Vampire Journal
~Vampire Knight: Zero Kiryuu/Sayori Wakaba.
~Tema: 'Susurro' (667 palabras).
~Género: Romance. Drama.
~Clasificación/Advertencias: T.
~Drabble: 15/96.
Matsuri Hino ©. Tabla (abecedario) Retos a la carta ©.
Summary: Hace mucho que su voz, su silencio, había dejado de ser un susurro...
~Vampire Journal~
The sound of whisper.
El tictac interminable del reloj que había en la habitación más cercana resonaba aún en los corredores. Sentado en el piso con una pierna flexionada y la otra estirada, la cabeza completamente pegada a la pared y la Bloody Rose colgando de su chaqueta; Zero no podía estar más aburrido. Se concentraba en el sonido del segundero sin el suficiente interés como para volverlo añicos (cosa completamente posible, pese a que estaba tras una capa de concreto y yeso). Desde hacía un tiempo las cosas estaban tan tranquilas que no podían augurar nada bueno, siempre se dice que 'después de la tormenta viene la calma' pero nadie podía negar que también funcionaba a la inversa.
Escuchó la respiración a su lado y no pudo evitar voltear a verla.
Ella dormitaba junto a él. Sentada en el piso con la espalda recargada en la pared, la cabeza colgándole de los hombros y sus cortos cabellos pelirrojos cubriendo sus facciones delicadas. Un libro reposaba en su regazo, todavía abierto casi esperando que alguien pasase una de sus páginas. Zero la miró fijamente, se preguntaba que hacía Sayori ahí.
Golpeó el piso con fuerza provocando que ella se despertase sobresaltada mirando a todos lados, él no la miró y Yori suspiro con una tenue sonrisa, de esas que parecían escaparse de su alma. Ella estrechó la mirada y le susurró con una dulzura infinita:
—Zero ¿estás bien?
Él no respondió, se negaba a hacerlo. Eran altas horas de la noche Yori debería estar dormida; era el pasillo que estaba cerca de la habitación de huéspedes Sayori no tendría que hacer allí, era el piso de dicho lugar no una cama la señorita debería estar soñando. Era un lugar propenso a ser visitado por criaturas poco confiables (como esa que estaba en el despacho del director Cross —la causa de que Zero Kiryuu estuviese haciendo guardia desde un lugar cercano—, y que él se encargaría de escoltar a la salida, no Yori) no un valle de unicornios, ella corría peligro ahí. Y segundos antes dormía cerca de un vampiro sediento, Yori tendría que valorar más su vida.
Y no lo entendía.
Se lo había dicho, con mucho esfuerzo y Yori estúpidamente le había seguido hasta ese lugar, tercamente se había sentado junto a él y encima de todo se dormía. Esa mujer se ponía en peligro deliberado.
—No tienes que preocuparte por mí, yo estaré bien. —Zero quiso replicar que le importaba una mierda como de bien estuviera ella, pero era mentira. Y sólo pudo refunfuñar, ella sonrió y susurró nuevamente, repitiendo sus últimas palabras.
Estaba harto, de sus palabras preocupadas, de sus cuidados, de sus mimos (hasta él podía darse cuenta) que a veces le hacían pensar en una persona diferente pero que comúnmente era sólo ella. Le molestaba encontrar su aroma ligero y frutal pegado de su nariz siempre, encontrarlo en una multitud donde sus ojos no pudiesen verla; odiaba saber donde estaba Yori tan sólo por la sensación que le producía en el pecho, de aquella facilidad para respirar que a veces sentía a su lado.
Temía que le sucediera algo, a Sayori como a cualquier persona, se alejaba, se volvía tosco y arisco para que la gente se distanciara por cuenta propia para que nadie se interesase en él. Y sin embargo ella aparecía allí, como si fuera atraída por el polo negativo de un súper imán que estuviese dentro de Zero; con toda su candidez reservada para él. Con aquellas acciones firmes e intencionadas que pretendían amainar su dolor.
Y luego se atrevía a pronunciar aquellas palabras, a sellar sus heridas con una sonrisa después del escozor que provocaba con su dulce aliento. Sus silencios, sus susurros se volvían gritos en medio de la oscuridad, llenando un espacio vació en medio del pecho del cazador cuando pronunciaba aquellas palabras con la suavidad de un pétalo de flor.
—Confió en ti, Zero.
Y él sólo pudo mirarla, en silencio, con su helado corazón ensimismado de sorpresa.
Bueno técnicamente este es el de hoy, que es ayer, porque hoy ya es mañana =). No sé ustedes pero éste tiene que continuar o al menos haber más de ellos, son tan lindos. Muchísimas gracias por leer y comentar, saludos.
