|*|-|*|-|*|- Un Pequeño Problema.-|*|-|*|-|*|

Summary: Ha llegado la hora de formalizar su noviazgo pero se ha presentado un "pequeño problema"… ¿Están a prueba? ¿Condiciones? ¿Traición?

Disclaimer: Card Captor Sakura no me pertenece, es de las CLAMP


||-||-||-||-||-Hong Kong-||-||-||-||-||

-Dama Li, por favor- se escucho en la sala de juntas del Congreso de Magos, todos guardaban silencio. El líder de este, había acordado una junta ese día con todos los líderes de clanes mágicos e integrantes del mismo, con la finalidad de dar una noticia muy importante y el rumbo que tomara el compromiso del joven sucesor del clan Li, ya que casi la mitad no estaban de acuerdo con que su novia fuera de una clase inferior a la suya, de otro país y sobre todo haya dejado en vergüenza a todo el congreso al quitarles las cartas a quien ellos habían enviado. Tontos pretextos pensaba el líder, quien no tenía objeción, pero sabía que debía mantener el equilibrio entre los 2 bandos que se formaron por este tema y dar a ambos opciones.

-Buenas tardes caballeros.- saludo cortésmente Ieran Li con un reverencia sin dirigirse a nadie en particular, sabía que estar en ese lugar era importante, pero lo más importante es que a ella como mujer le hayan permitido todos esos años poder liderar el clan y haber podido educar a su hijo, cosa que no estaba permitido al ser una organización demasiado tradicionalista; agradeciendo el corazón de su líder Fye por dejarla. Por eso mismo tenía que ser muy respetuosa y fijarse en cómo hablar, no quería que por estar tan próximo su hijo al liderazgo que a ella no la tomaran en cuenta y decidieran sin su consentimiento o el de su hijo en esto que era de gran importancia, su futuro.

-Me ha llegado el informe donde se dice claramente su oposición al matrimonio del próximo líder del clan con quien él ha escogido…también les había dado mi opinión sobre el tema. Les reitero: Este matrimonio nos beneficiaría a todos ya que las cartas Clow regresaría a formar parte de él clan Li y por ende al congreso. Sin embargo en vista de que algunos siguen oponiéndose y la solicitud que me han enviado, mi hijo dijo que aceptaba los términos…- todos sonreían, 6 con malicia, ya que pensaban acabar con la joven pareja y absorber el clan Li, mientras los otros 6 satisfechos de que a pesar de haber estado de acuerdo también tengan la oportunidad de participar en un evento que no ocurría en décadas. Mientras que la señora Li se sentía un tanto nerviosa, no le gustaban las tretas que les habían puesto a los chicos pero nada que hacer se dijo -…pero, que estuvieran cada una de ellas vigiladas y dirigidas por el líder del congreso, el señor Fye.- ante estas palabras se sentó y espero a que dieran su opinión, como era de esperarse no todos estuvieron de acuerdo pero aceptaron ya que sería muy peligroso el ser descubiertos, pero si no aceptaban pondrían en duda el motivo por el que se negaban.

-Bien, como nadie se opone…- dijo el más sabio de la sala al observar el silencio que se había formado en la sala durante unos momentos -…tomaremos de este tema por otro ángulo. Como ya saben todos soy muy viejo, 69 años y medio y como las normas lo dicen, solo seré el líder hasta mis 75 años que será pronto. Es de gran importancia que asigne al siguiente líder que me reemplazara para que pueda ser dirigida sus aptitudes con propiedad. Se acercan tiempos difíciles…- dejo de hablar un pequeño lapso de tiempo en el que miro a cada uno de los integrantes de la junta. Hace unos meses había recibido una visita muy peculiar al desmayarse y necesitaba saber en quienes confiar y en quién no.

Flash Back

Cansado y con dirección al hotel en el que se hospedaba, después de un largo día de juntas en la empresa y el congreso, era muy cansado ser el líder, recordaba que cuando solo era un miembro más la vida era más fácil menos idas y vueltas, y tenía más tiempo para sus hijos y su difunta esposa. Salió del gran edificio con dirección al parque para seguir recordando buenos tiempos, sonrió pensando en cómo lo hubiera regañado su esposa al andar por ahí caminando sin guardaespaldas, de un momento a otro su rostro cambio a uno sorprendido y con terror en los ojos, después pura oscuridad…

