Hey hey, aquí estoy otra vez. Siento no haber subido el capitulo antes, pero he estado ocupada. En fin no me entretengo más aquí arriba, nos vemos abajo jaja

Y lo siempre, la serie y sus personajes no me pertenecen.

A la mañana siguiente, después de haber desayunado, los chicos de dirigieron de nuevo a Florencia, ya que estaba planeado que pasarían otro día en la ciudad. Seguía haciendo mucho frío, pero al menos no llovía. Era un paso.

Tras realizar las visitas que tenían programadas para esa mañana y después de indicarles el sitio donde quedarían para ir a comer más tarde, los alumnos se fueron con sus respectivos grupos de amigos a seguir con sus compras y sus caminatas por la cuidad.

Mientas andaban por una callejuela siguiendo el mapa para llegar a una plaza, Sam y Hayley vieron lo que para ellas eran las puertas del cielo.

Se trataba de una tienda cuyas en cuyas paredes laterales habia montones de camisetas colgadas, camisetas y sudaderas de grupos de rock, de películas como El resplandor o La naranja mecánica. En la puerta, más bien en la parte superior del marco se podía leer en un fondo negro, escrito co letras rojas perfiladas de blanco la frase: Long Live Rock and Roll.

Se miraron la una a la otra y sin pensarlo dos veces, se dirigieron a las pequeñas escaleras que llevaban a la tienda. Escaleras que no subían, sino que bajaban.

La tienda era completamente roja y negra llena de carteras, chalecos, faldas góticas, sudaderas y tras atravesar un pequeño pasillo, había una pequeña habitación llena de camisetas.

Empezaron a ojear todas las camisetas, emocionándose cada vez que veían la de un grupo que les gustara. Entonces, Hayley vio una camiseta de Paramore, blanca con letras negras que decían: Paramore Is Still A Band, y enloqueció más todavía, y a Sam le pasó lo mismo con otra camiseta de Paramore y con varias más.

Tras haber hecho sus comprar, Hayley vio que Carly y Freddie pesaban por delante de la tienda, seguidos por Taylor y el resto de su grupo. Rápidamente, sacó su móvil y le mandó un mensaje a Freddie diciéndole que le esperar en la tienda de al lado, pero que no se pusiera muy a la vista para que Sam no pudiera verlo.

-Hey – dijo Hayley – Id tirando vosotros yo voy a ver si le compro una sudadera a mi hermano.

- Si quieres te acompaño – Dijo Sam.

-No, no hace falta, nos vemos en el restaurante en una hora.

-Bueno como quieras. Hasta luego.

En cuanto Sam y los demás se perdieron entre el gentío que circulaba por la plaza, se metió en la tienda.

Freddie P.O.V.

Me metí entre las estanterías del fondo de la tienda, mientras fingía estar mirando las camisetas hasta que llegó Hayley.

-¿Y Carly?

-Hemos visto a Gibby y se ha ido con él. Decía que no quería molestar. La verdad no sé por que ha dicho eso de molestar.

- No creo que lo diga en el sentido que tú crees. Simplemente estaría refiriéndose a que posiblemente no estés tan relajado con ella delante.

-Vale, me estás dando miedo, ¿qué vamos a hacer?

-Tranquilo que no es nada malo – Dijo la chica entre risas – Anda vamos.

Me agarró por el brazo y, siguiendo el mapa, llegamos a un lugar desde el que se tenían unas vistas preciosas de la ciudad y que no estaba muy transitado, con lo que podíamos grabar con facilidad.

-Muy bien, tú ponte aquí y cuando yo te diga empieza a hablar.

-¿Hablar? ¿De qué?

-De Sam – Contestó ella como si se tratara de algo obvio. Aunque pensándolo bien, sí que era obvio.

-Pero, ¿qué digo?

-Lo que sea. Bájate los pantalones.

-¿¡Cómo?

-No lo digo literalmente – Dijo acercándose a mi – Me refiero a estos pantalones – Dijo poniendo su mano sobre mi pecho, más concretamente donde está situado el corazón. - ¿Has comprendido la metáfora?

Asentí con la cabeza y ella volvió a su sitio.

-Muy bien. En 5, 4, 3, 2…

Dijo esto y me señaló, entonces empecé a hablar.

-Hola Sam. La verdad es que tengo muchas cosas que decirte, pero no sé por donde empezar. Recuerdo el día que te conocí. También recuerdo que cuando empezamos la secundaria nos distanciamos un poco, pero aún así seguías metiéndote conmigo sin piedad. Recuerdo el día que grabamos las pruebas para el concurso de talentos, en cuanto entraste por la puerta te acercaste a mí, y me recordaste lo que me recordabas todos los días: Carly nunca te va a querer.

Una vez llegué a pensar que me quería, que por fin sentía lo mismo que sentía yo por ella, pero allí estabas tú para decirme, que yo era el jamón de Carly. La verdad, es que aunque no lo parezca, te agradezco que me dijeras eso, por que habría sido horrible estar con una persona que no me quiere.

