Gui: ¿Sabéis qué? Tengo como cuatro reviews. Es genial. Gracias mil a Veela Black, NatWizard, Cookie's Monster y Blake Malfoy por dejarlos, y por que os guste la historia, y por leerlas, y por todo!
Disclaimer: Si no hablo inglés, ¿como me comunico con Rowling, mi gran amiga? Por traducción instantánea.
Nada es lo que parece
Señuelo
o tirar la toalla.
Draco Malfoy se acerca sigilosamente a la figura de Astoria que se ve a través de la cortina. Lo mejor que le ha podido pasar, sin duda, es ir a cenar a casa de los Greengrass por invitación expresa de un de las hijas (en realidad ha sido Daphne, pero el se da el gustazo de imaginar que ha sido Astoria) y encontrarse a la susodicha en el patio trasero, absolutamente sola.
Ha debido de pasar año y medio desde que ambos acabaron Hogwarts. No hubo mucho que decir, si no es que después del maldito beso, ella le rehuía. A saber por qué. Bueno, su parte inteligente del cerebro sabía perfectamente que era por culpa del beso. Pero no, seguro que el no tenía nada que ver, empeñado y testarudo, el muy Draco. Lo bueno es que después de Hogwarts, la madre (o el padre) de Daphne y Astoria no está muy por la labor de que se pongan a trabajar a la primera de cambio, quiere ponerles un buen novio en bandeja (entendedlo, es un anticuado, ni que estuviéramos en el siglo 20, que ya es mayo del 2001) e invita a comer a muchos magos para que encuentren a su alma gemela. Con Daphne lo tiene crudo, ella ya tiene a su alma gemela en un chico de Slytherin que cursaba un año más que ellos y que Draco no conoce del todo bien. Pero con Astoria, la cosa no está mal, y Draco opina que el padre (o la madre) le tiene en la mente porque los invitan dos veces a la semana.
A lo que estamos, Draco, que tienes a la silueta de Astoria a medio metro. Bueno, tres. Hablando de tres, a la de tres la abraza por la espalda. Una, dos, ¡tres! Entonces, sin comerlo ni beberlo se encuentra en el suelo de la maldita terraza (por si no os habéis fijado, a Draco le gusta maldecir). ¿Qué cómo ha llegado ahí? Pues fácil, eso no era la silueta de Astoria, sino un maniquí. La tía usa señuelos para que él no le salte encima. Hay que ser Astoria, ¿eh?
Así que Draco, el dragón dañado, se levanta sin dignidad alguna y se pone a zumbar por los pasillos como un condenado. A saber dónde está la tía esta.
-Daphne, ¿has visto a tu hermana?
-Sí, esta en...-pero Draco ya ha pasado de largo. Daphne alza las cejas. A los cuatro o cinco segundos, Draco se detiene y retrocede.
-¿Dónde has dicho que está?
-En su cuarto. ¿Por qué?
-¿Eh?
-Que por qué quieres saber dónde está.
-Nada. Le debo un empujoncito.
Daphne vuelve a alzar las cejas. Se caracteriza por ser calmada e inexpresiva (menos cuando está con su novio, alma gemela o lo que sea, que ahora no nos concierne). No se preocupa por su hermana, sabe del enamoramiento de Draco. Y el chico es masoquista, pero no lo suficiente como para asesinar al objeto de su devoción. No es un loco de cuidado.
Entre tanto, Draco ha llegado a la habitación de Astoria y llama con los nudillos a la vez que abre la puerta. Imagínate la escena desde dentro. Astoria está tumbada en su cama decidiendo que no se tiene que escapar por la ventana para evitar a Draco Malfoy, que si no su padre la mata; cuando oye unos tres golpes de nudillos en la puerta y con cada uno, la puerta se abre más y más apareciendo así el susodicho.
La expresión de Astoria no cambia un palmo. Solo se incorpora, al mismo ritmo que la puerta abriéndose.
Dos minutos después siguen en la misma situación. No se han movido un pelo, nada. Os lo explico. Draco está paralizado con su mueca de enfado pícaro en la cara, observando la totalidad del cuerpo de Astoria que está en bragas con una camisa grande con el vestido extendido a su lado y una toalla en el pelo. Astoria no consigue asociar cables y decidir cómo ha pasado Draco de ser un mero nombre en su cabeza a ser un ente moviente pero inmóvil en la puerta de su cuarto. Y la toalla del pelo se va cayendo poco a poco, muy poco a poco.
Draco ya sólo mira la toalla. Que se caiga, que se caiga ya, por favor. Que resbale de su pelo de una maldita vez. Se va a caer. Te digo yo que se cae. Mira, está a punto. Solo falta que se suelte el nudo encima de la frente. Ya se está soltando, venga, cáete ya, mierda. Cuando quedan exactamente dos milisegundos para que se caiga, Astoria levanta la mano y la recoloca más mal que bien en su cabeza sin cambiar de expresión.
-¡Mierda! ¡Que se iba a caer!
Reacciona, Astoria. Uno, dos, tres...
-Draco Malfoy, desaparece de mi vista. ¡Ahora!
Y se levanta y le estampa la puerta en las narices. Dejando caer la toalla.
Momento sensual a lo "no te has aprendido la definición de sensual". En fin, pobre Draco.
los reviews tienen algo que sí es un chollo... ¡Son gratis! Y alivian el entumecimiento de los dedos. Deja un review, no escribirlo es demasiado fácil.
Gui
SdlN