Despertó en un lugar lleno de niebla, todo era nebuloso y gris, intento levantarse poco a poco solo logrando hincarse, había una fuerza mayor que no veía y que no lo dejaba levantarse completamente, volteaba para todos lados buscando que era, no sentía su propia magia en su interior, su poder y fuerza se habían desvanecido pero por alguna razón tenía la certeza de que no estaba muerto, solo en un estado de sueño. Poco a poco una sombra se iba acercando sin tomar forma hasta alcanzarlo. –El destino quiere ser cambiado por seres inferiores que no comprenden la importancia de él, tú vivirás solamente hasta cumplir con el cometido que te daré…- leyendo su expresión de no entender, el ser decidió ser mas explicito –… esta noche te han disparado y hubieras muerto sin mi intervención. Tu misión es hacer que el destino se cumpla, la pelea del equilibrio se llevara a cabo aun con la intervención de estos 6 traidores a tu alrededor e intentaran tomar el poder que no les fue concedido, velaras porque todo se haga con honestidad y honor. Hasta entonces tu muerte llegara- sin más la sombra se desvaneció en el aire y el despertó agitado en un hospital con sus hijos alrededor, no sabía si el sueño había sido real o no…hasta que después sus hijos le explicaron lo que el ser oscuro le había dicho: Estuvo a punto de morir, comprendiendo lo que tenía que hacer.

Fin Flash Back

-Hace unos días Akuma me entrego un sobre muy importante donde se menciona una profecía y la traición. Mantengan sus ojos abiertos a cualquier cosa, no dice nada acerca de que como atacaran, puede ser en las empresas o aquí en el congreso…- se miraron todos suspicazmente unos sabiendo cual era la dichosa traición y otros preguntándose cual sería, una era más peligrosa que la otra -…así que mi decisión será tomada en el transcurso de estos 3 meses en los que se llevara a cabo la ceremonia de aceptación para la prometida del joven Li. Serán una semana por clan, su familia será la única que tendrá la opción de poner a prueba o no a la pareja sin embargo, todos deben mostrarle la escancia de su poder. También en esta prueba veré el comportamiento de cada uno de ustedes y poder tomar la mejor decisión. Sin embargo, el orden en que se hará será por el lugar ya que algunos de los hogares de cada unos de ustedes están lejos de la civilización y ellos van a seguir estudiando o no ¿Dama Li?...- sonrió al ver como aceptaba su opinión con una cabezadita -…comenzaremos las pruebas a principio de año, así que iniciaremos con el clan Won, Azurite, Ryo,…- Y así siguió la lista hasta el último miembro, considerando su propio clan como el primero al que visitarían ya que estaba cerca del bosque y lejos de escuelas universitarias. Tenía pensado dar al joven Li lo que la carta había traído consigo, estaba seguro que el destino estaba en su contra y a la vez ayudándolo además de que estaba seguro que se divertiría con esos chicos –…ahora daré las reglas de cómo se llevara a cabo este evento:

Durante la semana que están ahí tendrán 6 días de entrenamiento y la prueba será el último día que estén con la familia.

Ambos jóvenes deben pasar las pruebas, ya sea que se las pongan juntos o por separado.

Si queda un clan inconforme con los resultados que obtuvieron los chicos y el resultado que daré, ya sea victoria o derrota no habrá objeción. Soy el líder del congreso por votación y mi palabra es ley…

Después de un rato en el que los integrantes escucharon atentamente las reglas todos salieron de la junta. Ieran estaba un poco intranquila por lo de la profecía de la carta, aunque ¿no tendría que ser un pergamino si era una profecía? Para serlo debe ser vieja la carta…tenía que hablar con su hijo.

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…En el auto con Sakura y Shaoran había un silencio incomodo, ella tenía pena pero no le iba a pedir perdón cuando miro los atributos de otra, cosa que ni Xulio negó, y él no sabía que pensar, no había hecho ¡Nada! Es más, esa fue la que se le arrimo y su novia tampoco tenía porque gritarle, ambos orgullosos y sin ceder llegaron a casa de ella, aparco el auto y ahí se quedaron, ella sin bajar solo esperando, nada ocurrió así que cansada decidió bajar y entrar a su casa, sus ojos le picaban pero no haría nada, quizá lo mejor era que… que…que no sabía, se supone que descansarían porque en la madrugada tomarían un vuelo a Hong Kong pero quizá ya no iría y él sí. Y todo porque, por una tontería, orgullo y una zorra sin nada mejor que hacer.

