Hola nuevamente!, regreso después de una larga ausencia pero aquí esta este nuevo capitulo. Quiero agradecer a las personas que leyeron y comentaron el primer capitulo de este fic y para una de ellas que me comento que le gustaba porque iba conforme a la serie... bueno, creo que entonces es bueno avisarte que aquí empiezan a cambiar varias cosas, también tengo la duda de meter alguna otra pareja mmm... no lo se pero si pueden comenten y dejen sus sugerencias de que les gustaría.
Bueno prosigamos... Glee y todos sus personajes (excepto Lia, ella es un personaje inventado por mi) pertenecen a sus respectivos dueños y los uso solo para divertirme y sin fines de lucro así que no me demanden!
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CAPITULO 2.- GUITARRA Y PIANO
Santana camino por el pasillo solitario de la Escuela Mckinley, estaba conciente de que eran horas de clase y que de hecho se estaba perdiendo Español, pero también estaba enterada de que aquella materia la compartía con Brittany y que usualmente se sentarían juntas para que la latina pudiera explicarle a su amiga que era lo que el maestro estaba intentando enseñarles, y era más que claro para ella que aun no estaba preparada para enfrentarse con la hermosa rubia.
Se detuvo frente a las puertas dobles del auditorio y entro sin tardanza, soltando un suspiro de alivio al ver el piano negro situado aun sobre el escenario.
Hacia un par de días habían tomado una clase del club Glee allí porque estaban ensayando algunos pasos de baile con ayuda de Mike y Brittany y a Rachel se le había ocurrido que seria una gran idea cantar alguna de las canciones de musicales que tanto le encantaban y demostrar -según ella- lo que era la excelencia en el canto, por ello le pidió a Brad que colocara el piano que tenían en el escenario y la acompañara en su presentación.
Se sentó en el banquillo, levanto la tapa de las teclas y empezó a tocar la melodía que más le gustaba y la primera que hubiera perfeccionado cuando iniciara con sus clases de piano siendo una niña pequeña, Sonata Claro de Luna. Cerró los ojos y dejo que sus dedos se movieran a su propio ritmo, le pareció increíble que después del tiempo que tenía de haber dejado de tocar sus manos aun recordaran cada una de las notas.
La melodía resonó por todo el lugar, llegando incluso a los rincones alejados y brindando con ella una melancolía inmensa; su mente y corazón se llenaron de recuerdos de la joven de la que se había enamorado y se permitió revivir los que eran felices, donde ambas estaban juntas, abrazadas, viendo alguna película o serie en la televisión sin ponerle importancia al mundo exterior; las veces en que habían tenido relaciones y que la morena –demasiado agotada como para moverse y regresar a su casa- se quedara en el cuarto de Brittany y despertara a la mañana siguiente para encontrarse con el hermoso espectáculo que era la chica al dormir; o incluso cuando hicieran un día de campo junto al lago que había cerca solo para poder ver a los patos y que el rostro de la rubia se iluminara con alegría.
La música fue disminuyendo hasta que termino completamente y la joven abrió sus ojos chocolate, ligeramente vidriosos y llenos de nostalgia y aquel dolor que se estaba haciendo su compañero constante; se quedó quieta acariciando las teclas blancas sin producir ningún sonido hasta que un ruido a su espalda llamo su atención y giro el rostro para encarar al intruso con su mejor mirada de maldita.
-Hola, lamento molestarte.
Se encontró con una chica alta, atlética, de cabello rubio oscuro casi castaño que le llegaba arriba de los hombros y le cubría parte de los ojos que eran de un hermoso color gris claro y parecían destellar con curiosidad y rebeldía; la joven se acerco unos pasos más con cuidado como temiendo la reacción de Santana y fue cuando pudo ver que vestía con unos jeans ajustados de color oscuro, una playera blanca de cuello en V, botas y una chaqueta militar gris, pero lo que llamo la atención de la morena fue la guitarra acústica roja que traía colgando a sus espaldas.
-¿Qué demonios haces aquí? –preguntó con tono frío y claramente molesta levantando todas sus defensas que habían estado bajas mientras recordaba a Brittany.
