Hey, hey, ya estoy aquí. Primero que nada, siento haber tardado, pero es que he estado unos días que no ponía un pie en casa para nada, pero el caso es que ahora tengo un rato así que os dejo con el capítulo y nos vemos abajo.
El trayecto hasta el aeropuerto, era de dos horas, las cuales fueron divertidísimas, ya que Jeremy y Ron soltaron todo su arsenal de chistes de todos los tipos que se sabían, Sam, Hayley, Carly y Freddie cantaron algunas canciones y así, se amenizó el viaje hasta el aeropuerto.
Allí, pasó lo mismo que en todos los hoteles, la marabunta. Pero esta vez no fue por la lluvia, pues el cielo estaba ligeramente despejado, sino por las ansias de llegar el primero al baño y poder eliminar los litros de agua y refrescos consumidos a lo largo del día.
Cuando todos salieron del baño diciendo que pesaban tres quilos menos, se dirigieron a realizar el mismo procedimiento con las maletas. Terminaron y se fueron a sentarse un rato a descansar antes de que llegara el momento de embarcar.
Sam estaba sentada escuchando música con la cabeza apoyada sobre el hombre de Freddie, el cual acariciaba con el pulgar la mano de la rubia. Carly y el resto jugaban a cartas sentados en un círculo en el suelo, mientras miraba acarameladamente a sus dos amigos.
-Sois la prueba viviente de que del amor al odio hay solo un paso.
-Yo lo dudo – Dijo Sam
-¿Por qué?
-Puede que yo nunca le haya odiado y solo me metiera con él por que era el mejor pasatiempo que encontraba. Pero, ¿sabes qué? Nunca lo sabrás – Dijo poniendo una voz maligna.
-Yo hubo momentos en los que te odié, pero al final acabé acostumbrándome. – Dijo el castaño.
-Pues yo voy a seguir pensando que soy la muestra viviente e que del amor al odio solo hay un paso.
-Estamos en un país libre – Dijo la rubia recuperando la postura en la que estaba antes dejando caer su cabeza sobre el hombro de su novio – Aunque yo tengo que decir que esto me resulta absolutamente perfecto – Susurró para que solo él la oyera.
-En eso estamos de acuerdo. Dijo él dándole un leve beso en la frente, que ella respondió con una sonrisa.
- Qué envidia me dan – Dijo Carly.
-A lo mejor la persona indicada está más cerca de lo que crees pero no la ves – Dijo Jeremy.
-Oh, eso ha sonado a indirecta directa – Dijo Hayley señalando a Carly y Jeremy simultáneamente.
-¡Claro que no! – Dijo Carly más roja que un tomate.
-Yo creo que sí – Dijo Taylor apoyando la opinión de Hayley.
-Yo igual – Gritó Ron.
-Vosotros, tórtolos, ayudadme – Dijo Carly suplicante a sus amigos.
-Lo siento Carlangas, el Karma y el Cosmos han decidido, ahora sufre su ira. – Dijo Sam provocando que todos rieran.
Entonces se oyó por megafonía que todos se dirigieran a la puerta de embarque. Se levantaron del suelo y las sillas y se dirigieron hacia la cola de alumnos que esperaban para poder embarcar. Comprobaron sus asientos y de nuevo Sam y Freddie se sentaban juntos.
Recorrieron el pasillo del avión hasta que llegaron a sus asientos. Se sentaron, se abrocharon los cinturones y esperaron a que las azafatas dieran las instrucciones. Fue entonces cuando Sam se empezó a poner tensa.
-¿Qué te pasa?
-¿Es que ya no te acuerdas mi miedo? – Dijo ella un poco bastante alterada.
-¿Y tú no te acuerdas de lo que te dije?
-Pues no, si te digo la verdad no me acuerdo.
-Si tienes miedo, no te soltaré la mano en todo el viaje.
-Ah, eso. ¿Seguro que no te importa? – Dijo ella un poco avergonzada.
-Para nada. Para algo están los amigos.
-¿Amigos?
-Sí. Antes que tu novio, soy tu amigo.
-Te equivocas. No eres mi amigo.
.Vale, ahora si que me he perdido.
