Hola. Como dije ahora subiré más seguido para terminar la historia que ya falta poco :D Espero que los siguientes capítulos sean de su agrado y como podrán ver he cambiado el titulo de los capítulos para que los identifiquen mejor y porque lo tenía planeado desde el principio, pero no lo había hecho.

Gracias por leer y comentar.


POV Santana

"Estás bien, bien" – dije tirándome en la arena junto a ella.

"S… Sam" – tosió más agua e intento incorporarse, volvió a caer en la arena escupiendo más agua.

La encontré flotando sobre un enorme trozo de madera, estaba casi inconsciente. Clemence y yo tardamos más de una hora para encontrarla, pero no encontramos a nadie más, había otro par de cuerpos flotantes, pero muertos y ninguno de ellos era Sam. Si el rubio también tenía los grilletes con su hermana, dudaba mucho que hubiera sobrevivido.

"Estas herida Quinn, ya basta" – Lindsay estaba llorando, abrazó a mi rubia amiga mientras esta se volvía a levantar sin poder sostenerse.

Llevamos a Quinn a un hotel de Emma, mi amiga tenía algunas quemaduras, pero la verdadera herida preocupante era en el abdomen. Un doctor la reviso e hizo lo que pudo para que sanara, de todas formas mi amiga no despertó entonces, el doctor dijo que lo mejor era dejarla descansar.

Tardamos unas cuantas horas en quitar los grilletes de las manos de Lindsay, las cadenas las habíamos roto desde el puerto, pero los grilletes no se podían romper así como así. Las muñecas de la morena estaban sangrando cuando al fin logramos quitarle esas porquerías, luego ella también se fue a dormir.

"Ya se durmió" – nos dijo Clemence cuando bajo al bar, Emma y yo estábamos tomando café, eran cerca de las cinco de la mañana.

"Elena también" – dijo Emma, le sirvió una taza a la francesa.

"Los intercomunicadores no servían" – dije recordando todo.

"Fue un error de sintonía" – aclaro la inglesa – "Quinn y yo teníamos la misma sintonía, tú y Clemence tenían otra"

"Pude ayudarle a liberar a Sam" – recordé que no estaba haciendo nada en ese momento. Reí amargamente – "¿Cómo esta Lindsay?"

"No lo sé" – contesto la rubia – "No quiere hablarme, quería dormir al lado de Luca… digo Quinn. La convencí que de la dejara descansar, pero no me dijo nada en si"

"Máximo quería que todos muriéramos ahí" – la inglesa estaba temblando – "Todos, no lo entiendo, ¿Por qué también sus nietos?"

"Sam lo traicionó" – dije – "En la cabina del timón encontré algunos documentos interesantes, como que el barco se detuvo primero en otro muelle antes de llegar a Longsword, ahí debieron de bajar lo que tenían que bajar y nos enviaron la bomba solamente"

"¿Qué más?"

"Bueno no lo recuerdo, perdí todos los documentos cuando me tire al agua" – admití a mi pesar.

POV Marissa

"¡¿Qué?!" – no podía creerlo.

"Solo digo que lo pospongamos un poco" – me dijo Rachel.

Era tarde ese martes mientras mi prometida me decía que quería posponer nuestra boda, no sabía qué demonios se le había metido a esta chica, desde que habíamos llegado de la playa tenía ese semblante extraño. Pero no quería discutir, no había tomado mi medicamento en dos días y no sabía cuánto me podía salir de control.

"De acuerdo, como desees" – dije con todo el autocontrol que conocía – "Tengo que ir a trabajar, te veré… luego"

Ni siquiera me dio el beso habitual de despedida. El recorrido de la puerta del apartamento al ascensor jamás me pareció tan largo. Quería gritar, quería golpear cosas, pero me contuve con tan solo una patada al basurero del estacionamiento. Me subí a mi motocicleta y maneje hacia la noche que se cernía sobre mí. Emma había dicho a las 8:00 pm en el bar Cattown.

Pregunte por ella en la recepción, la chica me dio otras instrucciones que mi jefa le había dejado. Al parecer tenía que recoger a alguien antes de reunirme con ella en el hotel Marriage, el estúpido nombre del hotel me volvió hacer enojar. Deje mi motocicleta en el estacionamiento del bar y tome el auto que dejaron para mí, un hermoso Mercedes Benz negro. Esperaba que asistente personal no significara chofer.

