Bueno chicas les traigo otro capitulo espero disfruten la lectura y pues espero comentarios sobre el giro de la historia…
DE LA SEDUCCION AL AMOR
Estaba satisfecha por lograr su cometido, según la revista del corazón, la famosa Modelo, había sido despedida por su Amante de turno, por lo que suponían que la relación se había fracturado.
Siempre inventando – pensó Isabella, quien estaba segura, que Edward seguía en contacto con la modelo… pero opto por no, darle importancia.
No pensé, que estuvieses en casa – la voz de su esposo la hizo dar un saltito, ya que estaba tan metida en sus pensamientos que no lo escucho, llegar…
Pues pensaste mal querido, yo siempre estoy en casa – dijo sonriendo al ver los ojos de su esposo, si Bella había hecho de las suyas de nuevo, estaba estrenando un conjunto de encaje de Victoria's Secrete, que a diferencia de antes esta vez si llevaba por lo menos con camisón, aunque claramente o descaradamente para Edward, transparente.
Que haces vestida de esa manera – pregunto a su pesar con la voz ronca, por el deseo que le provocaba su esposa…
Estaba dormida, tuve sed y baje por un vaso de agua – dijo de manera inocente
Te pregunte que haces vestida así, no que estabas haciendo en la cocina – dijo al ver que su esposa tenia el descaro de burlarse de el y en sus narices…
Bueno querido si te fijas en la hora, son mas de las dos de la mañana, no esperabas verme fuera de casa o en vaqueros – dijo pasando por su lado, pero fue detenida por el brazo potente de su esposo
Suéltame – pidió sin elevar la voz
No Isabella, hasta que dejes de jugar conmigo de esa manera – era obvio el deseo que sentía hacia su esposa, pero ella lo rechazaba una y otra vez…
No estoy jugando contigo, Edward – dijo soltándose de su agarre
Deseo poseerte Isabella y no es un secreto – dijo de repente cerca de su oído
Soy tu esposa, no una mas de tu colección, Edward, cuando me ames podrás poseerme, mientras tanto no – Isabella estaba segura, que era la única manera de estar con Edward, salió del lugar, casi corriendo y con mas calor del que hubiera admitido delante de su esposo…
Edward la vio salir corriendo del lugar, no soportaba mas aquella situación, los juegos de Isabella, no ayudaban a su cordura, estaba seguro del deseo hacia su esposa, pero amor, en realidad no creía que fuera posible…
Las semanas por increíble que pareciera, pasaban verdaderamente de prisa, se encontraban ante el más grande evento de Mercurio, por el despido de la Amante de su marido se vieron en la obligación y casi sobre el tiempo, de contratar a otra moldeo, por lo que, la contratación de otra Rubia no le agradaba mucho pero al Saber que se trataba de nada menos y nada mas que Rosalie Hale, la hija de Federico y Anastasia Hale, no tuvo ninguna objeción, puesto que ellos habían sido amigos de la familia desde siempre y ella estaba mas que segura que Rosalie no era el tipo de mujer para Edward, puesto que su carácter dominante y mal humor sacaba de quicio a cualquier hombre según las revistas del corazón…
Por su parte Edward, seguía desconcertado con el cambio drástico de su esposa… ironías de la vida pensó para si, puesto que tenia a todas las mujeres que quisiera en su cama excepto a la única que por ley le pertenecía su esposa Isabella Swan…
La noche de Hoy Paris y el mundo vería el nuevo Lanzamiento de Cosméticos Mercurio y por supuestos los dueños no podían hacer falta por lo que Isabella se preparo para el acontecimiento del año, no podía perder esta oportunidad para gritar de manera silenciosa a las amantes de su esposo, quien era Isabella Swan y además no solo dueña de Mercurio si no también de Edward Cullen el Magante Italiano mas codiciado por las mujeres…
Se enfundo en un vestido color vino tinto, con la espalda totalmente al descubierto, el frente del vestido solo cubría sus pechos para apretarse en una cinta a su diminuta cintura, desde ahí el vestido bajaba hasta los tobillos en un corte Campana, los zapatos de un color plata para hacer juego con sus pendientes, gargantilla y brazalete en oro blanco, se recogió el cabello por completo dejando a la vista su cuello cremoso… media hora después bajo las escaleras donde sabia que su amado esposo la esperaba…
Edward bebía una copa en el Bar de la casa, justo hoy habia discutido con su amante, no entendía porque seguía con ella, quizá por que su esposa se negaba a dejarlo volver a la recamara, pero estaba seguro que ya no era buena esa relación si la prensa seguía metiéndose el terminara en serios problemas… estaba tan metido en sus pensamientos que no escucho a Bella bajar hasta que ella le hablo…
Estoy lista podemos irnos – dijo con un tono de voz seductor el jugo que había iniciado des hace una semana, Edward al voltear a verla, quedo impactado por tanta belleza, su rostro iba al natural, un poco de maquillaje para nada de exagerar, un brillo muy poco notorio en sus labios que cada dia se le hacían mas apetitosos y ese vestido que se pegaba perfectamente a la mitad de su cuerpo como una segunda piel
Estas, hermosa – dijo sin pensarlo y ella sonrió, sabía que aquellas palabras las había dicho de verdad
Gracias, tu estas guapísimo como siempre – sonrió mientras se atrevió a darle un tierno y suave beso en los labios y Edward deseo mucho mas que un simple beso, pero ella se retiro y emprendió el camino a la salida, la limosina los esperaba y el evento no tardaría en comenzar por lo que se apresuro a alcanzar a su esposa…
