Bueno aquí os dejo el tercer capítulo, espero que os guste, y gracias por los reviews de los capítulos anteriores.
La serie iCarly y sus personajes no me pertenecen.
El domingo transcurrió de forma normal. Bueno, normal no es la mejor forma de describirlo. ¿Por qué? Bien. Por un lado teníamos a Carly sentada en el sofá con Spencer abrazándola con los ojos vidriosos como si ese fuera el último día que iba a ver a su hermana menor. Por otro lado estaba Freddie, sentado en su cama mirando como su madre le explicaba para que servían todos y cada uno de los jarabes pomadas y pastillas que le estaba metiendo en una pequeña maleta. Cada vez que el chico preguntaba para que quería pastillas para enfermedades propias de ancianos esta le respondía que era mejor prevenir que curar.
Y por último teníamos a Sam, que por fin había hecho su maleta, tirada encima de la cama acariciando a Espumita.
Sam P.O.V
¿Por qué no quité la mano? ¿Por qué no quitó la mano? ¡¿Por qué tuvimos que pedir patatas fritas? ¿Qué te pasa últimamente Sam? ¿Será que tu madre tenía razón? ¿Será que te gusta Benson?
Sam: No, imposible. ¿Verdad que no me puede gustar un idiota como Benson, Espumita? No está dentro del orden natural de las cosas que a mi me guste un chico como Freddie, con sus estúpidas estupideces informáticas, con su enamoramiento con Carly, con su adorable media sonrisa… ¿Pero qué estás diciendo Sam?
Final P.O.V
Mientras la rubia copiaba en un folio "Freddie es idiota" todas las veces que podía y más, sus dos amigos escuchaban los llantos de su hermano y las instrucciones de su madre. Sin embargo la mente de uno de ellos no estaba donde tenía que estar.
Freddie P.O.V
A pesar de que mi madre no paraba de hablar sobre sus medicamentos, mi mente no estaba en ese lugar, estaba en otro sitio. Todos mis pensamientos giraban en torno a la imagen del día anterior. Giraban en torno a la imagen de mi mano y la de Sam juntas. Ella y yo tenemos una relación bastante especial; es tanto mi mejor amiga como mi peor enemiga. Pero a pesar de eso, estoy seguro de dos cosas. La primera es que a pesar de que me pegue y me humille constantemente, sé que puedo contar con ella siempre que lo necesite; y la segunda es que sé que no siento absolutamente nada por ella, y por Carly tampoco, ya no.
Entonces, si tan seguro estoy de que no siento nada por Sam, ¿por qué no me quito esa imagen de la cabeza? Seguro que es por que todavía sigo sin creerme que todavía estoy vivo después de eso. Sí, tiene que ser eso.
Final P.O.V
Al fin llegó la madrugada. La hora de levantarse y prepararse para ir a la estación de autobuses. La primera en levantarse fue Carly a las 3.30 de la mañana.
Carly P.O.V
Oh… Dios… mío, ¿qué hace el despertador sonando a las tres y…? Ay madre, ya es la hora.
Carly: ¡Spencer! – Grité - ¡Spenceeer! – volví a gritar al no recibir respuesta.
Tras dos gritos más, mi hermano mayor entró en mi habitación con el pelo revuelto y el secador en la mano gritando:
Spencer: ¿Dónde está el ladrón?
Carly: No hay ninguno. Además, ¿a qué ladrón pensabas abatir con un secador de pelo? ¿Los despeinarías hasta la muerte?
Spencer: Oye, no subestimes el poder de un secador. Además, cuando estás tan dormido como yo – dijo bostezando – este aparato te parece un arma de destrucción masiva.
Carly: Nunca cambiarás – dije bostezando y riendo a la vez. Sí, es posible; y sí, si ves a alguien bostezar a los poco segundos bostezarás tu también.
Spencer: Bueno, después de este debate sobre lo letal que puede ser un secador, ¿me puedes explicar por qué me has despertado a las tres y media de la mañana?
Carly: ¿Acaso no te acuerdas? Spencer, el viaje a Europa. Tenemos que prepararnos para ir a la estación de autobuses.
