Hola y perdonen la extensa tardanza, se que había dicho que esta historia terminaba con este capitulo pero creo que se me salio de las manos, tendrá esta, otro capitulo más y el final.
saralpp: jajaja, lo siento pero esta historia es Harry – Hermione y sinceramente no puedo poner a Hermione con Ron, ella ama a Harry, lee este capitulo y lo vas a descubrir, por otra parte tengo algunos fic que son Ron – Hermione: Los frustrados instintos de un buen brujo y De pájaros asesinos a reconciliación ¿Ya los leíste? Gracias por tu comentarios, espero que te guste este capitulo.
potter5: no se si te guste este capitulo pero creo que esta un poco lejos de lo que esperabas, por lo menos con respecto al enojo de Harry, deja tu opinión.
Alemar107: Gracias por tu review y bueno la historia se alargó un poco más pero solo le resta un capitulo y el epilogo, deja tu opinión y perdona mi tardanza.
Lanyera: Gracias por tu comentario, espero que este capitulo te guste tanto como los anteriores.
Moni H-Hr forever: la verdad es que aun no termina y espero que este capitulo te de luces de cómo será el final que ya será con el siguiente capitulo y por su puesto el correspondiente epilogo, espero tu comentario.
Orube: bueno un capitulo más en esta historia, he decido cambiar completamente el final y bueno por ello se ha alargado un poco, espero que esta actualización sea de tu agrado. Deja tu opinión.
777Drac: creo que este capitulo te va a gustar mucho, léelo y me cuentas.
dUlCe InVieRnO: Con este capitulo espero resolver un poco tus dudas, espero que te guste y te animes a dejar un review por fa perdona mi demora en la actualización pero a ultima hora he decidido cambiar el final.
Camili.manina: bueno ya pronto sabrás como termina todo este embrollo, ojala te guste este capitulo.
Giselle Lestrange: Como ya te dije tus review son realmente motivadores, muchas pero muchas gracias por tu opinión espero que este capitulo te guste y por supuesto no dudes que estaré pendiente de tu próximo comentario.
Ginny2812: si te he de ser completamente sincera ha sido tu review el que me ha hecho cambiar enteramente la historia, por ello me he demorado en publicar, espero que te guste este capitulo y gracias por tu comentario, no dudes que estaré pendiente de tu próximo review. Nuevamente Gracias.
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Te encontré
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Hola Ron
¿Cómo has estado?
Hace tiempo que no nos vemos ¿Verdad? Desde el día en el que me aparecí en tu casa para contarte que la lechuza de la profesora McGonagall había encontrado a Hermione ¿Recuerdas? De eso hace casi un año ¡Como pasa el tiempo! ¿No lo crees?
Te tengo excelentes noticias ¡Por fin hallé a Hermione! Y esta vez no hay posibilidad alguna que desaparezca. Vive en Ámsterdam, lo confirmé yo mismo ayer en la mañana la vi salir de su edificio muy temprano iba hacia su trabajo. Hoy también la he visto. Sale de casa a las 7:30 a.m. camina unas cuantas calles y llega a su trabajo ¡A que no adivinas a que se dedica!... Te voy a dejar con la duda.
Hoy voy a verla, ella no imagina que la haya encontrado. Ya te contaré como pasó todo cuando volvamos a vernos lo cual espero sea pronto y que por supuesto Hermione este allí para que puedas verla (Si así lo deseas).
No puedo negarte que tengo miedo, ha sido precisamente ese miedo el que ha impedido que la intercepte mientras salía de su edificio rumbo a su trabajo. Temo descubrir que aquello que la separa de mi pueda llegar a ser tan fuerte que no me sea posible vencerlo… ¿No te parece que estoy escribiendo de una manera muy cursi?
Y en realidad creo que me estoy volviendo cursi, ha veces miro hacia atrás y veo todo lo que he hecho, todo lo que perseverado y recorrido por encontrarla y me parece increíble. Si Hermione no resulta ser la mujer de mi vida entonces no se quien podrá ejercer sobre un poder tan fuerte como el que ella ejerce.
Creo que por ahora es todo, Hermione debe de estar por llegar a su casa y quiero ir a verla cuanto antes. Me he hospedado en un hotel cercano a su calle… Estoy muy ansioso Ron ¡Por Merlín! Te juro que deseo que todo salga bien.
Dale saludos de mi parte a tu familia y por cierto… ¿Cómo esta Ginny?
Cuídate.
Nos veremos pronto… Espero.
Harry Potter.
Harry leyó la carta una vez más antes de doblar el pergamino y atarlo a la pata de su nueva lechuza parda. Observó el reloj nuevamente y se asombró de lo rápido que había transcurrido el tiempo mientras el escribía. "Hermione ya debe estar en su casa" Pensó.
-Entrégasela a Ron – le dijo a la lechuza mientras abría la ventana de su habitación para que el ave emprendiera vuelo.
Permaneció unos momentos contemplándola mientras se perdía en la inmensidad del cielo. Notó como de pronto los latidos de su corazón se habían acelerado y un raro dolor se había instaurado a la altura de su pecho, no era un dolor físico más bien emocional. Era miedo, miedo ante el reencuentro, miedo ante la posibilidad de perder lo único que le había impulsado a realizar toda aquella travesía para encontrarla, temía perder la esperanza de poder al fin tenerla. Por que ella le tenía una sorpresa una que probablemente no le agradaría de otra forma ¿Por qué se ocultaba?
Tomó su chaqueta y guardó en uno de sus bolsillos la llave de la habitación, trató de acomodar un poco su cabello con el fin de mejorar su aspecto, pero descubrió que no tenía cabeza para aquello. Suspiró y secretamente lanzó una plegaria antes de salir de la habitación "Dios que todo salga bien, que Hermione Granger regrese a mi lado"
El edificio de Hermione estaba a dos calles de su hotel en una zona comercial. Había un supermercado, tres centros comerciales, algunos restaurantes, hoteles e incluso uno que otro bar. Las calles eran bastante transitadas por automotores y muchos peatones caminaban por la acera.
Durante el tiempo que había estado siguiendo a Hermione, Harry se pudo percatar que casi siempre escogía el mismo tipo de zonas para habitar: un lugar central, bien ubicado y sobre todo que se hallara cerca de su lugar de trabajo.
-Buena tarde – dijo Harry al conserje del edificio donde Hermione residía.
