Hermione estaba dando los últimos retoques a su pintalabios. Se miro por última vez en el espejo. Iba vestida con el traje de gala que le había comprado Erwin. No le gustaba derrochar pero era evidente que ese vestido valía cada galeón que había costado.
Se aliso las arrugas de la tela y salió del baño de su habitación. Ron ya debía haber terminado de vestirse. Ya no estaba en el dormitorio. Salió al pasillo y se encontró con ron enfundado en su traje negro. Erwin estaba a su lado, se le veía incomodo vestido elegantemente. Iba con un traje gris azulado.
Rose estaba entre los dos con un vestido rojo que agitaba continuamente para ver como planeaba en el aire. Sujetaba con una mano a su padre y con la otra a su tío aferrándose con fuerza para que no escaparan.
Hermione se acerco a su marido para darle un profundo beso. Erwin viendo que iba para largo en los pensamientos de ambos. Levanto en vilo a la pequeña pelirroja y bajo por las escaleras rumbo al gran comedor.
- Bueno jovencita, que hacemos primero.- le pregunto el licántropo a la niña.
- Hacemos un muñeco de nieve.- propuso la pelirroja.
- No creo que Hermione viera bien sacarte a los jardines con el frio que hace. Y si cenamos y después vemos el baile de navidad. Seguro que algún estudiante es como tu padre o como tío Harry. Nos divertiremos un rato.
- No mejor vemos como bailan mama y papa.
- Vale pero primero la cena.
- Pero nada de verdura.
- ¿Verdura? ¡Qué asco!- dijo Erwin haciendo una mueca que divirtió a Rose.
Harry y Ginny vigilaban a los alumnos de cuarto año en adelante. Harry como jefe de casa tenia que mantener el orden entre los alumnos de Gryffindor. Era una suerte que las viejas rivalidades entre casa hubiera casi desaparecido.
Todos los chicos iban ordenadamente con sus acompañantes del brazo rumbo al Gran Comedor. Cuando todos los alumnos hubieron entrado Harry y Ginny cerraron la marcha.
Ginny al ver la decoración le vino a la memoria el baile de navidad de su tercer año. Cuando Harry participo en el torneo de los tres magos. El techo había sido encantado para que simulase una placida nevada. Las paredes y las ventanas se habían teñido de blanco a causa de la acumulación de la nieve falsa. Las mesas de las casas se habían convertido en decenas de pequeñas mesas redondas para cinco o seis personas. El centro de la sala había sido vaciado de cualquier objeto dejando una extensa zona de baile.
Todas las parejas se mantenían en el límite de esa zona, sin atreverse a ser los primeros en ponerse a bailar. Ginny iba a darles un pequeño empujón siendo ella y Harry los primeros pero una cabellera castaña y otra pelirroja ya la habían pasado de largo y estaban bailando en el centro de la sala.
Ron y Hermione bailaban lentamente uno apoyado en el otro, meciéndose mutuamente. El pelirrojo tenía una sonrisa de oreja a oreja que encandilaba a Hermione.
- ¿A qué viene esa sonrisa?
- Al fin he podido ir contigo al baile de navidad, con algo de retraso pero he venido con la mujer más hermosa de la Tierra.
- ¡Oh Ron! Cuando quieres puedes ser todo un romántico.
- Eres tú. Tú haces que quiera ser mejor persona.
- ¡Ron! Eso lo viste ayer en una película.
- ¿Y eso hace que sea menos cierto?- pregunto Ron acercándose peligrosamente a la castaña hasta que sus labios se unieron. Siguieron bailando mientras se besaban tiernamente.
- Esos dos nunca cambiaran- dijo Ginny a unos metros de la pareja bailando junto a Harry.
- Y si les damos algo de envidia.- le susurro el pelinegro al oído con una mirada maliciosa.
- Y en que ha pensado el elegido.- respondió pícaramente.
Por toda respuesta Harry se acerco a Ginny y la envolvió entre sus brazos mientras le besaba el cuello e iba subiendo hasta sus labios.
Al otro lado del Gran Comedor Erwin y Rose estaban jugando una partida de ajedrez mágico. La niña a pesar de su tierna edad era muy inteligente y ya podía poner a prueba la habilidad de su padre en ese juego.
Solo Ron y Erwin habían sido capaces de vencerla lo que molestaba a la pelirroja que quería ser la mejor en ese juego haciendo acto de presencia la actitud de Hermione. Y sus dos oponentes no podían dejarla ganar ya que de alguna forma siempre lo sabía.
Erwin ataco a la reina con su caballo haciendo que ambas figuras se enfrentasen en una cruel batalla. Rose frunció ligeramente el entrecejo totalmente concentrada, a Erwin le divertía ver esa expresión en una chiquilla.
Los ojos de Rose lanzaron chispas alargando el brazo para mover el alfil y comer el otro caballo de Erwin. A este no le hizo falta mirar el tablero para saber que había perdido. Echo un vistazo rápido y vio como el rey tiraba la corona.
