Ni los personajes ni la historia me pertenecen. Los personajes pertenecen a Rumiko Takahashi y la historia a Jane Austen. Yo decidí hacer esta adaptación por pura diversión. Esta basada en la película de Orgullo y Prejuicio.
Orgullo y prejuicio.
Todos en el salón se fueron quedando en silencio, mientras la mayoría notaba la presencia de los recién llegados. Kagome, Sango y Kikyo estiraban el cuello para poder verlos. El padre de Sango los recibió con una pequeña reverencia que ellos respondieron.
—Que suerte que vinieron—les dijo.
— ¿Cuál de los gallitos pintados es Mr. Taishido? —le preguntó Kagome en voz baja a Sango.
—Él está a la derecha y a la izquierda, su hermana—le respondió al mismo tiempo que Kikyo las miraba a ellas y luego de regreso a los otros.
— ¿Y el que levanta la ceja? —preguntó Kagome, algo interesada en el dueño de esos hermosos ojos dorados.
—él es su "amigo" Mr. Taisho—dijo Sango.
Kagome soltó una risita y dijo:
—el pobre luce desdichado.
—desdichado tal vez, pero pobre, seguro que no.
Mientras ellas hablaban, el padre de Sango iba señalando a los invitados y explicándoles cosas a sus recién llegados, bueno, más bien a Mr. Taisho porque Mr. Taishido miraba por todo el salón sonriendo y el primero iba seriamente caminando.
—Dime—preguntó Kagome.
—10.000 al año y es dueño de la mitad de Derbyshire—le susurró al oído mientras Kagome los miraba acercarse.
Kikyo las volteó a ver asombrada. Por lo tanto, Kagome soltó una risa burlona.
— ¿La mitad triste?
Las dos se rieron y Kikyo se volteó hacia ellos sonriendo. Los invitados por fin pasaron cerca de donde ellas estaban, y todos los de su alrededor hicieron una reverencia. Mr. Taisho y Miss Taishido voltearon hacia ellas y Kagome miró hacia Mr. Taisho. Él volteó rápidamente la cabeza hacia enfrente, como si Kagome no mereciera ser vista por él.
—…si me permite presentarle las damas del coro—iba diciendo el padre de Sango, mientras señalaba a unas jóvenes.
Kagome se quedó medio desconcertada pero luego miró a Sango y se rió. Cuando llegaron ellos a un lugar cerca de la chimenea, todos los seguían mirando. Poco a poco la música volvió a sonar y todos comenzaron a bailar.
—Mr. Higurashi, usted debe presentarle a las niñas—dijo Mrs. Higurashi. —Inmediatamente.
Mrs. Higurashi empezó a buscar a sus demás hijas faltantes porque Kanna estaba con ellos.
—sonríe. Sonríele a Mr. Taishido. Sonríe—dijo Kagome sonriendo mirando a su hermana y a Mr. Taishido.
Él paseaba la vista por todo el salón sonriendo. Mr. Taisho estaba serio y Miss Taishido tenía cara de "ya me quiero ir".
Mientras ellas hablaban, la Sra. Higurashi se dirigía hacia ellas mezclándose con los bailarines. Cuando llegó les dijo:
—su padre las va a presentar con Mr. Taishido. Vengan conmigo rápido.
Tiró de Jane, que tiró de Kagome, que a su vez tiró de Sango. Mr. Higurashi venía hacia ellas con Kanna a su lado. Mrs. Higurashi sonreía a Mr. Taishido mientras esperaba a sus otras hijas.
—Mr. Taishido, la mayor de mis hijas—dijo el padre de Sango señalándola— Mrs. Higurashi—señaló a la madre— Miss Kikyo Higurashi, Kagome y Miss Kanna Higurashi—cuando mencionó a cada una, hicieron una reverencia.
—Es un placer—dijo Mrs. Higurashi sin perder tiempo—tengo otras dos hijas, pero ellas están bailando.
—Estoy encantado de conocerlas—sonrió Inuyasha. Mientras que los otros dos seguían con la misma cara.
—me permito presentarle a Mr. Taisho de Pemberly en Derbyshire.
Todas volvieron a hacer una reverencia. Y Mr. Higurashi con cara de "esta mujer se pasa". Todos se quedaron un rato sonriéndose mientras que Inuyasha prestaba especial atención a Kikyo. Sesshomaru con la misma fría expresión y Yura las miraba a todas de arriba abajo.
El baile acabó y todos aplaudieron. Para entonces, Inuyasha ya estaba con Kikyo y Kagome en un lado del salón platicando.
