Vampire Journal

~Vampire Knight: Senri Shiki/Yuuki Cross.
~Tema: 'Bruja' (1,208 palabras).
~Género: Romance. Angst.
~Clasificación/Advertencias: T. Situado al final de la primera temporada.

~Drabble: 02/96.

Matsuri Hino ©. Tabla (abecedario) Retos a la carta ©.
Summary: Puede que fuera un algo grande para los demás, para Kaname, para el director y su shishou pero Yuuki había respondido: Pecata minuta.


~Vampire Journal~
Una miragem.


Un bostezo se escapó de sus labios.

Inevitablemente le siguió otro y otro, hasta que le saltaron las lágrimas. Nadie se inmutó, ni siquiera le prestaron atención. Completamente acostumbrados a su falta de cortesía, sabían de sobra que a Shiki le 'aburrían' y les daba igual. Si quería evitarse la molestia de escucharlos, se podía levantar y marcharse. ¡Voila! Ellos no cambiarían de tema.

Ruka siguió parloteando al igual que Aidou, tanto el uno como el otro tenían el ceño fruncido y los ojos fijos en los del otro. Pero vocalizaban cosas totalmente discordes. No, no es que estuviesen en desacuerdo sino que ambos decían lo mismo a destiempo; eran dos monólogos repitiéndose en voz alta. Independientes y centrados en la misma particular raíz.

Shiki bostezó de nuevo.

Eran los únicos presentes en la sala, y ahora que lo pensaba en el dormitorio de la Luna no había nadie más. Probablemente en el del Sol tampoco, quizá a excepción del 'problema' pero nada más. Recordaba que no era un día ordinario, todos habían tenido la libertad de marcharse… pero ¿a qué? Incluso Kaname-sempai no estaba presente, eso lo recordaba porque los otros dos estaban discutiendo con una libertad inusitada. Nunca escuchó el porqué, ni Rima se lo explicó o mencionó.

Simplemente no quería ir a ningún lado, se detuvo a mitad de otro bostezo cuando las miradas se volvieron hacia él. El chico de ojos azules levantó una ceja, antes de pronunciar un problemático entre dientes. Tenían un brillo febril, casi demencial y estaba seguro de que no auguraban nada bueno.

—Shiki —pronunció Ruka.

Su voz tenía un timbre tan cercano a una amenaza que al susodicho le costó creer que normalmente sonase controlada y empalagosa.

—Shiki —repitió Aidou con una sonrisa tétrica.

Una gota de sudor se resbaló de su sien.

—Que problemático.

.

Que alguien le explicara porque había terminado allí… ¡Oh, un momento! Casi podía recordarlo, él… él… nada. Se perdió en la explicación y cuando su mente estaba dispuesta a cooperar abrió la boca para pedirles muy amablemente que se lo repitieran pero… tanto Aidou como Ruka habían empezado a saltar tomados de las manos y riendo. Parecía que celebraban algo pero la desesperación en sus rostros era inaudita.

Lo miraron.

— ¿Y bien? —dijo Ruka.

Shiki alzó una ceja dispuesto a no pronunciar ni una sílaba.

— ¿A qué esperas? —urgió Aidou.

Ahí supo que no deseaba saber realmente.

Tragó saliva pero se puso de pie, abrió las puertas de la salida y echó a andar bajo la luz crepuscular, llegó hasta la salida del dormitorio y suspiró. Sin saber como lo habían corrido del lugar, metió las manos en los bolsillos y siguió caminando directo a la Academia Cross.

Anduvo por los pasillos exteriores, la suave brisa flotaba en torno al edificio. Los ruidos de las fuentes le otorgaban un aura tranquila a la Academia. Sin saber muy bien porqué se dirigió a la más cercana, se sentó al borde de ésta y contempló el agua. Ni siquiera le agradaba mucho, odiaba usar sombrilla, equivalía a un peso extra con el que no estaba dispuesto a lidiar. Escuchó los crujidos que hacían las ramas al ser pisoteados y miró hacia los altos arbustos que encubrían el paraje en el que estaba.

Un segundo, quizá dos.

—Yuuki Cross —la saludó. Sabía quién era antes de que llegara, aquel efluvio era muy difícil de desconocer.

La muchacha se sobresaltó y soltó una exclamación que le sorprendió.