La rubia sonrió de lado y con una mano se llevo el mechón de cabello que le cubría la vista tras de la oreja y Santana tuvo que suprimir su asombro al ver sus ojos grises en toda su gloria.
-¡Hey, tranquila! –pidió levantando ambas manos en un gesto de rendición –formo parte de la banda… -para comprobarlo tomo el puente de la guitarra y la levantó para que pudiera verla mejor -estaba afinando mi guitarra cuando te escuche empezar a tocar y debo decir que eres muy talentosa –le dijo con una sonrisa y sus ojos brillaron de nuevo.
Santana se quedo de piedra al escuchar a la chica, ya eran dos las ocasiones en que no se había molestado en revisar si el auditorio estaba ocupado por alguien más y en ambas ocasiones la habían descubierto.
La joven guitarrista se acerco al ver la reacción sorprendida de su interlocutora e intento hablarle nuevamente.
-Se que debo estar molestándote pero… uhm… quería saber… si estabas mejor…
-¿Mejor? –preguntó la latina sin entender a lo que se refería la chica.
-Si, es que… te escuche cantar el otro día yyy… parecía que te sentías muy mal, o al menos fue lo que me transmitió tu canto.
La antigua porrista la miró con sorpresa, era verdad que Holly le había dicho algo parecido cuando platicaran en su casa pero ella pensó que solamente estaba exagerando aunque ahora que esta chica se presentaba y le contaba lo mismo no podría sino creerlo.
-¿Estas bien? –indagó de nueva cuenta al no obtener respuesta alguna.
Santana sintió un comentario sarcástico en la punta de la lengua, listo para lanzarlo a la chica de ojos grises delante de ella y hacer que se alejara y la dejara en paz, pero algo en la presencia de la misma la hicieron detenerse.
"Intenta convivir con otras personas, mantente abierta para conocer gente nueva e intenta otras cosas, eso podría ayudarte a sanar lentamente..."
La voz de su maestra le llegó a la mente, recordaba perfectamente lo que habían hablado y ella había prometido intentarlo aun a pesar de lo difícil que sería al estar tan acostumbrada a esconderse detrás de la cara de perra maldita y los comentarios hirientes; soltó un gran suspiro intentando calmarse y decidió que lo mejor era empezar nuevamente.
-Si, estoy un poco mejor… gracias –contesto al fin con un hilo de voz y casi se carcajeo al ver la cara de sorpresa de la chica guitarrista al darse cuenta de que en verdad le había respondido y que cuando se recupero de la sorpresa cortó la distancia que las separaba y quedo de pie a un lado del banquillo donde Santana estaba acomodada.
-Me alegro –le dijo con sinceridad –me llamo Lia Alexandra Cross –estiro su mano a modo de saludo y espero pacientemente a que la morena contestara.
-Santana, Santana Marie López –respondió y tomo la mano que le era ofrecida con una pequeña sonrisa.
-Santana –repitió como saboreando cada letra en su lengua –es un lindo nombre –dijo mientras se sentaba a su lado en el banco del piano pero manteniendo la distancia para no invadir el espacio personal de la morena.
-Gracias –contesto con voz más fuerte y segura, de repente se quedo quieta y ladeo la cabeza para ver a su acompañante con una ceja arqueada- ¿estas intentando coquetear conmigo? –le cuestiono dejando que su clásica malicia tiñera ligeramente sus palabras.
Por su parte la joven rubia se le quedo observando, como procesando la oración que dijera y cuando cayo en cuenta de lo que insinuaba se sonrojo completamente.
-¡No! –respondió inmediatamente- solo estaba intentando ser amable contigo –dijo indignada cruzando los brazos sobre el pecho y levantándose de su asiento- además no es como si fueras tan linda como para que me fijara en ti.
Dio unos cuantos pasos alejándose del piano y de la joven cuando escucho como estallaba en carcajadas, se dio la vuelta y vio a Santana sujetándose con ambas manos el abdomen y con lágrimas corriendo por sus mejillas gracias a la risa tan fuerte que tenía.
