~Vampire Knight: María Kurenai.
~Tema: 'Lápida' (515 palabras).
~Género: Romance. Drama.
~Clasificación/Advertencias: T. Spoilers del manga, capítulo 70 aprox.

~Drabble: 25/96.

Matsuri Hino ©. Tabla (abecedario) Retos a la carta ©.
Summary: Lo extrañaba. Track recomendado: Kimi Ga Iru Kara - Final Fantasy XIII.


~Vampire Journal~
Because you're here.


No era la primera vez que ella pisaba ese lugar.

Pese a que a su salud era delicada continuaba yendo. Era una caminata larga y tediosa, que la ponía a respirar agitadamente y la forzaba a detenerse bajo la sombra o el refugio (dependiendo de la estación) de uno de los frondosos árboles del lugar.

Aunque a María no le desagradaba, ella sonreía un poco antes de sacar la sombrilla del auto para protegerse del sol, la lluvia o incluso la nieve. Sólo podía ir pocas veces, concretamente ésa era la tercera vez que ella acudía. Ni siquiera entendía del todo aquella tradición de visitar a la sombra de alguien que se había ido, pero le gustaba. De algún modo le hacía sentir diferente, segura y un poco más contenta, aunque permanecía en ella la sensación de vacío de ir a buscar a alguien que no le hablaba y no sabía si la escuchaba o veía, si estaba realmente allí.

Se sentó un rato en la hierba húmeda, no podría quedarse mucho tiempo debido al clima. La frialdad del ambiente pasaría a través de su ropa antes de lo pensado y tendría que saltarse otra semana de clases por un resfriado que podría haber evitado si no hubiera ido a verle.

Las brisas heladas del otoño calaban progresivamente sus huesos, adentrándose por su pesado abrigo y por los pliegues de su falda allí donde sus medias tocaban la hierba. Ella suspiró disfrutando de la delicadeza del paisaje, contemplando los grandes árboles que le servirían de apoyo y refugio ante las nevadas del próximo mes, porque ahora que sabía dónde estaba no faltaría en sus visitas periódicas.

Lo extrañaba. Era triste y muy desesperanzador ver a Zero caminar con la cabeza erguida y el gesto arisco por entre los pasillos de la Academia mientras María intentaba poner atención en sus clases. Su atención se desviaba momentáneamente cuando el aroma característico del cazador se colaba en el ambiente; tan diferente y parecido al de Ichiru. Como si poseyese el mismo núcleo, como si fuese él perfumado con algo más (algo que ella no sabía definir y que hacía fruncir su nariz cuando se daba cuenta de que no sería él quién la miraría a través de esos ojos violáceos).

Antes de marcharse levantó la mirada al cielo encapotado, los tiempos del otoño morían con los días lentamente. María bajó la mirada a aquél mármol que había evitado mirar en toda su estadía; ella siempre se limitaba a sentarse en silencio al lado de él, sin mirarle o saludarle y hundirse hasta lo más profundo de sus cavilaciones.

Esta vez se agachó cuando una tosecilla le hizo romper el voto de silencio en el que se encontraba luego de despedir a su chofer e indicarle que volviera en una hora y media. Aquel ataque le hizo apoyarse en la piedra helada, sus dedos rozaron un segundo lo único que quedaba de él, y sus ojos se posaron sin mirar realmente la fecha escrita para después revolotear al nombre escrito en letras cursivas y con trazos finos.

Kiryuu Ichiru.