Siento enormemente la demora, pero ya esta listo el tercer capitulo que por cierto es el último capitulo (aunque aun falta el epilogo), espero que lo disfruten.
Review:
Encantada: gracias por tu comentario, con este capitulo no termina la historia, aun falta un epilogo, espero que te guste e igualmente estaré pendiente de tu review.
mili robles: gracias, espero que este capitulo te guste igualmente, no dudes que estaré pendiente de tu comentario.
Dasmy: Mil gracias, comentarios como el tuyo son los que me ayudan a escribir. Bueno muchas cosas se revelan en este capitulo y muchas posiblemente no te agradaran pero espero que igualmente te guste.
Alemar107: Hola bueno yo tampoco puedo mentirte, mi pareja favorita es Ron – Hermione, adoro esta pareja, me encanta, pero he de confesar que los fic de Ron – Hermione carecen un poco de fuerza y en muchas ocasiones de argumento (no estoy hablando de nada en especifico), los fic que mas me gusta leer y no porque la pareja sea de mi preferencia son los Draco – Hermione, son los fic con más fuerza y argumento, he encontrado algunos que simplemente son grandiosos, por ejemplo uno de ellos es "Cambiando el pasado" (mi favorito), en fin, dos de fic son Draco – Hermione uno es de Ron – Hermione (que creo leíste) y este es de Harry – Hermione. En fin, espero que este capitulo no te decepcione aunque aun falta el epilogo. Deja tu opinión.
blahys: bien este es el capitulo final, espero te guste, pronto publicaré el epilogo. Deja tu review.
Camili.manina: Gracias y ojala te agrade este capitulo aunque sospecho que no mucho. Deja tu opinión, estaré al pendiente.
Ivy91: Bien aquí esta la actualización, porfa no me eches tomates, espero tu comentario con respecto a este capitulo.
Orube: Antes que nada gracias es un motivador review el que me dejaste. Primero que todo, trata de entender el hilo de la historia, es difícil un poco para todos los personajes. Aun falta el epilogo, no te prometo nada (jajaja), mentira, se que te agradará en cierta manera, cuídate y estaré pendiente de tu Review.
dUlCe InVieRnO: Espero que este capitulo te agrade, gracias por tu comentario y debes estar segura que estaré esperando tu review en este nuevo capitulo. La actualización del epilogo será pronto no lo dudes. Cuidate.
Dannia: bien, el epilogo tampoco me gusto, para mi el final de Harry Potter termina en el último capitulo (sin incluir el epilogo), me gusta leer buenas historias, independientemente de la pareja pero he de confesar que la pareja ideal es Ron - Hermione, fue la pareja a la que J.K. le dedico el tiempo y el esfuerzo, adoraba cuando estaba leyendo los libros y de pronto la escritora incluía algo sobre ellos dos. PERO he de ser sincera que los mejores fic que he leído son de la pareja de Draco – Hermione, y hay alguno de Harry – Hermione que también son geniales. En fin espero tu comentario con respecto a este capitulo y Gracias por tu review anterior.
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Capitulo 3. El triángulo se ha destruido.
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Alejarse de aquel cuerpo tibio y suave… había sido lo más difícil que había hecho en el último año.
Sentada en el borde de la cama con una delgada y blanca sabana ocultado su pecho y con su espalda desnuda y encorvada intentaba resguardar el dolor que le producía la próxima y cercana partida.
No quería mirarlo, él dormía placidamente a su lado minutos atrás abrazanado su cuerpo con fuerza, ahora sus brazos descansaban a sus costados, vacíos y desesperanzados, su rostro exhibía una tierna sonrisa – "Quizás entre sueños aun me encuentre a su lado" – pensó Hermione antes de levantarse y alejarse un poco más del cuerpo aun durmiente de Harry Potter.
Recorrió con la mirada la oscura habitación ubicando el lugar exacto donde se hallaban sus prendas, con paso vacilante recogió la primera, su vestido café que había quedado olvidado en un costado de la enorme cama, luego los zapatos de tacón y finalmente su ropa íntima. No había apartado de su cuerpo la blanca sabana, la luz que de el exterior se filtraba en la habitación brindaba matices de brillo a la desnuda piel de su espalda y realzaban la redondez de la formas de su trasero.