-¿Se puede saber que te parece tan gracioso? –le cuestiono la guitarrista logrando ocultar apenas la sonrisa que causara ver a la latina un poco más relajada.
La antigua porrista logro calmarse por fin al escuchar a su acompañante y levanto el rostro para poder verla directamente a los ojos.
-Lo siento –dijo antes siquiera de darse cuenta de que la palabra se formaba en sus labios pero sintiéndose contenta de que le era mucho más fácil disculparse con alguien, ya ni decir hablar sin soltar frases hirientes cada vez que abriera la boca.
-Hmm… esta bien –regreso los pasos que había andado y se dejo caer nuevamente en el banco al lado de Santana quien esta vez le regalo una pequeña sonrisa.
Un silencio se hizo presente entre las jóvenes, extrañamente ninguna de las dos sintió que fuera uno de esos silencios incómodos que no sabes como terminar; sino todo lo contrario.
-Así que… ¿estas en la banda? –indago la chica de ojos chocolate mientras tocaba las teclas blancas sin llegar a producir sonido alguno, como recordando las notas de una melodía y practicándola.
-Sip –respondió Lia acunando la guitarra roja en sus piernas con cuidado como si se tratara de un bebe y no de un instrumento musical.
-¿Entonces como es que no te había visto antes?
La guitarrista soltó una leve risa y asintió con la cabeza dándose cuenta de que eso significaba que la latina conocía a sus compañeros de la banda.
-¿Conoces a los miembros de la banda? –pregunto con ligera sorpresa y una sonrisa en el rostro, la ex porrista se detuvo un momento y giro la cabeza, tenía el seño fruncido.
-Claro, solo Finn Hudson podría pensar que esos chicos aparecen como por arte de magia cada vez que se nos ocurre cantar, no solo en la escuela sino por toda la ciudad.
Lia Cross soltó una carcajada al imaginarse al gigantón de Finn con aquella expresión de sorpresa que parecía tatuada en su rostro al ver a los miembros de la banda entrar al salón del coro y tomar asiento frente a él como alumnos normales, escuchando atentamente las indicaciones que daban tanto el profesor Schuester como Brad.
-Además, varios de ellos son amigos de Brit… -la joven se detuvo de golpe y su rostro se contorsiono con dolor como si acabaran de golpearla en el estomago; la rubia se dio cuenta de inmediato que algo andaba mal.
"¿Britt?, creo que solo conozco a una Britt, Brittany S. Pierce, eh escuchado que es una extraordinaria bailarina y también la chica con la que siempre estaba Santana y que, según dicen, nunca a sufrido de las palabras hirientes de Santana "Maldita" López"
-¿Estas bien? –preguntó consternada al ver a la chica tomar el borde del piano con fuerza y la expresión de tristeza en su atractivo rostro.
La pianista asintió, soltando por fin el instrumento y empezando a tocar una nueva melodía con lentitud, como si el sonido la calmara; entonces Lia se dio cuenta de lo que sucedía con la chica, no era difícil darse cuenta una vez que superabas las primeras barreras que interponía la latina: la melancolía que era clara en los ojos café, la música que tocaba cuando se animo a hablar con ella, la canción que interpretara ayer y el dolor obvio que le producía pensar en la chica Pierce… Sentía algo muy fuerte por ella y no estaría sorprendida si eso que sintiera fuera amor.
-No respondiste mi pregunta, ¿Por qué no te había visto con la banda? –Santana aun miraba las teclas del piano pero el semblante dolido desaparecía lentamente.
-Bueno pues tiene poco que mi familia se mudo a Lima, antes vivíamos en Inglaterra, Liverpool para ser exactos, yo ingrese a McKinley para mi segundo año de preparatoria y no me fue difícil entrar a la banda después de todo puedo tocar la guitarra, batería e incluso un poco de violín… -la rubia se sonrojo ante el asombro de Santana que había dejado de tocar un momento para encontrarse con la mirada de la chica de ojos grises- en fin, otro de mis pasatiempos favoritos es andar en bicicleta y patineta pero un día intente un truco nuevo que era bastante peligroso y como podrás adivinar me salio mal –la rubia soltó un bufido de frustración- como resultado me fracture el brazo, la muñeca y mano izquierdas, estuve varios meses con yeso y después tuve que acudir a terapias de rehabilitación para recuperar la movilidad de los dedos, fue por eso que no me habías visto, apenas regrese a la banda.
