Holaa :D, ¿Cómo han estado?, espero que muy bien aquí les traigo mi tercer capítulo de este fic, no les quito más su tiempo así que a leer!
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Los rayos del sol comenzaban a iluminar cada rincón de esa enorme mansión, dando paso a otro día más. En una de las tantas habitaciones, una chica miraba muy atenta a su nuevo "huésped", estaba muy cansada pues en toda la noche no tuvo tiempo de descansar, estuvo al tanto del cuidado de ese misterioso chico que la noche anterior encontró herido. Miles de preguntas asaltaban los pensamientos de la chica tales como "¿Por qué demonios lo trajo con ella?, ¿Quién era ese chico?, ¿Cómo le haría para ocultarlo?", cerró los ojos y negó con la cabeza, después de todo por ahora pensar solo la ponía más y más confundida.
Se puso de pie, camino hacia la puerta abriéndola, por un momento se detuvo en el marco de esta. Le dirigió una última mirada al chico y salió cerrando la puerta tras de sí, pues sabía que en cualquier momento su amiga Hinamori vendría por ella y no quería que se enterara que tenía a un completo desconocido, herido en su cama. Dirigió sus pasos hacia la cocina, al doblar en un pasillo se topó con la castaña, que de seguro venía a "despertarla".
-Wow Karin-chan te levantaste temprano.- Dijo con sorpresa la de ojos chocolate.
La azabache solo le dirigió una sonrisa y continúo con su camino, evitando en todo momento mirarla a los ojos, pues sabía que si lo hacía terminaría diciéndole la verdad. Llegaron a la cocina, hay ya se encontraban Starrk y Hallibel, el desayuno ya estaba sobre la mesa, las dos chicas se sentaron en sus respectivos lugares, comenzaron a comer en completo silencio. La rubia y el castaño se dirigían miradas entre ellos, sabían que algo no estaba bien pues Hinamori no quitaba sus ojos de Karin, además las enormes ojeras de la chica no ayudaban mucho que digamos.
-Y bien ¿sucede algo?- Rompió el silencio el ojiazul.
- N-no sucede nada ¿verdad Hinamori?- Dijo nerviosa la azabache, no quería que la descubrieran. La castaña solo bajo la mirada a su plato, se sentía muy triste de que su amiga le estuviera ocultando algo.
-Si no pasa nada Starrk-san.- Una sonrisa fingida apareció en su rostro, Karin bajo la mirada, no le gustaba ver a Hinamori así, pero no podía contarle lo sucedido. Hallibel miraba a ambas chicas, las conocía perfectamente para saber que algo no andaba bien.
-¿Están seguras?, saben que pueden contarnos lo que sea.- En los ojos de la rubia se veía reflejada preocupación.
Esto hiso sentirse más miserable a la azabache, tenía que salir de ahí lo más pronto posible, porque si no lo hacía terminaría contando todo lo sucedido la noche anterior.
-Si lo sabemos Hali-chan.- Ya no había marcha atrás, se había convertido en una maldita mentirosa.
-Bueno.- Dijo la rubia no muy convencida.
Luego de un rato de incomodo silencio y miradas, cada quien termino su desayuno, se levantaron y cada uno lavo su plato.
-Etto Hali-chan si tú quieres yo puedo llevarle su almuerzo a Aizen-sama.- Se ofreció amablemente la castaña.
-Muchas gracias Hinamori pero Aizen-sama se fue desde muy temprano y dijo que llegaría a la hora de la comida.- Respondió la rubia.
- Y-ya veo está bien Hali-chan.- De cierto modo la chica se sintió decepcionada.
-Bueno Hinamori vamos a hacer nuestros deberes.- Dijo la azabache mientras salía de la cocina seguida de la castaña, dejando a los mayores solos.
-¿Tú que piensas Hallibel?- Pregunto el castaño a la mujer.
-No lose, espero que sea lo que sea, que esté ocurriendo no sea nada malo.- Contesto la rubia mirando a su acompañante.
-Las quieres como si fueran tus hijas ¿verdad?- En ningún momento dejaba de ver a la morena.
Una risita fue lo que obtuvo como respuesta, haciéndolo sonreír.
-Nunca cambias Hallibel.- Dijo dando un pequeño bostezo el ojiazul.
-Si cambiara apuesto a que no sería en estos momentos tú esposa Starrk.- Con estas simples palabras por parte de la morena, se dio por terminada la conversación después de todo tenían cosas que hacer.
En el hermoso pueblo de karakura, para ser más precisos en una posada, un hombre castaño vestido de blanco, bajaba de una carreta negra acompañado por un moreno de cabello chino y lentes. Ambos ingresaron a esta y se dirigieron a la recepción.
-Disculpe señorita me podría decir ¿en qué habitación se encuentra hospedado el señor Yammy?- Pregunto amablemente el moreno. De inmediato la recepcionista le dio los datos que necesitaban, se adentraron hasta llegar a la habitación indicada, rápidamente los recibieron, Aizen tomo asiento, esperando oír sobre la misión que les dio.
-¿Y bien?, díganme como les fue con Toshiro-chan.- Pregunto en tono de burla.
-Pues estuvo difícil, pero digamos que el gotei tiene uno menos.- Respondió Nnoitra, se sentía un poco nervioso al ver a ese terrible hombre.
-Ya no se preocupe Aizen-sama, ese chiquillo está muerto.- Una sonrisa soberbia apareció en los labios de Yammy.
Aizen solo los observo, se levantó de su asiento y se encamino a la puerta dispuesto a irse no sin antes decir unas últimas palabras a sus subordinados.
