo capitulo te guste y por supuesto espero tu review al respecto. Disculpa por no actualizar tan pronto como lo había previsto pero tuve inconvenientes.

blahys: espero que esta segunda actualización también te guste, solo falta un capitulo para el final, espero tu review y la apreciación que este capitulo te ha dejado. Gracias de antemano

Damis Black: Hola y gracias por tu review, tienes razón, si te refieres a la idea central del fic, el tema es extraño. En este segundo capitulo se define el triángulo pero aun continua, las cosas no son tan sencillas como parecen, espero tus comentarios.

amycvs: Miles de gracias por tu grandioso comentario, en realidad aprecio tu apoyo, el fic es corto, asumo que solo le queda un capitulo, ya esta definido y terminado en mi cabeza, espero no defraudarte en este nuevo capitulo y mucho menos en el final, gracias por la apreciación que haces de la historia, y espero con ansias el review de esta segunda entrega, gracias nuevamente por tus comentarios.

Ivy91: discúlpame por no actualizar rápidamente pero he tenido miles de complicaciones, tienes razón Hermione quiere a Harry pero ¿Por qué no se decide?, pronto lo sabrás, espero que este capitulo te guste e igualmente espero tu review, Gracias por leer el fic y por tomarte el tiempo de dejar un review.

marcisa249: Tienes razón hay una química pero es la química de los amigos, cuando se entra en el plano sentimental hace aparición los celos y los enojos, no es fácil manejar una situación como esta, y sobre todo porque alguno saldrá herido, ojala te guste este capitulo. Espero tu review.

deli(H,Hr): Hola demoré para actualizar disculpa por ello, aquí va el segundo capitulo, la historia es corta y asumo que le queda un capitulo más y un epilogo, aun no lo decido, gracias por apreciar mi redacción eres muy amable, si algo llega a estar mal escrito o redactado te agradecería me lo comentaras, seria interesante saberlo. Espero tu opinión con respecto a este capitulo.

Alemar107: Gracias por el comentario, en este capitulo se definirá a quien de los dos ama aunque aun no revelo con quien quedará, espero te guste e igualmente espero encontrar tu apreciación con respecto a este capitulo.

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Capitulo 2. Los lados del Triángulo

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A Harry le gustaban esos colores en su plato: el chocolate de la torta, el blanco de la crema y el rosado burbujeante del champagne servido en su copa. Era su tercera ración de pastel y su segunda copa de champagne, la señora Weasley le había guardado una considerable porción alegando el gusto que Harry demostraba por las comidas dulces. Harry observó los invitados, además de los Weasley y los O'Hara, muchos antiguos compañeros de Hogwarts estaban presentes entre ellos Neville, Luna y Dean. Un par de asientos a su izquierda, con la boca llena de pastel, Ginny besaba con anhelo a Alfred, quien gustoso aceptaba los mimos que su ahora esposa le proporcionaba.

-¿Qué mejor neutralizante para la dulce crema que la saliva, no te parece? – le preguntó George quien de improviso se había sentado a su lado.

-¿Donde dejaste a Alice? – quiso saber Harry en un intento por desviar la conversación de la saliva que los novios intercambiaban.

-Baila con Dupont O'Hara, el hermano menor de Alfred – explicó George señalando descuidadamente la pista de baile – la he dejado por un momento porque estoy realmente agotado, hemos bailado sin para por más de una hora y ella sigue sin cansarse ¿A que no es única mi chica?

-No lo dudo – respondió Harry con una sencilla sonrisa

-Aunque hay algunos que le dan la talla – apuntó George esta vez fijando la mirada en la pista.

Harry supo exactamente a quienes se refería.

-Creo que llevan más tiempo que Alice y yo bailando.

-Mucho más – ratificó Harry

-¿Por qué no bailas también con ella? – quiso saber George

-No me gusta bailar, además no se hacerlo muy bien.

