Saint Seiya no me pertenece, sino a Masami Kurumada-sama.
Agradezco a rukia ne san y Kasumi Tsukagami por sus valiosos reviews, y les pido disculpas por tardar tanto en actualizar.
En fin espero que lo disfruten.
El dolor de una expiación
La primera vez
fue como si un martillo triturara mi corazón,
si es que alguna vez lo tuve
(puesto que ya no puedo recordarlo)
fue hasta ese momento que lo sentí,
era terriblemente desgarrador y lacerante
el luchar por un ápice de conciencia,
sentí como las garras de oscuridad se clavaban en mí
intentando con frenesí evitar mi huida.
Un último esfuerzo. Un grito de dolor.
Y ahí estaba libre al fin,
libre y preso. Hacia un destino fatal.
Esta vez pude hacerlo, con mis propias manos,
esta vez si fui yo.
Irónico, que a pesar de mi cuerpo herido
el sufrimiento había parado.
Valió la pena con tal de ver su rostro
y sentir por un momento sus suaves manos,
y una gota en mi cara que no era sangre
¿una lágrima? talvez...
La segunda vez
recibí el sentimiento con resignación,
otra vez con los grilletes atando mis pies.
Ni siquiera pude ser sincero ante mi reflejo
¡y eso fue de lo que más me arrepentí!
Aún así, continué luchando como un rebelde.
La ví otra vez, en el mismo lugar;
sentí que todo se movía suave, suavemente,
incluso yo, que no pude evitarlo,
cuando alcé mi mano era demasiado tarde.
Ví su sacrificio tan puro y casto
en comparación con el mío.
Y así con el dolor insoportable
seguí adelante, cargando con mi suplicio.
Tenía que terminar,
habíamos hecho lo que pudimos
el tiempo se había acabado para nosotros.
Ahora era tiempo de que una nueva generación
de guerreros protectores de Athena se levantara.
Me levanté una vez más intentando encontrar
un poco de fuerza en mi cuerpo tembloroso;
un haz de luz se coló en la oscura habitación
cegando por un momento mis ojos.
Entonces me di cuenta:
La maldición se deshacía, este era el fin.
Cerré los ojos y esperé.
De: Saga de Géminis
Espero que les haya gustado, espero su opinión :3
