Los personajes de Harry Potter no me pertenecen.

Disculpen cualquier error que se me haya escapado.


¡Hola! Disculpen la tardanza en publicar, es que tuve unos inconvenientes técnicos con mi pc. Puede que ahora mis fics presenten más faltas, pero es que mi nuevo procesador de palabras no tiene muy buen corrector ortográfico. (Gracias a Maritza chan por editar el capítulo).

En fin, espero que disfruten del chap.


Un desvio en el plan

Después de que cada uno inspeccionara el medallón y tratara de abrirlo por diferentes medios o probara algunos hechizos para tratar de destruirlo sin lograr nada, decidieron ponerlo dentro del cofre que Mika le regaló a Harry. Mientras, pasaban los días y discutían una manera de destruir el Horcruxe, pero ninguna de las opciones que Hermione ofrecía era factibles en el momento, pues la gran mayoría inquiría aventurarse en el mercado negro de la magia. Agosto estaba llegando a su final y con cada día que pasaba aumentaban los ´´extraños´´ visitantes que pasaban por la calle. Aunque últimamente ninguno de los tres había vuelto a salir desde que estuvieron en la casa de Umbrige, pero de seguro esta había dicho algo a las personas del ministerio.

Hermione se escabulló un día para buscar un periódico para informarse de la situación y efectivamente Umbrige había reportado ´´el ataque´´ y el profeta no desperdiciaban la oportunidad de ensuciar el nombre de Harry. Harry insistía en hacer un último viaje al ministerio para rescatar el ojo de Moody, Hermione insistía en que era muy peligroso pues era muy probable de que habían aumentado la seguridad en el ministerio. Pero después de darle muchas vuelta al asunto, y de que Harry lograra poner a Ron de su parte, Hermione accedió a una última expedición al ministerio, como Harry conocía la exacta localización de la oficina de Umbrige fue más fácil que la vez anterior. Esperaron a que la noche estuviera bien entrada para ir, por suerte no había nadie, pero Hermione se aseguró bien de remover los hechizos protectores de la puerta de la oficina de la vieja cara de sapo antes de entrar y poder remover el ojo de Moody. Harry hizo algo con lo que Hermione no se sintió muy a gusto pero era de nuevo como restregarle en la cara al ministerio que Harry se estaba saliendo con la suya. Harry dejo un letrero en la puerta diciendo:

"Te estaré vigilando. HP"

Unos días después Hermione salió de nuevo para buscar algún periódico viejo pero no encontró nada sobre robo o vandalismo en el ministerio, aparentemente no les convenía decir que a pesar de todas las medidas de seguridad, Harry había logrado irrumpir en el lugar sin ser detectado o atrapado.

El primero de septiembre llegó y los tres se sentían invadidos por las ansias de tomar el expreso y regresar a Hogwarts, aunque Harry sólo planeaba volver por dos razones en el momento, una buscar un Horcrux y la otra sería enfrentarse a Voldemort, por lo que por el momento ese viaje no se daría. Nuevamente se encontraban en la cocina con el cofre sobre la mesa mientras discutían sobre las diferentes maneras de destruir el Horcrux.

- El ácido de Hydra sería muy efectivo, pero es tan corrosivo que es muy difícil de poder conservar – comentaba Hermione

- Déjame adivinar, es otra sustancia cuya venta está prohibida en Inglaterra – dijo Ron con mal humor

- Si – dijo Hermione con pesar

- En la Cámara de los Secretos yace el cuerpo de un basilisco con prácticamente todos sus colmillos, ¿Crees que a pesar de llevar varios años muerto estos aun tengan veneno? – preguntó Harry

- El veneno puede conservarse si está en un lugar oscuro y frio… - dijo Hermione pensativa

- Entonces lo que debemos hacer es entrar a la cámara y buscarlos - dijo Harry

- ¿Y cómo pretendes hacer eso sin ser detectados? - dijo Hermione

- Tiza Scriptorium - dijo Harry como si la respuesta fuera obvia

- ¡Claro! ¿Cómo no lo habíamos pensado antes? - dijo Ron emocionado con la posibilidad de al fin haber encontrado una solución al problema.

- ¡Arrr! - se quejó Hermione poniéndose de pie – Harry, una cosa es irrumpir en el ministerio de magia o la casa de Umbrige, pero para poder llegar a Hogwarts solo hay una manera y esa, definitivamente, no es con tiza. La magia del castillo es tan fuerte que por más que trates no lograrás abrir un portal que te lleve a él…

- Pero después de nuestro encuentro con Voldemort en Alemania usamos una vela de Babilonia para regresar al castillo

- Eso es imposible - dijo Hermione - ¿La vela les llevó dentro del castillo o les dejo en los terrenos?

- Errr… bueno terminamos en los terrenos - dijo Harry recordando el mal aterrizaje

- Exacto, en todo caso con la tiza sería lo mismo, no lograríamos pasar desapercibidos

- Ok lograste tu punto Hermione, lo cual nos deja en la misma posición que en el principio - se quejó Ron

- Solo soy realista - le respondió ella

- Bien, entonces quedan descartadas todas las sustancias que has mencionado. Ahora Hermione, ¿Existe de manera remota algún hechizo o maldición que podamos usar?- dijo Harry sintiéndose sin esperanzas

- Claro que hay maldiciones, varias, pero es claro que es magia negra tan avanzada y oscura como el mismo proceso de hacer un Horcrux - dijo Hermione

- Bueno por algún lado debemos empezar - dijo Harry con pesar

- ¡Harry! ¿No pensarás hacer magia oscura? - dijo ella casi escandalizada

- Si no hay otra salida… - empezó a decir Harry, pero su cicatriz empezó a dolerle de la misma manera que le había dolido hace un tiempo, sentía que la cabeza se le iba a partir y sabía que solo sería cuestión de segundos para que la conexión se completara, se puso de pie y se fue al baño.