Todavía danzaban en sus mentes las pocas palabras que se dijeron sin pensar… No podían comprender como un día que había comenzado bien y hasta gracioso, estaba terminando tan tétricamente. Durante los años en los que habían compartido; o mejor dicho vacaciones, siempre estuvieron juntos, pura felicidad y miel, no habían tenido alguna pelea tan tonta como esa, si habían tenido sus diferencias pero hablando las solucionaban y luego reían por lo tontas que eran, pero esta sobrepasaba los límites de lo irónico; de que Shao no debía entrenar tanto, que Sakura se podía lastimar, etc. Estaban seguros de que podrían solucionarlo ya que ambos se amaban, pero no querían ser los primeros en ceder.

El padre de Sakura, que había visto llegar el auto sonrió e iba a salir a decirle a Shaoran que se quedara a comer pero al verlos tan serios prefirió no intervenir aun, él sabía que todas las parejas tenían altos y bajos y que lo más seguro es que fuera solo un malentendido. Miro a su hija entrar seria y triste, sus ojos se veían sin ese singular brillo que siempre portaba aun cuando su novio se iba, si disminuía pero no se iba como ahora. Al pasar por su lado Sakura le regalo un intento de sonrisa, dijo que no tenía hambre y que subiría a su habitación porque se sentía cansada; su padre asintió pero le dijo que en un rato iría a ver como estaba. Y así con un suspiro mientras se quitaba la pequeña lágrima de su ojo, la cual no sabía de dónde había salido se perdió Sakura por las escaleras dejando a un preocupado padre en la estancia.

Ella camino sin un pensamiento alguno en la cabeza, todo era un caos ¿tendría el razón y estaba exagerando? ¡Pero se sentía tan molesta! ¿Ella no era lo suficientemente bonita para que Shao solo la mirara a ella? No podía ser eso, el siempre le decía que era hermosa y…no mentía ¿verdad?, abrió la puerta de su habitación y cogió el oso de felpa de su buro que él le había regalado hace muchos años en señal de su cariño, al igual que ella después le diera uno pero blanco y se aventó sobre la cama. Sin ver vio como su amigo amarillo se acercaba volando. –Sakurita ¿estás bien?- lo miro detenidamente sin captar completamente lo que había dicho, con una patita le toco la frente preocupado de que se hubiera enfermado, el era su guardián ¡no podía pasarle nada mientras ella estuviera a su cuidado! Rendido se sentó frente a ella mirándola detenidamente, "seguro es culpa de ese mocoso, se supone que venía hasta dentro de 2 días y mira ¡por su culpa su Sakurita ahora estaba triste antes de tiempo! Es verdad que con el mocoso cerca su magia crecía más rápidamente pero no quería decir que lo aceptara, aun no era parte de Sakura para tener que aceptarlo, mucho menos querría ser su guardián si pone triste a Sakurita cada que se iba y ahora quien sabe que había hecho para que estuviera triste antes de tiempo y además esta vez era peor que lo normal ¡sus ojos no brillaban! lo miraba como si estuviera vacía por dentro, no lloraba así que no podía ir a romperle el cuello a ese mocoso pero ella no parecía estar en este mundo"

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-¿¡Cómo puedes estar coqueteando así de descaradamente!- grito una molesta Tomoyo en un momento de desesperación ya que no comprendía cómo su novio pudo comportarse de esa manera. Después de haberlo jalado de la mano e irse a un lugar menos concurrido; tenían un rato hablando y él no la tomaba en serio, la calma y tranquilidad que mostraba solo motivaba el enojo en ella, la sonrisa que nunca quitaba y ahora que era de autosuficiencia la irritaba, el que ni siquiera se tomara la molestia de negarlo le lastimaba en lo más profundo. Por más que intentaba evitarlo no podía dejar de pensar que los sentimientos que el tenia por ella eran tan superficiales que no les daba importancia, "sentimientos de papel" pensó abatida por la tristeza. Sus ojos le picaban pero jamás dejaría que él la mirara en ese estado de humillación, la única y última vez que la habían visto llorando se había prometido que no lo haría nuevamente frente a nadie e irónicamente esa vez también él fue quien estuvo con ella apoyándola aunque aun no eran novios, se sentía tan avergonzada y tonta en ambas ocasiones.