Si la dirección era correcta, había llegado. Baje la ventanilla del auto y hable con el guardia para que me dejara pasar solo después de que checara mi identificación dos veces. Detuve el auto en la entrada de la casa, baje de él y toque la aldaba de la puerta. Una mujer rechoncha muy amable fue quien me invito a pasar y esperar mientras la persona que tenía que llevar bajaba a la estancia.

No fue una muy larga espera, la chica bajo las escaleras de dos en dos e incluso me adelanto en salir al exterior, la seguí de mala gana, le abrí la puerta para que pudiera sentarse atrás como buen pasajero, pero ella tomo el asiento de copiloto. En todo momento no la mire en realidad, solo me dedique a moverme automáticamente, ella tampoco me miraba, parecía sumida en su mundo. Conduje un par de cuadras en un silencio cómodo, aun seguía enojada y no quería que mi pasajera lo supiera, pero ella no pensaba lo mismo que yo.

"¿Eres de New York?" – me pregunto con un toque de inocencia que me hizo recordar a alguien.

"No" – conteste secamente, quería que entendiera que no quería hablar.

"Oh bueno, quería que alguien me llevara a recorrer la ciudad, la única gran ciudad que conozco es Londres" – suspiró. En ese momento sentí como algo frio recorrerme lentamente, intente mantener la vista en la carretera – "¿Conoces Londres?"

"N-No, n-nunca he… estado ahí" – balbucee a la desesperada, si ella lo notaba, y si su hermana lo sabia ¡Demonios! Debí haber hecho algunas relaciones lógicas y ahora lo pagaría caro.

"Ya veo" – ella seguía sin mirarme, estaba maravillada con las calles de New York. Quería decirle tantas cosas, sin tan solo no fuera lo que es – "Que lastima, Londres es una ciudad maravillosa"

No dijo nada más por un rato, luego se canso de mirar por la ventana. Después se dedico a mirarme detenidamente, no le hice mucho caso hasta que intento tocar mi rostro, le aparte la mano suavemente. Ella soltó un suspiro ahogado y supe que todo se había acabado.

"Marissa…" – dijo lentamente, sentía que ella quería llorar o tal vez fuera yo la que tenía un nudo en la garganta – "Te fuiste, tú me dejaste ¿Verdad?"

"Elena" – detuve el auto, el semáforo estaba en rojo – "Si, te dejé"

"No, no es verdad" – ella se inclino y tomo mi rostro entre sus manos – "Aun no sabes mentir"

"He mentido tanto que ya ni siquiera sé que es real y que no…" – mis palabras se vieron ahogadas por un beso demasiado inocente para interrumpirse.

Elena Gray, ¿Qué podía decir de ella? Yo tenía 16 cuando la conocí y ella tan solo 14, hace ya cuatro largos años. En esa época yo tenía el cabello corto y algunas personas me tomaban por varón. Mi madre había viajado a Inglaterra con su jefe y me había llevado con ella, nunca había salido de Lima, mucho menos del país. El jefe del jefe de mi madre era el señor Jean Poesy, fue entonces cuando conocí a Clemence, teníamos la misma edad y los mismos vicios. Elena en cambio era la vecina rara que nunca salía de casa, al parecer era una niña genio educada en casa y que a su corta edad ya estaba estudiando una carrera universitaria.

Yo no tenia nada que ver con ella, su casa era una de las mas lujosas de la zona y yo solo era la hija de la criada de la casa de enfrente, ella era un geniecito y yo estaba atrasada dos años en la escuela por mal comportamiento, terminaría la secundaria a los 20, mientras que ella ya era toda una Física a los 14. No teníamos nada que ver, pero eso no impidió que nos enamoráramos de ventana a ventana, de jardín a jardín y finalmente planeáramos escapar juntas, toda una historia romántica, supongo que igual y a Shakespeare le hubiéramos conmovido, pero a su hermano no.

