Erwin Solomon salió a los jardines de Hogwarts. Aun estaba cabreado con Malfoy. Por suerte el Slytherin sabía perfectamente que no debía enfrentarse a él y había mantenido las distancias.
Llego a la orilla del lago donde estaba la clase de DCAO de quinto año. Harry había preparado unas cuantas criaturas para que se enfrentasen a los alumnos.
Erwin formaba parte de esa clase. Había accedido a regañadientes a dejar a Rose sola en su cuarto. Hermione tenía clase y Ron tenía que supervisar un entrenamiento del nuevo buscador de Slytherin.
Al final lo habían convencido para que lo dejase con Luna que iba a estar en la biblioteca preparando su próxima clase.
Ninguno de los alumnos se había percatado de su presencia, no así Harry que con un gesto le indico que podía empezar.
Erwin inmediatamente se transformo con un flash de luz, la luz no era más que una manera de preservar su intimidad ya que al transformarse rompía toda la ropa.
Ahora donde antes había estado Erwin se encontraba un gigantesco lobo gris. Se tumbo en el césped a esperar su turno mientras contemplaba el avance de la clase. Se lamia las zarpas como si fuera un gran gato.
La primera criatura en aparecer fue un gnomo rojo. Los vencieron sin muchas dificultades. Una chica pelirroja acabo con un tajo en la espalda y otro pecoso con un ojo morado.
Fue avanzando la clase, un gremlin, un Bogart (Erwin sintió un escalofrió) y por ultimo le toco a él.
Salto justo en medio del grupo ante gran asombro de los muchachos. Harry les explico que hechizos deberían usar contra un hombre lobo. Los niños se pusieron en fila preparados para defenderse.
Erwin rodeaba a cada alumno con pasos lentos y metódicos estudiándolos. Tenía que actuar como los licántropos de ese mundo. Gruñía y mostraba la hilera de dientes babeantes.
Se lanzaba siempre desde retaguardia. Para gran orgullo tanto de Harry y de Erwin todos los alumnos fueron capaces de esquivar su primer golpe y lanzar el hechizo inmovilizante. A Erwin no le hacía efecto pero con los de este mundo era diferente.
Así comenzó el curso escolar en Hogwarts. Y se desarrollo sin mayores complicaciones. Draco aprendió a esquivarlos, ni siquiera los miraba con desprecio u odio como bien había averiguado a la semana de estar allí. Había acabado colgado de la torre de astronomía durante toda la noche.
- ¿Dónde estabas cuando fuimos al colegio?- pregunto Ron mientras se desternillaba de la risa al ver como Draco desaparecía corriendo por uno de los corredores.
- Eso fue hace…- dijo pensativo Erwin- quince años más o menos. Creo que fue la época de las revueltas de las gárgolas así que estaba en Francia.- contesto recordando aquella batalla.
- Has tenido una vida interesante.- afirmo Hermione.
- No tanto, la vuestra ha sido más intensa, yo solo soy un soldado.- dijo quitándole importancia.- Vais a llegar tarde a vuestras clases. Vamos Rose despídete de papa y mama.- dijo Erwin levantando en brazos a la pequeña que se despidió agitando el brazo y sonriente por los juegos que le esperaban con su tío favorito.
Las semanas siguieron avanzando, Harry examino a todos sus alumnos con Erwin y para disfrute de este último fue una cacería en un laberinto lo que le serbia para desfogarse con su parte animal. Los alumnos por otra parte no veían con buenos ojos enfrentarse a un lobo de doscientos kilos en medio de un laberinto, pero siempre había entusiastas que repitieron la prueba por simple diversión a lo que el licántropo no se opuso ya que los que repetían solían ser los que mejor habían actuado.
Se acerco noviembre dejando a todos los alumnos expectantes de la cena de Halloween. Cena a la que misteriosamente Erwin no había asistido.
- Creéis que se ha puesto enfermo.- pregunto Hermione que volvía del baño con Rose en brazos.
- ¿Se puede poner enfermo?- pregunto Ron.
- Buena pregunta.- dijo Harry- Pero puede ser más sencillo. Simplemente no le gustara esta fiesta. Ya sabes que le ocurriera algo. Hermione me conto como se puso en San Valentín.