Frente al espejo, Harry pudo presenciar cuando sus ojos nuevamente dejaron de ser verdes y de repente estaba caminando por un pueblo muy pintoresco, las casa parecían sacada de un cuento para niños, se detuvo en una y toco la puerta, se podían oír la risa y la conversación de las otras personas en el interior, una señora llenita abrió y al ver quien tocaba palideció. Voldemort pregunto por Gregorovich y esta le dijo que este no se encontraba que se había ido y que no sabía dónde estaba, caminaba tratando de alejarse. Voldemort al comprobar que allí no se encontraba el creador de varitas se deshizo de la familia.

Los golpes en la puerta hicieron que Harry volviera en sí, al abrirla una preocupada Hermione entró.

- Harry, ¿Estas de nuevo teniendo las visiones?

- Lo siento Hermione, pero es algo que no puedo controlar y créeme que no es que quiera verlo.

- Harry debes hacer un esfuerzo y hacer Occlumencia para mantenerlo lejos.

- No es tan fácil como piensas… - dijo Harry pensando en lo grotesca conexión entre él y Voldemort - él acaba de matar a toda una familia que se encontraba viviendo en la antigua casa de Gregorovich, no tenía por qué hacerlo… pero el solo…

- ¿Para qué quiere a otro creador de varitas si ya tiene a Ollivander? - preguntó Ron

- Creo que es por esto - Harry salió del oscuro baño y del pequeño saco de piel de XX que le había regalo Hagrid saco una varita que emitía un brillo metálico y se la mostro a sus dos amigos.

Hermione ahogó un grito y se tapó la boca con las manos horrorizada por lo que veía, Ron no comprendía lo que pasaba.

- ¿Qué es eso? - preguntó señalando la varita de metal

- ¡Dijiste que la habías destruido! – dijo Hermione tratando de no subir la voz

- No pude destruirla, pero si le hice creer que la había destruido. Lamentablemente, la noche que volaba de regreso a la casa de Ron cuando lo tenía prácticamente encima de mí no me quedo de otra que usarla, no estoy del todo seguro si se dio cuenta de que la tengo, pero es muy probable que quiera al otro creador de varitas para que le hagan una que sea tan poderosa o más que la Varita de Acero.

- Pero Harry, esa varita es malvada…es una varita corrupta – decía Hermione

- Pero es bastante poderosa y si Voldemort no hubiera tenido Horcruxes cuando lo enfrente usándola ya el estaría seis pies bajo tierra.

- Disculpen, pero yo aún sigo sin entender - dijo Ron molesto por haber sido dejado fuera de la conversación

- Ron si le hubieras puesto atención a la clase de historia sabrías que esa varita es la Varita de Acero, creada por el mago tenebroso Raymund Hansd´ehrenfield, él era un aprendiz de creador de varitas que tenía la ambición de crear la varita más poderosa, de modo que después de aprender el oficio de su maestro convenció a unos duendes de que le ayudaran a forjar una varita de metal y a cambio de los conocimiento de los duendes sobre sus procedimientos con los metales Hansd´ehrenfield les ayudaría a crear varitas para ellos, pero después que se vio con la Varita de Acero en sus manos, él mato a los duendes que le habían ayudado y con esto se desató una de las guerras más sangrientas entre duendes y magos - le resumió Hermione

- Para no decir que también fue magos contra Hansd´ehrenfield, el bisabuelo de Mika ayudó a eliminarlo- agregó Harry

- ¿Y qué tiene que ver Él en todo esto?- preguntó Ron

- Él quería esta varita pero Mika… Lilianna y yo fuimos a Alemania a las ruinas del castillo de Hansd´ehrenfield y evitamos que él se apoderada de ella.

- Entonces él ahora quiere a Gregorovich para que le haga una mejor - dijo Ron

- Eso es lo que creo…y debemos hacer algo con ese Horcrux antes de que él de con Gregorovich - dijo Harry preocupado - Hermione necesito saber cuáles hechizos o maldiciones puedo usar para destruirlo.

- Bueno el más sencillo es el FiendFyre, pero es sumamente peligroso pues el fuego no se puede apagar con nada excepto su contra hechizo que es aún más complicado de hacer… podrías terminar destruyendo toda la casa - dijo Hermione

- En ese caso debemos ir a un lugar donde no haya nada que pueda incendiarse - dijo Harry

- ¿Cómo qué lugar?- pregunto Ron

- Hay una playa al sureste, recuerdo haber sobrevolado por ese lugar, no tiene arena. Toda la costa es de piedra, no hay árboles ni arbustos - dijo Harry

- Bueno lo mejor sería que averiguáramos la localización del lugar antes de ir - dijo Hermione

- Podemos hacer todo hoy - le apremió Harry – no podemos seguir aplazando las cosas

Después de que Hermione consiguiera un mapa de Inglaterra y que Harry pudiera ubicar el lugar exacto, Harry les insistió en que debían hacerlo aquel mismo día. Así que mientras media docena de mortífagos les esperaban fuera de la casa con la falsa esperanza de que estos fueran a la estación para tomar el expreso de Hogwarts, los tres usaron la tiza para llegar a la playa rocosa. Fuera de las rocas que cubrían todo el suelo y los farallones de piedra no había ni una rama seca por todo el lugar. Harry le pidió a Hermione que colocara el medallón en dirección hacia el mar pero en un lugar que las olas no lo fueran a arrastrar. Harry se sentía seguro de que no necesitaría decir el hechizo más de una vez, pues con la Varita de Acero en las manos podía sentir el poder de esta y la voluntad de la misma, era como si tuviera vida propia.

- ¿No crees que debemos abrirlo primero? - preguntó Ron con temor

- Ya sé cómo hacerlo, colóquense tras de mí - les indicó Harry. Ron y Hermione se colocaron unos pasos atrás de Harry.

Harry se concentró en la S que brillaba en el medallón y se imaginó que esta era una pequeña serpiente y en parcel le pidió que se abriera. Un humo gris comenzó salir del medallón, pero Harry no espero a ver lo que sucedía, sabía que debía actuar ya.