Evan Gray tenía 20 años entonces; primero me intento hacer entender que Elena tenía que estudiar, que tenia un gran futuro por delante y una relación conmigo solo truncaría su camino. Cuando entendió que no desistiría de mi intento, hablo con el jefe de mi madre y nos mandaron de regreso a Lima, no pude despedirme y nunca encontré una forma de comunicarme, hubiera intentado volver a la isla, pero Evan me prometió que algo malo me pasaría si volvía. Mas tarde me resigne, pensé en las palabras de Evan y en que no seria buena para su hermana, creí esas palabras para no admitir mi derrota.

El sonido de la bocina de un auto fue lo que me saco de mi ensoñación, la aparte suavemente de mí y nos puse en marcha de nuevo. Elena se dedico a mirar por la ventana, pero no con la emoción del principio, sino con tristeza o eso sentí.

"Si tu hermana sabe que…" – intente decir.

"Lo sé"

POV Clemence

"No sabía sin confiar en ti o no" – le dije sinceramente.

"Acepte ayudarlas, creo que eso era una muestra clara de mi confianza" – dijo Emma notablemente molesta.

"Bueno si, pero aun así…"

"Nada, dime que mas me han estado ocultando" – me exigió mirándome directo a los ojos. Estábamos en el despacho de uno de sus hoteles.

"Nada mas, lo juro" – tercio Santana.

"¿Se dan cuenta de que tenemos a todos los herederos de las familias Pierce, Poesy y Fabray?" – su cara parecía contenta pero en sus ojos notaba miedo – "Podemos terminar su guerrita pacíficamente"

"Después de matar a nuestros padres claro" – dije incomoda, no quería pensar en eso, era cierto que me habían prácticamente abandonado, pero seguían siendo mis padres.

"Es el requisito básico si" – señaló Emma sin siquiera inmutarse.

Ahora a pensar como asesinar a mis padres, una cosa más en la lista de cosas preocupantes que tenía que tener en mi cabeza. Porque justo ahora tenía ese presentimiento de que Lindsay estaba enamorada de Quinn, tal vez solo fuera mi paranoia, pero la forma en que mi amado ángel miraba a aquella rubia me hacía dudar, además se pasaba todo el tiempo junto a su cama, mientras que conmigo apenas y hablaba. No sabía bien que era lo que pasaba por la cabeza de Lindsay, pero le daría tiempo.

"Emma, buenas noches" – dijo Elena entrando por la puerta con otra mujer, casi me atraganto con mi bebida cuando note que era Marissa.

"¿Qué tal mi nueva asistente personal?" – pregunto Emma saludando a su hermana con un beso en la mejilla.

"Bien, muy amable" – contesto la chica. La pelirroja y yo cruzamos las miradas por un segundo e hicimos un pacto de silencio. Mi querida Marissa estaba loca si creía que podía salirse con la suya, seguro que iba a terminar muerta.

"Perfecto, gracias por traer a mi hermana" – le dijo la inglesa mayor a Marissa quien solo asintió – "Supongo que podemos seguir con esta plática luego, quiero hablar con mi hermana a solas, si no les importa"

"Para nada" – dijo Santana tan inexpresiva como un hielo.

Las tres salimos del despacho dejando a las inglesas en su conversación, subimos al ascensor para bajar a la recepción. En cuanto las puertas se cerraron empuje a Marissa contra la pared del elevador.

"¡¿Estás Locas?! Te metiste en la boca del lobo" – le dije casi gritando.

"No me di cuenta, no hice las relaciones adecuadas, no lo pensé…"

"¡Es que tú nunca piensas!"

"¿Y ahora que hiciste pelirroja?" – pregunto Santana medio confundida.

"Enamorarme…"

"Corrección, enamorarte de la hija de un multimillonario narcotraficante" – dije, ya fastidiada de todo, iba a agregar algo mas, pero el ascensor abrió sus puertas y entro una mujer que bajo en el siguiente piso.

"Entonces ¿Rachel es la hija de un narcotraficante?"

"¿Qué? ¡No!, Elena, me enamore de Elena" – contesto la pelirroja, me quede callada.

"Pero… vas a casarte con Rachel ¿No?" – Santana comenzaba a enojarse o alegrarse, no sabría qué.

"Si, amo a Rachel…"

"¿También amas a Rachel? Deberías dejar algo para la competencia, ¿No te parece?" – creo que la latina comenzaba a molestarse.