-Buena tarde señor ¿en que puedo ayudarle?
-Vengo a entregar un recado a la señorita Granger ¿Ha llegado ya?
El hombre asintió sin necesidad de revisar su planilla – La sra. Granger ya ha llegado ¿A quien anuncio?
Harry quedó un poco aturdido al escuchar la palabra "señora" ¿Acaso Hermione estaba casada? ¿Era eso lo que ocultaba? El joven no pudo evitar que una creciente sensación de desasosiego se apoderara de su corazón.
-¿A quien debo anunciar? – preguntó de nuevo aquel hombre de cabello canoso y aspecto afable.
Harry parpadeo un par de veces antes de responder – Hans… Hans Hackell, el mensajero del colegio donde ella trabaja.
El conserje asintió mientras descolgaba el auricular y marcaba 705 en el teclado.
-¿Sra. Granger?
"Otra vez esa palabra"… Harry temió lo peor.
-Si señora es Hans Hackell, el mensajero de… Si exactamente.
El hombre calló unos segundos. Mientras escuchaba lo que Hermione decía al otro lado del auricular se dedicó a mirar con ojos evaluadores a Harry.
-Dice que es un recado que han enviado del colegio…Espere un momento.
El hombre tapó con una de sus manos el auricular y se dirigió a Harry – Dice que no hay necesidad de tomarse la molestia de subir, puede dejarlo aquí y ella lo recogerá más tarde.
Harry negó con la cabeza – Es un recado verbal y debo entregarlo personalmente.
El hombre destapó la bocina y comunicó a Hermione lo que Harry había dicho. Por unos segundos Harry temió que la joven pidiese que le pasaran la bocina, de ser así tendría que aturdir al conserje y colarse a la fuerza hasta el piso de la joven.
-…Si señora como guste – agregó el hombre finalmente antes de colgar – Puede subir – dijo esta vez mirando a Harry – es el 705, al fondo encontrara los ascensores.
Harry no tuvo la fuerza para esbozar un "gracias", solo atinó a inclinar levemente la cabeza.
701,…702,…703,…704,…705 allí estaba. El 705 brillaba en números dorados sobre una alta puerta color hueso, la manija era igualmente dorada y al lado derecho de la puerta se hallaba un timbre de botón. Harry notó como le temblaba la mano mientras lo tocaba.
-¡Un momento!
Escuchó que se exclamaba al otro lado de la puerta. Su corazón dio un brinco, era ella, era Hermione, podía reconocer su voz incluso en medio de una celebración de fin de año ¡Dios estaba tan cerca de volver a verla!
Los sonidos producidos por los seguros cuando son quitados se escucharon del otro lado de la puerta, luego un simple "click" seguido por el giro de la perilla que permitió al fin dejar la puerta abierta. Hermione Granger apareció bajo el alfeizar con una sincera sonrisa en su rostro, sonrisa que se borró en el instante en que vio a Harry Potter parado frente a la entrada de su casa.
Harry también se quedó mudo, frente a él se encontraba la mujer que más amaba en el mundo, vestida de un conjunto muy formal de color gris que le hacia ver mayor y con una trenza tan apretada que Harry le recordó la profesora McGonagall.
Ella no parecía muy contenta de verlo, por el contrario estaba pálida, muy pálida tanto que parecía que el color había huido totalmente de su rostro. Su boca estaba ligeramente abierta y sus ojos se agrandaron de impresión.
-eh… ¡Hola! Supongo – dijo Harry tratando de esbozar una sonrisa – Espero no llegar en un mal momento.
Hermione abrió y cerró la boca seguidamente como un pez fuera del agua, luego llevó una mano sobre su pecho, la expresión de asombro no había cambiado en lo absoluto.
-¿Harry? – dijo con voz vacilante.
-El mismo – respondió
-¡Que haces aquí! ¿Cómo me encontraste? – chilló la Joven.
Harry llegó a imaginar aquella reacción por parte de Hermione, pero jamás la mirada de pánico que le dirigía en aquel momento.
-Te he estado buscando y lo sabes, hasta ahora habías logrado huir de mí… Creo que tenemos muchas cosas por hablar.
Hermione seguía con los ojos sumamente abiertos y la expresión horrorizada.
-No puedo hablar contigo… - Hermione lanzó una rápida mirada al interior de su casa luego salió al pasillo cerrando la puerta tras de si aunque sin asegurarla - … No aquí.
Harry la observó con el cejo fruncido, la expresión de suplica en el rostro de la joven y sus actos le hacían confirmar que efectivamente algo ocultaba.
-No voy a moverme de aquí a menos que vayas conmigo. No permitiré que huyas nuevamente – dijo Harry con rudeza.
-¡Ahora no puedo! - Exclamó Hermione con voz aguda - ¡Por favor Harry! Te juro que no iré a ninguna parte ¿Por qué no hablamos mañana?, puedes decirme donde te hospedas y yo…
-¡No! – Bramó Harry no por rabia, más bien por el intenso deseo de atraer la atención de aquel que se escondía tras la puerta – Hablaremos ahora.
-¡Harry por favor! Entiende que…
Hermione se interrumpió y desvió la mirada hacia la puerta que volvía a abrirse. Harry estaba preparado para encarar al hombre que aparecería bajo el marco de la puerta en cualquier momento pero jamás imaginó que ese hombre midiera escasamente un metro de estatura, llevara un biberón aferrado a la mano derecha y pareciera una copia miniaturizada de su amigo Ron.
-¿Mamá?
"¡Mamá! ¡Mamá!" repitió Harry en su mente. El horror que había visto en los ojos de Hermione ahora se instalaba en los suyos ¡No puede ser! ¡Esto no puede estar pasando!
Hermione corrió hacia el niño bajando su cuerpo hasta quedar a su altura.
-Entra a casa hijo – le dijo acariciando suavemente su melena roja – No es nada… enseguida estoy contigo.
El niño asintió sin decir nada más y luego se internó nuevamente en la casa. Hermione se puso de pie y cerró la puerta. Mantuvo su mano fija en el picaporte sin atreverse a observar a Harry.
Ninguno de los dos se atrevió a hablar. Hermione estaba muy asustada para hacerlo y Harry demasiado anonadado. Era más de lo que hubiese podido esperar. Al contemplar la posibilidad que ella estuviese casada también había contemplado la idea de un hijo pero jamás ni en sus más remotas fantasías se imaginó que su hijo fuese también hijo de Ron, era obvio el pequeño era la viva imagen de su amigo pelirrojo, imposible negarlo, imposible ocultarlo "¡Diablos!" Ahora lo entendía todo.
