Hey, hey, bueno, he decidido que no me voy a parar mucho aquí arriba. Os veo abajo.

Y como siempre, iCarly no me pertenece.

El avión aterrizo y 60 personas más dormidas que despiertas bajaron del avión. Habían despedido el frío italiano puede que para siempre, pero volvían a encontrarse con el frío de Seattle acompañado por una pequeña llovizna apenas perceptible.

Todos se dirigieron a coger las maletas, 60 personas sentadas en el suelo con las piernas cruzadas.

-Me han dicho que la gente tiene sueño – Dijo Hayley que estaba apoyada en el hombro de Ron con los ojos más cerrados que abiertos, cosa que no le impedía conservar ese sentido del humor tan curioso que la caracterizaba.

-No, para nada, ¿qué te hace pensar eso? – Dijo Ron.

-Y yo que pensaba que no estaría cansada. Necesito unos pies de repuesto y una semana de dormir sin parar para recuperarme del todo. – Se quejó Carly.

-Yo estaría una semana durmiendo para recuperarme, pero a mí la comida me la inyectan en vena – Dijo Sam dándose golpes en la zona donde se suelen poner los goteros al decir lo de la comida.

-Cómo no – Se rió Freddie.

-¡Maletas a la vista! – Se oyó de repente a Gibby.

Entre resoplidos y quejas, todos se levantaron a coger sus maletas las cuales, no sé si por el cansancio o los miles de trastos que habían comprado, parecía que pesaran 100 kilos.

Los chicos ayudaron a las chicas a coger sus maletas y tras media hora, todos se estaban dirigiendo al autobús.

En cuanto cruzaron las puertas del aeropuerto, el frío no, helado viento de Seattle los despertó a todos de golpe.

-La madre del pollo que es la gallina, ¿quién ha apagado la estufa? Qué frío hace – Dijo Sam dejando escapar un humo blanco por su boca con cada palabra debido al frío.

-Quiero volver a Italia, allí el frío no es tan frío.

-Yo me vuelvo ahora a Italia y a mi madre le da un infarto lo menos – Dijo Freddie quedándose pensativo. – Aunque pensándolo detenidamente…

-Y un jamón, tú te quedas conmigo – Dijo Sam agarrándolo fuertemente del brazo.

-Oh, tienes miedo de que me vaya – Dijo Freddie poniendo ojos de cachorrito y haciendo pucheros.

-Normal. Bueno, si lo pienso bien sé que nunca te irías.

-¿Cómo puedes estar tan segura? – Dijo metiendo su maleta en el autobús que ya había llegado.

-Por que no puedes vivir sin mí – Y con eso le dio un beso y se metió en el autobús.

-Touché – Dijo con cara de atontado siguiendo a Sam.

Se sentaron al fondo del autobús igual que la semana anterior y empezaron a hablar sobre los acontecimientos que se había producido en el viaje, ella ponían nota a los chicos de los cuales habían sacado fotos a escondidas en cada ciudad y ellos hacían lo mismo con las fotos de las chicas. Se divertían pero un pensamiento rondaba todas sus mentes: Hormonas, hormonas everywhere.

-A todo eso – Dijo la morena dando un leve saltito en su asiento - ¿cómo le vais a contar a vuestras madres lo vuestro?

- Con delicadeza – Dijo Sam

-Con mucha, mucha delicadeza – Corrigió el castaño.

-¿Y eso? – Preguntó hayley con curiosidad acercándose a la rubia y a Freddie.

-Por que mi madre dice que el amor es… bueno que el amor no existe por que su relación más larga fue con mi padre y fue fatal y ahora su relación más larga es milagrosa si dura mas de dos semanas.

-Y mi madre la odia, dice que está loca – Dijo señalando a Sam – y dice que es ella la que tiene que elegir a la chica indicada para mí.

-Vaya… menudo culebrón.

-Y que lo digas.

-Pues lo mejor será que penséis el modo más delicado de decírselo en diez segundos – Dijo Jeremy.

-Por que ya hemos llegado.

En ese momento tanto el estómago de la dueña de los ojos de zafiro como el de los ojos color café se encogió hasta adoptar dimensiones imposibles.

-Naturalidad – Dijeron los dos a la vez señalándose el uno al otro.

Diciendo esto bajaron del autobús.

