¡PERDONEN LA TARDANZA! De verdad siento mucho haber tardado tanto pero he aquí el capítulo número 5 de esta historia. No les quito más su tiempo así que a leer!

Bleach no me pertenece, es todo obra del gran Tite Kubo.

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—¡Esto no puede ser¡ — Gritaba una hermosa mujer de cuerpo bien proporcionado; cabello naranja largo ondulado, piel blanca y ojos del más bello azul. Su hermosura era tal que sus enemigos siempre caían frente a sus encantos. "Hermosa pero letal" Pensaban algunos.

Esta "Diosa" tenía por nombre Rangiku Matsumoto pertenecía a la elite de la temida organización "Hunting Demons" así como también era la mano derecha del poderoso Hitsugaya Toshiro.

—Dime que es mentira lo que me dices Hanatarou. — Dijo en tono serio la mujer mientras le lanzaba una mirada severa al chico frente a ella.

Hanatarou no podía dejar de temblar; pues sabia de sobra que cuando Matsumoto Rangiku se ponía seria solo podía significar una cosa "Corre por tu vida" El joven demonio trago saliva con dificultad e intento mirar a la mujer a los ojos más le era imposible si quiera intentar mantenerle la mirada. Negó fervientemente con la cabeza para despejar sus pensamientos, estaba ahí por una orden que le encomendó la organización ¡No iba a fallarles ahora! Se dio un poco de valor para repetirle lo que dijo anteriormente a aquella temible mujer.

—R-rangiku-san, según los últimos informes del Gotei el capitán Hitsugaya Toshiro ha desaparecido sin dejar rastro. — Dio por segunda vez la noticia que hasta apenas esa mañana se había enterado. Matsumoto lo miro de arriba abajo buscando algún rastro de mentira en sus palabras, pues le era muy difícil creer que su capitán desapareciera así de la nada. Sin embargo la mirada triste de aquel joven demonio le hiso darse cuenta que era verdad, su superior estaba desaparecido. Sintió sus piernas flaquearle, la seriedad en su rostro desaparecio dejando paso a la completa incredulidad.

—Eso..n-no….es…p-posible — Dijo en un susurro la mujer quien a causa de la noticia cayo desmayada.

—¡Rangiku-san¡ — Grito el joven demonio mientras acudía a revisar a la inconsciente mujer.

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Al día siguiente Karin se despertó más temprano de lo normal, se levantó del pequeño sofá donde durmió la noche anterior. Con gran sigilo se acercó a su cama, donde dormía plácidamente aquel joven albino el cual salvo días atrás. Se veía tan apacible cuando dormía, tanto que las ganas de acariciarlo la invadieron lentamente acerco su mano al rostro del joven, estaba a escasos centímetros de tocarlo. Sin embargo al reparar en lo que estaba a punto de hacer, rápidamente se vio obligada a retroceder como sí aquel pequeño gesto le quemara. Avergonzada de sus actos y con las mejillas sonrosadas, decidió que lo mejor era prepararse para salir a cumplir su rutina diaria.

De su ropero saco su uniforme limpio, atravesó la habitación hasta llegar a la puerta del baño. Se detuvo unos segundos en el marco de esta para observar un momento al joven, el cual al parecer no se había dado cuenta de nada. Una pequeña sonrisa apareció en los labios de Karin y así sin más se metió a darse una bien merecida ducha.

Toshiro se despertó cuando escucho el sonido de una puerta cerrarse. Se levantó algo adolorido por la herida que tenía en su costado, busco por toda la habitación a su salvadora y al no encontrarla no pudo evitar sentirse algo molesto. Estaba siendo una carga para esa joven y odiaba serlo, sin embargo ella no le dejaba ayudarla en nada e incluso se había atrevido a cederle su cama, cuando el mismo le dijo que no era necesario. Aunque al final el termino perdiendo ante aquella humana cabeza hueca. Una pequeña sonrisa se formó en los labios del albino, al imaginarse la reacción de su teniente cuando se enterara que el temible Hitsugaya Toshiro termino cediendo a las demandas de una simple joven humana. Un escalofrió lo recorrió de pies a cabeza, por ningún motivo Matsumoto debía enterarse de nada; pues si lo hacía estaba seguro que su reputación se iría al demonio.