- ¡FiendFyre!- dijo Harry lo más claro que pudo y llamaradas en forma de un grifo se abalanzaron sobre el humo que tomaba la forma de una mujer haciendo que esta se desvaneciera, en el segundo lanzamiento un fénix de fuego dio con el medallón y de este empezó a brotar una sustancia negra y emitir un chirrido metálico.

Después de reducir el medallón de oro a un líquido dorado Harry necesito intentar tres veces el contra hechizo para dejar de lanzar llamaradas.

- Uno menos, quedan tres - dijo Harry echando un vistazo a los restos del medallón.

- ¿Crees que él haya sentido algo? - preguntó Ron un poco preocupado

- Según lo que me dijo Dumbledore, Voldemort no puede sentir o percibir cuando se destruye uno de sus Horcruxes - explicó Harry

- ¿Y ahora? Debemos buscar el otro, ¿Tienes idea de donde pueda estar? - quiso saber Ron

- Según Dumbledore uno de los Horcruxes es la serpiente y el siempre la lleva consigo, de modo que ese será uno de los últimos en destruir - dijo Harry mientras echaba un vistazo a sus apuntes

- Nos quedan dos - dijo Hermione

- Esta la copa de Helga Hufflepuff, que podría estar en cualquier lado, y el otro objeto nunca supimos con exactitud qué es, pero sospecho que es algo relacionado a Ravenclaw. También está la posibilidad de que Voldemort haya escondido uno de los Horcruxes en Hogwarts, Dumbledore me dijo que cuando él volvió por el puesto de DADA también fue por algo más al castillo - dijo Harry.

- No crees que de haber escondido alguno en el castillo, Dumbledore lo hubiera encontrado - empezó Hermione pero antes de poder terminar su argumento dos seres con vestimenta negra y capuchas aparecieron en la playa

La reacción de los tres chicos fue instantánea y de repente estaban en vueltos en un fiero combate, todo pasaba tan rápido que Harry sólo llego a percibir algo como una explosión, segundos después sentía que era arrastrado por una tubería, que algo le hacia presión y no podía respirar y segundos después cuando sentía que ya no podía aguantar más la respiración caía de espaldas sobre ramas y hojas secas.

- ¿Qué rayos fue eso? - dijo Harry poniéndose de pie

- ¡No lo sé! Fue como en el café, ¿Cómo supieron donde estábamos? - dijo Hermione mirando a su alrededor

- Ron, ¿Dónde está Ron? - dijo Harry al ver que él no estaba junto con ellos en el bosque.

- Yo... yo... no se... - dijo Hermione con lágrimas brotando de sus ojos - en un momento él estaba a tu lado y luego uno de los mortífagos lanzo una maldición y algo explotaba, yo te tome de la mano, pero no vi a Ron con la explosión - dijo ella rompiendo en llanto

- Debemos regresar y ver si aun esté en la playa - dijo Harry determinado a no dejar a su amigo, sacó la capa de invisibilidad - vamos, no podemos perder el tiempo.

Entonces Hermione se puso de pie sollozando y ambos regresaron a la playa rocosa, a unos metros de donde habían estado. Desde el lugar donde aparecieron podían ver el área de la playa donde hace unos segundos habían estado luchando con los mortífagos. No había nadie, solo una enorme mancha negra donde hubo la explosión, no había rastros de Ron en ninguna parte. Harry tuvo que agarrar a Hermione para que esta no se fuera a caer mientras sucumbía en llanto.

Harry le propuso acampar allí en caso de que Ron hubiera desaparecido y después regresara, pero Hermione creyó que sería muy riesgoso quedarse allí, pues si lo habían capturado era muy probable que volvieran al mismo lugar a buscarles a ellos. Ninguno de los dos se sentía a gusto con marcharse, de modo que acordaron acampar en una zona cerca, pero no muy abierta. Hermione sacó todas las cosas de su cartera de mano, montó la casa de campaña y luego convocó varios hechizos protectores mientras caminaba en un círculo alrededor de la casa de campaña. Ambos se turnaron en la noche, pero no hubo ningún movimiento en la playa, ni Ron ni los mortífagos volvieron en toda la tarde y la noche.

Durante uno de sus turnos de guardia en la noche, Harry volvió a tener una de sus visiones sobre Voldemort, esta vez había dado con Gregorovitch, lo tenía colgando de cabeza y este le aseguraba que no lo tenía que se lo habían robado hace muchos años. Voldemort no le creía al viejo de barbas blancas y de pronto Harry, junto con Voldemort, entró en las memorias de Gregorovitch. Este corría por un pasillo con una lámpara en la mano y justo en una ventana pudieron ver a un joven de cabellos rizados con expresión burlona sobre el marco de la puerta y luego se marchaba. Voldemort al comprobar que el creador de varitas ya no tenía el objeto que buscaba y no le servía para nada mas, lo asesinó. Hermione le encontró tirado bocabajo en el piso rocoso, él le contó lo que vio y ella simplemente le pidió que fuera a dormir mientras ella hacia la guardia.

En la mañana, después de turnarse haciendo guardia y sin señales de vida de Ron, Hermione y Harry optaron por regresar al número doce Grinmauld. Al regresar por un portal dibujado con la tiza, un preocupado Kreacher les recibió en la cocina, Harry y Hermione le preguntaron si Ron había regresado a la casa por su cuenta o si había llegado algún mensaje de parte de él o su familia, pero ante la negativa del elfo, Hermione volvió a sucumbir ante el llanto. Harry no sabía cómo consolarla, pues él también se sentía desolado ante la idea de que su mejor amigo pudiera estar capturado por los mortífagos o en su peor caso, muerto. Kreacher les insistió en que desayunaran, ninguno de los dos se sentía con ánimos, pero aun así comieron un poco. Después Harry se fue a la habitación que había sido de Sirius, que se había vuelto la suya mientras estaban en la casa, y Hermione se fue a dar un baño. Harry se tiró sobre la cama y empezó a analizar todo lo sucedido en la playa. No había nadie más fuera de ellos, y Dumbledore le había asegurado que Voldemort no podía sentir cuando se destruía uno de sus Horcruxes, aun no entendía como los mortífagos dieron con ellos.

