=Inuyasha no me pertenece=


NO SOY ELLA *cap5: La venganza es dulce part2*

Un gruñido se escucho en el templo, la puerta aún no había sido abierta, pero por las divisiones de las tablas podía ver perfectamente aquella escena…

-Ah…Hola Higurashi

-Hola ¿Qué haces por aquí?

-Vine a traerte varias cosas- De una bolsa comenzó a mostrarle objetos algo raros, pues como siempre, el se enteraba de las absurdas enfermedades que inventaba su abuelo.

-Muchas gracias Hojo ^^U- Le entrego la bolsa y esta la recibió. Dentro del templo un hanyo miraba algo molesto, recordó que cuando venia a casa de Kagome, había visto unas "imágenes" que suelen llamarse fotografías, en donde ella salía junto a ese joven y este se sonrojaba siempre… Abrió los ojos, si te sonrojabas, eso significaba una cosa… volvió a gruñir y salir rápidamente hasta los jóvenes. Hojo se exalto al ver al chico con orejas de perro, Kagome solo se quedo perpleja por lo ocurrido.

-T-Tiene orejas…- Dijo admirando las blancas orejas en la cabeza de Inuyasha.

-N-No, viene de una fiesta de disfraces…- Agito ambas manos tratando de llamar la atención del chico.

-¿Quién es el?- Le pregunto el hanyo casi olfateando al chico igual de sorprendido

-¡Qué te importa! Además, ¡¿Qué estas haciendo aquí?

-Vine por ti, no puedes irte como si nada, tenemos que buscar la perla d…- Fue interrumpido por la mano de Kagome.

-¿Perla?

-S-Solo es un amuleto del templo- Movió nerviosa su mano, restándole importancia.

-Ya veo, vamos Higurashi, te enseñare a preparar el remedio- Dijo a punto de caminar pero fue detenido por Inuyasha.

-¿Quién eres?

-Ah… S-Soy Hojo

-¿Qué eres de Kagome?

-¿Q-Que soy?- Se sonrojo, el hanyo tenía razón…

-No te acerques a ella o te las veras conmigo- Abrazó a la pelinegra que se sonrojo al encontrarse en sus brazos. Incluso a Hojo se le había bajado el rubor, tan solo asintió y se marcho, despidiéndose de Kagome. Al darse cuenta de lo que había pasado, aventó al hanyo.

-¡¿PERO QUE ES LO QUE DIJISTE?

-Nada de importancia, vámonos- Le Dijo caminando asía el templo

-N-Nada…- El ojo de Kagome tenía un tic por el enojo… -¡ABAJO! ¡ABAJO! ¡ABAJO! ¡ABAJO! ¡ABAJO!- Ante las palabras, una y otra vez Inuyasha caía directo al piso, la joven sacerdotisa camino furiosa hasta el templo en donde ni siquiera se molesto en esperar al hanyo y marcharse dentro del pozo…. "Bueno, la venganza no era tan buena como dicen" Pensó Kagome. Más tarde, habían salido de la aldea junto a Sango y los demás, ya era de noche y se vieron acobijados por el calor de la fogata, todos estaban dormidos excepto Kagome. Se acerco asía donde el hanyo descansaba, al ver que estaba dormido, empezó a jugar con sus orejas.

-¡¿Pero que crees que estas asiendo?

-Lo siento, creí que estabas dormido ^^U

-No lo estaba, ¿Qué quieres?

-¿Por qué le dijiste eso a Hoyo?- Le pregunto con tranquilidad, asiendo sonrojar al mitad bestia.

-Te dije que no importaba- Miró asía otro lado tratando de ocultar lo rojo de su cara

-No. Dime

-P-Por que no me gusto verlo cerca de ti ¡Y ya no preguntes!- En realidad el no sabía ni por que lo había dicho, tan solo no le había gustado y ya. Al ser orgulloso no admitía que había tenido celos. La pelinegra solo sonrió asiendo aparecer un tono carmín en sus mejillas, se acerco más a el y se recargó en su hombro, procurando conciliar el sueño. Inuyasha al sentir esto, se acomodo y paso una mano por la espalda de Kagome, posándose en su brazo, y así, pegándola más a el. Recargó su cabeza en la de ella y también se adentro al mundo de los sueños. Mientras que la chica volvió a sonreír abiertamente, sintiendo el calor del cuerpo del hanyo. Había logrado poner celoso al mitad bestia, no tenía en mente lo de Hojo, pero fue de muy buena suerte. Esta vez se retractaba… La venganza, despues de todo, si era dulce…