-Si, Ginny nos había comentado el asunto – se bufó George

Harry dejó salir una sincera carcajada – era algo cómico e incomodo al mismo tiempo, ella quería bailar casi siempre y yo… ya te imaginaras.

-Eso demuestra que no eras el hombre indicado para mi hermana, ¡solo mírala! Después del reglamentario baile que comparten los recién casados no ha vuelto a tocar la pista, se ha pasado la velada sentada en el regazo de mi cuñadito, lo cual indica que él le inspira otro tipo de deseos que el de simplemente bailar, eso es bueno; ya que todos los Weasley tienen muchos hijos, aunque pensándolo bien quizá eso sea lo que este espantando a Hermione.

Harry rió abiertamente ante las pícaras palabras de George.

-Admiro tu autocontrol – continúo el gemelo – mi hermano a acaparado toda la atención de la dama en disputa y tu te quedas aquí sentado observando como otro se la lleva.

-Lo hago por ella, no quiero que pase un mal rato.

-Y Ron se ha aprovechado de ello.

-Ron es mas listo que yo para estos asuntos, siempre me ha llevado la delantera.

-¿Y por ello dejaras que te quite a la chica? – cuestionó George seriamente

Harry calló mientras jugaba con la crema del pastel -¿No deberías hacer barras a tu hermano? – preguntó segundo después.

-Potter… creo firmemente que la chica castaña no es para el brujo pelirrojo, tampoco afirmo que sea para ti… pero…

-¿Pero que?

-… Umgh, no lo se…

-Las frases dichas deben ser terminadas George.

-Es cierto, pero no me compete terminarlas en este momento.

La música de fondo cambio a una suave y apacible melodía. – Será mejor que recupere a Alice, esa pieza solo puede bailarla conmigo – dijo George señalándose con los pulgares – su esposo… Nos vemos en un rato.

Sin agregar algo más Harry observó como George caminaba hasta Alice y como ella lo recibía gustosa, paseo la mirada por todas las parejas de la pista. Fleur y Bill bailaban con elegancia, Charlie y Kacity eran algo cómicos pero indudablemente cautivantes hasta Percy encontraba su complemento en Penelope, luego observó a Ron y Hermione, no bailaban, hablaban, al parecer él preguntaba algo y ella negaba suavemente con la cabeza, luego Ron sonreía y señalaba a la señora Weasley, quien bailaba junto a su esposo cerca de ellos, y Hermione reía pero nuevamente negaba con la cabeza, entonces Ron la tomó de la mano y la condujo hasta la mesa asignada para los Weasley, Harry y Hermione; cuyos únicos ocupantes en aquel momento eran los novios y Harry.

Ron se dejo caer en su asiento y en su caída arrastró a Hermione a la que había agarrado por la cintura. Harry no pudo evitar sentirse enojado y los observó con el entrecejo fieramente fruncido, pero enseguida se arrepintió de ello: Hermione se dio cuenta y sumamente incomoda apartó los brazos de Ron que la aprisionaban y se sentó en la silla que George había estado ocupando junto a Harry.

-¿Esta bueno? – preguntó la castaña refiriéndose a la porción de pastel en el plato de Harry.

-Mejor que eso – respondió.

-Debe de estarlo, es su quinta porción – intervino Ron

-Tercera – corrigió Harry.

-Eres un goloso, todos lo sabemos – afirmó Hermione risueña.

Harry se encogió de hombros – Lo dulce no es mi fuerte, pero no puedo negarme a uno cuando me lo ofrecen.

-Ni yo – agregó Ron observando significativamente a Hermione.

-Bailemos Harry – dijo de repente Hermione quizá en un intento de cambiar el rumbo que la conversación parecía poder tomar.

-No quiero que salgas con los pies vendados

-Nunca se te ha dado ¿No es así Harry? – preguntó Ron.