Cuando ya hubo reunido todas sus pertenencias se dirigió a la puerta, con suma delicadeza la abrió tratando no hacer ningún tipo de ruido, sin embargo un leve chillido escapó de las desgastadas bisagras, asustada fijó la mirada en el durmiente cuerpo de su amante, quien agotado no había logrado captar el ruido que se había producido en el interior de la habitación.
Lo observó en silencio, su mano derecha aprisionaba el pomo de la puerta, su izquierda resguardaba contra su pecho las pertenencias. Dolía, infinitamente dolía dejarlo, no quería hacerlo pero tampoco podía quedarse a su lado. Con su mano derecha ahora libre alejó la sabana blanca de su cuerpo y la abandonó en el piso de la habitación antes de salir de ella, con una última mirada de tristeza, observó a Harry y cerró tras de sí la puerta.
Caminó desnuda por el lugar hasta encontrar el baño. Depositó en el suelo de baldosas azulada las prendas y luego se sentó en el retrete, apoyó los codos sobre sus rodillas y enterró entre sus manos el rostro, ahogó un grito de tristeza y dejó escapar todas las lágrimas tratando de liberar el angustioso nudo de su garganta.
Lloró por mucho tiempo, aunque no supo con exactitud cuanto, ahora reflejaba su rostro con ojos hinchados en el pequeño espejo de botiquín. Con un poco de agua enjuagó su rostro y lo secó con servilletas de papel. Había llegado la hora de irse, se hacia tarde y perdería su traslador si no se apresuraba. Con un poco más de prisa se vistió, el elegante moño había quedado olvidado y ahora su larga y ondulada melena cobijaban los hombros desnudos, lanzó un suspiro hondo y lastimero, las lágrimas amenazaban con acudir de nuevo pero ella no podía permitirlo, estaba llena de dudas y miedos, lo único que tenia claro era que debía alejarse de Harry… y debía hacerlo ahora.
Con pasos cuidadosos salio a la amplia sala, tomó su varita olvidada entre los almohadones del sillón y salió con precaución hacia el exterior. Cerró la puerta tras de si y un poco más decidida caminó a través del jardín hacia las verjas que rodeaban la hermosa casa, estaban abiertas así que fue fácil salir definitivamente de allí. Sin embargo no había dado ni dos pasos cuando una voz la detuvo.
-Sabía que huirías, haces lo mismo que aquella última noche antes de tu partida.
Hermione giró su cuerpo para encontrarse con el pecoso rostro de su pelirrojo amigo: -¡Ron! – exclamó con sorpresa.
-¿Por qué lo haces?, repites la historia.
-¡Me has dado un susto de muerte! – agregó Hermione con una mano en su corazón y el entrecejo ligeramente fruncido.
-Lo siento – respondió Ron -¿Pensaste que era Harry?
-Temí que pudiese ser él – concedió Hermione
-Le harás mucho daño con esto ¿lo sabes?
-Si – respondió la castaña ocultando sus ojos – pero debo irme
-¿Por qué? – Insistió el pelirrojo - lo amas, él te ama, porque te empeñas en hacerle daño.
-No es tan fácil Ron…
-Si es por mi, no te preocupes, jamás intervendría en tu felicidad, lo he aceptado.
-Ron…
-Harry te quiere – atacó nuevamente - Hermione, le harás mucho daño, le dolerá
-Ronald…
-Lo se porque yo también te amo, y se que esto lo destrozara, Hermy no debes…
-¡Ronald!, ¡Basta! – Gritó Hermione desesperada ente las palabras de su amigo – lo se, entiendo perfectamente todo esto que me estas diciendo pero no puedo quedarme, amo a Harry y creo que esto es lo mejor para él…
-Es lo que tu crees – le interrumpió Ron – pero no le has consultado, como puedes decidir por él.
-Hay cosas que no puedo cambiar Ron.
-Se que tienes secretos con nosotros, algo te aleja de nuestras vidas y aunque no me lo digas yo creo que Harry tiene el derecho de saber porque te separas de él.