-Tranquila, nunca haría una falta tan grave, yo te quiero Tomoyo.- le contesto apaciblemente, intentando no irritarla más, sin saber que eso precisamente era lo que la molestaba. Le agradaba ver a su perfecta novia en la telaraña de los celos, a ella siempre le gustaba mantener el control de lo que hacía y no perder los estribos cuando tenía problemas, dudas o desconcierto. La miro darse la vuelta y mostrarle la espalda.

-Tú siempre te crees mejor que los demás y no es así Eriol.- le dijo girándose con una mirada fría y calculadora recordando como siempre quería ser el que decidiera las cosas por los demás o metiéndolos en enredos para divertirse o en lugar de ayudarlos como normalmente se debería hacer.

-Genial, la señorita perfección ya regreso...- le contesto Eriol perdiendo el control también, se había cansado de seguir diciéndole que nunca la engañaría, hacerla comprender que la quería e intentando no perder el control también pero ya no quería seguir escuchando sus acusaciones –…estoy cansado de esto Tomoyo.- le dijo amargamente mientras la veía volver a tener el control de sí misma, el cual solo lo había perdido en ese pequeño grito. Su rostro había dejado de sonreír al verla de nuevo en control, no podía esperar más de su novia pero tampoco es que el solo pensara en sí mismo siempre o que se deleitara con el sufrimiento de los demás, solo quería dejar de pelear.

-Tienes razón Eriol…-cerro los ojos un momento para obtener el valor que no tenia en ese momento. Quizá eran demasiado parecidos para congeniar bien o muy diferentes y no lo habían notado hasta ahora o simplemente no estaban hechos el uno para el otro como sus amigos Sakura y Shaoran y solo habían estado juntos porque sentían separado el grupo o... Ya no quería saber nada más, sentía como su hubieran tomado un lazo y se lo hubieran enredado en el cuello para ahorcarla mientras la hacían presenciar como él golpeaba su corazón -… quizá lo mejor sea darnos un tiempo para reorganizar nuestras vidas.- lo dijo lo más fuerte y claro que pudo mirándolo directamente a los ojos, vio sorpresa en ellos, tristeza y molestia, sentimientos que nunca había visto en él reunidos.

Ella había malinterpretado sus palabras pero sentía una rabia no propia de él, si ella creía que su relación no tenia futuro que así fuera -Sí creo que es lo más razonable, así yo podre coquetear con quien se me de la gana y tu manipular a quien quieras…- le contesto lo mas agriamente que pudo, sin notar como sus palabras irían a la mujer que amaba -…solo ten en cuenta que en este tiempo pueden ocurrir muchas cosas y quizá sea el fin de la relación.- los rostros de ambos se volvieron tranquilidad infinita aunque por dentro estuvieran en erupción.

-Bien, entonces hasta luego joven Hiraguizawa.- dándose la vuelta y sin mirar atrás de nuevo Tomoyo se alejo a paso decido a llegar a su casa a intentar olvidar todo aunque sea un rato, estaba segura que su madre no extrañaría una o 2 botellas de whisky, de todos modos no había nadie en su casa.

Por su parte Eriol la miro caminar y alejarse hasta que su silueta desapareció de su vista. Es que se dio cuenta de las palabras que había dicho, ¡Era un Idiota! El más grande que hubiera existido ¡estaba bien que ya hubiera tenido más de una vida antes pero no pudo haber tenido al menos una relación más larga en esa vida que le sirviera de experiencia! porque acababa de terminar con la única mujer que amaba y había pedido a destino y tiempo para recuperarla, y lo peor es que la perdería hasta 3 veces si no pensaba bien las cosas, ¿será que se había equivocado y ella no era el amor de su vida?

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Una hora después como había prometido, el señor Kinomoto iba a ver como estaba su pequeña hija y ver que había pasado pero antes de tocar el primer peldaño de las escaleras el timbre de su casa sonó así que fue a responder, al momento de abrir la puerta vio como un joven le hacia una reverencia y se retiraba hacia una limosina negra de donde descendieron una muy molesta Sonomi que jalaba a la siempre bien portada Tomoyo que venía como *Magdalena en lágrimas y los ojos rojos muerta de la pena. -Buena tardes Fujitaka.- saludo cortésmente apretando los dientes, mientras el sonreía nervioso y le daba pase de entrada a la tempestad que se avecinaba. Lo que había traído a Sonomi a la casa de su mayor enemigo era el hecho de que su precioso tesoro: Tomoyo, había llegado con los ojos rojos, lágrimas que no se podía quitar, no le había querido decir el motivo de su llanto y sabía que la única que lo conocería seria Sakura Kinomoto, su mejor amiga.