Harry calló, estaba un poco molesto con Ron, pero sobre todo consigo mismo, quería hablar con Hermione, deseaba decir y preguntar tantas cosas, pero desde el primer momento Ron no se había apartado de su lado y él como buen tonto le había cedido y escriturado todo el terreno. Ron y Hermione olvidaron el tema del baile y se enfrascaron en una discusión sobre los zapatos bolineches de Berlín fabricados por enanos, Harry no tenia ni idea de cómo habían llevado la conversación a tal punto, pero cualquier cosa era mejor que ver a Ron tocando o abrazando a Hermione con la excusa del estúpido baile.

Mientras comía el pastel Harry pudo ver en la pista como George llamaba a Bill, quien sin interrumpir el baile atendió su llamado, George susurró algo a su hermano y luego los dos lo observaron fijamente, Bill frunció brevemente el entrecejo y luego sonrió de lado, algo se tramaban sin duda. En la mesa el tema de conversación continuaba sin un vencedor a la vista, en cuanto la pieza de baile finalizó, Bill cruzó la pista y se dirigió a la mesa que ocupaban, pero lejos de acercarse al trío continúo su camino hasta llegar junto a Ginny, quien medio enojada escuchó lo que este le decía, cuando Bill terminó de hablar, ­Alfred, Ginny y él observaron al trío sentado en el extremo de la mesa, y en especial a Ron,

-"Era oficial, algo se traían" – pensó Harry ante la extraña aptitud.

Bill regresó a la pista de baile y al cruzar junto a Harry le guiñó el ojo en un gesto de camaradería, momentos después Ginny O'Hara seguida por Alfred se acercaba a ellos sonriente y con un brillo en los ojos que Harry conocía muy bien, pues en el pasado había sido víctima directa del mismo, el brillo de la pícara complicidad.

-¿Cómo la están pasando chicos? – preguntó sonriente.

-Bien…

-Genial…

-No tan bien como tu…

Respondieron al unísono. Ginny rió – Siento no ser tan buena anfitriona, pero esto del matrimonio es absorbente, para ser sincera solo quiero estar con Alfred.

-Es lógico Ginny, no tienes que disculparte – intervino Hermione.

-Gracias Hermy, disculpa por no haberte agradecido antes que hayas venido desde donde quiera que vivas a mi boda.

-No tienes porque hacerlo Ginny, te aprecio y no perdería tu boda por nada del mundo.

Ginny sonrió, y sus ojos brillaban con fuerza, mostraba alegría, parecía que nada en el mundo pudiese ensombrecer su felicidad, Harry deseaba sentirse así.

-Siento molestarlos – continúo Ginny – pero necesito a mi pecoso hermano

-¿A mi? – Se apuntó Ron – ¿para que?

-¡Como para que!... el baile Weasley

-¿El baile Weasley? – preguntó Ron

-Vamos Ronald, quiero que toda la familia baile al mismo tiempo, es mi deseo de boda

-¿Umgh?... solo por hoy seguiré tus locuras y no refutare tus extrañas ideas, ¡Pero no te acostumbres! – concluyó Ron antes de alejarse acompañado de Ginny y Alfred hacia la pista de baile.

Cuando ya estaban un poco lejos y Ron era entretenido por Bill y Charlie, Ginny giró levemente la cabeza y guiñó el ojo a Harry y Hermione, tal como lo había hecho Bill momentos atrás.

-¿Crees eso del baile Weasley? – preguntó Hermione con incredulidad

-Lo que creo es que los Weasley o parte de ellos idearon una extraña forma para que tú y yo estuviésemos a solas, lo cual agradezco enormemente. ¿Quieres caminar un rato?

-Sería lo mejor, dudo que el "baile Weasley" retenga por mucho tiempo a Ron, además también deseo hablar contigo a solas.

Harry sonrió internamente ante las palabras de Hermione, alargó el brazo sobre la mesa y contempló las delicadas manos femeninas, tomó una de ellas, y dándole la vuelta, le besó en la palma con suma dulzura, luego empujó suavemente de ella y la arrastró rumbo al sendero bordeado por árboles que rodeaban la Madriguera. La llevaba de la mano, Harry ardía bajo el contacto de sus dedos, era la caricia más intima que habían tenidos en dos años, sin contar el reciente beso robado. Caminaban en silencio por el sendero, escudando sus temores en el mutismo, temían a lo que pudiesen llegar a decirse y lo que pudiesen llegar a escuchar.