-Lo siento Ron – agregó Hermione con aire de tristeza en su voz – no puedo, ahora no puedo hacerlo y además debo irme, lo siento…
-Hermione…
-¡Debo irme Ron! – suplicó Hermione
-Harry estará muy mal – agregó el pelirrojo en un intento desesperado por retenerla -¿dejarás que sufra sin razón?
-Lo siento – repitió Hermione dando algunos pasos para alejarse de Ron – Lo siento Ron.
-Hermy no te vayas…
-Tu lo ayudarás ¿no es así?, lo ayudaras a estar mejor – dijo Hermione antes de darse la vuelta para alejarse definitivamente.
-¿Le dejarás algún mensaje? – quiso saber el pelirrojo brujo.
Hermione guardó silencio y giró su cuerpo hasta observar directamente los azules ojos de su amigo. -Dile que lo amo y que algún día… - Hermione enmudeció nuevamente y con una de sus manos ocultó la mirada de donde ya brotaban delgadas lágrimas – Solo dile que lo amo… solo…dile eso.
Ron trato de acercarse, pero ella finalmente desapareció.
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Harry Potter abrió los ojos con dificultad, rayos de sol atravesaban las cortinas y se filtraban en la habitación iluminando todo a su paso, con sus brazos palpó el lado opuesto de su cama y sorprendentemente la halló vacía. Con brusquedad se levantó, paseó la mirada por la estancia descubriendo que ninguna de las pertenencias de Hermione se hallaba allí. Caminó hacia la puerta de la habitación y junto a ella encontró una de sus sabanas blancas, la tomó entre sus manos y salió al pasillo.
-¿Hermione? – preguntó a viva voz mientras avanzaba por el pasillo.
-¿Hermione? – preguntó nuevamente mientras le daba unos toque a la puerta del baño, pero no obtuvo respuesta.
-¿Hermione? – repitió una tercera vez
-Aquí…
Harry escuchó aquella voz proveniente muy seguramente de la sala, envolvió la sabana alrededor de su cintura y avanzó con paso vacilante hacia la estancia, sin temor a equivocarse intuyó que aquella voz pertenecía a Ron Weasley.
-¿Ron?, ¿Qué haces aquí?
-Un gusto verte también Harry – respondió el pelirrojo sentado en el sillón de sala.
-¿Dónde esta Hermione? – preguntó Harry obviando las palabras del joven brujo.
-Siéntate Harry, debemos hablar – respondió Ron.
Harry tomo asiento en frente de Ron, la situación se le antojaba sumamente extraña, ¿Dónde rayos estaba Hermione? Y ¿Por qué Ron se encontraba tan temprano en su casa?
-¿Dónde esta Hermione? – preguntó nuevamente a Ron
El pelirrojo lanzó un largo suspiro – Se fue – respondió finalmente.
-¿Se fue?, ¿Cómo que se fue?, ¿Adonde?
-No lo se – confesó Ron – se fue esta madrugada.
Harry frunció fieramente el entrecejo y se levantó bruscamente del sillón -¿Qué hiciste Ron? – pregunto con áspero.
-Nada, te lo juro Harry. Llegue a tu casa un poco antes que ella se marchara, Cuando aun estaba en la madriguera, algo me hizo pensar que Hermione se iría sin decirnos nada, no lo se fue como una intuición, todo parecía demasiado perfecto, todo era muy metódico, todo era como la última vez que se marchó, por eso esperé fuera de tu casa, imagine que pasarían la noche juntos y que una vez estuvieses dormido Hermione saldría de la casa, posiblemente en la madrugada. No puedo negarte que grande fue mi sorpresa cuando comprobé que todo lo que intuía se hacía realidad… - Ron interrumpió el relato por un momento permitiendo que Harry asimilara las palabras -…Hermione salió aproximadamente a las cuatro de la mañana – Continuo Ron - Lo único que dijo es que debía irse pronto. Desapareció antes de que pudiese llegar a persuadirla de lo contrario.