- Impresionante.- felicito el licántropo a la pelirroja que no paraba de aplaudir.
- Esta vez te he ganado de verdad.- dijo feliz la pequeña Weasley.
- Muy cierto, no había visto venir esa jugada.- dijo Erwin.- Has ganado que es lo que quieres.
- Bailar con el perrito.
- Te lo he dicho mil veces Rosie, no soy un perro.- dijo Erwin meneando la cabeza a la vez que se transformaba. Ante el asombro de algunos alumnos que no lo habían visto nunca hacerlo a pesar de saber de su condición. – Anda vamos a molestar un rato a tus tíos que parecen que se lo están pasando muy bien.- continuo una vez transformado señalando a Harry y Ginny demasiado acaramelados para ser un baile de estudiantes.
Rose salto de su silla y corrió hasta ponerse al lado del gigantesco canido. Juntos se acercaron a la pareja que no se había percatado de su presencia. Rose se inclino un poco y le susurro algo a Erwin que sonrió mostrando su hilera de dientes.
El lobo se puso justo debajo de ellos y rugió haciendo que todos los presentes dieran un respingo y los objetivos de la broma estaban en el suelo del susto. Mientras Rose y Erwin se desternillaban de risa al igual que empezó Ron pero tras una mirada de Hermione se contuvo.
- Menuda influencia para Rosie, eres peor que George- le recrimino la castaña a Erwin.
- Mama ha sido idea mía- intento decir Rose.
- Como se nota que eres una Weasley.- negó con la cabeza Hermione- Vamos a acostarte que ya es muy tarde.- diciendo esto la cogió de la mano y salió del Gran Comedor.
- Creo que me he librado- dijo Erwin.
- Lo dudo mucho Hermione tiene una memoria prodigiosa para estas cosas.- dijo Ginny.- Pero te tendrías que preocupar por mi.- agito la varita y le lanzo el hechizo mocomurciélago. El rayo morado salió de la punta de la varita e impacto en el lomo del licántropo. Para desilusión de Ginny el maleficio no tuvo ningún tipo de efecto.
- ¿Un ataque de cosquillas?- pregunto Erwin volviendo a su forma humana y creando un nuevo traje.- Mi umbral del dolor es mucho más alto que el de los demás por si no te habías dado cuenta.
- ¡Qué asco!- refunfuño guardando la varita.
- Deberíais dar ejemplo que sois profesores.- recrimino Ron.
- Y lo dices tú, que has sido el primero en ponerse meloso con su acompañante.- contraataco Harry.
- ¡Oye!...-empezó Ron
- ¡Silencio!- ordeno Erwin. Señalo la entrada del Gran Comedor donde había aparecido una forma vaporosa como una nube. Erwin fue hacia ella. Las volutas de vapor fueron ganando consistencia hasta convertirse en una mujer que solo Erwin reconoció.- ¿Qué quieres Morgana?- pregunto al ponerse a su altura.
- Vengo a avisarte. Al amanecer mi plan se pondrá en marcha. Tienes siete horas para prepararte.- explico la Morgana de vapor al terminar se disolvió desapareciendo.
- Todos los alumnos, a los dormitorios.- ordeno Erwin. En unos minutos la sala estaba casi vacía a excepción del profesorado.- Harry ponte en contacto con la orden los quiero aquí para ayer. Ron revisa todos los pasillos no quiero a ningún alumno correteando por aquí. Hermione, Minerva, Neville y Filius quiero que reforcéis las defensas mágicas del castillo. Luna y Hagrid vosotros ir a avisar a los centauros de que se mantengan alegados y traer a los threstral. Y tú Malfoy te quiero lo más lejos posible de mi.- Erwin iba dando órdenes de forma mecánica dando lugar a su faceta militar.
Harry empezó a mandar los patronus necesarios para alertar a toda la orden. El resto salió del Gran Comedor a hacer lo que les habían mandado. Erwin mientras tanto se había transportado al ministerio para reforzar las defensas del edificio y avisar al ministro en persona.
Dos horas después El gran comedor estaba lleno de gente, pero pronto desaparecieron la mitad de ellos, mandados al ministerio y a Azkaban. Ginny y Hermione se habían cambiado los vestidos por unos trajes especiales que le había dado Erwin. Eran totalmente negros cubiertos de bolsillos. Harry y Ron llevaban también los mismos trajes. Según Erwin estaban adaptados para canalizar la energía mágica en dirección a la varita amplificando la fuerza de los hechizos.
El licántropo por otra parte llevaba una armadura medieval, la misma que había llevado cuando atacaron el partido de Quiddicht recordó Hermione.
Los cinco estaban discutiendo por donde atacarían y donde deberían poner sus fuerzas para defenderse. Una pareja se le acerco. Una mujer con una melena rubia que le llegaba hasta los hombros y un pelirrojo con la cara llena de cicatrices. Erwin al verlos llegar se cayó mirando al pelirrojo fijamente como si viese un fantasma.