-Quisiera ver nuevamente al pequeño…
Hermione no se había girado y no lo hizo al escuchar la voz de Harry.
-Mi hijo no es un animal de exhibición.
-No quise decir eso – agregó Harry con un tono aparentemente apaciguador – Es hijo de Ron… ¿no es así?
Hermione lanzó un hipido que parecía llevar contenido mucho tiempo y su cuerpo lo acompañó con una leve convulsión, la mano que había estado reposando sobre el pomo ahora tapaba su boca para evitar que el sonido del llanto se pudiese escuchar. Harry no necesitó nada más para confirmar su sospecha "el pequeño era hijo de Ron".
Harry se acercó con paso seguro y apoyó sus dos manos en los hombros de la joven pero no dijo nada. Hermione siguió ahogando su llanto sin atreverse a mirarlo. Harry bajó sus manos para enredarlas en la cintura de la joven pegando su pecho a la espalda de ella y apoyando su barbilla a un costado del rostro de la joven.
Hermione no pudo contenerse más y giró su cuerpo dentro del abrazo consolador de Harry. Enterró el rostro en el pecho del joven mientras él le aferraba aun más con sus brazos. De un momento a otro una cuantas lágrimas también brotaron de sus ojos.
-Lo… siento… tanto…Lo siento tanto Harry… - a Hermione se le dificultaba hablar, su voz no sonaba clara y las constantes y profundos hipidos le impedían hablar con continuidad.
Harry no dijo nada pero con una de sus manos acarició el largo cabello trenzado de la joven, no sabia que decir aun estaba conmocionado, nada era lo que esperaba, nada estaba saliendo como el deseaba.
Poco a poco los hipidos y las convulsiones fueron mermando aunque eso no significaba que Hermione se encontrase mejor. La joven se alejó un poco de su cuerpo y Harry suavizó la fuerza que su abrazo ejercía. Hermione no había levantado el rostro y parecía no quería hacerlo.
Harry se sintió estúpido, no sabia exactamente que decir o talvez no era capaz de hablar, solo atinó a tomar con una de sus manos la barbilla de ella y elevare el rostro para poder contemplarla. La visión de un alma triste le partió el corazón. Hermione tenía el rostro literalmente bañado en lágrimas, los parpados se mostraban hinchados y sus ojos se mostraban brillantes por las lágrimas y opacados por la tristeza.
También Harry se sintió triste, frustrado e inútil al no saber que decir para lograr aliviar su dolor y entonces hizo lo único que se le vino a la mente o mejor lo único que sedeaba desde hace mucho tiempo: la besó, al principio su mano se mantuvo en la barbilla consiguiendo que el contacto de su labios fuera ínfimo y hasta demasiado tímido al menos hasta que Hermione llevó sus manos al cuello y él a su cintura logrando un mayor contacto de sus cuerpo y de sus bocas.
Harry ladeó la cabeza para lograr una mayor intimidad y Hermione le respondió con un gemido ahogado que brotó de su garganta cuando el saboreó el interior con su lengua. El joven mago suspiró dentro del beso y apretó el cuerpo de Hermione al suyo era increíble como todas sus terminaciones nerviosas reaccionaban ante su proximidad y cuando se refería a todas eran ¡todas! Sin embargo, esas sensaciones dieron paso al desasosiego cuando un sabor salado se coló entre los labios hasta su lengua: Hermione lloraba de nuevo. Se separó con dificultad para observarle, los labios de la joven se curvaron en una sonrisa, pero de sus ojos no paraba de brotar lágrimas.
-Lo siento – dijo con voz rasposa mientras se secaba el rostro – Estoy algo susceptible.
Harry sabía que su llanto poco tenía que ver con su susceptibilidad.
-Aun… Aun quieres hablar – preguntó temerosa.
Harry asintió sin pensarlo.
-¿Quieres pasar? – preguntó mientras se alejaba de su cuerpo y abría la puerta extendiendo su brazo a modo de invitación.
Harry la soltó aunque no deseaba hacerlo y Hermione se hizo a un lado para dejarle entrar. El joven mago se detuvo para esperar a Hermione quien cerraba y echaba los seguros a la entrada, observó el corto pasillo que se extendía ante sus ojos. La casa no contaba con vestíbulo pero si con un clásico perchero de madera empotrado a un lado de la puerta donde Hermione colgó su chaqueta una vez el se la hubo entregado. Unos metros más adelante podía verse el inicio de una escalera iluminada por las luces provenientes del segundo piso. Antes de llegar a la escalera, en el lado derecho del pasillo había una habitación que hacia las veces de sala, la luz blanca emanada desde el interior iluminaba el pasillo. Hermione lo condujo hasta allí.
La habitación era amplia y muy sencilla, frente a la entrada había un mueble de madera que aproximadamente media metro y medio de alto contaba con cuatro divisiones cubiertas por vidrios corredizos que protegían cientos de libros, organizados en su interior, del polvo y muy seguramente de las inquietas manos del hijo de Hermione. Junto a este mueble se hallaba una mesa alta de tres divisiones en las cuales se encontraban una que otra decoración además de fotografías muggles cuyos protagonistas eran Hermione y su hijo, sobre la mesa estaba el televisor encendido.
Sillones de una plaza se ubicaban contra las paredes laterales decoradas con cuadros de arte abstracto. En el centro una pequeña mesa sobre la cual se posaba un florero de cristal transparente conteniendo tres cartuchos blancos que a Harry le parecieron naturales. Al lado de la entrada estaba un sofá de tres plazas y sobre el descansaba el pequeño pelirrojo. Harry se sintió impresionado por todos los detalles que había logrado captar antes de encontrar al niño.
Desde que le vio Harry no pudo despegar los ojos de él. Hermione se dio cuenta de ello y se apresuró a llegar hasta su hijo, se sentó en el borde del mueble y sonrió al ver la expresión serena del pequeño mientras dormía.
-Esta dormido – dijo con voz susurrante mientras acariciaba uno de sus costados – Puedes tomar asiento mientras le llevó a su cuarto.