Y, como si esas palabras hubieran actuado como una descarga eléctrica, mi hermano se arrodilló a los pies de la cama entre "llantos" y me abrazó.
Spencer: Carly no lo hagas, no subas a ese avión – suplicó - Seguro que conoces a un italiano y te olvidas de tu hermano para siempre.
Carly: Spencer, a la velocidad que vamos a ir en el viaje no me va a dar tiempo a conocer a ningún italiano. Además, es física, psicológica y moralmente imposible que me olvide de ti.
Spencer: Oh, en ese caso – dijo como si estuviera deseando que su hermana le dijera lo que le acababa de decir – levántate perezosa, dúchate y arréglate, voy a preparar un super desayuno de despedida para todos.
Y diciendo esto, salió corriendo de la habitación levantando el brazo como si fuera un superhéroe.
Final P.O.V
Carly se levantó de la cama y comenzó con su jornada matutina de preparación. Una vez terminado esto, cogió su maleta y su mochila y bajó a la cocina.
Carly: Eso huele de maravilla – dijo sentándose y sirviéndose el desayuno en un plato.
Freddie: Buenos días gente – dijo el chico entrando por la puerta – Vaya Spencer eso huele de maravilla.
Spencer: Sírvete tu mismo. Por cierto, chicos ¿dónde está Sam?
Sam: No os preocupéis, mamá ya ha llegado.
Carly: Ahora mismo estábamos hablando de ti.
La rubia se dirigió a la mesa y empezó a devorar todo lo que encontraba al alcance de su mano.
Freddie: Sam, hay una cosa que se llama masticar.
Sam: Calla Benson, que no está el horno para bollos.
Carly: ¿Qué te pasa?
Sam: Nada es que no he dormido bien. Estaba nerviosa.
Freddie: Pero si hace dos días el viaje no parecía importarte lo más mínimo.
Sam: No es el viaje lo que me pone nerviosa.
Carly: Entonces, ¿por qué has dormido tan mal?
Sam: Por que… por que… por que me da miedo volar.
La rubia mintió en el motivo por el cual no había dormido mucho. Sin embargo, el hecho de que la aterrara volar era una verdad como un templo. Al oir aquello, sus tres amigos empezaron a mostrar claros signos de que en breves empezarían a reírse. Intentaban disimularlo, pero les era imposible.
Freddie: ¿Hablas en serio?
Sam: Si…- dijo algo avergonzada, cosa poco común en ella.
Sin poder evitarlo Freddie empezó a reírse a carcajadas. Sam le echó una mirada asesina y el chico, sabiendo lo que se le venía encima, salió corriendo perseguido por la chica. Entonces, el mayor de los Shay avanzó dos pasos y cuando Sam pasó por delante de él la agarró por la cintura dejándola atrapada.
Spencer: Carly, el bacon.
Automáticamente, la menor de los dos hermanos, cogió un trozo de bacon y se lo metió a Sam en la boca. Este, como si fuera un dardo tranquilizante dejó a la chica fuera de combate, la cual dejó de patalear y se centró en devorar el pedazo de carne.
Spencer: Vamonos o llegaremos tarde.
Los tres jóvenes cogieron sus respectivas maletas y mochilas y salieron del coche en dirección a la estación de autobuses.
Una vez allí tras haber guardado las maletas en el autobús comenzaron las rondas de despedidas. Incluso la madre de Sam y la de Freddie fueron a despedirse.
Spencer: Bueno bichito, eso hora de irse. Pásatelo bien y no te olvides de mí.
Carly: Eso nunca.
Pucket: Disfruta del viaje Sam y procura no maltratar mucho a Freddie.
Sam: No prometo nada. Cuida de Espumita.
Pucket: No prometo nada.
Benson: Cuidate mucho hijo.
Freddie: Tendré cuidado mamá, puedes estar tranquila.
Con el último aviso del profesor, los tres amigos subieron al autobús y se sentaron los tres juntos al fondo. En unas horas, estarían paseando por Milán.
Hasta aquí el capitulo. No sé cómo habrá quedado el final por que son las 2.30 de la madrugada. Dejad vuestros reviews y espero que os guste ^^
Besos =)