Los mortífagos que solían quedarse fuera del número doce haciendo vigilia habían disminuido, pero no dejaban de ir. Tres días después de su regreso de la playa, seguían sin tener noticias de Ron. Hermione habló con Harry en el desayuno para retomar la cacería de los Horcruxes, ambos se sentían decaídos pero no podían detenerse, debían actuar rápido antes de que las cosas se complicaran más. De modo que retomaron la discusión sobre los posibles lugares en que Voldemort podía esconder uno de los Horcrux, Harry insistía en que había uno en Hogwarts, pero Hermione le refutaba que de haber uno allí Dumbledore lo hubiera encontrado, Harry le refutaba que había uno que Dumbledore no sabía que era exactamente de modo que podía todavía estar en el castillo y se les iba buena parte del tiempo discutiendo sobre el tema. A petición de Hermione, fueron a lugar donde una vez estuvo el orfanato donde se había criado Tom, pero este ya no estaba pues habían construido un edificio de oficinas después de que un terremoto destruyera el orfanato. Harry daba por seguro que no fue un terremoto lo que había destruido el orfanato. El edificio gris que ahora estaba allí no inspiraba para nada a Harry y este le señaló a Hermione que Dumbledore le había dicho que Voldemort escondía sus Horcruxes en lugares que él consideraba que guardaban magia poderosa o relacionados con grandeza o buenas memorias de él, y el orfanato era un lugar del cual él quería alejarse y no volver.

Mientras discutían el asunto en la gris calle de Londres, Hermione se percató de la presencia de dos hombres que empezaban a seguirlos, de manera que antes de que estos los alcanzaran o fueran a hacer algo en frente de los muggles, Hermione tomó a Harry de la mano y de nuevo fueron a parar al bosque.

- ¿Qué rayos fue eso? - preguntó Harry desconcertado

- Harry, ¡De nuevo los mortífagos dieron con nuestra localización! ¿Estás seguro de que Él no sabe nada? - preguntó Hermione preocupada

- la verdad ya no lo sé - dijo Harry con pesar - por cierto, ¿Dónde estamos?- dijo mientras miraba a su alrededor

- Estamos en el bosque donde acampamos para ver la copa de Quidditch - se explicó Hermione - ya deben saber que estamos de vuelta en Londres, tal vez no deberíamos volver a la casa... por lo menos por un tiempo.

- ¿Sugieres que acampemos aquí?

- Bueno, desde un principio nos preparamos para esto y claro que la casa es más segura, pero si nos atrapan dentro de ella nuestras posibilidades de escapar son más reducidas que en un lugar abierto - explicó Hermione

- Vale, coloquemos el campamento - dijo Harry y ambos se pusieron a trabajar en eso.

Después de montar el campamento y colocar los hechizos protectores, en el interior de la casa de campaña Harry y Hermione retomaron el tema principal. Harry le recordó lo que le estaba diciendo fuera del edificio de oficinas

- Tal vez no sería bueno decir su nombre - le interrumpió Hermione antes de que Harry mencionara a Voldemort

- ¿Por qué? Dumbledore lo usaba, dijo que debíamos llamar las cosas por su nombre

- En todo caso deberíamos llamarlo Tom Riddle - le corrigió ella

- Vale Tom Riddle será- dijo Harry sin discutir mucho con ella pues no quería complicar las cosas, después de todo sólo le quedaba Hermione.

- Como te iba diciendo, Tom prefiere lugares con grandeza como Hogwarts o Gringots

- Ya creo que quedó claro lo de Hogwarts, y Gringots, hay cientos de bóvedas, sin contar que es el lugar más seguro. Entrar y salir de allí es prácticamente imposible - dijo Hermione sintiéndose frustrada

Harry le comentó que Tom había pasado un buen tiempo en Albania, la idea de tener que recorre todo un país para poder buscar un objeto tal vez muy pequeño complicaba aun más las cosas, apenas podían dar con los que estaban en Inglaterra. Harry también el habló en la posibilidad de ir al valle de Godric, pero Hermione le decía que era una movida muy predecible y que era altamente probable que le estuvieran esperando allí. De modo que los siguientes días se la pasaban cambiando de lugar, por lo general estaban en algún bosque cerca de algún rio, o en la costa, en par de ocasiones regresaron a la playa rocosa con la ligera esperanza de que tal vez Ron pudiera estar allí pero nunca le volvieron a ver.

Ya tenían dos semanas andando entre la campiña inglesa cuando por primera vez se pusieron a prueba sus hechizos protectores, pues una noche Harry y Hermione escucharon voces, Hermione identificó dos como duendes y el otro se identifico como Dirk, entre los tres conversaban sobre las razones por la cual estaban en la fuga, Dirk comento que escaba de Azkaban, en cambio los dos duendes dijeron que habían abandonado el banco por razones de seguridad y que ninguno de los dos reconocía a ningún brujo como su amo, que no eran elfos domésticos. A Harry le picaba el gusanillo de la curiosidad, quería saber más, pero Dirk no parecía muy interesado en los detalles. Harry tomó la varita de acero, se acerco al límite del hechizo protector, lo más cerca posible de de Dirk. Hermione le siguió preocupada por lo que Harry estaba a punto de hacer.