— ¿Le gusta Hertfordshire, Mr. Taishido?—le preguntó amablemente Kikyo.
—Mucho, la verdad—respondió sonriendo.
—Dicen que la biblioteca de Netherfield es de las mejores—comentó como preguntando Kagome.
—Sí, me llena de culpa. No leo mucho—respondió Inuyasha al apenado—prefiero estar al aire libre.
Kagome sonrió y rió mientras Inuyasha miraba sonriente a Kikyo.
—Sé leer, por supuesto—aclaró mientras soltaba una risa algo nerviosa. Kikyo se rió y al mismo tiempo alzó las cejas. —Y no sugiero que no pueda leer al aire libre, claro—miró como algo culpable a Kikyo y luego bajó la vista hacia sus manos.
—ojalá leyera más, pero siempre hay algo más que hacer—dijo Kikyo, como queriendo ayudarlo.
—Si, a eso exactamente me refería—dijo Inuyasha algo aliviado que no malentendiera lo que había dicho.
Mientras, Kagome había volteado a ver a Sesshomaru.
…
Ayame y Ayumi buscaban algo desesperada a su madre por él salón. Cuando la encontraron, gritaron de alegría:
— ¡Mamá! Nunca, pero nunca jamás vas a creerlo que te voy a decir—dijo Ayame, mientras la tomaba de las manos y daba vueltas.
—cuéntame, amor mío—dijo.
—Vestirá una túnica—opinó Mr. Higurashi.
—Vienen los soldados—dijeron Ayumi y Ayame al mismo tiempo.
Su madre soltó un gritito de alegría y repitió:
— ¡Soldados!
— ¡Van a estacionarse aquí todo el invierno! —Agregó Ayumi emocionada— ¡En el pueblo, justo aquí!
—Soldados—repitió Mrs. Higurashi.
—En cantidades—dijo Ayame tomando a Ayumi de las manos y girando por todo el lugar.
— ¡Soldados! —volvió a decir Mrs. Higurashi.
Mientras ellas estaban saltando por el salón juntas, Kikyo no perdía tiempo y ya estaba bailando con Inuyasha.
— ¡Oh, miren, Kikyo ya está bailando con Mr. Taishido!
Mientras ellos bailaban, Kikyo mantenía su vista enfrente y con una pequeña sonrisa en sus labios, por su parte, Inuyasha la miraba como idiota.
Kagome, que también los miraba, sonrió. Miró a Sesshomaru y le preguntó:
— ¿Baila, Mr. Taisho? —apenas le preguntó esto, Yura volvió rápidamente si cabeza hacia ellos.
—No si lo puedo evitar—respondió fríamente y sin mirarla.
Kagome se quedó mirando a los bailarines molesta por su respuesta. Mientras, Kikyo e Inuyasha seguían bailando felizmente. Kagome se sentía aún muy molesta de lo que dijo Sesshomaru y se fue de ahí, mezclándose con los bailarines. Fue entonces, sólo entonces, que Sesshomaru se dignó a girar sus ojos un poco para verla.
Kagome seguía viendo bailar a su hermana y a Inuyasha. Cuando volvió su vista enfrente, se encontró con Sango. Estiró sus manos para tomar las de Sango.
—no sabía que venias a verme—sonrió ella. Pero luego vio la expresión de furia contenida que traía Kagome— ¿Qué pasa?
—que lejos estamos de Grosvernor Square, ¿Verdad Mr. Taisho? —dijo Yura, que se había acercado a él.
Sesshomaru no respondió su pregunta.
—Nunca vi a tantas niñas hermosas en mi vida—dijo Inuyasha mientras caminaba por el salón con Sesshomaru.
Ellos se pararon frente a las escaleras que Sango y Kagome se habían escondido, para que ésta última le contara a la otra lo que tenía.
—Bailaste con única bonita del salón—respondió Sesshomaru mirando hacia atrás de él.
—ella es la criatura más hermosa que había visto en toda mi vida—respondió sonriendo Inuyasha—pero su hermana, Kagome, es muy agradable.
Sesshomaru que había estado mirando hacia otra dirección volvió su vista hacia él:
—perfectamente tolerable, me atrevo a decir, pero no lo suficientemente bonita para tentarme. Vuelve con tu compañera a disfrutar sus sonrisas, conmigo pierdes tiempo.
Y ambos partieron en direcciones diferentes. Kagome lo miró furiosa mientras él se iba con paso imponente.
¿Quién se creía ese idiota de Mr. Taisho para decir eso de ella? Nadie decía eso de ella. Le demostraría quien era Kagome Higurashi a ese idiota engreído de Taisho.