Harry asintió y se hizo a un lado cuando la joven pasó con el niño en brazos. Sobre el sillón había quedado olvidado el biberón con algunos residuos de leche, lo tomó y lo observó fijamente como si el pudiese darle respuesta a todas las dudas que en aquel momento se formaban en su mente. Hermione llegó segundos después, Harry no se había sentado y aun observaba el biberón como un objeto extraño e increíblemente complejo.
-Ughm…
El joven dio un respingo. Concentrado como estaba en sus cavilaciones no se había percatado de la repentina presencia de la joven.
Hermione sonrió divertida ante el respingo – Siento haberte asustado – le dijo mientras le tendía la mano para recibir el biberón – Puedes sentarte Harry, voy a llevar esto a la cocina.
Harry asintió y por primera vez se fijó en la entrada lateral de la sala que probablemente conducía a la cocina. Tomó asiento en el sillón de tres plazas que antes había estado ocupando el pequeño. Respiró hondo y ruidosamente para hacer algo diferente a acumular los nervios que en ese momento le invadían.
-Ya estoy aquí – dijo Hermione con una sonrisa, en sus manos traía un paño blanco con el cual se secaba las manos. Permaneció de pie a un lado del mueble moviéndole paño de una mano a otra a pesar que ya estaban completamente secas.
Harry notó que también ella estaba nerviosa ¡Que tontería! Si se conocían desde niños, habían sido amigos, confidentes, novios, amantes y ahora no sabían como iniciar aquella conversación. Bueno había que admitir que la situación no era para nada común.
-Siéntate – dijo Harry palmeando el asiento a su lado izquierdo. Había decidido dar el primer paso después de todo no debía ser nada fácil para ella.
Hermione obedeció su petición aunque con inseguridad, para tristeza de Harry ella no dirigió su mirada hacia él, le hubiese gustado que lo hiciera así podría hacerse alguna idea de lo que cruzaba su mente en ese momento.
Harry giró su cuerpo flexionando su pierna derecha sobre el asiento del sillón - Te he extrañado ¿sabes? – las palabras salieron de su boca por si solas al contemplar su rígido perfil "Bella" fue la única palabra que acudió a su mente.
Hermione detuvo el movimiento del paño y dirigió su mirada al suelo pero no agregó nada.
-No te imaginas la alegría que sentí cuando la lechuza de Hogwarts logró encontrarte… viajé a los pocos días pero cuando llegué a tu casa ya te habías marchado y nadie supo darme razón de ti…
La joven contuvo el aliento y continuo en silencio, su vista seguía anclada en el suelo de la casa.
-Me hiciste recorrer media Europa, cada vez que la lechuza te encontraba tú huías… Eres muy rápida ¿lo sabias? – Harry lanzó un resoplido antes de continuar -…No quiero que pienses que te estoy reprochado algo… en su momento lo hice pero ahora… te comprendo o creo comprenderte… ¿No vas a decir nada?
Hermione tardó unos segundos en responder – No se que decir… ¿Qué quieres que diga? – acompañó su respuesta con un encogimiento de hombros y una sarcástica sonrisa.
Harry atrapó una de sus manos entre las suyas lo que provocó que ella por fin le mirase – quiero conocer la historia, quiero que tu me la cuentes, quiero que cubras todos mis ¿Por qué?
Hermione suspiró y obligó a Harry a liberar su mano, fijó su mirada en un punto inexistente de la pared que tenia enfrente, en realidad tenia su mirada fija en los recuerdos de un pasado no tan lejano – Te pido que no me interrumpas mientras habló, si quieres saber toda la verdad es mejor que te dediques a escucharme ¿De acuerdo?
Harry asintió y aunque Hermione no quiso ver su rostro supo que él estaba de acuerdo.
-No puedo negarte que iniciar una relación con Ron me hizo sentir la chica más feliz del mundo… lo esperé por tanto tiempo y deseé que así fuese con tantas ansias que cuando al fin sucedió no cabía en mi la dicha…
Harry quiso decir "Lo se, yo estuve allí para verlo" pero se abstuvo.
-…fue una maravillosa relación, Ron era un novio complaciente, tierno, amoroso…fue todo para mi y me atrevería a decir que también signifiqué mucho en su vida… Ron fue muy especial para mí.
"Lo se, fue el primer hombre en tu vida, el primero que te hizo sentir mujer" Harry aun recordaba la magnifica expresión de satisfacción y regocijo que Ron exhibió durante mucho tiempo cada vez que recordaba aquella noche.
-Pero no todo es para siempre y poco a poco la relación se fue deteriorando hasta que finalmente creímos que había muerto, los dos decidimos dejarlo antes que se viera afectado el sentimiento de amistad que todavía nos unía… tu fuiste testigo de ello.
Harry asintió con la cabeza a pesar que ella no le dirigía mirada alguna.
-Después llegaste tú, habías roto con Ginny y Ron se había ido de viaje, te quedaste en casa conmigo, hiciste las veces de amigo, confidente y aliado, estabas atravesando por la misma situación… los dos terminamos relaciones que significaron mucho pero que en aquel momento no sabíamos como y porque habían llegado a ese punto… Te mudaste a mi casa y meses después que Ron regresara estábamos juntos…
"La cotidianidad me acercó a ti, no creas que fue sencillo aceptar que te veía como algo más que un amiga, no creas que fue sencillo darme cuenta como de pronto admiraba no solo tu inteligencia, tu estilo o tu forma de ser, también me entretenía con la voluptuosidad de tus formas, las curvas que formaban tu feminidad y como crecía en mi el irrefrenable deseo de enterrar mi boca en la piel de tus piernas y mas allá… si tu lo permitías"
-…fue lo mejor que me pudo pasar en la vida. Cuando tuve cabeza para poder comparar estas dos etapas me di cuenta que contigo todo era mucho mejor, me sentía más feliz, más plena, más tranquila y segura… Era perfecto… hasta que…
"Te termine"
-Me terminaste, no puedo negar que lo esperaba, llevabas semanas distante, frió, rígido…
"Pensé que lo que sentía por ti ya se había acabado…"
-…Yo lo acepté diciendo que estaba de acuerdo pero no era cierto, yo te amaba aun y me dolió terriblemente tu rechazo…
"Lo vi en tus ojos aquel día… No sabes como me arrepiento de ello"
-Un día, semanas después de tu partida Ron vino a visitarme, me confesó lo mucho que aun me amaba y lo arrepentido que se sentía por haberme dejado, dijo que había sido un tonto y que hace mucho tiempo se había dado cuenta de ello pero no se atrevía a decírmelo porque estaba contigo…salimos nuevamente.