Harry escuchaba el relato de Ron, y con cada palabra pronunciada, sentía que una piedra pesada caía en su corazón ¿Por qué Hermione le hacia aquello? ¿Porque marcharse sin decir nada, sin despedirse, sin ningún "te escribiré" o al menos "nos veremos otra vez"?
-Lo siento Harry, de verdad lo siento.
-¿Lograste hallar un porque? – quiso saber Harry con evidente turbación en su rostro.
-No… nada
Harry hundió el rostro entre sus manos, ¡Maldita sea una y mil veces la desgraciada vida que le había tocado vivir!, ¿porque siempre encontraba tristezas y malos momentos?, ¿porque siempre se alejaban las cosas buenas de su vida?, ¿Acaso merecía la desdicha?, ¿Era tal su Karma? Harry no hallaba respuesta a sus cuestionamientos, pero si una gran tristeza.
-¿Dio alguna pista de su futuro paradero?- quiso saber Harry
-Ninguna – respondió Ron.
El rostro de Harry se llenó de melancolía y Ron fue testigo de unas gruesas y silenciosas lágrimas que brotaban de los verdes ojos de su amigo.
-Después de haberse ido, entré en tu casa y me quedé dormido en tu sofá, creí que te gustaría saber que había sucedido con Hermione, por ello permanecí aquí, esperando que despertaras.
-Gracias – logró articular Harry con la voz quebrada y tratando, no con mucho éxito, ocultar su pesar
-No se si esto sirva de algo…- dijo Ron
Harry observó a Ron con inquietud.
-Hermione dijo… Ella me dijo que te dijera… que te ama.
-¿Me ama? – cuestionó Harry.
-Te ama – ratificó Ron - la vi muy triste Harry, se notaba que no quería irse.
-Si tanto me ama entonces ¿Por qué se fue?, ¿Adonde se fue?, ¿Por qué no se despidió?
-Creo que algo la aleja de nosotros
-Me dijo que no estaba con otro hombre – explicó Harry
-Quizá te mintió
-No, ella no me mintió – aseguró Harry
-¿Cómo puedes estar tan seguro de ello? – indagó Ron.
-Lo hubiese notado – concluyó son simpleza Harry.
-Quizá no lo ama, pero talvez algo la ata a su nueva vida.
-Hermione…
-¿Qué piensas hacer Harry?
-¿Qué puedo hacer?
-…
-Déjame solo Ron – añadió Harry.
-Estas seguro.
Harry asintió en silencio. Ron se levantó del sillón y caminó lentamente hacia la puerta, antes de salir le dijo a Harry: - Esto es más doloroso para mí que para ti, tú al menos obtuviste su amor, yo la perdí de las dos formas.
-Te aseguro que hubiese preferido estar en tu situación, es como si por una noche tocaras el cielo e instantes después te arrojaran al más profundo de los infiernos.
Ron asintió – si necesitas algo avísame.
-Lo tendré en cuenta.
Harry durmió y comió poco durante esos días, era indudable que Hermione se había marchado, pero su presencia aun se sentía en su alma. Se había ido sin alguna razón aparentemente válida a la vista, por muchos días se sintió solo y abandonado. Deambulaba entre la presión del trabajo y la soledad de su hogar. A pesar de las muchas visitas recibidas por sus amigos, Neville, Seamos, George, Ron y hasta Ginny una vez hubo regresado de su luna de miel. Pero poco o nada lograban mejorar sus ánimos.
Los meses pasaron y la desaparición de Hermione se hizo evidente, todos le habían escrito cartas, enviando lechuzas especiales que regresaban con las misivas intactas, Harry había contactado las líneas aéreas de Londres con la esperanza de hallar el destino del avión que había abordado Hermione, pero fue inútil, ninguna daba razón de tener entre sus listas de pasajeros el nombre de Hermione Granger.
Indagó entre las solicitudes para traladores internacionales y permisos de aparición, pero tampoco halló nada, parecía que Hermione nunca había entrado ni salido de Londres pero entonces ¿Dónde estaba? ¿Dónde rayos se escondía Hermione?
-¿Dejarás de buscarla?
Le preguntó en una ocasión Ron.
-No – fue rotunda su respuesta. – La encontraré Ron, algún día lo haré te lo aseguro.