Lentamente se puso de pie. Camino hacia la ventana y corrió un poco la cortina solo para darse cuenta que en el exterior nevaba. Cerro la cortina color vino y volvió su atención a la cómoda habitación en la cual vivía temporalmente. De alguna manera se sentía a gusto en compañía de la azabache y agradecía que fuera ella quien lo encontrara; levanto la mirada y se topó con su reflejo en el espejo, traía solamente unos pantalones de color negro los cuales le quedaban muy grandes, mientras que su pecho desnudo solamente era cubierto por los vendajes de su herida.

Soltó un pequeño bufido, de ninguna manera Karin podía verlo así no era correcto. Así que busco por toda la habitación una camisa con la cual pudiera cubrirse y la encontró colgada en el respaldo de una silla de madera. La observo por unos momentos para percatarse que la camisa blanca era de la misma talla que el pantalón.

— De esto a nada— Resignado se la coloco en su hombro, quería darse una ducha antes de que llegara la azabache y así con este pensamiento se dirigió al pequeño baño. Espero unos segundos y al no escuchar ningún sonido proveniente del interior, abrió la puerta. Se introdujo dentro del pequeño baño cerrando la puerta tras de sí. No fue hasta que levanto la vista que se topó con la escena de la joven azabache, la cual estaba más roja que un tomate y no llevaba más que una toalla blanca envuelta en su cintura, mientras que en la parte de arriba solamente portaba un sostén de color negro. Toshiro abrió sus ojos como platos mientras un fuerte sonrojo se apoderaba de sus mejillas al contemplar el bien formado cuerpo de la azabache.

—¡Pero qué demonios haces aquí PERVERTIDO! — Grito mientras sentía como la temperatura aumentaba en el lugar, rápidamente tomo otra toalla y se cubrió el pecho con ella. "Pervertido" Aquella palabra no paraba de resonar en la mente del albino, miro a su acompañante la cual lo fulminaba con la mirada.

—¡Yo no soy un pervertido! — Se defendió ante tan vil acusación. La molestia se hiso presente entre ambos jóvenes que aun sonrojados por la vergüenza no querían ceder ante la mirada del otro.

—Ah disculpe usted señor...pero me gustaría preguntarle— El sarcasmo utilizado por la azabache logro molestar aún más al joven demonio, quien apretó sus puños con fuerza.

—¿Si usted no es un pervertido entonces…..POR QUE DEMONIOS AUN SIGUES AQUÍ? — Grito con tanta fuerza que logro ensordecer al albino, el cual estaba por replicarle. Sin embargo al pensarlo un poco mejor llego a la conclusión de que ella tenía razón, pues el debió haber salido en cuanto entro. Se dio media vuelta y cuando estaba a punto de salir del baño, sintió una presencia acercarse, no lo pensó dos veces y decidió ponerle seguro a la puerta del baño.

Karin no creía lo que sus ojos miraban, definitivamente ese chico no tenía vergüenza. Se acercó decidida a echarlo a padas del lugar, sin embargo el en un rápido movimiento le cubrió la boca con su mano. Acción que desconcertó completamente a la Kurosaki quien intento desesperadamente zafarse de su agarre, no fue hasta que llamaron a la puerta que comprendió la actitud del joven.

—Karin-chan ¿Estas bien? — Se escuchaba la dulce voz de Hinamori del otro lado de la puerta. Toshiro al ver como la joven se tranquilizó decidió dejarla hablar.

—Si estoy bien Hinamori— Respondió Karin quien rogaba que su mejor amiga no hubiera escuchado nada de su discusión. Por su parte el albino se mantenía cayado, esperando no ser descubierto. Pero toda tranquilidad que el pudiera tener se vino abajo cuando la toalla que cubría a la azabache se vino abajo dejando al descubierto aquel sostén negro que hacia resaltar el pecho de su salvadora.