Harry la observaba de perfil, su rostro exhibía una pequeña sonrisa pero sus ojos se ocultaban bajo la sombra de la inquietud, ¿Qué pensamientos turbaban el ánimo de Hermione Granger?

-¿Ocurre algo? –preguntó de repente.

Hermione dio un respingo casi imperceptible -¡Oh!, nada – respondió.

-Algo te preocupa…te conozco – sentencio Harry apretando un poco más la delicada mano.

-Estoy un poco turbada, eso es todo… por el viaje, Londres, verlos de nuevo…verte…

-Verme – interrumpió Harry - ¿Estas feliz de verme?

-Claro que si Harry, no debes dudarlo ni un segundo, te he extrañado…

Harry detuvo su caminar y giró su cuerpo hasta quedar frente a la castaña – No me has extrañado más de lo que yo te he extrañado a ti y ahora debes disculparme de antemano, pero debo besarte porque si no lo hago moriré ahogado en el deseo.

Antes que Hermione pudiese agregar algo, Harry la besó, acarició sus labios pausadamente saboreando el delicioso manjar con su lengua, invadió su boca y acaricio la parte interna de sus dientes, se besaron, se abrazaron.

Hermione llevó sus manos al cuello de Harry y empujó de él en un intento de sentirlo más cerca, ella correspondía al beso con la misma vehemencia que Harry demostraba, y eso hizo que Harry sintiera miles de chispas explotar en su corazón…¿Cabría la posibilidad que ella se quedara…con él?.

-Sabes a crema de ponqué – dijo Hermione sobre los labios de Harry.

Harry sonrió y escondió su rostro en el hueco que se formaba entre el cuello y el hombro.

-Debo confesar que temía tu reacción, dos años ni una carta, ninguna noticia, pensé que podrías estar enojado… – dijo Hermione sosteniendo el cuerpo de Harry con el suyo y apretando con sus brazos la masculina espalda

-Yo te empuje a eso, no tendría derecho a enojarme.- dijo Harry desde su escondite con voz amortiguada

-Herí la amistad – refutó Hermione acariciando los azabaches cabellos

-Nuestra amistad tiene una grieta desde que nos enmarcamos en este triángulo – concluyó acertadamente Harry.

-Tienes razón.

El silencio se instauró entre ellos, había tantas cosas por decir pero no había forma de decirlas, las palabras estaban dispuestas pero los oídos no estaban listos para escuchar y el corazón no deseaba aceptar lo evidente. Harry sabia que debía dar el primer paso, Hermione no le confesaría aquello que el quería saber, no lo diría si el no presionaba para oírlo, debía sacarle la verdad o por lo menos retazos de ella.

-¿Por cuanto tiempo estarás en Londres? – indagó Harry.

-Mañana debo regresar, mi vuelo sale a media tarde – respondió Hermione con inquietud.

Harry guardó silencio, "se iba" pensaba "Regresará a quien sabe donde", "¿La esperará alguien?"

-¿Te casaste? – pregunto temeroso

-No, no podría hacerlo, y de ser así les avisaría.

-¿Estas enamorada?

-Si…

Harry levantó la cabeza y observó a Hermione directo a los ojos marrones - Entonces ya decidiste…

Hermione rió suavemente, como aquel que forza la sonrisa, sus ojos no acompañaban el movimiento de sus labios, ellos se hallaban ocultos bajo la sombra de la duda – Yo ya decidí, ustedes no.

-¿A que te refieres?

-Hace dos años nos estábamos consumiendo, nos llenamos de rencores, de ira y desconfianza, tuve miedo, no quise hacer parte de ello, por eso me fui, me alejé por temor de perderlos, perder la amistad y el cariño que nos tenemos, estábamos cerca de perder el respeto, después de eso no habría punto de retorno.