- Imperius - susurró Harry, Dirk se quedó un momento quieto mientras se suponía que debía estar moviendo un guiso que preparaban con una liebre que habían cazado

- ¿Qué exactamente les pidieron que hicieran que les hizo abandonar el banco?- dijo Dirk con la mirada perdida

- Cosas que denigran nuestra raza- fue la respuesta que obtuvieron por parte de uno de los duendes, luego estos hicieron una especie de broma en su idioma que ellos no pudieron comprender

- Sigo sin comprender- dijo todavía Dirk bajo el efecto del hechizo de Harry

- Hay cosas que los brujos tampoco reconocen- dijo uno de los duendes

- Sigo sin comprender - volvió a decir Dirk

- Tuve mi pequeña venganza antes de irme- dijo el duende

- Encerraste algún mortífago en uno de las bóvedas?- pregunto Harry a través de Dirk para obtener mas información

- De ser así la espada no le habría servido de nada - y ambos duendes volvieron a reír

- Sigo perdiéndome de algo - dijo Dirk bajo el efecto del hechizo

- También Severus Snape, aunque él no lo sabe

- ¿A que se refieren?

- Un grupo de estudiantes irrumpieron en la oficina de Severus Snape en Hogwarts y trataron de robar la espada de Gryffindor, una de los estudiantes es la hermana menor de uno de los brujos que trabaja en el banco, Bill Weasley - Harry y Hermione intercambiaron miradas de preocupación ya era suficiente martirio hacerse la idea de que Ron se había ido, tal vez para siempre, para ahora enterarse de que Ginny estaba en aprietos, si aún seguía con vida - ¿Y qué paso después?- preguntaron a través de Dirk

- Creemos que Severus actuó bajo órdenes de Tu-sabes-quien y fue a Gringotts a guardar la espada- y volvieron a reír

- Sigo perdido- dijo Dirk

- ¡La espada es falsa!- dijo uno de los duendes entre risas

- ¡Oh si! Es una copia, una muy buena pero hecha por brujos. La original fue forjada por duendes hace muchos siglos y tiene propiedades que sólo las armaduras hechas por duendes tienen. Donde quiera que esté la verdadera espada de Gryffindor, no está en una bóveda en Gringotts

- ¿Y los mortífagos no saben esto?

- No vimos la razón por la cual preocuparlos con esto - y ambos duendes volvieron a reír, Harry y Hermione volvieron a intercambiar miradas

- ¿Qué paso con los estudiantes?- pregunto Harry a través de Dirk

- Fueron castigados cruelmente pero no sufrieron mucho daño es lo que tengo entendido - dijo uno de los duendes con indiferencia- Harry y Hermione respiraron un poco aliviados, Hermione le indicó a Harry que ya era suficientes y que mejor dejara a Dirk tranquilo.

Harry libero a Dirk, que después de recuperarse se puso a servir el guiso de liebre. Hermione y él fueron al interior de la tienda para conversar con un poco mas de libertad. Hermione sacó de su cartera de mano el cuadro de Phineas Nigellus que se había traído de la casa de los Black. Después de convocarlo y de ´´vendarle´´ los ojos los dos procedieron a hacerle preguntas sobre el incidente relacionado con la espada. Según los datos proporcionados por Phineas los estudiantes habían sido castigados enviándolos al bosque prohibido con Hagrid, a Harry esto no le pareció nada grave, pero Phineas comentó que Weismann había atacado al profesor Snape, por lo cual había sido encerrada en una celda de las mazmorras, Harry se sentía mal por Mika pues de seguro estaba pasando un muy mal momento en el colegio sin sus dos amigas.

Hermione insistió en detalles que le podrían ubicar sobre el cambio de las espadas, Phineas mencionó que las espadas hechas por duendes repelen el sucio y el óxido y que solo absorben lo que las hace más fuertes, cuando Hermione insistió en saber cuando había sido la última vez que la espada había sido sacada de la caja antes del intento de robo, Phineas le comentó que quien la había sacado había sido Dumbledore para romper un anillo. Después de que Phineas se marchara del cuadro, molesto por el trato recibido, Hermione volvió a colocar el cuadro en el bolso.

- ¡Harry! - dijo Hermione en un tono alegre

- ¡Lo sé! - le respondió el

- ¡La espada puede destruir Horcruxes! Las espadas hechas por duendes solo absorben lo que las hace más fuerte, ¡La espada está impregnada de veneno de basilisco!

- Y Dumbledore no me la había dado porque el aun pensaba usarla con el medallón - dijo Harry

- Y el debió pensar que de seguro no te la dejarían tener si la ponía en su testamento

- De modo que hizo una copia

- Y puso la falsa en la repisa

- Y dejo la verdadera... ¿Dónde? - terminó Harry sin más, después de tanto tiempo y de tantas cosas que había conversado con Dumbledore no podía evitar que se le escaparan muchos detalles.

- Piensa Harry, ¿Dónde la pudo haber dejado?

Entonces empezaron a discutir sobre los posibles lugares donde Dumbledore pudo haber escondido la verdadera espada, Hermione se sentía perdida y desolada por el hecho de que aun no habían dado con el siguiente Horcruxe y ahora se le sumaba el tener que buscar la espada.

- La verdad es que no es que la necesitemos - dijo Harry tratando de reconfortarla - puedo destruir los otros usando la Varita de Acero y el hechizo de fuego

- Aunque la espada seria un método más seguro y menos peligroso - dijo Hermione

- Pero ya no es tan necesario, creo que lo mejor es que nos concentremos en los Horcruxes - insistió Harry

A pesar de que los dos trataban de ser fuertes, la ausencia de Ron creaba un vacio entre ellos, según pasaban los días y el no tener noticias de él les hacía pensar que lo habían perdido para siempre. Hermione comenzó a sacar el cuadro de Phineas y lo colocaba en una silla, y aunque este había dicho que no volvería, de vez en cuando les visitaba a pesar de que le vendaran los ojos y les contaba sobre las cosas que pasaban en Hogwarts, aunque Phineas era un pésimo informante, pues el veneraba a Snape como director y Harry y Hermione debían cuidar lo que decían para no enfadarlo. Entre los comentarios de Phienas, Harry pudo extraer que Ginny había vuelto a formar la DA pero que Mika aun seguía encerrada en un calabozo, al cual habían aumentado la seguridad después de que un grupo de estudiantes trataran de sacarla de su lugar de aislamiento. En ocasiones a Harry le invadía el deseo de regresar a la escuela, pero recordaba que no podía, pues su cabeza tenía un precio muy alto y de pisar el castillo se estaría jugando su vida.

