Gui: Heme aqui de nuevo! Capítulo más largo que los ultimos cinco o seis... Asi que ni yo ni vosotros nos podemos quejar. Porque yo tengo muuuchos reviews y vosotros muuucho capi. Gracias a Cookie, NatWizard, Veela Black y mikaelita-cullen por sus reviews.

Disclaimer: probemos la psicologia inversa: i am rowling.


Nada es lo que parece

Traqueteo
o maneras de aprender mitología griega.

Draco se mira fijamente en el espejo. Se alegra de verse con su nuevo look de casado: cara lampiña, pelo despeinado. Ahora sí que es un adolescente, y no cuando se miraba a ese horrible espejo en el cuarto de baño de chicas de la segunda planta, cuando Myrtle le hacía compañía llorando más que él.

Ahora que lo piensa, ¿qué será de Myrtle? No le puede pasar nada, al fin y al cabo ya está muerta. Espera que no siga compadeciéndose otros cincuenta años porque ya aburre. La conoce desde hace bastante. Bueno, la conoció el año anterior, cuando gritaba frustración en el cuarto de baño de prefectos. Le cae bien, o todo lo bien que puede caer el fantasma de una sangre sucia.

Vuelve su nueva imagen a su mente a través del espejo. Él ya se había hartado del repeinadismo, y Astoria le ha convencido (por una vez que concuerdan en algo): ahora va por la vida imitando al peluquero de Potter, look desenfadado o despeinado. Qué más dará.

Y hablando de Astoria, digamos que se llevan mejor que antes: ya han llegado a la fase neutra de su relación. Han pasado por altos y bajos, el más bajo siendo el momento del pelo achicharrado de Draco, el más alto un momento antes de que Astoria decidiese joderle (y no en el sentido que a Draco le gustaría) la noche de bodas (si queréis saber qué pasó, imaginaros a una pareja normal en su noche de bodas, meted a Draco de tío, con su inseparable ego, y a Astoria de tía, con su violencia innata y tenéis a una Astoria sin ganas de hacer nada, dejando a un Draco con un palmo de narices). Pero ahora va bien. De momento.

Draco vuelve al compartimiento acompañado por el traqueteo del tren. Como buen marido que es, acompaña a su esposa a donde sea que esté yendo (un concurso, el que gane se lleva un muy buen trabajo. Si no ganan seguirán en paro). Tampoco es que se interese realmente por lo que haga ella en el tiempo que él la deja libre, solo aparenta.

Astoria le ve entrar y levanta brevemente la cabeza de su revista.

-¿Estás contento con tu imagen, Narciso?

-¿Narciso?

-¿No sabes ni siquiera de dónde sale el nombre de tu madre?

Draco niega con la cabeza mientras se sienta con dificultades. El tren se mueve mucho.

-Está bien que seas sincero-. Sonríe sádicamente, en un parodia burlona de una madre orgullosa-. Lee algún libro sobre mitología griega.

Y vuelve a su revista. Draco tarda dos segundos y diez centésimas en entender lo que pasa: esa arpía le ha dado la fuente de información y no la información misma. El tren se mueve. ¡Y él que se había esforzado en aparcar la ironía! Se va a enterar la bicho esa. Se levanta dispuesto a algo, cualquier cosa que deje mal parada a su mujer. Claro que él no contaba con el traqueteo del maldito tren. Y de un bote cae encima de su esposa.

-¡Draco!

Le siguen patadas, manotazos y mordiscos. Lo típico.


Bueno... ¿Quién echaba de menos la violencia de Astoria? Ahí os lo dejo.

Gui
SdlN