"Tú no sabes nada, será mejor que cierres la boca" – la pelirroja se volvió hacia la latina y la señalo con el dedo.

"¿Has tomado tus medicamentos hoy?" – le pregunte tomándola por el brazo.

"¡Suéltame!" – me empujó, las puertas del ascensor se abrieron y fui a caer al pasillo de algún piso. Santana también salió del ascensor y ayudo a levantarme, mientras veía como la pelirroja se perdía detrás de las puertas del elevador.

POV Quinn

La segunda vez que desperté, estaba en una cama muy cómoda y la habitación no era blanca, así que no podía ser un hospital, tal vez fuera una casa. Por la ventana se podía notar que era bastante tarde, alguien me tenía tomada de la mano, era Lindsay, estaba dormida sobre su silla, se veía muy tierna.

"¿Cómo te sientes?" – me pregunto cuándo noto mis movimientos – "El doctor dijo que ya estabas muy bien, que solo necesitabas descansar"

"¿Y tú has descansado?" – le pregunte al notar sus ojeras.

"No he podido dormir muy bien" – admitió encogiéndose de hombros – "Quería estar a tu lado cuando despertaras"

"A mí también me hubiera gustado estar cuando despertaste" – le dije – "Creí que te perdería"

"Nunca me perderás…"

"Vaya ¡Despertaste!" – abrieron la puerta de golpe interrumpiendo nuestra conversación, era Santana y Clemence. La latina me abrazo suavemente.

"Deberías dormir un poco Lindsay" – dijo Clemence poniendo la mano en el hombro de mi amiga – "Te ves cansada"

"Estoy bien" – dijo secamente.

Se hizo un silencio algo incomodo en la habitación, mi amiga y yo seguíamos tomadas de la mano, la francesa tenia la mirada clavada en nuestras manos, Santana intentaba mirar por la ventana, yo no sabía que decir. Fue Clemence la que rompió con la situación incómoda al salir del cuarto.

"Me da mucho gusto que ya estés bien" – dijo Santana sentándose al lado de la cama – "Por si te lo preguntas, no, no estás secuestrada; estamos en un hotel de Emma Gray. Y si, ya sabe quién eres"

"¿Por qué se lo dijeron?" – mi mente aun no procesaba bien las cosas.

"Bueno fue más que obvio, cuando todas entramos en pánico en el muelle, todas te llamamos por tu nombre real y pues Emma solo tuvo que atar cabos" – la latina parecía cansada también – "Bueno, las dejo, nos vemos en la cena"

Santana salió de la habitación, otra vez se instalo el silencio, pero esta vez fue un silencio cómodo. De todas formas no duro mucho, porque mi amiga encendió el televisor. En las noticias mostraban un muelle en llamas y montones de escombros a la luz del día. No dijimos nada, fue que como si ese acontecimiento hubiera sido ajeno a nosotras.

"¿Quinn?" – dijo ella después de un rato – "Wow, es raro llamarte por ese nombre, éramos los mejores amigos, pero aun así ¿Por qué me lo ocultaste?"

"Fue una orden de mis padres, Santana solo lo sabía porque ella estaba en las mismas condiciones" – con un dolor tremendo en el vientre me incorpore en la cama, me recargue contra la cabecera para mirar mejor a mi amiga que con todo aun se veía increíblemente bella.

"Ya veo, me hubiera gustado saberlo" – se encogió de hombros – "Y las noches que dormimos juntas pudieron ser mas amenas"

"Lindsay lo intente" – juré, se me hizo un nudo en la garganta – "Hice todo lo que pude por él, pero…"

"Lo sé" – me interrumpió ella, sus ojos estaban llenos de lágrimas.

Soltó mi mano, se levanto de su asiento y pensé que se iba, pero no. Se inclino sobre mi cama y me beso. No la detuve, al contrario la atraje más hacia mí; su beso sabía a lágrimas, dolor y algo parecido al amor.

"Te amo Quinn, por favor dime que tú también" – su rostro estaba a centímetros del mío, sentía su aliento sobre mi cara y el sabor de sus labios seguía en mi boca.

"Te amo Lindsay" – me descubrí diciendo esas palabras, y la volví a besar.


(/odestafaberry)