Sonomi había estado fuera por asuntos de la empresa pero había conseguido llegar antes y le quería dar a su hija una sorpresa, estaba segura de que si le pedía que la acompañara de compras saltaría en sus brazos llena de felicidad como siempre hacia cuando ambas salían, pero en cambio vio llegar a su hija con dirección a su despacho sin siquiera percatarse de que estaba a un lado de la puerta, siguiéndola descubrió que intentaba destapar una botella de licor, eso la extraño así que se acerco haber que ocurría, su Tomoyo no es de las que toman por tomar o si no estaba en un evento, al verla le quito los lentes que usaba y se molesto al ver sus ojos con ríos de lagrimas, rojos e hinchados, le pregunto qué pasaba y al no obtener resultados se fue por lo obvio, solo Sakura tenía la respuesta.

Ambas entraron a la sala donde se sentaron, Sonomi pidió una audiencia con Sakura, observando todo con ojo crítico y Tomoyo aguachando la mirada perdida en sus pensamientos.

-Iré por Sakura- dijo Fujitaka comenzando a subir las escaleras, sabía que tenía un problema su hija pero al parecer eran los 4 chicos ya que Shaoran se veía igual de serio que Sakura y ahora Tomoyo; estaba seguro que eran problemas del corazón y para acabarlas los 4 estaban sumergidos en ello, no podrían apoyarse como siempre lo hacían ya que se darían consejos equivocados, lo mejor sería que lo platicaran con ellos: los adultos responsables que no se dejan ir por las emociones.

Al llegar a la habitación de su hija toco despacio, escucho el pase de entrada y abrió la puerta suavemente asomando su cabeza un poco, ella estaba recostada en su cama con uno de los 2 peluches que nunca guardo como los otros que había tenido, uno amarillo con grandes orejas parecido a un león, que estaba frente a ella sentado y el que estaba abrazando, un peluche de un oso color café y que el sabia era muy especial para ella, se lo había dado la persona más especial para su hija, quien sin saber, ese hecho le dolía pero sabía que algún día sus hijos tendrían que partir para hacer sus vidas.

-Hija ¿Cómo estás?- ella encontró su mirada y medio sonrió.

-Estoy mejor papa.- no le creyó mucho su contestación pero prefirió no contradecirla ya que tenía que buscar la forma de calmar ambas muchachas sin que Sonomi explotara de frustración y después enojo contra los chicos ya que presentía que algo habían tenido que ver para que las 2 estuvieran tan desechas, pero al parecer la que más sufría era la pequeña Tomoyo.

-Me alegro cariño…- la miro sentarse y dejar el oso recostado con mucho cariño en la almohada que ocupaba -… ¿Podrías bajar un momento? Abajo esta Tomoyo… y Sonomi, quien quiere hablar contigo.- lo miro con sorpresa, luego lanzo un suspiro de resignación al ver la cara preocupada de su padre y así ambos bajaron por las escaleras. Sabía que para que Sonomi viniera a su casa solo podía ser que Tomoyo estuviera en problemas ya que ella misma le había dicho que no pondría un pie en casa de su padre a no ser que fuera de extrema importancia.

Sonomi vio entrar a la sala a un preocupado Fujitaka y una triste Sakura, se sorprendió por el rostro siempre alegre de ella que ahora estaba oculto, pero no dudo en preguntar fuerte y claro que pasaba, quería respuestas no podía ser que las chicas se hubieran peleado como pensó primero ya que no se hubieran sonreído aunque sea tenuemente al verse. Ambas chicas sorprendidas por su tono la miraron y negaron con la cabeza, se estaban confabulando entre ellas, eso la puso molesta y lo descargo en Fujitaka quien la miro con una gota en la cabeza. -¡Tú no te quedes nada más viendo sin hacer nada!-

–Tranquila Sonomi, las chicas están bien solo…-

-No me digas que me tranquilice Fujitaka, ¿Qué no te preocupas por tu hija? Nada más mírala esta triste como mi hija y yo solo quiero saber qué es lo que tiene.- lo interrumpió pero también ella dejo de hablar al ver el seño fruncido de Fujitaka, cosa que sorprendió a los presentes.

-No me digas que no me preocupo por mis hijos así que por favor en el futuro abstente de dar ese tipo de comentarios.- Indignada por el tono frio que utilizo se giro molesta para tomar a Tomoyo e irse pero le sorprendió cuando al dar la vuelta lo miro tan amable y sonriente como siempre.