Los días pasaban y la temporada de lluvia cubría toda la campiña al tiempo que los arboles cambiaban de color, Hermione se dedicaba a leer los cuantos de Beedle el Bardo mientras Harry leía detalladamente Hogwarts: Una Historia de magia en búsqueda de detalles que le pudieran orientar sobre que objeto de Ravenclaw que Voldemort podía haber usado para hacer un Horcrux. Con cada día que pasaba Harry se sentía desesperado por el hecho de no dar con nada que le ayudara a progresar en su misión y, mientras leía sobre Godric Gryffindor, a Harry le volvieron los deseos de visitar el valle, pero debía convencer a Hermione antes. Una tarde mientras ella leía el libro de cuentos, Harry trató de abordar el tema, pero antes de que él le planteara su idea ella le pidió que identificara un símbolo en el libro, a Harry le pareció familiar, demasiado familiar.

- Creo que lo he visto antes... ¿Acaso no es el extraño símbolo que llevaba el padre de Luna en la boda? - le comentó Harry

- Yo también estaba pensando lo mismo

- Entonces es el símbolo de Grindelwald

- ¿Qué? - dijo Hermione sin comprender.

Harry le contó lo que Krum le había dicho sobre el símbolo. Ella aun no llegaba a comprender todo, pues aseguraba nunca haber leído sobre el símbolo de Grindelwald y lo que más extraño le parecía es que un símbolo de magia negra o relacionado con esta apareciera en un libro de cuentos para niños, luego se quedaron en silencio por un momento.

- Hermione he estado leyendo los libros y creo que tal vez deberíamos visitar el valle de Godric, Dumbledore vivió allí y es posible que haya escondido la espada y quien sabe, tal vez encontremos alguna pista del paradero de uno de los Horcruxes - dijo Harry omitiendo sus verdaderas razones

- Yo también lo creo - dijo ella, entonces Hermione empezó a hablar sobre los detalles para el viaje, pues ella prefería estar preparada para cualquier cosa y le insistía en que debían ir bien disfrazados para no ser identificados en la villa, Harry simplemente asentía a todo lo que ella decía pues no quería que ella fuera a arrepentirse sobre el plan.

Pasaron unos días antes de que Hermione se sintiera a gusto con los preparativos, habían obtenido cabellos de una pareja de muggles en un mercado y aparecerían en la villa bajo la capa de invisibilidad y sobre todo, irían en la noche, por lo que realizaron el viaje horas después de que el sol se acostara.

Las casas en la villa estaban decoradas con lámparas de calabaza que iluminaban todo el camino hasta el centro, donde había un pub, una iglesia, una oficina de correo y varias tiendas. Algunas personas vestían disfraces otros simplemente llevaban túnicas y la música del Pub demostraba que a pesar de los malos tiempos que la comunidad mágica pasaba, no les impedía tener un poco de felicidad. Harry y Hermione caminaron bajo la capa evadiendo a las demás personas hasta que llegaron a una pequeña plazoleta donde había una especie de memorial de guerra.

- Tus padres deben estar allí- dijo Hermione señalando el cementerio al lado de la iglesia, el corazón de Harry se aceleró, Hermione le tomó de la mano y prácticamente le arrastró por la calle - ¡Harry mira! - dijo al pasar junto al obelisco, este se había transformado en una estatua representando a dos personas y un bebe, Harry se sintió extraño al ver una representación suya en piedra, un niño feliz y sin cicatriz, Hermione le haló del brazo y ambos volvieron a dirigirse hacia el cementerio.

Ambos caminaron entre las sombras revisando cada lapida, Hermione dio con las tumbas de la madre y la hermana de Dumbledore, Harry al verlas no se sintió exactamente feliz de encontrar que compartía con Dumbledore un lazo, pues su memoria sobre este estaba muy manchada. Ambos siguieron buscando entre las lápidas y nuevamente Hermione le llamó para mostrarle una muy peculiar, esta lucia ser más vieja que todas las demás apenas se podía leer el nombre sobre esta pero había algo que definitivamente ambos pudieron identificar, era el símbolo en forma de ojo relacionado con Grindelwal, con mucho trabajo lograron leer el nombre Ignatus escrito en la tumba, por el momento Harry no se sentía muy interesado en ese asunto, pero antes de marcharse lo escribió en su libreta y volvió a buscar la tumba de sus padres, la tercera vez que Hermione le llamo si fue por la tumba de sus padres que por cierto no estaban muy lejos de las de la familia Dumbledore. Al ver la tumba de mármol blanco que parecía brillar con la luz de la luna Harry revivió sus peores memorias del verano, los funerales de Lilianna, Dumbledore y Émil. Harry simplemente dejo que sus lagrimas cayeran, Hermione convocó un ramo de lirios blancos y Harry los coloco sobre la tumba de sus padres, al ponerse de pie sólo quería salir de allí.

Mientras caminaban hacia la salida, Hermione le aseguró a Harry que algo o alguien les seguía, pero después de echar unas cuantas miradas atrás sin poder ver a nada o nadie, ambos volvieron hacia la plazoleta, la música en el pub sonaba alta y se podía ver el movimiento de las personas en el pueblo, Hermione le insistió en tomar un camino diferente al que habían usado para entrar a la villa, después de pasar varias casas mientras parecían acercarse al campo algo llamo la atención de Harry. Era una casa en ruinas, sin duda alguna esa había sido su casa. Hermione y él se acercaron a la casa, que estaba cubierta en su gran mayoría por hiedras, al tocar la puerta un letrero de madera con letras doradas surgió de la tierra, en este explicaba un poco sobre la historia de la casa, varias personas habían dejado un mensaje en el cartel o escritos sus nombre o iniciales. Hermione empezó a quejarse sobre el vandalismo cuando Harry le mando a callar, pues una extraña figura se acercaba a ellos por la calle, parecía ser una mujer, bajita que caminaba con dificultad, Harry tenía la impresión de que se trataba de Bathilda. Esta se acerco a ellos bastante, se supone que nadie podía verlos pues estaban bajo la capa de invisibilidad pero a pesar de esto la mujer tomo a Harry por el brazo.