La morena se le quedo observando con ambas cejas levantadas con aire burlón, la joven rubia le regalo una sonrisa que esta vez no tardo en responder su acompañante.
-Bueno, ahora que ya te conteste ¿porque no me cuentas como es que sabes tocar el piano tan bien?
Santana se quedo quieta un momento mientras seguía con la mirada clavada en el instrumento frente a ella, como sopesando la idea de contarle a la guitarrista su historia.
-Mis abuelos fueron educados a la antigua, mi abuela pensaba que la mujer debía ser sumisa y dedicar su vida a encontrar un marido y servirle hasta que muriera, cuando mis padres se conocieron y mi abuela se entero no le agrado mucho la elección de su hijo ya que en ese tiempo mi mamá estaba terminando sus estudios y además trabajaba; pensaba que no podría atender a papá a tiempo completo y según me cuentan tuvieron varios problemas por ello…
Lia vio como la expresión de la antigua porrista cambiaba a una de desagrado, seguro que no le agradaba rememorar los problemas que habían surgido en su familia; cuando estaba apunto de decirle que no era necesario que siguiera la latina sonrió ligeramente y empezó a tocar una melodía.
-Hubo algo que hizo que mi abuela cambiara de opinión y se apartara del camino para dejarlos ser felices; en algún momento vio a mi madre tocar el piano y según me cuenta lo hacia con tanta dedicación, con tanta pasión…era el mismo sentimiento que veía en ella cada vez que se encontraba con mi padre, allí supo que no tenia porque seguir preocupándose por su hijo; además le encantaba la música clásica. Cuando yo nací y cumplí 5 años mis abuelos ya habían planeado meterme a clases de piano y para darles gusto mis padres accedieron, seguí con ellas hasta hace un par de años cuando decidí abandonar por entrar con las Cheerios, claro que hay varias veces en que me arrepiento de haberlo dejado jamás me he sentido tan bien como cuando mis dedos se deslizan por las teclas de marfil.
La guitarrista asintió, su familia también había influido en la elección de instrumento, de hecho era por ello que sabia tocar tantos, su padre quería una cosa y su madre otra y fue hasta hace poco que ella decidió que no importaba lo que los demás pensaran sino lo que a ella le gustaba.
-¿Sabe el club Glee que tocas?- preguntó aunque ya sabía la respuesta.
-No –contesto la joven moviendo la cabeza- no quería que se enteraran, tengo una reputación que mantener ¿sabes? –soltó un gran suspiro antes de continuar- aunque ahora parece tan poco importante ya…
Ambas jóvenes se quedaron en silencio, justo cuando los pensamientos de Santana regresaban a cierta joven de ojos azules el sonido de los acordes de una guitarra acústica la interrumpieron, giro la cabeza y vio como la chica inglesa tocaba la guitarra con los ojos cerrados, era una melodía lenta y pronto la joven sintió la necesidad de acompañarla. Estiro los brazos, coloco los dedos sobre las tan conocidas teclas y dejo que la música de su acompañante la guiara formando una melodía embriagante.
Holly Holiday estaba buscando a su nueva protegida –Santana- para ver como le había ido en el día e invitarla a comer con ella en su casa cuando un preocupado Will Schuester se acerco y le comento que la joven no había llegado a clase de Español, la rubia le contó parte de lo que sucedía con Santana –saltándose la parte donde Brittany y Artie aparecían- y le consiguió un permiso para faltar a las clases de la próxima semana cuando lo necesitara, al fin y al cabo el Español lo hablaba mucho mejor la latina que el propio profesor.