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Caminaba envuelta en un abrigo de pana gris, la lluvia de aquellos días solía tomarla por sorpresa y casi siempre llegaba a casa con la ropa húmeda y el cabello revuelto. Observó la hora en el reloj de pulsera y se dio cuenta que estaba retrasada, su madre seguramente la reprendería. Apuró el paso mientras atravesaba la calle Lington de la avenida Surry, un tranquilo y hermoso barrio muggle de Australia, a media calle se edificaba un imponente y suntuoso conjunto de apartamentos, el suyo se ubicaba en el octavo piso de aquella edificación.
-Buen día Sra. Granger – le dijo el conserje al verla
-Buen día – respondió con evidente incomodidad, al no recordar el nombre de aquel hombre.
Tomó el ascensor y pulsó el número ocho, no tuvo que esperar mucho para llegar a su piso, ya en el pasillo buscó entre su bolsa las llaves del apartamento y antes que pudiese hallarlas, la puerta de su vivienda se abrió.
-Hermione tu padre esta molesto, me llamó hace poco, ya esta en el teatro y se enojó porque aun no he llegado.
-Lo siento mamá, no pude salir antes del trabajo, ya sabes que Madison es un ogro. Prometo que no volverá a pasar.
-Siempre dices lo mismo… ahora entra, es hora de irme.
Las dos mujeres ingresaron al recinto. Hermione descolgó su abrigo en el perchero y su madre tomó el correspondiente.
-¿Cómo sabias que era yo? – quiso saber Hermione.
-Siempre haces el ruido de alguien que busca entre las cosas de su bolsa. Te escucho desde que sales del ascensor.
Hermione sonrió -¿Esta dormido? – preguntó
-No, esta en su cuna – dijo la mujer colgando ya en su brazo la bolsa.
-Gracias, subiré a verlo – agregó Hermione antes de empezar a subir las escaleras.
-¡Hermione! – llamó la Sra. Granger.
-Dime – respondió una vez se giraba para observarla.
-Hoy llegó una lechuza.
El rostro de Hermione palideció y se tornó de un color verdoso muy extraño.
-¿La recibiste? – indagó Hermione.
-No
Hermione suspiró de alivio ante la respuesta.
-No hizo falta que lo hiciera, esta lechuza traía la carta en el pico, entró por la ventana y dejo caer la carta sobre la cuna, luego salió por la ventana sin esperar respuesta alguna.
Hermione guardó silencio meditando las palabras que su madre le había dicho. Era un comportamiento sumamente extraño de las lechuzas, las únicas que se comportaban así era las lechuzas de Hogwarts capaces de ubicar al destinatario en cualquier parte del mundo… Pero dudaba que alguien le escribiera de Hogwarts.
-La carta esta sobre la mesa en el cuarto de James, ahora debo irme – la Sra. Granger lanzó un beso con la mano a su hija antes de cerrar la puerta tras de si.
Hermione se sentó sobre las escaleras que conducían al segundo piso barajando las posibilidades, alguien la había contactado, alguien había dado con su paradero, alguien del mundo mágico y nada bueno podría salir de ello. Un pequeño llanto la alejó de sus cavilaciones y como un rayo de tormenta subió las escaleras entrando en la tercera puerta del pasillo en el segundo piso.
-¿Qué pasa bebe? – dijo Hermione al tiempo que se acercaba a una cuna ubicada en el centro de la habitación.
-Si amor, mamá es una mala por olvidarse de ti, lo siento.
El bebe extendió sus brazos en cuanto vio a Hermione.
-Lo siento bebe, mamá no quería llegar tarde, lo siento, lo siento – repetía mientras acunaba al pequeño niño.
Allí en medio de la habitación y con su hijo en brazos observó la carta que su madre le había mencionado. Pronto el pequeño empezó a lanzar carcajadas y tomar entre sus manos los rizos de su madre, esta le hacia caras y gestos los cuales aumentaban más la risa del niño, pero pronto eso también lo aburrió y ahora quería que Hermione lo dejara en el suelo.