-¿Y ahora…?

-No lo se, las cosas están calmadas, pero indudablemente podemos regresar a aquellas épocas y eso no es lo que quiero.

-¿Y que es lo que quieres? – el corazón de Harry se agitaba con violencia y solo deseaba escuchar algo que le brindara esperanza, la esperanza de poder retenerla a su lado.

Hermione lo miró directo a los ojos: - Por ahora lo único que quiero es regresar a la fiesta y despedirme de los Weasley después veremos que pasa – añadió tomando con sus manos el rostro de Harry para besar pausadamente sus labios.

Harry sintió una corriente de helado viento recorrer su cuerpo ¿Debía darle el sentido que creía a las palabras que la castaña había pronunciado?, ¿Era el deseo de ella tan fuerte como el suyo?

-Entonces, ¿vendrás a casa conmigo? – indagó Harry, el nudo formado en la garganta aprisionaba todo cuanto pudiese salir de allí

-Pasaré la noche contigo Harry Potter, hoy no quiero dormir sola

Deshicieron el sendero de la misma forma como lo habían trazado: en silencio, tomados de la mano, encerrados cada uno en sus propios pensamientos.

-Los estuve buscando – dijo Ron cuando los vio llegar.

-Caminábamos – respondió Harry.

Ron asintió – Ginny partió a su luna miel, les dejó saludos.

-¡Oh!, hubiese querido despedirme – se apenó Hermione

-No te preocupes, dijo que entendía – añadió Ron – Mamá pregunta si pasaras la noche en casa, ha preparado una habitación para ti y también una para Harry.

-Ya te dije que no Ron, le daré agradecimientos a tu madre de todos modos – dijo Hermione antes de retirarse en busca de la Sra. Weasley.

-¿Hablaste con ella? – preguntó Ron a Harry

-No más de lo que tu hablaste.

-¿Te dijo algo?

-Nada concreto, solo que mañana se irá.

-¿Aun vive en América? – preguntó Ron hundiendo sus manos en los bolsillos de la elegante túnica.

-No lo se, pero creo que no.

-Vive con alguien, ¿Se casó?

-¿Porque no se lo preguntaste?, tuviste tiempo de sobra – dijo Harry molesto por el interrogatorio.

-Tuve miedo de las respuestas, no estoy preparado para oírle decir que… Aun la amo Harry, la amo de verdad.

Harry observó apenado a su pelirrojo amigo, sus ojos reflejaban tristeza, mucha tristeza.

-Será mejor que te despidas, no se si mañana pueda regresar a la Madriguera, me dijo que su vuelo saldría en la tarde… pero no se que hará antes de eso.

Ron asintió antes de perderse camino al interior de la Madriguera

"¿Qué tanto hablaba Ron con Hermione?" se preguntó Harry mientras sus ojos enfundados en los redondos anteojos miraban las pocas estrellas que se habían asomado esa noche en el cielo

-¡Harry! – Lo llamó Neville – Es hora de irme, fue un placer verte – agregó el bonachón joven ofreciendo su mano como despedida.

-Adiós Neville, espero verte pronto, cuídate – le dijo Harry correspondiendo al gesto.

-No lo dudes, saluda a todos de mi parte – dijo finalmente el chico antes de desaparecer.

Harry sonrió hace mucho que no veía a Neville y le alegraba que este hubiese encontrado su camino, como le gustaría a él encontrar el suyo, sobre todo que Hermione lo acompañase en la búsqueda. Caminó acercándose a la Madriguera, observó los restos de la fiesta, y las pocas parejas que aun se resistían a abandonar la pista, entre ellas George, Alice, Bill y Fleur.

-¿Sabes lo mucho que te quiero?

Harry detuvo su andar, detrás del frondoso árbol que separaba el estanque del jardín, ocultos tras los ramales estaban Hermione y Ron. El joven brujo calló para escuchar mejor.