-Eso espero ya que si me fallan, sufrirán algo peor que la muerte.- Volteo a verlos con una mirada asesina, sus subordinados tragaron saliva y el miedo los recorrió de pies a cabeza. Este acto hiso sonreír al castaño. –Vámonos kaname.- Al terminar de decir esto ambos hombres salieron rumbo a la mansión del bosque.
Karin termino en tiempo record sus quehaceres, sigilosamente entro a la cocina procurando que nadie la viera, al saberse completamente sola, preparo un plato de fruta picada, sirvió un vaso de agua y otro de jugo. Tomo todo en sus manos y se fue rumbo a su habitación. "De seguro cuando despierte tendrá hambre"- Pensó.
Entro en su habitación que estaba completamente oscura, cerró la puerta tras de sí y procurando no tropezarse, con una agilidad asombrosa llego hasta su pequeña mesita de noche, donde deposito la bandeja de comida levanto el rostro tratando de ver al joven, más se alarmo bastante al no verlo en su cama como lo dejo en la mañana. Inmediatamente corrió a esta, "¿Se habrá ido?- Se preguntó". Dio la vuelta dispuesta a irse a buscarlo pero de repente sin darle tiempo a reaccionar, sintió como alguien la sujetaba fuertemente de la muñeca y la arrinconaba bruscamente en la pared. Una mueca de dolor apareció en el rostro de la azabache, levanto la mirada encontrándose con unos ojos turquesa mirándola fríamente, un escalofrió le recorrió el cuerpo, trago saliva con dificultad.
-¿Quién eres?- Pregunto el albino en tono serio.
Karin salió de su trance al escuchar esa pregunta, dejando todas esas emociones de lado, intento soltarse de su agarre mas no pudo el chico era muy fuerte.
-S-suéltame.- Pidió intentando no levantar mucho la voz.
-Te hice una pregunta.- Reitero apretando un poco más su agarre el ojiturquesa, pues se sentía muy confundido, lo último que recordaba era a alguien gritándole, después despertaba hay en esa habitación, vendado y luego esa desconocida entraba.
-Quieres soltarme, soy yo la persona que te encontró, te vendo y te trajo aquí idiota.- A la azabache le costó mucho no gritar en ese momento. El joven al ver la molestia reflejada en esos ojos ónix soltó su agarre, la kurosaki inmediatamente comenzó a sobarse, volteo a ver a él albino, este parecía buscar algo.
-¿Qué buscas?- Se animó a preguntar, el muchacho solo la miro por un momento para después volver a buscar pero al no encontrar nada volvió a encarar a la chica que lo miraba fijamente.
-¿Dónde están mis cosas?- Pregunto esperando una respuesta.
- Si por cosas te refieres a tu Kimono y Haori, déjame decirte que se mancharon de sangre así que los lleve a lavar, en cuanto a tu katana la coloque detrás de ese armario.- Señalo el objeto con su dedo, el albino miro en la dirección que le indicaban, más un terrible dolor en su costado lo desequilibro. Hubiera caído de no ser porque la joven lo atrapo eso no paso, con una completa delicadeza la azabache lo recostó de nuevo en la cama. Un gruñido de dolor escapo de los labios del chico, esto no pasó desapercibido para la kurosaki.
-Me tengo que ir.- Susurro el joven, la azabache volteo a mirarlo.
-Si eso quieres no puedo detenerte, pero déjame decirte que con esa herida no llegaras muy lejos.- Contesto igual en un susurro, Toshiro miro a la joven, después de todo le salvo la vida, volteo a ver los vendajes en su abdomen, después la miro de nuevo, las terribles ojeras no pasaron desapercibidas para él, además ella tenía razón no sería capaz de llegar muy lejos, porque aunque fuera un demonio tardaba en sanar.
-¿Cuál es tu nombre?- Pregunto.
-Me llamo Kurosaki Karin ¿y tú?- Respondió.
-Hitsugaya Toshiro.- Dijo el joven, se miraron durante unos segundos, hasta que el rompió el contacto.
-Tienes razón Kurosaki no me puedo ir por ahora por eso yo…- No termino de hablar pues la chica lo interrumpió.
-No hay problema puedes quedarte hasta que sanes, solo por favor no dejes que sepan que estas aquí.- Karin le brindo una sonrisa al chico, quien aparto la mirada rápidamente.
La Kurosaki volteo a ver su reloj, para darse cuenta que era hora de poner la mesa, rápidamente corrió hacia la puerta, pero se detuvo en seco volteo a ver a su "paciente".
-A se me olvidaba de seguro debes tener hambre, así que te traje un poco de fruta, al rato vuelvo y te traigo comida.-Dijo antes de salir de la habitación.
Cuando Hitsugaya quedo solo, dirigió su mirada al plato y luego a la puerta, una pequeña sonrisa se formó en sus labios.
-Pero ¿Qué clase de persona trae a casa a un extraño?- Simplemente no comprendía a esa chica, sin embargo no podía evitar sentirse agradecido con ella, después de todo en ese momento su vida estaba en manos de esa extraña joven.
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Bueno en esta historia voy a ir rápido, ya que estoy muy inspirada en ella ñ.ñ me da gusto saber que les gusta mi fic muchas gracias a quienes lo leen, en especial a Sky Hyuuga Hitsugaya y a hitalex123 Este fic es para ustedes! :D
Esto es todo por hoy, nos leemos pronto xD
ACLARANDO: cuando dije kimono según mis investigaciones, es solo la parte de arriba del traje de shinigami ya que la parte de abajo es el hakama, asi que aclarando esto ahora si me despido ya nee!