Extrañada por los cambios que mostro Fujitaka, de una mujer en menopausia. Sorprendió a todos los presentes carcajeándose, pero no una risa con ironía o burla, todo lo contrario, burbujeante y extraña. –Valla Fujitaka creí que no te molestabas…- lo miro con una sonrisa satisfecha de haber logrado una cambio en esa cara sonriente y despreocupada que siempre tiene sentándose en el sillón junto a él, las chicas estaban en el sillón de enfrente. –Bien, ahora chicas ya que están más relajadas…- les dijo al poder ver como sonreían con una gota en la cabeza, por la escena tan extraña que presenciaron, ya no tan tristes o deprimidas por algo -…por favor hágannos saber el motivo de sus caras largas.- el rostro de Sonomi adquirió un poco de seriedad sin retirar esa pequeña sonrisa en la esquina de su rostro. Mientras ellas se miraban y bajaban la mirada con un suspiro de resignación decidieron empezar a hablar.

Comprendiendo Fujitaka que la tempestad en Sonomi se había ido más rápido de lo que pensó decidió que su hija estaría en buenas manos tratando ese tema tan delicado que creía que sería mejor acordado entre mujeres así que le dirigió una mirada significativa a Sonomi quien asintió y el decidió salir a caminar.

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Shaoran después de dejar a Sakura en su casa había decidido ir a dejar el auto a su departamento y salir a caminar, llevaba casi una hora caminando, dándole vueltas al parque, había pasado por la biblioteca y estaba seguro de que en más de una ocasión se dirigió a la calle paralela de la casa de Sakura en su búsqueda. Sabía que las chicas eran muy susceptibles, sus hermanas eran la mejor demostración de lo volubles que eran, de un momento podían estar felices y al otro a punto de morir de tristeza por un comentario… ¡Pero ella tenía que comprender! NO había hecho NAAADAAAA.

Su mente era un caos, tristeza, rabia y orgullo se arremolinaban en el, además del arrepentimiento de ni siquiera haberle explicado cuando tuvo oportunidad. Ellos tenían que ir a Hong Kong, no importaba la manera pero arreglaría ese estúpido rollo, el quiere casarse con Sakura Kinomoto y no habría NADA que lo impidiera, la amaba y estaba 100 % seguro de que era la única en su vida desde siempre y para siempre.

Molesto consigo mismo por ser atolondrado y mirar lo que no necesitaba ver y porque su novia no le tuviera la suficiente confianza como cree que merecía llego por tercera vez al parque, dispuesto a dar una vuelta más antes de que su mente y corazón traidores decidieran que hacer sin su consentimiento, y dieran un paso en falso. Quería gritar de frustración ¡Que hacer!

-Estúpida mocosa.- dijo entre dientes pensando en la zorra con pelos de elote como había dicho Sakura y con el seño fruncido mientras con las manos en la cabeza revolvía su cabello ya despeinado antes, parándose un momento a pensar y poner en orden el caos y guerra entre su corazón y su mente orgullosa.

-Solo espero que no te estés refiriendo así de mi hija Shaoran- la voz suave y calmada sobresalto a su persona ¡¿qué hacia el padre de su novia detrás de él? Lo miro sorprendido y con gotas de sudor frio en su frente.

-¡No! ¡Por supuesto que no pad_señor Kinomoto!- contesto al instante, deteniéndose en el momento de llamarlo, estaba tan acostumbrado que lo llamaba padre que casi cometió el error de llamarlo así cuando lo más seguro es que el señor estaría molesto con él por no haber cuidado a su hija como merecía y para colmo él era el causante de todo. "Por supuesto que idolatro a mi pequeña florecilla como para siquiera pensar en insultarla" pensó. Para su sorpresa el señor le sonrió y le dijo que ya le había pedido que no hubiera tanta formalidad entre ellos. Con una sonrisa apenada Shaoran le llamo –Padre- pero no pudo sostener la mirada que le dio el, de comprensión y cariño, quizá no sabía que había hecho sufrir a su hija.

-Ven muchacho, nos tomaremos algo caliente o un helado y platicaremos acerca de lo que sucedió.- lo primero que pensó fue que su novia había sacado lo fanática de los helados por su padre, sonriendo por el pensamiento lo siguió. Lo más probable es que se haya equivocado, el padre de su novia si sabía que era el responsable por los ojos tristes de su niña y quizá de las lágrimas que soltó esa hora que ha andando caminando sin decidirse en hacer lo correcto e ir a buscarla, tonto de él se dijo, la única cosa importante que tenia no podía mandarla a volar como estaba haciendo.