La joven castaña se ubico entre los almohadones mientras su hijo caminaba por la habitación, de vez en cuando trastabillaba y caía sobre sus pañales, pero nuevamente se ponía en pie. Hermione lo observaba sonriente, era un hermoso niño de ojos azules y cabellos rojos, idéntico a su padre.
Desde los almohadones observó el sobre aun sin abrir depositado sobre la mesa, a gatas se acercó a él y lo abrió, de inmediato reconoció la caligrafía de aquella persona que había enviado la carta, lágrimas acudieron a sus ojos y no pudo evitar que la tristeza la embargara. Era de Harry, su Harry. Como dolía...
Hola bonita,
Debo decirte que estos meses han sido difíciles y tristes.
No he podido dejar de pensar en ti, de recordar tu sonrisa, tu mirar, tu presencia que ya no esta y eso me frustra y me lastima.
¿Por qué te fuiste así?, ni una nota, ni un adiós, ni un beso.
Daría todo lo que poseo, todo lo que soy por saber donde estas. No sabes todo lo que he hecho para encontrarte, pero nada ha dado resultado.
Hace dos días escribí esta carta y hoy busqué una lechuza para enviártela, tengo la esperanza que te encontrará, estoy seguro de ello.
Hermione no se donde pero se que estas lejos de mi, y junto a ti esta mi felicidad, tu eres todo para mi, todo lo que tengo y lo que soy, te necesito, te necesito de verdad.
Aunque trates de alejarte de mi, yo nunca podré hacerlo, yo no te olvidaré, de alguna forma lograré encontrarte, te seguiré buscando hasta debajo de las piedras y te aseguró que te encontraré.
Se que también sufres, pero al menos tu sabes porque sufrir, yo no tengo ese privilegio.
Nunca te olvidare, Jamás.
Te necesito y te espero… Te amo.
Harry Potter.
Hermione lloró y apretó contra sí la carta, con los ojos fuertemente cerrados ahogó un grito de tristeza y desolación que se encerraba en su garganta, las largas lágrimas ya recorrían los canales de su cuello y su cuerpo convulsionaba en cada llanto. Pronto sintió unas pequeñas manos que se posaban sobre su rostro. James, su hijo había caminado hacia ella y tenia le carita llena de tristeza, un puchero asomaba en su boca y rápidamente sus ojos se llenaron de lágrimas, el llanto se escuchó en toda la habitación. Hermione dejo la carta a un lado y tomó al pequeño entre sus brazos.
-Lo siento bebe, se que no te gusta ver llorar a mamá, lo siento no volverá a ocurrir.
Lo acunó y meció entre sus brazos, le besó la frente y las mejillas, limpió con sus manos las lágrimas y luego le canto canciones de cuna, lo alimentó y jugó con él hasta que finalmente se quedó dormido.
Caminó con el bebe en brazos hasta la cuna y luego lo acostó en ella, le arropó y acarició su hermoso y angelical rostro.
Hermione se deslizó hasta quedar sentada en el suelo, sus manos se aferraban a los barrotes de la cuna y su mirada se hallaba fija en el bebe, James Granger, un hermoso y tierno niño, su hijo, su amado hijo, aquel que adoraba por sobre todas las cosas, sobre si misma y sobre el propio Harry.
-Tu no tienes la culpa de nada bebe – le susurró.
El pequeño pelirrojo se movió en su cuna tiernamente arrancando una sencilla y sincera sonrisa de los labios de Hermione.
-Hasta dormido te pareces a tu padre – Hermione observó en silencio al pequeño.
-Estoy segura que Ron seria muy feliz de tenerte como hijo, creo que serás tan alto como él, ¡mírate!… solo tienes dos años y nueve meses y pareces un niño de cuatro. – Una nueva lágrima brotó de los ojos de Hermione.
-Duerme bebe – dijo finalmente antes de salir de la habitación.
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Bien hola a todos, espero que este capitulo les haya gustado y a los que no pues bien es algo que se me sale de las manos, he de confesar que inicialmente el fic llegaba hasta aquí, este era mi final, pero he decido añadirle un epilogo o más bien un capitulo final que será escrito según sus comentarios los cuales espero con ansia. Cuídense.
Nos leeremos pronto…
LilythWH