La cara del joven se tiño de un color rojo intenso, aparto la mirada del tan "Provocador" cuerpo de su salvadora. Definitivamente Matsumoto no debería enterarse de nada.

—Muy bien, entonces te espero abajo— Contesto la castaña al otro lado pues ella se dirigía a la lavandería cuando escucho los gritos de Karin.

—Ok te veo allá jejeje— Dijo con una sonrisa nerviosa. Cuando escucharon como la puerta de la habitación se cerraba, ambos suspiraron aliviados. Karin se levantó y de nueva cuenta se envolvió en la toalla blanca, para después voltear a ver a su acompañante.

—Bien te dejo para que puedas ducharte no sin antes decirte que será la primera y última vez que permitiré algo así— Se giró sobre sus talones y abrió la puerta del baño.

—Lo mismo digo— Fue la respuesta de su compañero.

La azabache sin dar tiempo a nada más salió azotando la puerta. El alvino solamente se dedicó a recargarse en la fría pared del baño. No sin antes recordar el bien formado cuerpo de la azabache; rápidamente se puso de pie y abrió el grifo del agua. Pues en esos momentos necesitaba una ducha bien fría.

Con una enorme rapidez, sorprendente en ella misma. Se alisto y salió de su cuarto no sin antes dejarlo bajo llave, pues no quería ser descubierta por nadie. Bajo rápidamente las escaleras hasta llegar a la cocina donde Hallibel, Starrk y Hinamori desayunaban en completa calma.

—Buenos días— Saludo a los presentes los cuales solamente le devolvieron el saludo. Tomo asiento a un lado de Hinamori para que después Hallibel le sirviera el desayuno.

—¿Por qué gritabas hace un momento Karin-chan? —La mencionada al escuchar la repentina pregunta de su amiga, tuvo que hacer un esfuerzo sobrehumano para no dejar que los nervios la traicionaran.

—A eso…— Dijo restándole importancia, no sabía que decir "¿Y si Hinamori la escucho a ella y a Toshiro?" Las manos comenzaron a sudarle pues probablemente ya la habían descubierto. Hinamori la observaba atentamente, pánico era lo único que podía ver en la mirada de su amiga.

—Escuche que decías algo como "Porque demonios aun sigues aquí" —Momo sito las palabras de Karin dándole un gran alivio al saber que no había escuchado a Toshiro.

—Lo que pasa es que había una enorme araña en el baño— Karin sentía vergüenza de su "Patética" Excusa. No obstante tenía a favor que Hinamori era muy ingenua tanto que se la creyó. Aunque en el fondo no estaba muy orgullosa de mentirle a su mejor amiga.

Starrk y Hallibel se mantuvieron al margen de la discusión, desde hace varios días atrás se les hacía muy raro el comportamiento de la chica, pero también tenían la certeza de que algún día Karin les diría lo que le sucedía y eso de algún modo los aliviaba.

—Bueno Hinamori, Karin les recuerdo que tenemos que quitar la nieve que cubre la entrada— Les recordó Hallibel a las chicas las cuales asintieron.

—Muy bien entonces, le llevare su desayuno a Aizen-sama— Dijo la rubia mientras salía de la cocina con una bandeja llena de comida.

—Ok, bueno nosotros tenemos que ir a trabajar— El castaño se puso de pie seguido por Hinamori.

—¿Vienes Karin-chan? — Pregunto la castaña a su amiga la cual se quedó detrás.

—Si al rato los alcanzo — Su compañera solo asintió dejándola sola en la cocina. La azabache rápidamente tomo una charola y sirvió una buena cantidad de comida, salió con mucho sigilo procurando que nadie la viera. Pero todo se vino abajo cuando alguien la detuvo antes de llegar a su destino.