Fujitaka lo dirigió hacia una heladería, donde pidió uno sencillo de frutilla y uno de chocolate como sabía que era la debilidad de su joven nuero. Con una sonrisa en su rostro por sus pensamientos de la boda lo miro comer en silencio, sabía que él era lo sufrientemente listo para resolver ese conflicto de su interior solo. Ambos comieron su helado en silencio aunque a Shaoran le encanto el helado lo empezó a lamentar ya que estaba iniciando la época de fríos y el no quería pedirle a Sakura que se casara con él con mocos en la cara.

Shaoran no sabía que decirle por primera vez, se sentía un tonto por no poder ver lo que era necesario hasta estar frente a él; en cuanto terminaron el señor Kinomoto pidió la cuenta pero Shaoran fue más rápido y la pago, disculpándose con la mirada con el señor Kinomoto, por su hija y el a verle arrebatado la cuenta a pagar, el señor sonrió nuevamente después de la sorpresa que le causo el arrebato de él, quien era un joven muy respetuoso y formal.

-Porque no solo vas a hablar con ella, estoy seguro que apreciara mucho una buena explicación y si le llevas algo especial lo atesorara como ese pequeño oso color café que cuida y quiere tanto. Lo que sea que haya pasado entre ustedes no es tan grave como para dañar una relación de años y amor que tienen.- la voz Fujitaka la escucho lejana pero llena de sabiduría a pesar de que como había dicho el no era tan grave ¿verdad?

-No la quiero perder, Padre.- le contesto con sinceridad y tristeza en su voz.

-Entonces porque no arreglaste este enrollo antes de que creciera tanto.- con esas palabras Shaoran bajo la cabeza apenado y molesto consigo mismo.

-Lo siento, no estaba pensando en cómo puede sentirse ella, solo en la forma en que desconfió de mi sin que haya hecho nada…- observo por un momento la sonrisa del señor Kinomoto mientras esperaba que le contara, quizás si le aconsejaba… sería lo mejor. Le conto lo que paso, desde su espera hasta que esas muchachas lo habían ido a atosigar, omitió el hecho de que sintió el aura de Sakura cerca y en cambio dijo que había escuchado como uno de sus compañeros le llamaba así que había abierto los ojos para ver si se acercaba, pero no había contado con esa que estaba frente a él mostrando lo que no debería. Cuando termino se sintió un poco más tranquilo al haber expuesto sus sentimientos de tristeza y enojo, mas al ver en la cálida sonrisa que le dio Fujitaka comprensión.

-No te preocupes Shaoran, solo viste ¿no?- ante esas palabras Shao se sonrojo un poco y sonrió en agradecimiento por su comprensión. –Si preguntas muchos hombres casados han visto más de lo que sus mujeres quisieran, pero no por ello se divorcian, aunque el hecho de que le guardes tanto respeto a mi hija me alegra mucho porque sé con qué clase de hombre dejo el cuidado de uno de mis tesoros más preciados.- Shaoran se sintió agradecido por sus palabras pero incomodo por hablar de ellas, además se conformaba con la vista de los atributos delanteros que veía en Sakura. Un sonrojo apareció en el por su último pensamiento frente a su suegro se encamino rumbo a la salida del establecimiento de helados y despidiéndose con la mano de Fujitaka se fue a su departamento para arreglar todo lo que necesitaría para su viaje, después iría por el regalo de Sakura y se irían al aeropuerto, ya que no pensaba que ella hubiera arreglado las cosas para irse y tardarían un poco el ya se llevaría sus cosas listas.

Dos horas había pasado en las que había decidido que lo único que podría decirle a Sakura sería lo mismo que le dijo a su padre nada más, no habría nada mejor que la simple verdad. Ya tenía todo listo, menos algo importante ¡el regalo! no tenía ni idea de que pudiera darle, no es como con sus anteriores regalos, este tenía que llevar impreso una disculpa en él y no dejaba de dar vueltas en la sala de su departamento recordando para poder comprender que sería lo mejor, repetía una y otra vez la escena, el solo se había descuidado un instante para mirar a donde se dirigía su novia al sentir su energía moverse y no contaba con que otra estuviera de zorra frente a él con el escote a la vista, el solo recordarlo se había puesto rojo, cosa que lo molesto aun mas ya que había sido la misma reacción que hace unas horas. Frustrado y con el seño fruncido se fue a descolgar en tedioso teléfono que tenía mucho sonando.