—Shi-Shiki-sempai, me asustaste.

¿Se había asustado? Con un saludo, que tontería.

—Lo siento —se disculpó con sinceridad.

—No es nada, sólo no te esperaba. —La guardiana sonrió sin mirarle, parecía que examinaba los alrededores. Shiki frunció el ceño preguntándose qué esperaba encontrar allí—. ¿Qué haces en la Academia?

A decir verdad no lo sabía por lo que no respondió, se limitó a fijar la mirada en el agua de la fuente.

Para ella no pasó desapercibido su mutismo, y se reprimió mentalmente por ser tan entrometida. Yuuki gimió para sus adentros, tenía una oportunidad para conversar y tratar de llevarse bien con un miembro de la clase nocturna y la arruinaba. Eso solo la ponía un paso más lejos de Kaname.

Soltó un suspiro.

Él la miró atentamente.

Y ella, al percatarse de su insistente escaneo, le devolvió la mirada.

.

Shiki se acercó con paso cansado al dormitorio, subió las escaleras casi a trompicones. Estaba cansado, vagar por allí no era su estilo; él era más que nada sedentario. Estaba a punto de abrir la puerta de su habitación para tumbarse a dormir cuando sus pies se congelaron, literalmente. Giró sobre sí mismo todo lo que pudo y se encontró con el causante.

Ambos vampiros, ya en camisón y pijamas, le devolvía el mismo gesto. La expresión del rostro febril, ardiente de necesidad y de unas palabras y explicaciones que Shiki Senri no deseaba pronunciar jamás.

— ¿Y? —dijeron al unísono.

Si Shiki hubiese tenido oído musical se hubiera dado cuenta de la perfecta armonía con la que habían pronunciado aquella nota alta, una resonancia duradera y un volumen magistral; pero para él sólo representaba un chillido molesto y punzante a sus sensibles oídos.

Los miró brevemente antes de posar su vista en la alfombra, curiosamente, color ámbar.

Recordó aquel momento en que sus ojos se encontraron.

Un segundo antes miraba el reflejo de su rostro en las tonalidades acuosas y al segundo siguiente estaba perdido en aquel ámbar. Buceaba en la profundidad de un mar del que no podía permitirse el lujo de confiar. Se sentía como un buque solitario bajo el ojo de una tormenta, atrapado en un remolino donde todo lo demás era catástrofe y locura mientras que él estaba en paz. Yuuki lo miraba con una desazón que se le antojó injusta pero que sólo pudo descifrar al ver la mueca de su rostro. En sus ojos halló todo y nada, halló entendimiento e incomprensión, halló ternura y terror. El tiempo se había detenido y el mundo parecía dar vueltas lejos de él, nadaba en claridad y por un instante casi vio lo que ella no sabía.

Para Shiki había resultado imposible apartarse. Hubiesen podido atravesar su corazón e incinerarlo vivo y no lo hubiera notado. Simplemente se quedó allí, de pie, sumiso a la seducción de aquellos ojos. A una mirada que era capaz de doblegar al más fuerte, que hacía sucumbir a otros.

Un chispazo se abrió camino en sus desordenados pensamientos, uno que le hizo sentir mayor afinidad al líder Kuran. Había encontrado la pieza faltante, comprendió la inutilidad tan pronto como desechó una idea. No estaba muy seguro de la chica, o lo concerniente a ella y su relación con su primo Kaname, pero sí sabía porque éste no se podía negar ante Yuuki.

Y sólo era eso, una inocente mirada.

Shiki lo pensó dos veces antes de responder con toda cautela a los ansiosos vampiros frente a él. Con su energía deshizo el débil agarre de hielo y abrió su puerta, lo que no sabía es que sus palabras causarían semejante pasmo en sus compañeros que cuando llegasen todos los encontrarían afuera de su recámara en la misma pose en la que él los había dejado.

—Es bruja —dijo por toda explicación.


Gracias Kirsch por tu corrección, reconozco que siempre había pensado que era con 'iou' por los carácteres y la fonética. Igual desconocía el detalle de la escritura. Me alegra que te haya gustado, y por ahí se andan cociendo ideas para uno 'de los más deseables tuyos' regalo que tengo pendiente (comprenderás que necesito mucho tiempo para cranearlo debido a mi inexperiencia xD). Saludos.