-No eres mi amigo. Eres mi mejor amigo. – Dijo mirándole a los ojos con una sonrisa que fue correspondida inmediatamente.
Segundos más tarde el avión comenzó a moverse y Sam se aferró a la mano de Freddie haciendo que él soltara una leve risita.
-La música amansa a las fieras. En tu caso es diferente. En tu caso el avión amansa a la fiera. – Dijo entre risas.
Sam quiso pegarle, insultarle, pero en vez de eso lo que le pasó fue que se unió al castaño en su festival de carcajadas, pues al pensarlo despacio, se daba cuenta de que tenía razón. En su caso, era el avión quien amansaba a la fiera.
Despegó el avión y al poco tiempo Sam se quedó dormida en el hombro de Freddie y este apoyado en la cabeza de ella. Todos los que los miraba no podía evitar pensar que eran adorables y que hacían una pareja fantástica, incluso algunos sonreían de forma un tanto idiota cuando los veían juntos.
Sin embargo, había dos personas que posiblemente no tolerarían esa relación, y fue lo que despertó a Sam de repente a las 4 horas de vuelo.
-Tenemos un problema – Dijo retirando la cabeza del hombro de Freddie haciendo que se despertara.
-¿Qué pasa?
-Pasan tu madre y la mía.
-Me acabo de despertar y no te sigo.
-Mi madre no me dejará estar contigo por que no cree en el amor y seguramente no querrá que salgo lastimada de todo esto. Aunque no lo parezca esas terapias madre hija hacen su efecto.
-Y mi madre seguro que tampoco me dejará estar contigo después de todas las cosas que me has hecho. Cree que estás loca y que deberías estar en una jaula.
-¿Ves por dónde voy? ¿Qué vamos a hacer? No lo podemos mantener en secreto se acabarán enterando tarde o temprano y nos obligarán a terminar con esto.
Se produjo un momento de silencio hasta que…
-¿Sabes qué te digo? Que por mi, tanto tu madre como la mía se pueden ir a un sitio que yo me sé.
- Freddie, ¿Seguro que no tiene fiebre? Esa reacción no es normal en ti.
-Tu mismas lo dijiste, no todas las Puckett tienen por que correr la misma suerte. Y yo ya te dije que mi madre se debería haber dado más prisa si es que ella pretendía elegir a "la chica indicada para mí". Además de todo eso se pueden ir a hacer puñetas por que…
-¿Por qué Freddie?
-Pues – Dijo él poniendo sus manos en las mejillas de la rubia y mirándola fijamente a los ojos – por que te quiero Puckett.
-Yo también te quiero Benson – Dijo ella con una sonrisa.
Y con esas palabras, ella cerró el espacio que quedaba entre ellos, haciendo que se fundieran en un beso, un beso lleno de ternura. Un beso que se fue tornando cada vez más apasionado hasta que, para disgusto de ambos, el piloto del avión habló por megafonía diciendo que iba a aterrizar.
Se separaron se volvieron a abrochar los cinturones. Sam redirigió su mano hacia la de Freddie.
Pocos minutos más tardes aterrizaron, recogieron sus maletas y subieron al autobús que los llevaría a la estación. Todos estaban deseando volver a ver a sus padres y a Spencer, sin embargo, a pesar de la conversación que habían tenido en el avión y tras haber acordado en el autobús que procurarían hacer que sus madres se enteraran de la forma más delicada posible de lo que había entre ellos, en los cuerpos de Sam y Freddie había una pequeña sensación de miedo que ninguno de los dos podía evitar tener.
Y hasta aquí. Sé que no es muy largo ni nada del otro mundo, pero estoy cansadísima y son casi las 2 de la madrugada. También decir que este es el penúltimo capítulo de la historia. Sí, esto se acaba, pero tengo en mente subir otra así que, por fortuna o por desgracia, no os libraréis de mí tan fácilmente muajaja.
Muchas gracias por vuestros reviews del capítulo anterior, enserio, motivan mucho a la hora de seguir escribiendo. Enserio, cuando un autor dice que motivan es por que es verdad no por pelotear. Es una verdad de la buena.
Bueno de me despido ya hasta el siguiente capitulo que espero no tardar en subir. Dejad vuestros reviews.
Besos ^^