- Nosotros sí que tenemos motivos para que no nos guste. Si recapitulamos Harry perdió a sus padres en Halloween, Hermione fue atacada por un troll el primer Halloween que pasamos en Hogwarts, en segundo fue la fiesta de Nick casi decapitado y después el ataque del basilisco os dais cuenta de la mala suerte que hemos tenido. – Expuso Ron.
- ¡Que orgullosa estoy de ti hermanito! Has usado la cabeza para algo más que para llevar el pelo- exclamo Ginny.
- ¡Oye! ¿Qué insinúas pequeñaja?
-¡Ron, no la llames así!- recrimino Hermione.
- Lo siento
- Si que has domado bien a la comadreja.- dijo una voz detrás de ellos. Al darse la vuelta se encontraron con Draco Malfoy y su sonrisa perpetua de arrogancia.
- Hablo el hurón.- dijo Harry dando un paso adelante.
- Vas a hacerme algo Potter. No lo creo no eres nada sin ese chucho rabioso que os sigue a todas partes. Por cierto ¿donde está ahora? ¿lo habéis llevado a desparasitarlo?
- Insultar a alguien que puede desgarrar la carne como si fuera mantequilla no es muy inteligente pequeño roedor.- dijo la voz de Erwin aunque no se le veía por ningún lado. Draco perdió el poco color que tenia y desapareció del Gran Comedor como una exhalación.
- ¿Quién le ha hechizado?- pregunto Hermione.
- Fue entre los tres, por si alguna vez Erwin no estaba. No quería que se envalentonara, además así aprende a ir con cuidado aunque no le vea.- explico Ron.
- En realidad le estamos haciendo un favor, Erwin tiene la costumbre de hacerse invisible y no queremos que lo mate.- se defendió Harry.
- Sois de lo que no hay. Anda Ginny vamos con Neville y Luna y dejemos a estos dos con sus hechizos sonoros.- dijo Hermione arrastrando a la pelirroja.
A kilómetros de allí Morgana se preparaba para el último paso de una complicada poción. Se necesitaban tres años de preparación minuciosa para fabricarla y cualquier mínimo fallo podría ser catastrófico.
Hecho al caldero burbujeante el ultimo ingrediente, un ojo de esfinge. A simple vista habría pasado por un rubí pero fijándose se percibía su aura mágica. A su alrededor todos sus lugartenientes recitaban al unisonó un antiguo conjuro necesario para mantener estable la poción.
El ojos rojo sangre entro en contacto con el liquido negro azabache convirtiéndolo en una masa burbujeante que se torno azul intenso. Ahora había que esperar a la siguiente luna llena para poder retirar del fuego el caldero.
Morgana hizo un movimiento de varita y el caldero quedo encerrado en una vitrina de cristal que se hizo invisible incluido su contenido.
Morgana satisfecha con el trabajo levanto la mano e hizo callar a todos sus subordinados. Iba a salir de la habitación cuando vio el brillo de un trueno en el exterior. Algo la puso en alerta. Y pronto averiguo el que: el cielo estaba totalmente despegado. Estaba atando cabos cuando el ventanal que daba al patio se volatilizo convertido en arena.
Un hombre ataviado con un uniforme totalmente negro entro a través del patio al gran salón. Cargaba con un saco enorme. Morgana no tardo en reconocerlo.
- Nunca subestimes la estupidez humana.- espeto Morgana pero sin llegar a mostrar ninguna emoción.
- Yo no soy humano Morgana, deberías saberlo después de tus burdos intentos de seguirme la pista.- diciendo esto el hombre lanzo el saco a los pies de Morgana su contenido se desparramo por el suelo haciendo retroceder a los magos que apuntaban al intruso a la espera de la orden para atacar. Dos docenas de cabezas seccionadas de la manera más brusca rodaban por el parque con un ruido líquido y perverso. – La próxima vez esfuérzate un poco más. Estas dejando en mal lugar a tu homónima en mi mundo.
- Conozco tu historia joven Erwin. Y también conozco a mi homónima como tú la has llamado. Crees que alguien como yo no lo habría descubierto.- explico Morgana dando vueltas alrededor de Erwin.