"Y yo sentí celos"
-Estábamos probando… Yo fui sincera al confesarle que aun te quería, pero Ron pensaba que lo que habíamos tenido era mucho más fuerte aun. Se comportó como un príncipe, fue galante, paciente, romántico y tierno, finalmente un día…lo hicimos, mentiría si te digo que no me gustó, que fue desagradable…porque no lo fue, pero… no fue como cuando estaba contigo…
Harry sintió como su pecho se inflaba lleno de orgullo viril.
-…faltaba algo…Se repitió dos veces más aquella misma semana, Ron no cabía en la dicha, realmente me amaba pero yo ya no le amaba a él. La tercera vez que estuvimos juntos me di cuenta de ello, lo que hacia falta en nuestros encuentros era amor y desgraciadamente tú te habías llevado todo el que estaba dispuesta a dar…
Harry nunca había deseado tanto a Hermione como lo estaba haciendo en aquel momento, el hecho que ella le confesara sus sentimientos hacia él se estaba convirtiendo en el mejor afrodisíaco.
-Le dije a Ron que no podía seguir… que no estaba segura de nada y temía poder hacerle daño si continuábamos así. El se mostró triste pero decidido, me dijo que aquello solo eran temores normales por lo que había sucedido con nuestra relación la primera vez, la forma como sentimos que el amor se acababa…dijo que durante nuestros encuentros sintió que el amor continuaba allí…
Hermione se interrumpió mientras encogía su cuerpo y llevaba una mano a su boca para evitar que un ruidoso sollozo saliera de allí. Harry quiso abrazarla pero ella no lo permitió.
-No fui capaz de decirle… No pude decirle a Ron que mientras lo hacíamos yo pensaba en ti.
Aquello cayó como un balde de agua helada para Harry y también para Hermione quien nunca había dicho aquello en voz alta.
-Luego…luego volviste tu, y yo me sentí la mujer mas feliz del mundo cuando te vi aparecer en la oficina del ministerio con aquel ramo de flores que a pesar de saber que no me gustaba lo habías llevado porque te encantaba llevarme la contraria…Me pediste perdón y me dijiste que aun me querías…
"Lo hice al saber que Ron y tu ya no lo estaban intentando… Nunca te confesé el miedo que sentí al pensar que tu y el iban a regresar… Me di cuenta que nunca debí alegarme de ti"
-…Y yo iba a decirte que sentía lo mismo pero…
"Llegó Ron"
-Entró Ron cuando estaba a punto de besarte, se golpearon, se dijeron cosas ofensivas y ninguno estaba dispuesto a escuchar lo que yo tenía por decir…
"Eso fue un error"
-Desde ese día todo empeoró… ninguno de lo dos quería dejarme sola pero tampoco se soportaban entre ustedes, ninguno parecía dispuesto a aceptar mis decisiones y no me di cuenta en que momento habían pactado que el vencedor seria quien ganara a los golpes o a las varitas que en su momento también llegaron a utilizar…
"fui un idiota, no sabes lo mucho que me arrepiento por haberme comportado de esa manera"
-…para mi fue terrible visitarlos en Sanmungo aquel día después de la tremenda disputa que habían tenido, fue entonces cuando me planteé la posibilidad de alejarme, pero entonces enfermé…
"Y ninguno de los dos pudo percatarse de ello porque estábamos demasiado ocupados en nuestra querellas"
-Empeoré con los días, me sentía muy mal, no quería comer, vomitaba con facilidad y los mareos estaban a la orden del día… Fui a Sanmungo y entonces…descubrí que estaba embarazada de tres meses, el padre era Ron…
Harry sintió como una espina se clavaba entre ellos, una espina que les separaba.
-…no supe que hacer, no amaba a Ron y mucho menos iba a estar con él por el bebe…quería estar contigo pero Ron jamás lo permitiría… no ahora que había un niño de por medio… Me fui, admito que fue muy cobarde de mi parte, pero fue la mejor opción que pude hallar, quería estar tranquila, tener un embarazo en calma…y eso fue lo que ocurrió. Llegué a pensar que podía regresar tiempo después con el bebe y decir que él padre no lo conocían, pero no conté con la fuerza genética de los Weasley… No fui capaz de volver y decidí perderme, no quería ser encontrada…desaparecí.
"Sin embargo regresaste"
-Un día vi el anuncio de la boda de Ginny en la portada de Corazón de Bruja…le escribí y ella envió una invitación además de una carta donde me decía lo feliz que se sentía por saber nuevamente de mi… Y viaje a Londres y te ví y te quise y te quiero.
Por fin Hermione había vuelto su mirada hacia él y ahora lo observa expectante con ojos brillantes que rogaban por comprensión y aceptación.
Pero Harry solo se le ocurrió decir – Lastima que solo me quieras… porque yo a ti te amo.
Harry se tumbó sobre ella y se apoderó de su boca de una forma frenética, angustiosamente posesiva y deseosa. El cuerpo de Hermione le respondió de la misma manera pero su cabeza no, pronto tuvieron que detener el beso.
-No pude evitarlo – dijo Harry anhelante mientras le daba pequeños besos en lo labios – Pero quiero estar contigo y no me refiero solamente a lo mucho que te deseo en este momento, también quiero estar contigo para siempre.
-Yo también – confesó la castaña. Luego colocó las palmas de las manos abiertas sobre el pecho de él haciéndolo retroceder – Pero esta mi hijo.
Harry se irguió hasta quedar firmemente sentado – Lo se, quiero estar con tigo y con el niño, si lo permites yo puedo se su padre lo querré como si fuese mió.
Hermione lo miró impresionada - ¿Y Ron?
-Tú lo has querido ocultar, podemos seguir haciéndolo. El bebe, tú y yo.
La joven sintió como su corazón se llenaba de esperanza, pero no permitió que aquello la cegara - ¿estas dispuesto a ocultarte conmigo? lo cual seria sumamente difícil ya que todo el mundo te conoce al menos el mundo mágico, tendrías que volver al mundo muggle incluso me atrevería a indicar que lo mejor seria vivir en el campo ¿Harías todo ello por nosotros?
Harry no necesitó pensarlo mucho para responder – Haría lo que fuera para estar contigo.