¿Recuerdas el día que viniste a mi casa a decirme que la mejor amiga de Carly de la infancia te quería quitar del medio, cuando yo no te creí y te pedí que me dieras una sola razón por la que debía creerte y tu me dijiste: Por que he venido aquí? Pues si recuerdas eso, supongo que te acordaras de que ganó el crucero de seis meses. Muy bien. Pues la verdad es que no ganó ella, sino yo y le cedí mi puesto sin que ella se enterara, y sin que tú tampoco te enteraras. Y no lo hice por quedar bien, lo hice por que… por que… por que me importas mucho Sam.

Aunque tenga el hombro lleno de moratones por los golpes que me das, aunque se pueda escribir un libro con todos los insultos que has inventado solo para referirte a mí. Me importas de verdad, y sinceramente, ya te lo dijo aquella vez, si no te metieras conmigo me faltaría algo. Pues ahora que no estás conmigo, eso que me falta deja un hueco más grande dentro de mí de lo que yo creía que dejaría jamás.

Siento todo lo que ha pasado hasta la fecha, de verdad que lo siento, pero eres mi mejor amiga y no quiero perderte. Hemos vivido muchas cosas juntos, y si tu quieres, seguiremos viviéndolas. Solo si tú quieres. Solo si me perdonas. ¿Podrás hacerlo? ¿Podrás perdonarme?

-Vaya – Dijo Hayley al apagar la cámara.

-¿Qué pasa?

-Sí que te has bajado los pantalones. Será mejor que nos vayamos ya, llama a Carly para veros cerca del restaurante y yo veré donde está Sam así no sospechará.

-De acuerdo.

Final P.O.V.

Freddie quedó con Carly y Gibby en la plaza de la catedral, y Hayley quedó con Sam en la puerta del restaurante.

-Vaya, si que tardas en comprar una sudadera – Dijo la rubia al verla.

-No solo la he comprado, he ido a patear un poco la ciudad. Y eso me ha dado un hambre que no es normal.

-Lo mismo digo.

-Además esta tarde tenemos la visita al museo donde está El David de Miguel Ángel. Mejor reponer fuerzas.

-Mamá está de acuerdo con eso.

Entraron en la pizzería, y se sentaron en la primera mesa que vieron, pues sus pies pedían a gritos un descanso. En cuanto se sentaron, una camarera les trajo los menús y pidieron lo que querían.

No tardaron mucho en tener una deliciosa pizza italiana ante ellos, pero tardaron menos en vaciar el plato de lo que habían tardado en traerlo lleno. Pidieron el postre y, esta vez tardaron más en vaciar el plato. No por que estuvieran llenar, si no por que el helado estaba demasiado bueno y tenían que saborear cada cucharada.

Finalmente, salieron des restaurante y se dirigieron al museo. Una ve dentro, la profesora de arte pidió entrar la primera dentro de la sala donde se encontraba la obra para ver las caras de los alumnos. La obra estaba en una sala completamente blanca formada por un largo pasillo y al final una sala redonda en el centro de la cual estaba El David.

Al entrar en la sala y mirar a su derecha, Sam abrió los ojos como platos, ya que había estudiado esa obra muy bien, sin embargo en al realidad era incluso más monumental de lo que se podría haber imaginado nunca. Era enorme, majestuosa, era perfecta. Sin duda alguna, era perfecta, parecía una persona con escayola por encima.

En todo el rato que estuvieron allí, no se cansó de mirarla.

Cuando salieron del museo todos se sorprendieron al ver que un enorme sol brillaba en el cielo y habia disipado las nubes a las que tan acostumbrados estaban.

-Por fin sol – gritó Sam.

Se quitó el gorro que llevaba puesto y dejó libre su cabello rubio. Y todo esto había quedado grabado por Freddie que se encontraba detrás de ella.

-Si no cierras la boca – Le susurró Carly al oído – Tendrán que empezar a traer góndolas a Florencia.

-Qué chispa tienes Carly, de mayor a lo mejor llegas incluso a cerilla.

-Era broma tonto.

Ambos empezaron a reírse mientras subían al autobús y ponían rumbo a Roma.

A la medía hora de viaje, casi todos dormían, la única despierta, era Hayley, que habia sacado su portátil y estaba trabajando en su plan.

-Esta noche – Susurró mirando a Sam que estaba plácidamente dormida – Te enseñaré los resultados.

Y hasta aquí. Primero que nada, siento haber tardado, pero la universidad acarrea muuuuucho papeleo. Lo bueno es que ya estoy matriculada en la carrera que quiero estudiar, al fin jajaja Después no sé cómo habrá quedado el capitulo por que me he pasado el día en la montaña y estoy muy cansada, prometo que el siguiente será mucho mejor.

Dejad vuestros reviews y nos vemos en poco tiempo.

Besos ^^