Siguió con su búsqueda cuando en el pasillo vio a Artie hablando con una-mucho-más-distraída-que-otras-ocasiones Brittany quien tenía la mirada perdida en algún punto que al muchacho parecía no importarle mientras farfullaba cosas sobre Halo y Gears of War.
"Parece que Santana no es la única que lo lleva mal últimamente"- pensó con tristeza mientras alcanzaba la puerta del auditorio y entraba con cuidado siendo sorprendida por una música serena, un piano y una guitarra entremezclaban sus sonidos para crear aquella melodía tan fantástica. Miro al escenario y se encontró con una sorpresa mayor: Santana y una linda joven rubia tocaban como si hubieran ensayado juntas desde hacia meses; sonrió con orgullo al ver el semblante concentrado de la latina y espero hasta que terminaran el dueto para llamarles la atención pero la campana que marcaba el final de clase las interrumpió.
-Estuvo fantástico Santana –comentó la joven guitarrista mientras se levantaba de su asiento y daba unos cuantos saltitos en su lugar.
-Si, es cierto
-Vamos, tenemos Glee –dijo la chica de ojos grises y al ver la mueca en el atractivo rostro de su acompañante se preocupo, justo cuando iba a preguntar una nueva voz las interrumpió.
-¿Lista Santana? Es hora de irnos…
-Señorita Holiday, si ya estoy lista –contesto de inmediato entendiendo que la mujer intentaba ayudarla a salir de ahí sin dar explicaciones.
-Santana…
La aludida se levanto del banquillo, cerro la tapa del piano y camino hasta la orilla del escenario para después saltar y caminar hasta su profesora suplente que la esperaba sonriente como siempre, se giro hacia la chica que acababa de conocer y con la que había creado música espectacular y se despidió con la cabeza.
-Nos vemos mañana Li
La guitarrista se quedo de piedra al escuchar el apodo cariñoso que le diera la joven y cuando se recupero sonrió hasta sentir que se le partía el rostro en dos, agitando los brazos con fuerza se despidió de ambas quienes ya se encontraban a medio camino de la salida.
-¡Te veré mañana Tana, hasta mañana señorita Holiday!
Santana alcanzó la puerta primero y antes de salir vio de reojo a la chica sobre el escenario agitando los brazos; divertida, levanto una mano a modo de despedida y salio al pasillo de la escuela lleno de muchachos moviéndose de un lado a otro ansiosos de llegar a sus casas para descansar y olvidarse de la escuela al menos durante el fin de semana.
-¡Aja!, con que… ¿tú y la guitarrista inglesa? –preguntó la maestra con expresión divertida y vio como su alumna se detenía de golpe y le lanzaba una mirada sumamente sorprendida mientras abría y cerraba la boca intentando decir algo en su defensa, pero solo logro arrancarle una carcajada.
-¡Linda, estoy bromeando! –aclaró dándole un golpecito en la espalda para que siguiera avanzando y retomo el camino hacia su auto con la latina pegada a los talones y farfullando algo en voz baja que sonaba bastante a "graciosa", "malvada" y "aprovechada".
Santana se detuvo de golpe al lado del auto azul marino propiedad de su maestra substituta mientras la mujer usaba su llavero para apagar la alarma, abrir la puerta trasera y dejar su portafolio; dio una mirada hacia donde se encontraba su vehículo, un Mustang negro que era la envidia de todos los chicos de la escuela y que ella adoraba desde que sus padres accedieran a comprarselo debido a sus buenas calificaciones y logros en distintos clubes, aunque también sabia que era una manera de comprarla para que no les reclamara por el poquísimo tiempo que le dedicaban a ella, una manera de expiar sus culpas comprándole a su hija menor de edad un auto que bien podría utilizar en una competencia de NASCAR por la velocidad que adquiría.
Si tenía que ser honesta no le atraía para nada la idea de llegar a su casa, sola y fría, darse cuenta de que su madre no había tenido tiempo de hacer algo para comer y en su lugar le había dejado dinero en la barra de la cocina –suficiente para comprar más de una docena de pizzas- para que pidiera algo por teléfono junto con una nota que le decía que ambos tendrían asuntos de trabajo que atender y llegarían muy tarde, lo que significaba que no los vería hasta tal vez el día siguiente.