-Lo se Ron.

-Nunca vas a volver ¿Verdad? – era más una afirmación que una pregunta.

-No pienso hacerlo, pero no lo se en realidad – respondió Hermione.

-Dudo mucho que pueda olvidarte, fuiste y serás el gran amor de mi vida, ¿lo sabes verdad?

-Lo se Ron y tu debes saber que yo también te quise y mucho.

Ron se abalanzó sobre Hermione y la abrazó con firmeza – Por favor no te separes de nosotros escríbeme de vez en cuando.

Hermione asintió, Ron se separó de ella y depositó un casto beso en su frente.

-Te quiero Ronald – dijo Hermione con suavidad.

-Te amo – confesó Ron – Lastima que querer y amar sean dos sentimientos distintos, con un misma finalidad, pero diferente intensidad.

Hermione sonrió y no agregó nada al respecto – Vamos - dijo - debo despedirme de los demás pelirrojos.

Harry salió rápidamente de su escondite y fingió observar las parejas que aun bailaban en la pista, tras él aparecieron Ron y Hermione, la joven siguió de largo y se acercó a los Weasley para despedirse, el señor Weasley le dio un cariñoso abrazó, Charlie y Bill le besaron las mejillas con picardía, George se lamentó por su pronta partida y la alzó en brazos haciéndola girar en el aire, las esposas Weasley le abrazaron indicando no olvidar el camino de regreso.

-Eres afortunado Harry – dijo de pronto Ron quien había permanecido a su lado.

-¿A que te refieres? – inquirió Harry

Ron sonrió pero no agregó nada más

-Una pésima costumbre Weasley, las frases importantes no las terminan – indicó Harry. Ron rió con sinceridad

-Pensé que pasarían esta noche en casa, como en los tiempos de Hogwarts – dijo lamentándose la señora Weasley refiriéndose a Harry y Hermione

-Gracias nuevamente Sra. Weasley, pero mañana debo viajar y aun me quedan algunas cosas por hacer en Londres antes de partir – respondió Hermione

-¿Y esos asuntos los resolverás a estas horas de la noche? – preguntó pícaramente Charlie.

-Arreglé todo antes de mi llegada para que así fuese – espetó inteligentemente Hermione, aunque nadie le creyó.

Harry agradeció la hermosa velada y se despidió de beso de las mujeres y un apretón de manos de los hombres, prometió regresar y pasar un fin de semana con la familia.

-Te escribiré, ¿Las leerás esta vez? –interrogó Ron a Hermione cuando ya se despedían

-Al principio las leía Ronald, y no te prometo nada pero lo intentaré – Hermione le abrazó y le beso la mejilla – Cuídate.

-Lo haré, no te preocupes – luego dirigiéndose a Harry le dijo: – Cuídala.

Harry asintió y abrazó a Ron, después tomó la mano de Hermione y juntos desaparecieron de la Madriguera, dejando a un Ronald Weasley entristecido.

Al llegar a casa de Harry, Hermione observó la decoración y los muebles, los colores de las paredes y la iluminación, el orden de la cocina y la clasificación de los libros en la pequeña biblioteca.

-Lindo lugar – dijo Hermione

-Gracias, lo arreglé todo yo mismo.

-Me hubiese gustado ayudarte – Confesó Hermione

-Aun lo puedes hacer, le falta un toque femenino – dijo Harry indicándole asiento a la joven castaña.

-¿Que hiciste con Grimmauld Place? – quiso saber Hermione

-Aun no decido hacer nada

Harry se había despojado de la túnica y arremangado el pulóver, Hermione fijó su mirada en los largos brazos de venas abultadas, la iluminación en la habitación hacia que su piel pareciera más pálida aún y que los hermosos ojos verdes escondidos tras el cristal de los anteojos proyectaran destellos matizados de azul.