Dentro de la garganta de Hermione un peso muerto se asentó "Contigo… no con ustedes", sin embargo decidió ignorarlo, Harry acababa de conocer a su hijo no era posible que llegase a amarlo tan rápido. "Pero si nunca llega a quererlo… si solo puede verlo como una sombra en nuestra vida" Hermione sacudió su mente para sacar de allí aquellos pensamientos.
-¿Te imaginas lo que dirá El Profeta? "Niño que vivió desaparece dejando una estela de bruma a su paso…" Ya puedo ver las caras de tus admiradoras – agregó con sorna.
Harry se encogió de hombros – No importa… no importa nada mientras tu estés conmigo.
Hermione se sintió mal por sentir la imperiosa necesidad de probar a Harry ahora que estaba comprometiéndose de aquella forma con ellos - ¿Quieres ver a James?
La confusión que reflejó el rostro de Harry la hizo reír con alegría – Mi hijo – agregó.
-¿Le has puesto James? – los ojos de Harry brillaron con orgullo.
Hermione se encogió de hombros y Harry sonrió.
-Me gustaría – respondió – pero no quiero perturbar su sueño.
-No lo harás – agregó la castaña mientras le tomaba la mano para guiarlo escaleras arriba.
La decoración del piso superior era similar al que acababan de abandonar, paredes igualmente blancas con puertas color hueso ubicadas a lado y lado de un largo pasillo alfombrado.
-Este es el estudio – le indicó Hermione abriendo la primera puerta a su izquierda.
Tal como lo esperaba Harry, cientos de libros tapizaban las cuatro paredes de aquel recinto, un escritorio y dos cómodos sillones ocupaban el espacio libre.
-Este es el baño de los visitantes - agregó abriendo la siguiente puerta a su derecha.
A Harry le gusto el color verde de los azulejos - ¡Muy amplio! – comentó sonriente
-Ya verás el de mi habitación es dos veces más grande – dijo Hermione sin pensar y Harry se prometió que lo vería muy a fondo pero que no lo haría solo.
-Esta es la habitación de James – comentó mientras abría la puerta ubicada diagonalmente al baño.
En una cama cubierta de barandales reposaba con tranquilidad el cuerpo del pequeño hijo de Hermione. Harry avanzó temeroso y Hermione tuvo que darle un empujón para que al fin alcanzara la cuna.
A Harry le pareció que era un pequeño bastante curioso – Es muy grande para su corta edad.
-Si, pero ten en cuenta lo alto que es Ron.
Harry sintió que el corazón se le encogía, el pequeño podría llevar el nombre de su padre y quizás algún día hasta pudiese decirle papá pero él nunca podría olvidar que Ron era el padre.
-Tienes razón es como ver a Ron en miniatura – agregó ocultando su amargura.
Hermione rió con una suavidad maternal mientras se inclinaba para acomodar la manta que cobijaba al niño – A veces cuando le veo no puedo evitar evocar a Ron.
La punzada de Harry se agudizo y no supo si era dolor o celos lo que causaba su intranquilidad -Y ¿Qué sientes cuando le recuerdas?
Hermione se irguió y le miró con tristeza – Que soy la peor mujer del mundo y que Ron no se merece lo que le estoy haciendo.
Harry la estrechó entre sus brazos y apoyó el mentón sobre su cabeza, no era tonto y el usar anteojos tampoco le hacia ciego, sabia que no iba a ser fácil vivir en aquella situación porque el también había sentido lo mismo cuando había visto al niño en la cuna "Es probable que nunca logremos vivir en paz"
Hermione se separó y le miró con ojos brillantes - ¿Tienes hambre? ¿Quieres que te prepare algo?
"Tengo hambre de ti" pensó Harry pero no lo dijo solo atinó a negar con la cabeza -¿Por qué no me muestras el resto de la casa?
La joven asintió y le llevó de la mano hasta su habitación, no sin antes dirigir una caricia y una tierna mirada a su hijo. La alcoba era más grande pero menos iluminada que la de James, Hermione encendió las luces y le mostró la habitación y también el baño. Lo que más gustó a Harry fue la tina, cabían cómodamente dos personas en ella.
-¿Te gusta? – preguntó con una sonrisa.
Harry no sabía si se refería a la habitación o a ella por lo que asintió y además agregó – sobre todo la cama, se ve muy cómoda.
Hermione rió y Harry no supo porque, talvez solo estaba feliz o simplemente le había causado gracia su comentario, sin embargo esto dejo de importarle cuando Hermione de un salto quedó parada sobre el colchón empezando a saltar sobre este.
Harry rió al verla - ¿Qué haces? – preguntó cómico.
-¡Salto!...no…quieres…saltar…conmigo- hablaba cada vez que sus pies descalzos tocaban el colchón.
Harry se subió y saltó con ella, rieron con alegría como dos niños en un día de juegos, a Harry se le antojó que aquello era un ejercicio enormemente desestresante, sus cuerpos chocaban de tanto en tanto y cada vez que lo hacían Harry sentía leves corrientes eléctricas en sus partes más sensibles.
De pronto Hermione dejó de saltar y se quedó mirándole con intensidad, Harry también se detuvo un tanto nervioso ante su repentina aptitud.
-¿Recuerdas lo que solíamos jugar cuando vivíamos juntos? – preguntó Hermione con voz susurrante.
Harry tragó saliva ruidosamente ¡claro que lo recordaba! Si algo le encantaba de esa chica era precisamente lo juguetona que había resultado ser, Hermione inventaba cada idea para encender su pasión y llevarla al límite, jugaba con él, con su libido, con su cuerpo y lo satisfacía enormemente, pero luego se encargaba que él le satisficiera también. El joven solo atinó a asentir con la cabeza.
-Harry… - balbuceo con sensualidad anhelante mientras daba pasos inseguros sobre el colchón, el joven mago sintió como este se hundía bajo su peso cuando ella le hubo alcanzado -…Hoy ha nacido en mi un enorme deseo.
Hermione llevó sus brazos al cuello de Harry y este no pudo evitar temblar bajo su contacto ella lo apretó a un mas y se puso en punta de pies para frotar su nariz sobre el varonil y ahora tensado cuello. Harry envolvió el menudo cuerpo por la cintura y lo apretó contra si.