-¿Santana, no vas a ir a tu auto?
Holly la llamo tocando su hombro con cariño y haciendo que regresara a su realidad, agacho la cabeza con resignación y suspiro.
-Vamos linda, ordenaremos una pizza de un nuevo lugar que te encantara y mientras comemos veremos una película.- le dijo con una de sus clásicas sonrisas.
La joven levanto el rostro con rapidez y se le quedo observando con una expresión de clara sorpresa, ¿acaso la había escuchado bien? ¿La estaba invitando a comer en su casa por segunda vez?, como si la maestra hubiera leído sus pensamientos le dijo.
-Pensé que seria mejor si llevaras tu auto, no creo que quieras dejarlo aquí nuevamente y así podrás ir a tu casa si necesitas algo, ¿Qué me dices, vienes?
Como respuesta obtuvo una gran sonrisa y un fuerte abrazo para después ver como su alumna corría hasta su Mustang, subía en el, salía del estacionamiento y se estacionaba en la acera de enfrente, esperándola con una sonrisa radiante que la rubia deseaba ver más seguido.
Quinn Fabray tenía un buen sexto sentido, uno que la había ayudado en varias ocasiones cuando ella había deseado escucharlo, ¿la excepción? cuando tuvo relaciones con Puck SIN protección y bueno ya sabemos que bien le había resultado aquello ¿no?; en fin, hoy era una de esas ocasiones en que sentía que algo estaba mal y sin embargo no sabía decir que era.
Estaba sentada en la segunda fila dado que estaba hablando con Mercedes, Kurt y Tina quien sostenía con firmeza la mano de su novio Mike, le gustaba escuchar que nuevos rumores conocían sus amigos y si acaso era parte de alguno como sucedía desde que se embarazara y fuera expulsada de las porristas.
No sabía porque pero pronto se encontró mirando hacía la primer fila que era donde se encontraba quien fuera una de sus mejores amigas Brittany, junto a su novio Artie y los demás chicos del club Glee; miro con atención y se dio cuenta de que el muchacho en silla de ruedas estaba inmerso en una de sus ya clásicas conversaciones acerca de videojuegos y películas y otras cosas que solo el entendía sin siquiera darse cuenta de que la joven a su lado y quien decía amar se notaba triste, falta de la chispa que la caracterizaba y que no paraba de mirar hacia la puerta del salón como esperando que algo apareciera mágicamente.
"Algunas veces los chicos pueden llegar a ser tan tontos"- pensó mientras veía el reloj en su muñeca, casi 10 minutos desde que empezara la clase de coro y su profesor no se aparecía por ningún lado, tarde como siempre, ¿seria acaso eso por lo que su compañera miraba con tanta intensidad la puerta?
Justo en ese momento entro con paso veloz Will Schuester, sujetando un montón de hojas bajo el brazo y con su sonrisa entusiasta bien puesta en el atractivo rostro; Quinn ojeo a la rubia de ojos azules que parecía haberse animado al ver que alguien se acercaba al cuarto pero cuando vio de quien se trataba volvió a hundir los hombros y se dejo caer en el respaldo de la silla de plástico rojo.
"Okay, no esperaba ansiosa por empezar ni por el profesor, ¿entonces?"
-Muy bien chicos, ¿están todos listos para empezar con nuestra clase? –preguntó el castaño y recibió varios sonidos de afirmación mientras los demás adolescentes se acomodaban en sus asientos, sin embargo una mano levantada en el aire les llamo la atención.
-¿Si Brittany? –indago el hombre con curiosidad viendo como su alumna dejaba caer la mano y el gesto desganado que portaba.
-Santana aun no ha llegado –dijo ella con voz baja y volteando a ver la puerta que su maestro había cerrado al entrar.
"¿Santana?"
Will reviso el lugar con la mirada y sus ojos se abrieron mucho cuando se dio cuenta de que era verdad, la latina no estaba en el salón y por lo que Holly le había contado probablemente tampoco tomaría la clase con ellos en Glee.