-¡CARLY!

Antes de que la morena pudiera reaccionar un muy emocionado Spencer se abalanzó sobre ella levantándola del suelo y dando vueltas sin parar.

-Carly, Carly, Carly mi pequeñaja.

-Sí ya he vuelto Spencer, te prometí que lo haría.

-Te he echado mucho de menos pequeñaja – Dijo dejándola otra vez en el suelo.

-Y yo a ti, más de lo que te imaginas.

-¿Cómo ha ido el viaje?

-Sorprendente.

-Hola Sam – Dijo su madre acercándose a ella con sus andares pasotas.

-Hola mamá – Dijo abrazándola con fuerza.

-Te he echado de menos trocito de bacon – Dijo su madre sin poder contener la emoción. Parecía ser que las terapias hacían efecto. - ¿Cómo te ha ido todo? ¿Has torturado mucho al Tecnoboy?

-Más de lo que te crees mamá.

-¡FREDDIE! ¡FREDDIE! – Gritó Marisa Benson esquivando a todos padre y abrazando a su hijo llorando a moco colgando.

-Hola mamá – Dijo él con un ligero atisbo de emoción en la voz, al fin y al cabo era su madre por muy loca que pudiera llegar a estar.

-Te he echado mucho de menos osito, ni siquiera la compañía de Spencer me ayudaba.

-No me digas que te has pasado la semana con Spencer.

-Algo tenía que hacer para no sentirme sola.

"Pobre Spencer" – Pensó Freddie.

-Hola pequeñazos – Dijo entonces Spencer abrazando a Sam y a Freddie.

-Hola Spencer – Dijeron a la vez.

-Me tenéis que contar con pelos y señales, todo, absolutamente TODO lo que ha pasado esta semana.

Por el tono en el que lo dijo Sam y Freddie supieron que Carly se había ido un pelín de la lengua.

-No te preocupes que te lo contaremos todo.

-Bueno – Dijo Freddie girando sobre sus talones – Vamos a por las maletas.

-Os esperamos. Dijeron la madre de Sam y la de Freddie.

Ambos con esto se dirigieron al autobús para coger sus maletas, pero en lugar de cogerlas por la puerta que daba a donde estaban todos los padres, rodearon el autobús para poder despedirse como era debido.

-Bueno – Dijo Freddie sacándo su maleta.

-Bueno – Repitió Sam.

-Parece ser que no sospechan nada.

-Será lo mejor por ahora. Si eso cuando estemos cada uno en su casa se lo decimos con calma y sosiego.

-Sí será lo mejor. Y también será mejor que nos vayamos ya o empezarán a preguntar. – Dijo avanzando hacia ella hasta que su espalda quedó pegada al autobús.

-Vaya que prisa tienes Benson – Dijo poniendo los brazos alrededor de su cuello.

-¿Sabes qué Sam? En estos momentos las palabras me parecen innecesarias y otra cosa.

-¿Qué?

-Sonreír es la primera mejor cosa que puedes hacer con tus labios.

-¿Y la segunda?

Oh, no sé, puede que…

Y sin terminar la frase cerró el espacio que quedaba entre ellos. Ella se acercó más a él correspondiendo el beso de buen grado. Poco a poco la cosa se fue tornando más pasional, tanto que prácticamente se olvidaron que sus respectivas madres les estaban esperando hacía no sabían cuanto tiempo.

Pero entonces…

-¡QUITA TUS ZARPAS DE MI HIJO LOCA!

-Mamá no… - Dijo él con un brazo alrededor de la cintura de Sam.

-¡¿A QUIÉN LLAMAS LOCA? ¿¡Qué pasa aquí Sam?

-Mamá yo…

-La salvaje de tu hija estaba besando a mi hijo en contra de su voluntad.

-¿Sam? ¿A Freddie? ¡Pero si se odian a muerte!

-Mamá no… - Trató de decir Sam.

-Ahora mismo nos vamos a casa Freddie – Dijo cogiendo su maleta.

- Pero…

-Pero nada, nos vamos y ya te puedes ir despidiéndote ella por que no la vas a ver más.

-No mamá.

-¿Cómo dices?

-Que yo no me muevo de aquí. No voy a dejar de hacer iCarly ni nada de lo que me gusta ni voy a dejar de ver a Sam.