Hermione lo observó en silencio desde el sofá, la palidez de su tez y la delgadez le daban la apariencia de ser un hombre delicado, pero ella sabia que solo era apariencia, Harry Potter era fuerte, apasionado e igualmente dulce y decidido, lo había comprobado durante la corta pero intensa relación que habían sostenido.

-¿Quieres beber algo, agua, té, leche…? – preguntó Harry mientras se dirigía a la cocina.

-No – respondió simplemente.

-¿Un poco de vodka? – insistió Harry.

Esta vez Hermione negó con un ligero movimiento de cabeza. Harry sonrió aceptando la derrota, no habría forma de irse por los ramales. Con Hermione Granger nunca habría forma de hacerlo, a diferencia de la joven, Harry se sirvió una copa con una considerable cantidad de vodka y camino con ella en la mano hasta sentarse en el sofá frente a la joven castaña cuya mente parecía volar lejos, donde él no podía alcanzarla.

-Hermione – la llamó

La joven castaña aterrizó abruptamente y fijó sus orbes en él. Harry jugaba con la copa de vodka y ella contemplaba el juego. Luego sonrió de lado.

-Solo tú has permanecido fiel al Hermione original – le dijo.

-¿A que te refieres? – inquirió Harry después de beber un largo trago de vodka y depositar la copa sobre la mesa de centro que lo separaba del mueble donde la joven bruja descansaba.

-Ron suele llamarme Hermy, algunos me dicen Herms otros "Hermy cariño", solo tu me llamas "Hermione"… siempre.

Harry se encogió de hombros – no tengo nada en contra de tu nombre, siempre te he dicho lo mucho que me gusta.

La joven sonrió nuevamente y bajo la mirada para posarla en el tapiz que cubría el suelo.

-Te he extrañado Harry – dijo escuetamente.

El silencio se instauró entre ellos, él la observaba paseando la mirada por su cabello, las juguetonas pestañas, el puente de la nariz, sus labios pálidos, sus hombros desnudos, el nacimiento de sus pechos, su cintura, sus piernas enfundadas en aquellas telas…

Hermione rehuía la mirada y Harry no resistió mas la distancia, ya bastante habían estado separados, sin pensarlo dos veces caminó hasta el mueble y se sentó a su lado, con las manos tomó la barbilla de la joven y la guió para observar directamente los ojos marrones.

-No te puedo prometer que me quedaré contigo Harry, por que no es así, mañana regreso a casa y nada puede cambiarlo, pero esta noche no quiero dormir sola, quiero estar contigo…besamé – le ordenó Hermione, sus ojos se mostraban brillantes y amenazaban con derramar lágrimas.

Harry obedeció y la besó por tercera vez, disfrutaron el beso, se entregaron a las sensaciones, se indagaron las bocas, saciaron parcialmente la sed que sentían mutuamente.

Con el dedo Hermione acarició su boca, poco a poco hizo descender su mano hasta posarse en el palpitante pecho de Harry, tanteaba las formas, sus sentidos sedientos de placer adivinaban los realces, descubrían las líneas y recordaban las curvas, esculpía su cuerpo oculto bajo las ropas, reconocía la profundidad y el relieve de cada zona, con suma ternura y delicadeza, apreciaba la suavidad de la carne, la frescura del deseo palpitante que nacía en los poros de su próximo amante.

Hermione siguió descendiendo, su mirada reflejaba dulzura, entrega y también sus anhelos y ansiedades, enredó sus dedos en la hebilla que retenía el pantalón, el delicioso juego despertó en Harry el deseo de prontamente probar la flexibilidad del cuerpo de Hermione, la terciopelada piel, el olor del deseo los inundaba y los instintos se apoderaban poco a poco de cada célula de sus cuerpo. Hermione palpó con sus manos la hinchazón del sexo que se perfilaba bajo el pantalón, Harry cerró los ojos con fuerza, ahora él se dejaba hacer y temblaba ante un nuevo contacto y una cada vez más íntima caricia.