- Hola Bill- saludo Ron.- Erwin este es mi hermano William y esta es su esposa Fleur.
- Te llamas William.- murmuro malhumorado el licántropo.
- Si pero prefiero Bill.- contesto Bill sin darse cuenta de la forma de actuar de Erwin.
- ¿Qué te pasa?- pregunto Hermione dándose cuenta de la actitud hostil de Erwin hacia el hermano de Ron.
- Muchas coincidencias… Te pareces demasiado al ex-novio de mi mujer- acabo diciendo Erwin después de un rato.
- Con que nos has salido celosillo.- comento Ron.
- William era un desgraciado que intento matar a mi mujer, dejo parapléjica a su hermana y estuvo a punto de destruir el pueblo donde vivía.- Explico Erwin marchándose de la sala.
- Menudo culebrón de vida que tiene.- dijo Ron.
Erwin salió a los terrenos del castillo, vio a los trhestal cerca de la cabaña de Hagrid. Se acerco a ellos. Eran de las pocas criaturas que no sentían miedo a su lado y eso le agradaba. Se sentó junto a una cría provocando el sufrimiento del metal de la armadura que se doblo sin resistencia ante el más mínimo movimiento y a pesar de su aparente maleabilidad era más dura que el diamante y más fuerte que cualquier aleación conocida.
La cría se le acerco lentamente hasta lamerle los dedos. Erwin conjuro un filete sanguinolento y se la dio al threstal. La pequeña criatura mordisqueo ansioso el trozo de carne. A los pocos minutos ya no quedaba rastro del filete y la cría estaba tumbada abotagada por la comilona.
Erwin acaricio el lomo y las alas que a pesar de su aspecto eran suaves como el algodón.
El licántropo negó con la cabeza al recordar su penosa actuación de hacia unos minutos. No debería haberse comportado así. Al fin y al cabo Bill no tenía la culpa de parecerse a William. Pero los recuerdos tenían demasiado peso como para dejarlos de lado.
Se tumbo en la hierba y cerró los ojos concentrándose en sus pulsaciones hasta que su corazón prácticamente se detuvo. Era una técnica de relajación que había resultado muy beneficiosa para mejorar sus habilidades físicas.
Estuvo en ese estado de meditación hasta que el sol despunto en el horizonte. Separo los parpados lentamente mientras su corazón volvía a su latir natural. Los Threstal seguían estando a su alrededor.
Ni si quiera se dieron cuenta de cómo el licántropo se levantaba y volvía a la entrada del castillo. Al llegar a mitad del recorrido vio como los miembros de la orden iban saliendo del castillo y se apelotonaban en las escaleras.
Al otro lado de los jardines en la linde del bosque percibió un movimiento furtivo. Centro su vista en esa zona y pudo ver como comenzaban a agruparse las fuerzas de Morgana en el bosque listas para atacar.
Erwin se dio prisa en llegar al lado de los otros.
- ¿Dónde te habías metido? –pregunto Harry al verlo.
- No hay tiempo. Quiero una línea defensiva en la puerta el resto del grupo se dividan en tres grupos y se desplieguen por todas las ventanas que den a esta parte de los terrenos. Lo quiero ya antes de que los que hay en el bosque decidan atacar.- ordeno Erwin. Los presentes miraron al bosque perturbados por la cercanía de la batalla, se quedaron un segundo estático antes de ponerse en sus puestos.
- ¿Cuántos son?- pregunto Ron
- Indefinido, se mantienen en el límite de mi rango de visión infrarroja. Mi estimación mínima es de tres o cuatro docenas.
- Medio centenar de magos- dijo Hermione apretando con fuerza la varita.
- Hermione, tu y Ron a mi derecha y Harry y Ginny a mi izquierda, yo estaré tres metros por delante de todos. Si tenemos suerte esto acabara antes de empezar.
- Y si no tenemos suerte echaremos de menos a Voldi.- intento bromear Ron.
El sol acabo por salir inundando el valle con su luz y desvelando por fin las fuerzas de Morgana. Una manada inmensa de lobos cruzaron la línea de arboles. Avanzaban lentamente como si no tuvieran prisa alguna. Su pelaje se les erizaba a causa del ansia por matar. Los ojos inyectados en sangre echaban chispas.
La orden del fénix se mantuvo firme ante su oponente. Harry miro a Erwin y le vio una sonrisa maliciosa. Se lo señalo a Ginny.
- Ha perdido la cabeza no puede estar sonriendo.- exclamo Ginny.
El licántropo a pesar de haberla oído no dio muestras de ello pero su sonrisa se ensancho aun más. Alzo la palma en dirección a la horda de licántropos que habían comenzado a correr babeantes ante la inminente matanza.
- Esto termina hoy- murmuro con seguridad Erwin.