-Freddie… - Dijo Marisa sin salir de su asombro.

-Ni Freddie ni nada mamá, no voy a dejar de ver a Sam. Y deja ya de decir eso de que tú buscarás a la chica adecuada para mí. Ya soy mayorcito y puedo tomar mis propias decisiones. He sido más rápido que tú.

-Me da igual no la vas a ver más.

-No mamá, la voy a ver hoy mañana y siempre y voy a seguir siendo su novio, la voy a seguir besando y abrazando por que estoy jodidamente enamorado de ella.

-Lo que me faltaba. A tu edad no te puedes enamorar. Vamonos a casa.

-¿Es que nunca le escuchas? Por una vez en tu vida escucha lo que te dice. Si le prohíbes verme lo vas a echar todo a perder, conseguirás que tu propio hijo te odie más de lo que ya te odia y a mí me hundirás en la miseria. ¿Sabes por qué? – Dirigió la vista hacia su madre al hacer la pregunta – Por que el amor si que existe, no todos tienen por qué correr la misma suerte y no puedes prohibirme que deje de verlo. Por que yo también estoy jodidamente enamorada de él.

Se produjo un momento de silencio en el cual Carly y Spencer se comieron hasta los muñones observando aquello.

De repente Marisa comenzó a avanzar hacia ellos y la persona menos esperada la detuvo.

-Para. Déjalos tranquilos. – Dijo la madre de Sam.

-¿Cómo? A mí nadie e dice lo que hacer con mi hijo. Yo sé lo que es mejor para él.

-Está claro que no. Mira, sé que nunca me he llevado de maravilla ni con mi hija ni con tu hijo, pero nunca antes le había visto esa chispa de felicidad en sus ojos, y tampoco lo había visto en tu hijo. Sam me ha plantado cara más veces pero nunca de ese modo y Freddie nuca te ha plantado cara. ¿No crees que si lo ha hecho es por algo? Siempre dices que quieres lo mejor para él, pues lo mejor para el, lo mejor para los dos, es que los dejes estar juntos.

Se volvieron a producir unos segundos de silencio en los que Carly y Spencer se comieron medio brazo, y en los que a Sam y a Freddie les desapareció el estomago.

-Está bien, tendré que acostumbrarme, pero está bien.

Y diciendo esto arrastró resignada la maleta de Freddie en dirección a su casa.

-Gracias mamá eres la mejor – Dijo Sam abrazando a su madre.

-No me des las gracias Sammy. Te espero en el coche.

Y se fue junto con Spencer y Marisa, arrastrando la maleta de Sam hacia el coche.

-No sé cual es vuestra definición de mucha delicadeza, pero bueno. Al final todo ha salido bien. – Dijo Carly.

-Sí, al final todo ha salido bien – Dijo Sam.

-¿Sabéis? He aprendido una cosa durante este viaje. – Dijo Sam

-Yo igual.

-Unas cosas acaban – Dijo Sam.

-Otras empiezan – Dijo Freddie intercambiando una leve mirada con Sam.

-Y otras… Dijo Carly rodeando los hombros de Freddie con su brazo derecho y los e Sam con el izquierdo.

-No tienen fin – Dijeron los tres a la vez.

Y con esta lección prendida, pusieron punto y final a su viaje de fin de curso.

Me va a costar poner esto pero… FIN. Sí queridos lectores, se acabó. Hoy he puesto punto y final a mi primer fic y la verdad, me da mucha pena.

Gracias a todos los que habéis dejado vuestros reviews, muchísimas gracias por seguir con esto hasta el final, y gracias también a todos los que han agregado mi historia a sus favoritas o a mí a su lista de autores favoritos. (Me siento como J.K. Rowling en el estreno de Harry Potter con esta despedida xD). Ahora enserio, mil gracias. Pero no creáis que os vais a librar de mí tan fácilmente. No, para nada. Esta va a ser la primera de muchas historias, si vosotros queréis claro.

Y creo que no me queda más que decir, dejad vuestros reviews diciendo si os ha gustado, si no, que parte os ha encantado, que parte habéis odiado, por qué el jamón boliviano te cambia… y todo lo que os pase por la cabeza.

Y sin más que decir, me despido, pero no por mucho tiempo, con mi clásico…

Besos ^^