-¡Qué!- contesto de manera grosera apenas al levantar el auricular.

-Qué manera es esa de responder Xiao Lang…- sintió que le dejaba de palpitar el corazón, pálido y sudando frio ni siquiera respiro. –…Yo no te implante esa educación, ahora responde que te tiene de ese humor ya que si no me equivoco deberías estar con Sakura… ¿o interrumpí algo? Po…- Interrumpiendo a su madre contesto ya que no le gustaba el ultimo tono que utilizo su madre, muy parecido al de Meilin de pícaro, eso que asustaba.

-¡No! No, yo…lo siento, lo siento madre, no Sakura no está aquí con migo.- dijo con una mano tapándose los ojos y recostado en la pared, que tonto, no reviso el identificador y ahora que su madre le había pedido explicación no tendría otra cosa que hacer más que pedirle consejo para el regalo que no sabría donde conseguir a las 9 de la noche. Debía servir de algo sirva la vergonzosa explicación que le dará… le conto todo y su madre escucho, como habían sucedido las cosas desde su punto de vista y la decepción que sentía por no contar con la confianza de su novia, el regalo que necesitaba y la angustia de que ella no sabía lo de las pruebas del consejo

Por otra parte Ieran decidió que lo mejor era que le dijera como habían terminado las cosas en el congreso cuando estuviera en el departamento ya que su hijo tenía muchas cosas que resolver en ese momento. Se sentía feliz de que su hijo pudiera experimentar cosas normales como los demás jóvenes de su edad sin la presión que tiene sobre sus hombros y que siguiera siendo el mismo joven responsable de siempre y eso se lo agradecía mucho a la pequeña Sakura, sabía que su hijo no habría podido tener mejor elección. –Creo que hiciste bien en hablar con el señor Fujitaka hijo, y bueno después de todo como el dijo ´eres hombre´…-sonrió al escuchar el bufido de disgusto de su hijo pero no le importo –…pero debes comprender que ella no se molesto porque el hecho de que miraras los pechos de otra, lo que sucedió es que la puso insegura de ella misma no tanto el que miraras, y no deberías preocuparte antes de tiempo por los del consejo…y acerca del regalo tranquilo, voy para allá.- colgando el teléfono y dejando desconcertado al chico ¡No podía esperar 4 horas si venia para Japón!

Continuara…


Notas de la autora:

¡Hola! muchas gracias por seguir mi historia (n.n), les pido una disculpa por la tardanza [aunque no fue tanta como el capi anterior ()] pero me dio conjuntivitis, :S y mi mama le echo la culpa a la compu (¬¬), así que hasta que entre a clases pude sacar el capi de mi compu (U.U)…pero bueno…después me quede con cara de What! (O.o) cuando cambiaron el sistema de Fanfiction, pero ya lo logre XD

Ahora al fic:

*Magdalena: Por acá donde vivo, así se dice cuando estas irritado con una persona que llora mucho y le pides que deje de llorar. (Sin ofender a las chicas que se lleguen a llamar así; y generalmente ese nombre lo asociamos con "Magdalena" la seguidora de Jesucristo, pero no es por señalar)

¿Creen que Shao espere tanto por su madre sin morir de angustia? XD Y ¿Qué creen que le de Shao a Saku? ¡Sorpresa!, además ¿Qué tiene en la cabeza ese Eriol? (u.u) pidió regresar a la vida para poder estar con ella y mira con la que sale (¬¬*) ¿Por qué se refiere a destino y tiempo de esa manera? Y ¿Qué pruebas les pondrán a nuestros protagonistas para aceptar su relación el congreso? y ¿Que es esa sombra oscura que visito al jefe del congreso?

(O.o) ahora me pase de preguntona, pero es que estoy muy emocionada =D me he graduado y logre pasar el examen de la UNI que escogí *ᴥ* jeje. Bueno, espero no haberlos defraudado, pero por ahora es solo la trama emocional que será importante para poder llegar a saber que traman los del congreso de magos FD

Agradecimientos por sus comentarios y apoyo a:

*Ami agem*Princessmalfoy10*Miss No-Eyebrows*darck Shaoran*ruby heidern * sunako-koike

Sin más, GRACIAS POR SU APOYO y hasta pronto ;D