~Vampire Knight: Hanabusa Aidou/Sara Shirabuki.
~Tema: 'Oblicuo' (333 palabras).
~Género: Romance. Drama.
~Clasificación/Advertencias: T. Spoilers del manga, capítulo 70 aprox.

~Drabble: 24/96.

Matsuri Hino ©. Tabla (abecedario) Retos a la carta ©.
Summary: Había ido a meterse a la boca del lobo, y por voluntad propia.


~Vampire Journal~
Sesgo.


Aidou sonrío a Sara, pero fue más que nada un gesto de cautela.

Un fruncimiento de labios, un entrecerrar de ojos y quizá una leve muestra de coquetería. Porque pese a todo ella es una mujer, una rubia hermosa, cruel y frívola y por mucho que no sea de su confianza Aidou sabe que le conviene sonreírle, le conviene admirarla, observarla por entre las pestañas, buscar el reflejo de sus cabellos en los vitrales de las ventanas de los salones.

Ella gozaba con esa atención especial y él disimulaba muy bien, aunque quizá era demasiado buen actor. Le recordaba ligeramente los tiempos en que las chicas de la Academia Cross gritaban: 'Idol-sempai' mientras él medio les dirigía la mirada… alimentaba su ego, sí.

La ocasión distaba mucho de la de antaño, sin embargo la vampira sangrepura y enemiga de Kaname se regocijaba cuando veía los ojos azules de Hanabusa teñirse de un velo grisáceo cuando hablaba del vampiro líder del clan Kuran (aunque Sara no se había percatado de que siempre sus palabras iban peligrosamente ligadas al padre noble del rubio, que certeramente era la razón de la tristeza y decepción que él reflejaba) y terminaba por sacudir la cabeza y forzar una sonrisa brillante, una que tenía algo verdadero en ella.

Porque de una u otra manera se sentía importante y poderoso al tener una parte de la atención de aquella vampira, poco le importaba que ella quisiese aprovecharse de sus lazos (o los ex lazos, creía ella) y tampoco le importaba, ni a ella ni a él que Hanabusa deseara obtener algo de ella, y de esa manera el ángulo oblicuo de sus pensamientos cambiaba, porque lo que Aidou quería no se lo podía imaginar Sara.

Tal vez más, tal vez mucho más de lo que ella pudiera concebir; porque Aidou podía crearse su propia fama pero sabía perfectamente cómo utilizar los recursos que le eran puestos a la mano para ello.

No podían culparlo por sacarle provecho a su vanidad.