-Lo que deseo… – dijo pegada a su oído - …es explorar todo tu cuerpo, que me dejes jugar con tu virilidad como solía hacerlo, deseo que aguantes todo lo que quiero hacer contigo y no me detendré hasta que lo permitas ¿me dejarás tocarte como a mí me agrada? – al final su voz sonaba como la de una chiquilla que pide sus dulces favoritos.
Harry no respondió con palabras, su cuerpo o más precisamente aquella parte de su entrepierna se tensó presa de la excitación y enseguida buscó los suaves y femeninos labios.
-¡Un momento! -exclamó Hermione deteniéndolo con las dos manos sobre el pecho – Quiero que te resistas.
Harry abrió los ojos como platos y luego cambio a una expresión más pícara, ese era su juego preferido. Se apartó de ella bajando de la cama observándola mientras ella imitaba sus movimientos.
-De modo que ¿me deseas? – indagó con una sonrisa de medio lado y los brazos cruzados a la altura del pecho.
-No más de lo que tú me deseas – respondió Hermione llevando una de sus manos al primer botón de su camisa.
-Necesito pruebas. Pruebas que demuestren lo que estas diciendo.
Hermione no esperaba menos y sonrió con sensualidad, se acercó a el depositando una mano sobre su pecho para obligarlo a retroceder hasta quedar sentado al borde su cama mientras su otra mano ya había desabrochado el primer botón de su camisa.
Hermione se fue desvistiendo poco a poco, sus ojos no se despegaron de la verde mirada que la contemplaba con alabanza y fascinación. Harry podía sentir la grandiosa sensación de poder que Hermione sentía en ese momento, lo sabía porque el mismo se la infundía, ella sabía que pronto lo tendría a su merced.
Pronto toda su ropa quedó esparcida por el suelo quedando aun la ropa interior, luego caminó con paso insinuante acercándose a Harry apoyó el pie sobre la cama en medio de las piernas de el joven quien ahora anhelaba saborear la descubierta piel de aquella pierna, Hermione movió el pie hasta dar contra la virilidad de Harry masajeándolo a antojo, el chico solo atinó a cerrar los ojos con fuerza mientras dejaba escapar un gemido, era un gesto descarado e intencional, y acabó con la resistencia de Harry. Gimió. Extendió el brazo para cerrar la mano sobre el trasero de Hermione, y la atrajo hacia él. La joven chocó contra el masculino cuerpo, y sus rodillas se deslizaron a cada lado de sus caderas.
Harry hundió la cara en el suave y oscuro valle formado entre los femeninos pechos trazando un camino húmedo que recorrió una y otra vez hasta que logró que ella rogara por que le besara los pechos y Harry no se negó, le despojó del sostén con asombrosa rapidez para después capturar uno de ellos con su boca, acarició el tierno botón con la punta de la lengua y luego deseó con todas sus fuerzas que todo el pecho entrase en su boca. Hermione jadeó cuando él intentó hacerlo, sin pensarlo arqueó el cuerpo para acercarlo más a Harry apresándolo por sus cabellos con fuerza en un gesto que aclamaba desesperadamente por más.
-Bésame – susurró con poca audibilidad.
Harry obedeció apoyando las manos en las mejillas, manos que poco a poco se fueron moviendo hasta adentrarse en sus cabellos y deshacer la trenza. Los labios de Hermione lo obligaron a abrir los suyos, y su lengua saboreó el interior de la boca, acariciando el paladar, los dientes, descubriendo cada uno de los secretos de sus bocas.
Harry se sintió abrumado por la pasión que su amante le proporcionaba, cayó sobre la cama, llevándola consigo, y ahora su boca la devoraba. Harry rodó rápidamente, presionado con el bulto duro de su virilidad entre las piernas de Hermione; y el pulso de ambos se aceleró. Las manos de Hermione apretaron las caderas de Harry para acercarlas todavía más. Pero era poco satisfactorio porque Harry aun conservaba sus ropas se quitó las prendas con demasiada prisa, tanta que rasgó la camisa. Hermione rió ante su desespero.
-Debes… resistirte Harry… ¿Lo recuerdas? – dijo ella entre jadeos.
-Has ganado, no puedo resistirme… te deseo y te deseo ahora.
La prenda inferior de Hermione también fue rasgada y antes que ella pudiese preverlo la boca de Harry se adueñaba de su intimidad, saboreando, probando, llevándola hasta límites insospechados de placer. Los dedos de Hermione se habían hundido en los cabellos azabaches de Harry lo hacia por que necesitaba un apoyo un amarre, pues sus sentidos perturbados estaban fueran de control
Gimió cuando Harry la dejó para cubrirla mejor, y para acomodarse a su cuerpo desnudo ante él. Sus ojos la taladraron, y después sus manos reemplazaron lo que su boca hacia, arrancado jadeos de excitación y desespero.
-¡Por favor Harry, te necesito ahora!
Harry sintió con el cuerpo de ella se aflojaba ante la cercanía de sus órganos. Las sensaciones eran exquisitas. Harry la cubrió y pronto sintió la calidez que aquella húmeda cueva le brindaba a su grueso órgano que se deslizaba lenta pero fácil mente en la tibieza femenina.
Hermione abrió los ojos y le miró sorprendida, Harry estaba sobre ella con los brazos completamente extendidos, de modo que el único lugar en que la tocaba era precisamente por donde se hallaban unidos, Harry sabia que le gustaba ver como se introducía en ella y de esa forma le daba una excelente visión. Jadearon intensamente, unidos por el placer que mutuamente se proporcionaban, se besaron, saborearon las salinas gotas de sudor que sus cuerpos desprendían, se entregaron al desenfreno de sus pasiones.
Hermione gritó en la culminación que llegó antes que la de él y Harry se desplomó sobre ella cuando también él alcanzó el orgasmo. La besó en los labios sin haber salido de ella, Hermione tenia las piernas a su alrededor presionando sobre las nalgas para evitar que el la abandonase.
-Ha…sido…increíble – jadeo sobre su oído.
Hermione solo pudo sonreír presa de la satisfacción. Continuaron en silencio tratando de acompasar mutuamente sus respiraciones. Harry trató nuevamente salir de Hermione pero ella lo impidió.
-Me gusta sentirte dentro.
Harry no necesitó más aliciente para que su miembro volviera a crecer, cuando Hermione se percató de ello le hizo salir arrancando un profundo jadeo de Harry.
-Ahora me toca a mi – le dijo suavecito muy cerca de su oreja.