- Debe de hacer siglos de eso. Yo mismo presencie su muerte. Y ahora va a ocurrir lo mismo pero esta vez no seré un simple espectador. Espero que no se lo tome a mal.- Erwin rugió antes de lanzar a todos los mortifagos contra la pared. Morgana logro crear un escudo que le permitió bloquear el hechizo de Erwin.
- Muy impetuoso.
- Eso cree. Acabo de eliminar a tus peones dejándome todas mis fuerzas para combatirte. Recuerdo a Morgana y se perfectamente que nivel tienes, no pienso subestimarte.- gruño el licántropo transformándose lentamente en su forma de lobo antropomórfico.
- Sorprendente. Hacía tiempo que no tenía un rival que me respetase. Esperemos que tu juventud no sea un problema en esta lucha.- dijo lanzando un rayo negro que se desintegro con un escudo de Erwin.- Bien, muy bien. Me pregunto quién sería tu maestro. Muy pocos saben el contra-hechizo contra ese maleficio.
- Intentas dormirme con tanta charla. Ese es tu plan.- se burlo Erwin lanzando tres llamaradas verdes. Morgana puso delante de ella varios cuerpos de sus propios hombres. – Nunca entenderé como la gente sigue a personas como tú o Voldemort tal y como los tratáis.
- Voldemort fue un inútil pretencioso que ni se acerco a la inmortalidad. Compararme con él es una falta de respeto.- contesto Morgana lanzando a Erwin al exterior y siguiéndole.
- Huy. He tocado una fibra sensible. ¿Os conocías?- investigo el hombre lobo aterrizando sin problemas y devolviendo el ataque.
- Ese engendro intento matarme. Y me quede con las ganas de vengarme por culpa de un niñato con ínfulas de héroe.- exclamo furiosa. Hizo aparecer una llama que aumento hasta formar un gran dragón que ataco a Erwin.
- Estas. Celosa. De. Un. Niño.- dijo Erwin entre un golpe y otro del dragón.- Deberías superarlo. Sobre todo porque te está haciendo perder tu gran inteligencia.
- Creía que me estaba enfrentando a alguien digno pero insultarme no tiene ningún honor.- dijo dirigiendo al dragón una y otra vez contra él.
- No es un insulto, es verdad, ha sido demasiado fácil encontrarte. Estos años has sido descuidada. Sino de que iba a estar aquí.- Erwin se estaba cansando de esquivar y creó una espada y un escudo de hielo.
- Tomare nota y ahora si no es mucha importancia podrías morirte.- exclamo haciendo que el dragón aumentase de tamaño.
- Lo siento pero mi mujer no me lo perdonaría.- bromeo bloqueando una llamarada y lanzando la espada contra la cabeza del dragón que se desvaneció en una voluta de humo.
- Esto se está alargando más de lo previsto. ¿Quieres decirme porque me molestas?
- ¿A parte de porque el bien tiene que luchar contra el mal y todas esas tonterías? Si te soy sincero tengo un problema contigo desde que intentases matar a mi hija en mi mundo.
- ¡Que Rencoroso!- dijo una voz fría al otro lado del patio. Erwin solo miro un segundo pero le basto a Morgana para lanzar un hechizo en conjunto con la voz. Erwin fue lanzado contra el muro y las enredaderas que crecían en él se entrelazaron en los brazos y piernas del licántropo.- Señora deberíamos irnos.
- Espera un segundo.- dijo Morgana acercándose a Erwin.- Has sido un digno oponente, espero que volvamos a encontrarnos en el futuro.
- Y la próxima vez no escaparas.- gruño Erwin intentando zafarse de las plantas que seguían creciendo a su alrededor.
- Crucio- lanzo la figura encapuchada contra Erwin. Que aguanto lo suficiente para lanzar un hechizo contra ella tirándola al suelo. Morgana se acerco a ella. Al levantarse ya no llevaba la capucha.
- La próxima vez no lo hagas no tengo tiempo para esto.- murmuro Morgana hastiada mientras se cogía de la mano a la mujer. Erwin que seguía bajo los efectos del cruciatus miro a los ojos a la mujer y una mirada fría y cruel de parpados caídos le devolvió la mirada.- Hasta la vista Erwin- Morgana lanzo un hechizo contra Erwin que cayó en la inconsciencia. Lo único que logro ver antes de que la oscuridad lo hiciera sucumbir fue a ambas mujeres desaparecer.