-La Señorita Holiday me comentó que Santana no se sentía muy bien hoy, por eso tampoco estuvo en la clase de Español Brittany y parece que no nos acompañara en los ensayos.
La rubia asintió con lentitud y se acomodo en el asiento sin levantar la mirada hacía el frente y viendo cada pocos minutos hacia la puerta, fue entonces que la antigua capitana de las Cheerios se dio cuenta de lo que sucedía y sin querer se dio un golpe en la frente con la palma de la mano.
"Vamos Quinn hace algunos meses las encontraste en los vestidores en una posición comprometedora ¡¿y no te habías dado cuenta? un ciego podía darse cuenta de lo que hay entre ellas aun estando a kilómetros de distancia"
Mercedes se la quedo viendo raro pero le resto importancia y regreso su atención al profesor delante de ellos, sin embargo a la rubia le pareció que Kurt si se había dado cuenta de lo raro del comportamiento de la joven e intercambiaron una mirada cómplice, en cuanto Mercedes se levanto para empezar a discutir sobre solos con Rachel y Sr. Schue el muchacho se acerco a ella y le susurro bajito.
-Yo vi a Santana en Historia y también estaba actuando raro, de hecho jamás la había visto tan… expresiva –completo no pudiendo pensar en otra palabra para describir su encuentro con la latina.
-Britt esta demasiado seria, ella simplemente no es así –comentó al ver como la chica parecía ignorar a su novio que le mandaba miradas ridículas y que claramente intentaba hacer que le diera un beso.
-Tenemos que averiguar que les pasa ¿no? –cuestiono el chico mirándola directamente a los ojos.
-No es muy difícil saber, solo piensa… tienen que ver Santana, Brittany y Artie en esta ecuación –respondió con seguridad la chica, esperando a ver la reacción de Kurt cuando entendiera de lo que estaba hablando.
-Sabía que habían cantado Landslide por una razón –dijo él cruzando las piernas y los brazos, rememorando la interpretación de las chicas, Quinn asintió al recordar la mirada de deseo y amor que portara Santana aquel día y que ella apenas entendiera hasta ese momento.
-¿Cómo las ayudamos?- inquirió el ojiazul y ambos se quedaron callados cuando vieron como la discusión con Rachel había acabado y Mercedes regresaba a su lugar con una sonrisa triunfante cuando al mismo tiempo Artie dejaba de ser sutil y para disgusto de su novia ponía una mano en su rodilla y la iba subiendo con lentitud.
-Creo que lo primero que debemos hacer es hablar con ellas y apoyarlas en lo que podamos –respondió con disgusto y el deseo de dejar cuadraplejico al muchacho de anteojos que aprovechaba la distracción de su profesor para manosear a Brittany, Kurt también lo noto y le lanzo una mirada de desagrado, si las miradas mataran Artie Abrahams ya habría muerto, resucitado y vuelto a morir unas 1000 veces.
Quinn y Kurt intercambiaron otra mirada antes de que Mercedes llegara a su asiento y sonrieron, después la rubia se levanto y se dejo caer en la primera fila, justo en el asiento vacío que había al lado de Brittany y haciendo el mayor ruido posible para que el chico cuatro ruedas retirara su fea mano del muslo de la chica como si repentinamente se hubiera prendido en llamas y la dejara en paz.
La bailarina levanto la mirada y se encontró con la sonrisa sincera que le ofrecía Quinn Fabray, sin pensarlo engancho su brazo con el de su antigua amiga y dejo caer su cabeza en su hombro mientras la antigua capitana le acariciaba el brazo con cariño casi maternal, pudo ver a Artie observándola con el seño fruncido a las espaldas de su novia y ella lo fulmino con una mirada de la que Santana hubiera estado muy orgullosa hasta que el chico se encogió en su silla y fingió poner toda su atención en Will Schuester.
"No te preocupes Santana, averiguare que les paso y juro ayudarlas, no volveré a descuidar a mis mejores amigas… lo prometo"