La virilidad de Harry se inflamó rápidamente y Hermione fingió sentirse intricada por aquel hecho, luego como la cosa más natural del mundo cerró la mano alrededor de aquel miembro.
-Deseo besar cada parte de tu cuerpo – dijo mientras se inclinó para lamer un pezón masculino.
El aspiró con fuerza antes de gemir: -Hermione... no hagas... –su voz sonó sumamente entrecortada, con esfuerzo trató de apartarla; pero Hermione tenia ventaja sobre su juego, conocía el cuerpo de Harry y todos aquellos puntos que le volvían loco, se aferró con fuerza a él y atacó el otro pezón
-Basta, o no podré aguantar mucho dentro de ti.
-No me importa…después nos encargaremos de e…
Antes que Hermione terminara su frase, Harry se encontraba dentro de ella, penetrándola con fuerza e insistencia jadeaba con los ojos cerrados y lanzaba bufidos de desesperación, mostraba un deseo tan impetuoso de poseerla que poco minutos después los dos estaban llegando nuevamente al clímax. Harry nunca se había sentido tan pleno en toda su vida.
Pero la noche aún no había concluido Hermione estaba decida a alcanzar aquello que los había zambullido en esa aleada satisfacción sensual. Harry también lo sabia y trató de complacerla pero su cuerpo no resistió las caricias que le proporcionaban, le hizo el amor una vez más y Hermione quiso mostrarse enojada ante su falta de colaboración, por lo que Harry se vio obligado a abrir los muslos de la joven con sus manos, lo hizo de una forma poco delicada, pero a ella no le importó, nada le importaba sólo aquel deseo creciente de ser poseída por el hombre que se disponía a penetrarla.
Cuando Harry tuvo la certeza que se necesitaría un milagro reavivar su virilidad permitió que Hermione jugara con su cuerpo, pero el hombre estaba equivocado al medir su propia capacidad de agotamiento, no pudo permanecer quieto mucho tiempo para beneficio y frustración de Hermione.
Dos veces trató de satisfacerse con el cuerpo de Harry y por supuesto con su propia desesperación, y en cada oportunidad, cuando finalmente no pudo aguantarse y perdió el control, la poseyó como un salvaje. Ella había besado y saboreado el cuello, moviéndose lentamente para luego descender hacia los hombros y los brazos, introduciendo uno a uno los grandes dedos en su boca, atravesó el pecho dejando tras de si una estela húmeda, Hermione deseaba lamer y saborear cada centímetro del cuerpo de Harry, pero no había avanzado más allá del vientre cuando él la arrojó sobre la cama y la penetró hondamente. Sólo cuando él estuvo en los límites de su capacidad física ella logró llevar a cabo sus deseos, logrando que Harry lanzara los sonidos más intensos nacidos del placer.
-¡Hermione!…. ¡Hermione!… ¡por favor!
Harry jadeaba de forma brutal pero eso no parecía mermar el ímpetu que Hermione ejercía en sus caricias y besos. Cuando la joven consideró que Harry estaba completamente listo trepó sobre él dejándose caer sobre su virilidad que yacía completamente erguida y dispuesta para ella.
Harry posó las manos sobre las caderas mientras ella subía y bajaba frenéticamente, el sudor perlado formaba canales de agua salada entre sus pechos que se oscilaban al ritmo de los movimientos.
-¡No puedo! – Gritó con abandono - ¡Es demasiado!
Los ojos castaños se cerraron con fuerza y el labio inferior se vio apresado entre los dientes, el cuerpo convulsionó entre oleadas de placer y pronto una humedad insólita envolvió el órgano que tanto placer le estaba proporcionaba.
Harry no necesitó mucho esfuerzo para alcanzar la cumbre, tener frente a sus ojos a Hermione en aquel estado fue suficiente estimulo para dar dos embestidas más antes de derramar su ímpetu en el interior de ella.
-¿Ya estas satisfecha? – le preguntó Harry con dificultad
Hermione se fue desmoronando poco a poco hasta que ya no pudo sostenerse, Harry la atrapó en un abrazo y la ayudó a acomodarse a su lado.
-Ha sido lo más maravilloso que hemos hecho – le dijo al oído – no sabes en este momento lo mucho que agradezco tu amor…Te amo bonita.
Harry la observó a los ojos para regodearse de su expresión, pero Hermione los tenia cerrados, la zarandeo con el deseo que ella le dijera que también le amaba, pero la joven no reaccionó, Harry sonrió con petulancia, Hermione se había desmayado, el joven no se preocupó ya había pasado en otros momentos. Harry la envolvió entre sus brazos apenas sus manos se juntaron para cerrar el abrazo quedó profundamente dormido.
El despertar de Harry no fue como el esperaba había tenido una pesadilla, un horrible sueño que involucraba a Ron, Hermione, James y él. Harry se levantó con la garganta seca y pese a la maravillosa noche anterior, la felicidad parecía haber huido y la desolación cobijaba su corazón y en su mente. Estaba angustiado. Angustiado y sumamente triste. Ron, en ese momento solo podía pensar en él y en lo que estaba haciendo
Harry había imaginado encontrar a Hermione dormida a su lado pero la joven se había levantado temprano para dar el primer biberón a James. Verla con aquel aspecto maternal era algo a lo cual tendría que acostumbrarse, ahora no estaba sola, estaba con un niño, con el hijo de Ron su mejor amigo aquel con el que siempre había podido contar, su mano derecha y a veces su izquierda, aquel que se había hecho a un lado para que él y Hermione estuviesen juntos.
Hermione sonrió cuando le vio entrar en la habitación.
-Le gusta que su primera leche se la de yo, es algo caprichoso.
"Como su padre" Pensó Harry mientras observaba como el niño bebía de su biberón y jugaba con sus pies al mismo tiempo. Hermione se percató de la extraña expresión que exhibía su rostro
-¿Pasa algo? – preguntó disimulando la angustia.
Harry la observó en silencio antes de responder – Hermione, tú sabes que te amo y que nunca dejaría que te alejaras de mí pero… tenemos que hablar.
Hermione asintió mientras una extraña palidez invadía su rostro producto de la angustia que se había desatado en su interior, la misma que ahora Harry sentía mientras sus manos sudaban y trataba de pensar con claridad las palabras que ahora debía decir.
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Aquí esta el capitulo espero que les haya gustado, por favor no olviden dejar su review.
Nos leeremos pronto…
LilythWH.