- ¿Usted es Bathilda? - preguntó Harry haciendo que Hermione se sobresaltara

La mujer asintió y se aparató. Harry y Hermione intercambiaron miradas, entonces Harry se movió hacia la mujer y ésta echó a andar por el camino, Harry y Hermione le siguieron hasta una casa que estaba tan llena de enredaderas como las ruinas de la casa de los Potter. Al entrar a la casa un mal olor los invadió, la casa estaba sucia, y el aspecto de Bathilda era tan malo como el de la casa, que Harry se lo achacaba a la edad. Bathilda encendió varias velas pero aun así la casa lucia oscura, Hermione le susurró a Harry que no se sentía segura, pero él le aseguro que ellos eran más jóvenes y fuertes por tanto no habría problema.

- ¡Ven!- dijo Bathilda desde una sala de estar, Hermione volvió a brincar de susto pero Harry le aseguro que todo estaba bien

- Déjeme ayudarle - dijo Harry al ver a las manos temblorosas de Bathilda tratando de encender unas velas, un mal olor a carne podrida invadía la sala, al parecer la avanzada edad le había hecho olvidar que podía hacer magia, Harry encendió las velas y luego se distrajo con unas fotos, más bien, con unos portarretratos vacíos, pero encontró uno cuya foto llamo su atención pues esa cara le era imposible de olvidar, se trataba del joven que había robado a Gregorovitch

- Bathilda, ¿Quién es este?- dijo Harry acercándose a ella y a Hermione que estaban encendiendo el fuego en la chimenea, Bathilda solo asintió, Harry volvió a preguntar tratando enfatizar cada palabra para que esta le pudiera comprender

- ¿Qué haces? - le preguntó Hermione

- Esta es la persona que robo a Gregorovitch... Tom anda tras él - pero Harry no lograba sacar palabra alguna de la señora

- Señora Bagshot, ¿Por qué nos pidió que viniéramos aquí? - le preguntó Hermione alzando la voz - ¿Hay algo que nos quiera decir?

Entonces Bathilda empezó a señalar a Harry y hacia el techo, este le preguntó si quería que subiera, ella asintió. Cuando Hermione les empezó a seguir, Bathilda le indicó que sólo Harry, de modo que Hermione se quedó preocupada merodeando por los libreros, y mientras ninguna de las dos lo veía, Harry tomo la foto del portarretrato y la guardó en uno de sus bolsillos. Harry siguió a Bathilda hasta una habitación oscura.

- ¿Tú eres Potter? - preguntó ella en un susurro

- Si - respondió Harry. Ella asintió con solemnidad y al momento en que ella cerró los ojos, algo extraño paso con Harry. Podía sentir que se le partía la cabeza y una voz fría hablaba.

- ¡Atrápalo!

Harry sentía un dolor intenso que brotaba de su cicatriz en la frente y con mucho esfuerzo se mantuvo en pie y le pregunto a Bathilda si ella tenía algo para él, ella le indico el lugar y Harry fue hasta donde había una pila de ropa mugrienta tratando de no perderla de vista, pero tan pronto empezó a buscar la espada, un movimiento llamo si atención. Era como si fuera parte de una película de terror, pues el cuerpo de Bathilda se desmoronaba y de donde debía estar el cuello salía una enorme serpiente. Harry levantó su varita pero la serpiente le mordió el brazo haciendo que la perdiera en la oscuridad, luego la serpiente le golpeó con la cola haciendo que perdiera el aliento y tirándolo en el piso. Hermione le llamó desde el piso de abajo, Harry no podía responderle porque la serpiente le envolvía, trató de llamar a su varita pero no logro nada, la serpiente le hacía tanta presión que no le dejaba respirar y encima de todo, el dolor de cabeza que le hacía perder noción de la realidad, por un momento estaba feliz muy feliz y se encontraba volando sin la necesidad de usar una escoba o un therstral.

Harry volvió en si para ver un poco de luz que provenía de la puerta, Hermione se movió rápido para esquivar a la serpiente y luego lanzó una maldición sobre esta que rebotó haciendo estallar una de las ventana en pedazos, Harry se movió para esquivar la lluvia de vidrio roto y terminó pisando algo que parecía ser un lápiz y terminó siendo su varita, pero con la poca lucidez que le quedaba, Harry sacó la Varita de Acero, era una oportunidad única de deshacerse de la serpiente, pero primero debía asegurarse de no poner en riesgo la vida de Hermione. La cicatriz le dolía como nunca antes, debía actuar antes de perder el control.

- ¡El viene! ¡El viene! ¡El viene! - gritaba Harry mientras trataban de salir de la habitación.

Un fuerte estallido hizo que la serpiente saliera disparada hacia el techo y luego cayera destruyendo todo, Harry se lanzó sobre Hermione y la arrastró hasta la puerta sacando fuerzas de donde no tenía pues el sabia que Él estaba cerca.

- ¡FiendFyre! - gritó Harry usando la Varita de Acero al mismo tiempo en que apuntaba hacia Nagini

- ¡Nooooo! - gritaba Hermione

Todo empezaba a quemarse, Harry podía escuchar un sonido extraño, como de un animal muriendo y podía oler el humo y la carne chamuscada, el fuego se extendía rápido, él sentía que caía, y después estaba volando como propulsado por un cohete.

Ahora él era Voldemort, que llegaba a la casa que estaba en llamas, no muy lejos brujos gritaban y trataban de contener el fuego para que no se expandiera a sus casas, estaba enojado, muy enojado. Por un momento lo tenía atrapado, listo para matarlo, pero ahora el chico había escapado y si sus sospechas eran ciertas había perdido a Nagini en el incendio, lo cual lo molestaba mucho, MUCHO. Voldemort dejo escapar un grito, un grito de ira y frustración.