—¿A dónde vas con esa comida Kurosaki? — Pregunto una voz que ella conocía perfectamente.

—Tousen-san…Y-yo—Intento explicarse, sin embargo fue interrumpida por el moreno el cual tenía el ceño fruncido por la familiaridad con la que la joven lo llamaba.

—Es Tousen-sama para ti niña igualada—El enojo se le notaba en la voz. Karin trago saliva ante el modo en el que ese detestable hombre la trataba, si por ella fuera hace mucho tiempo que lo hubiera golpeado. Sin embargo era uno de los protegidos de su líder; no le quedaba de otra que aguantarse.

—Mis más sinceras disculpas Tousen-sama, lo que pasa es que yo no he desayunado y tampoco he ordenado mi habitación por eso llevo mi desayuno para poder hacer el quehacer en mi habitacion— Intento sonar lo más creíble posible.

—Hmp aparte de igualada, floja e irresponsable, será mejor que desaparezcas de mi vista ahora— Ordeno, a lo que la azabache obedeció sin replicar.

—Ha y será mejor que mires por donde caminas, no sea que te vuelvas a caer— Agrego el moreno para después continuar con su camino. Dejando tras de sí a una irritada azabache.

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Cuando llego a su habitación abrió la puerta y la cerro tras de sí. Dejo la bandeja en la pequeña mesita de noche.

No fue hasta que levanto la mirada cuando miro al joven albino sentado en su cama, con una toalla en su cabeza, la camisa blanca le quedaba grande al igual que el pantalón. Tenía desabrochados varios botones de la prenda dejando al descubierto su fino cuello y parte de su pecho. Karin trago saliva con dificultad y todo rastro de molestia la abandono dejando en su lugar un notorio sonrojo. Mismo que aumento cuando el joven albino clavo sus hermosas orbes turquesa en ella. De algún modo se sentía pequeñita frente a él.

Toshiro estaba muy confundido por las reacciones que la Kurosaki tenía sobre el e incluso, en ese momento al verla así sonrojada. Las ganas de tocarla lo invadían y más cuando recordaba el hermoso cuerpo de la joven. Sacudió su cabeza apartando esos terribles pensamientos no debía volver a recordar ese momento nunca jamás, eso si quería conservar su cordura.

La Kurosaki al ver como el apartaba la mirada, sintió como si saliera de algún tipo de transe. Fue entonces que recordó que Hinamori y Starrk la esperaban afuera.

—Bueno aquí te dejo el desayuno, más tarde te traigo la comida no vayas a hacer ningún ruido— Y así sin decir más salió dejando muy pensativo al joven demonio.

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Se colocó un abrigo y salió a la entrada de la mansión donde su amiga y Starrk la esperaban con unas palas para comenzar a trabajar.

—Bien yo me encargare de quitar la nieve de la entrada, mientras que ustedes la quitaran de los caminos del jardín— Explico el castaño, a lo que Hinamori y Karin asintieron para de inmediato comenzar a trabajar.

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El joven albino miraba desde la ventana a la azabache la cual recogía nieve del jardín, estaba muy confundido por las reacciones que esa humana le producía. Ya que nunca ninguna mujer había logrado desconcertarlo tanto como ella y mira que se había topado con mujeres mucho más "Llamativas" Una prueba viviente era su teniente Matsumoto y sin embargo ahora ahí estaba el dándole vueltas al asunto.

—Sera mejor que me recupere pronto— Dijo mientras seguía observando a Karin. Tenía que marcharse antes de perder la cordura de eso estaba seguro.

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Por fin…..Waaa Shiro-chan pervert xD como pueden ver este fic no lo he abandonado estoy decidida a terminar todas mis historias ñ.ñ y como siempre espero que este cap les guste e incluso cambie el guion del dialogo como se pudieron dar cuenta hago lo posible por mejorar. Tal vez algún dia me dedique a corregir mis historias pero por ahora no. MUCHAS GRACIAS a quienes me leen de verdad significan mucho ;)

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