Ella sonreía ante sus acciones y esta vez sus ojos también sonreían. Tenían hambre de sus cuerpos, de piel rozando piel, de fluidos entrelazado, acompasando los cánticos guturales que brotaban de sus seres, era el hambre que recurre al cuerpo y hace devorarse mutuamente, descubrirse entre palabras y silencios, entre caricias y movimientos, uno dentro del otro, una danza en el pecado.

Poco a poco cada parte de los cuerpos entraba en el juego, mientas la ropa caía al suelo despacio, con deleite. Harry guió a Hermione hasta la habitación sin separarse de su boca, sin alejar las manos de su cuerpo. El olor de Harry, su perfume, su calor, su humedad invadió el espacio de Hermione haciéndole perder los estribos y devorar la boca de aquel a quien tanto deseaba.

-¿Me quieres? – preguntaba Harry entre besos pero Hermione poseída por la lujuria no hallaba espacio para una respuesta.

-Te he esperado Hermione, te he esperado por estos dos años, tengo sed y hambre de ti, de tu cuerpo y de tu alma ¿Acaso soy un monstruo por esto?

-Yo siento lo mismo – contestó Hermione con voz ahogada.

Harry sentía el roce de los desnudos senos contra su pecho, separó su cuerpo levemente y se inclinó hasta saciar la sed hundiendo el sonrosado y erguido pezón en su boca, succionó suavemente y jugueteo con su lengua, besó el espacio entre los dos pechos y con la húmeda lengua dibujó el camino hasta los hombros de su amante.

-Te descubro nuevamente – le dijo jadeante al oído – No recordaba ya tu cuerpo, ni el sabor salino de tu sudor.

Harry tanteaba y perfilaba la voluptuosidad de las formas femeninas con su boca, con sus manos, con sus dedos. Se acariciaban sin prisa y susurraban palabras que a veces nada significaban, pero otras escondían un significado primitivo, tan viejo como el mismo pecado carnal.

Las sensaciones placenteras los invadían. Estaban acostados en el lecho probando el sabor de sus sexos, Harry hundía con ahínco sus dedos en la piel, en la fragancia, buscando fundirse con la esencia de Hermione, ella acariciaba la piel áspera y tierna, cálida y fría, exploraba con sus manos todo aquel territorio que sabia le pertenecía: músculo, pechos, piel, pezón, los pliegues de la ingle, el tacto los llenaba de goce, agitando acoplando, buscando el momento perfecto para unir sus cuerpos, uno dentro del otro.

En un instante de aquella danza Harry entró en la concavidad escondida entre los femeninos muslos resguardados por las nalgas y la redondez de las formas, pronto la danza adquirió un solo estilo, un vaivén lujurioso, un ir y venir, un arriba y abajo; entraba cada vez más profundo, más preciso, más certero y más rápido. Ella gritaba su nombre, rogaba por más y aunque no especificaba exactamente sus deseos, para Harry no era necesario, él le daba todo cuanto ella quisiera, ella acompasaba rítmicamente sus movimientos, con sus piernas entrelazadas sobre la cadera de su amado lo obligaba a adentrarse cada vez más profundo, cada vez más intenso. Los líquidos se mezclaron, los sudores se unieron y los gritos sin sentido se escucharon al unísono.

Harry cayó sobre ella, escondió el rostro entre sus pechos y ella besó la coronilla de los sudados y azabaches cabellos, se tranquilizaron, se apaciguaron con delicadas caricias, se besaron con dulzura y cuando por fin lograban normalizar sus reacciones, controlar la respiración y los latidos de sus corazones, empezaban de nuevo, se besaban, se acariciaban, se descubrían una vez más.

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¿Les gustó?, Agradecería infinitamente sus comentarios y su opinión con respecto a esta historia, aun le queda un capitulo y posiblemente un epilogo, opinen de cómo (según ustedes) debe terminar el fic, aunque confieso ya he decidido el final pero igualmente apreciaría su opinión.

Por favor dejen los review… son muy valiosos.

Nos leeremos pronto…

LilythWH