Harry sentía tanto dolor que no sabía de si de repente perdía la razón y volvía a ser Voldemort. Ahora era Voldemort que estaba andando por la villa por la cual muggles celebraban algo en lo que no creían, un niño se le acercó y elogio su ´´disfraz´´ pero al verle el rostro salió corriendo. Por primera vez no sintió la necesidad de matar así que le dejo ir, después de todo no era a él a quien él quería eliminar, tomó una calle oscura y luego se introdujo en una de las casas, sus habitantes no sabían de su visita. Es más no se habían percatado que él les observada desde el patio delantero, una mujer pelirroja se llevo al bebe al segundo piso y el hombre de cabellos negro se recostó en el sofá, entonces él hizo estallar la puerta y el hombre corrió al mismo tiempo en que le advertía a su esposa que se fuera con el bebe, todo le era fácil, muy fácil, pues el hombre ni varita tenía a mano de modo que solo necesitó un movimiento y la mortal maldición acabó con él. Podía escucharla gritar y como trataba de armar una barricada, pues ella tampoco tenía su varita a mano, que estúpidos eran, ¡Como andan tan confiados y desarmados! El no necesito mucho para deshacerse de los obstáculos entre él y ella, al entrar en la habitación ella dejó al bebe en la cuna y se colocó en frente, con los brazos abiertos como si esto fuera a impedirle a él hacer lo que quería, entonces empezó a rogarle, a él le encantaba ver como los demás imploraban clemencia, él le pidió que se hiciera a un lado pero ella seguía en medio pidiendo que la matara a ella en vez de a su hijo, él volvió a advertirle que se quitara del medio, pudo haberla empujado, pero le parecía más racional acabar con todos de modo que lanzó la maldición sobre ella y ella cayo igual que su esposo, luego se aproximó al bebe que estaba en la cuna. No lloraba, pero luego empezó a llorar al darse cuenta de que ese no era su padre, apunto directamente sobre la frente del bebe...

- ¡Avada kedabra!

Entonces se rompió, se volvió nada, nada más que dolor y terror, debía huir, esconderse, pero no allí entre la basura de la casa en ruinas donde el bebe estaba atrapado y llorando, debía irse lejos...muy lejos.

- ¡NO! - gritó mientras contemplaba los restos de la serpiente entre los escombro de la casa de Bathilda, la ira se apoderaba de él – ¿Cómo había podido pasar semejante accidente? ¡CÓMO! - lanzaba hechizos destruyendo los remanentes de la casa, entonces algo a medio quemar llamó su atención.

- ¡No!

- Harry, está todo bien, ¿Estás bien? - Hermione trataba de traerlo a la realidad, pero su mirada perdida una y un extraño brillo en sus ojos la tenían aterrada

Él se detuvo y recogió lo que quedaba de la foto y allí estaba el ladrón que estaba buscando.

- ¡NO! La deje caer...la deje caer

- Harry despierta, despierta, por favor- lloraba Hermione al mismo tiempo en que lo sacudía

Harry lucho por recobrar el control sobre su cuerpo y despertó bañado en sudor.

- Harry, ¿Estás bien? - susurró Hermione

- Si - mintió él - ¿Cómo escapamos del incendio?

- Use la vela de Babilonia. Estabas inconsciente, tuve que usar un hechizo para poder ponerte en tu litera, has estado muy mal toda la noche - le dijo ella. Harry pudo ver las ojeras bajo sus ojos, además de darse cuenta de que estaba amaneciendo, pero lo que más le preocupaba era que Hermione se hubiera dado cuenta de ´´su tumor´´.

- ¿Estuve inconsciente todo este tiempo? - preguntó Harry

- No exactamente, estuviste gritando, llorando... y cosas por el estilo. Tenías una mordida de la serpiente, te la limpie y te coloqué un poco de Dittany en ella...

Después de inspeccionar la herida en su brazo, Harry le dijo a Hermione que lamentaba haberle insistido en ir al valle de Godric, pero esta le dijo que ella también quería ir, pues tenía la falsa esperanza de encontrar la espada allí.

- Hablando de la espada, ¿Crees que la serpiente haya muerto en el incendio? - le preguntó Hermione

- Esta muerta, la vi a través de él - dijo Harry recordando lo que había visto a través de la mente de Voldemort

- ¿Crees que el empiece a sospechar? - dijo Hermione preocupada

- No, por ahora hay algo más que le tiene muy ocupado

- ¿Qué?

- Él encontró la foto del ladrón, se me debió haber caído en todo el jaleo con la serpiente y de seguro que ahora va detrás de él

- ¿Cómo exactamente llego la serpiente allí? - le preguntó Hermione y Harry le comentó lo que paso en la habitación, pero no le dio los horribles detalles de la transformación de Bathilda en la serpiente.

Sin más que comentar Harry decidió ponerse de pie, Hermione trató de convencerlo de que descansara, pero él le insistió a ella en que descansara.

- ¿Dónde está mi varita? - le preguntó Harry, Hermione le ignoro - ¿Hermione, dónde está mi varita?

Hermione le pasó su varita, estaba rota en dos y una delgada porción de la pluma de fénix mantenía unido ambos pedazos.

- Por favor, dime que no perdí la Varita de Acero- dijo Harry respirando profundo

- No, aquí esta - le dijo ella mientras, evitando tocarla mucho.

Usando la Varita de Acero Harry reparó su varita, pero al intentar hacer magia con ella, ésta de nuevo volvía a despegarse. Hermione le explicó que probablemente necesitaría una varita nueva, con Ollivander prisionero y Gregorovitch muerto las posibilidades de eso eran muy bajas.

- Bueno supongo que tendré que usar la Varita de Acero, descansa mientras yo hago la guardia- le dijo Harry.


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