El evento transcurría como lo planeado, los medios de comunicación de todo el mundo se hicieron presentes, las celebridades mas importantes de Francia e Italia habían asistido, el Rostro de Rosalie era perfecto para la promoción y el lanzamiento de Mercurio, este seria el primer Éxito de Edward al frente de Mercurio, el primero de muchos seguramente…
Hija cuanto tiempo sin verte, Charlie había regresado de su viaje, por Estados unidos, en apariencia de vacaciones, pero Isabella conocía a su padre mejor que nadie
Que tal los negocios – dijo sonriendo al ver que el correspondía la complicidad
Perfectamente hija, no sabes cuanto te he extrañado – dijo amaba a su hija aunque en este caso el, le impusiera el matrimonio
Y Sue – pregunto de repente Isabella, sabia del romance de su padre con su asistente personal, nunca le importo, pero quería saber, después de todo Charlie se merecía ser feliz…
Vamos Isabella, hablamos de ella luego – dijo saliendo del lugar, argumentando saludar a unos conocidos llegados de Inglaterra…
Y tus padres no vendrá – pregunto de repente, ya que no habia visto a sus suegros por ningún lado
Están en America – respondió Edward, a sus padres no les importaba nada mas que tener el dinero de Mercurio y disfrutar de el…
Que pena me hubiera gustado saludarlos – dijo de manera sincera
Lo se Isabella y gracias – susurro este día, Edward le había dicho hermosa y gracias, algo raro estaba pasando y quiso creer que después de todo el magnate tenia corazón, sonrió ante su ocurrencia…
El lanzamiento había sido todo un éxito como se esperaba, de Mercurio, la noche se fue adentrando y con ellos empezaron a retirarse del lugar tanto Isabella como Edward hicieron lo mismo, afortunadamente los medios de comunicación no hicieron comentario alguno sobre su relación o sobre su amante, por el contrario se dedicaron a fotografiarlos ya que en toda la noche solo se separaron cuando Edward dio las palabras de agradecimiento…
Llegaron a casa pasada la media noche e Isabella se despidió para ir a su habitación, no quería molestar a su amado esposo, después de todo en estas semanas, había querido poner distancias verdaderas, los juegos se estaban convirtiendo en fuegos que nacían desde sus entrañas y quería y deseaba estar con su esposo….
A donde crees que vas Isabella – dijo susurrando a su oído, no habia permitido su huida y no lo permitirá ahora, no hoy después de todo, ella era su esposa la mujer que habia despertado en el, algo mas que deseo y pasión…
Déjame ir por favor – pidió ella, sabia que no podría negarse si en estos momentos el quisiera estar con ella, no tenia la fuerza para hacerlo y el calor naciente en su cuerpo no ayudaba a la situación…
No, esta vez no quiero dejarte ir, te necesito – susurro cerca de sus labios y sin poder evitarlo ella entre abrió sus labios para recibir aquel beso que tanto había deseado, desde su noche de bodas…
Se abrió paso a través de los labios de su esposa y profundizo aquel beso que el también deseaba y no sabia decir exactamente desde cuando, la beso como si su vida dependiera de ello, sentía cosas por Isabella mas de las que le gustaría o estaría dispuesto a admitir, sus manos buscaron el broche que ataba la parte de su vestido a su cuello y admiro la belleza de mujer que siempre tuvo a su lado, los pechos de Isabella quedaron al descubierto y sus manos se posaron sobre ellos, provocando un largo gemido en Isabella quien sentía aquellas manos como fuego en su piel…
Sin mayor esfuerzo el vestido de Isabella, cayo al piso dejándola completamente expuesta, ante Edward, quien para estos momentos se encontraba sin camisa, habia dejado sus bien formados pectorales a los ojos de Isabella quien pocas veces lo habia visto sin ropa…
Edward – susurro a sentir los besos de su marido descender por su cuello y dirigiéndola hacia la cama el, lecho que nunca habia presenciado un encuentro como el que se estaba llevando a cabo en estos momentos, Isabella se entrego por primera vez a su esposo y sintió que no habia razones para negarse ante el amor que sentía por el…
Sus cuerpos se hicieron uno solo, al momento que Edward con todo el cuidado del mundo se abrió paso a través de la intimidad de su esposa y se fundió en ella, sintiendo por primera vez en su vida la verdadera fuerza del amor cuando se hace el amor con la persona amada… estaba seguro de que estaba amando a su esposa en aquella entrega…
Sus cuerpos se movía al compas, como si hubiesen estado hechos el uno para el otro desde el principio, no había prisas para Edward, no había dudas de Isabella, ahora eran uno solo, en una entrega sublime, estaban a punto de llegar al climax, por lo que el compas de su baile erótico aumento para luego verse dos cuerpos alcanzar la gloria de su amor y caer al mismo tiempo abrazados en la que ahora era su lecho de amor…
Edward – pregunto tímidamente
Te amo Bella – dijo sonriendo ante el hecho, el nunca había dicho un te amo y nunca la había llamado por su diminutivo, ella sonrió ante tal confesión….
Te amo – dijo ella sonriendo en sus brazos y quedándose dormida junto al cuerpo del hombre que siempre amo…
Amanecía en París, pero no era un simple amanecer, la luz del día se coló entre las cortinas de aquella imponente habitación, acariciando con su luz dos cuerpos desnudos entrelazados aun después de una noche de sueños…
